Programa 8. El Temperamento.

Escucha la primera parte

La segunda parte

[Presente la Lámina 24]
El temperamento.  La capacidad de cada bebé para regular sus propias reacciones depende
parcialmente de su biología y parcialmente de la sensibilidad con que los adultos pueden proveerle
apoyo. Los aspectos biológicos de la regulación se explican mejor observando el temperamento.

Cada niño nace con su propio temperamento, es decir, su manera individual de abordar el mundo. El
comportamiento de un niño y su manera de abordar el mundo son formados por sus experiencias e
interacciones con los adultos que conoce.  Una comprensión del temperamento de un niño puede
ayudarnos a cuidarlo de manera más sensible y comprensiva.

Algunas facetas del temperamento pueden notarse desde el nacimiento y continúan durante toda la
vida. Desde el principio, todos tenemos nuestra propia constitución genética singular, la cual incluye
nuestro sistema nervioso y la manera en que absorbemos los estímulos sensoriales. Por ejemplo,
algunas personas prefieren las luces brillantes y la música fuerte; otras prefieren la luz de poca
intensidad y la música muy suave. Algunas personas comen y duermen a horarios más o menos
regulares; otras no tienen ningún horario.

El concepto del temperamento nos ayuda a comprender que los niños se relacionan con el mundo
según sus características innatas.  Una parte importante de la labor de un cuidador es el ajustar su
propio temperamento para satisfacer las necesidades del bebé. Por ejemplo, si a una cuidadora
le gustan las luces brillantes y la música fuerte, puede que necesite reducir los estímulos al hablar
más suavemente, apagar las luces y disminuir los ruidos.

El grado hasta el cual uno logra ajustarse a un bebé se llama el grado de ajuste. El adulto sensible
adapta su comportamiento de modo que se evite requerir que el bebé haga adaptaciones, ya que esto
le causaría estrés. El adulto procura que su comportamiento corresponda a las necesidades del bebé.

También es importante entender el impacto de las diferencias biológicas innatas en el comportamiento
de niños individuales. Cada bebé nace con su propio estilo personal, es decir, su manera típica de
abordar y reaccionar al mundo.

Al aprender sobre el temperamento, los  cuidadores podemos comprender mejor la función importante
de tales rasgos innatos en el patrón de comportamiento de un niño, ya que eventualmente pueden tener
una influencia profunda en cómo un niño o niña se siente acerca de sí mismo.

La comprensión del temperamento de un bebé o niño de corta edad puede ayudarnos a pronosticar
las situaciones que pueden serle más fáciles o más difíciles. Dicha comprensión también puede
ayudarnos a mejorar nuestra labor como cuidadores.

Hay nueve características que se consideran como componentes claves del temperamento de
un niño,  escuche la descripción de las nueve características y piense en la que describe su
temperamento en particular.

[Presente la Lámina 25]

Tipos de temperamentos.  Hay tres tipos de temperamentos que la mayoría de los niños pueden
tener. Cada uno de los tres tipos comunes de temperamentos se caracteriza por un rasgo de la
personalidad que puede predominar en el comportamiento del niño.

[Presente la Lámina 26]

Es importante señalar que no intentamos ‘etiquetar’ ni ‘clasificar’ a los niños. Discutimos diferentes
tipos de temperamentos a fin de ser mejores observadores de las necesidades de niños pequeños.
El cuidador tiene la responsabilidad de ajustar su propio temperamento para corresponder mejor al
temperamento de un bebé o niño pequeño individual.

  1. El niño de temperamento fácil o flexible por lo general es fácil de cuidar. Se adapta rápidamente a situaciones nuevas, puede regular su cuerpo bien, aborda con optimismo a personas nuevas y generalmente tiene un estado de ánimo positivo.  Suele aprender a usar el inodoro con muy poca dificultad, duerme toda la noche y tiene patrones regulares de comer y dormir. Le gusta conocer a personas y lugares nuevos y típicamente da indicios leves de estrés. Aun cuando tales niños se sienten muy perturbados, puede que lloren poco.
  2.  El niño enérgico suele ser todo lo contrario. Puede ser difícil hacer que este niño se duerma, y sus patrones de dormir y comer son irregulares. El entrenamiento en el uso del inodoro puede ser más difícil a causa de patrones irregulares de mover el intestino.  Este niño puede quejarse o llorar ante los ruidos fuertes, y a menudo es receloso con personas o cosas nuevas.  Es lento para ‘entrar en calor’ y sentirse a gusto con experiencias nuevas, y si se siente frustrado, esto puede intensificarse rápidamente en un berrinche.  Puede que a menudo tenga estados de ánimo poco contentos.  Este niño puede hacer mucho ruido aun cuando se siente un poco descontento.
  3. Los niños del tercer grupo a menudo experimentan dificultad al adaptarse a personas o lugares nuevos. Se les puede llamar tímidos, reservados o lentos-para-‘entrar en calor’. Puede ser difícil estimar su estado de ánimo porque les cuesta más tiempo empezar a participar con un grupo o actividad nueva. Algunos tienen los ritmos biológicos regulares y otros no.
  4. Para pensar en el temperamento de un niño, se puede pensar en lo siguiente:
  • ¿Cómo es el niño?
  • ¿Es muy tranquilo o muy activo?
  • ¿Cómo reacciona ante los cambios en las rutinas
  • ¿Cómo maneja los estímulos intensos?
  •  ¿Cómo le comunica que algo le gusta, le disgusta, etc.?

Características del temperamento.  Piensen en un niño con el que encuentran dificultades.  Usando las
nueve características del temperamento trate de identificar aquellas que parecen caracterizar al niño en
el que usted está pensando.

[Presente la Lámina 28]

¿Le parece que alguna de estas características tiene que ver con aquello que usted encuentra difícil?
¿Es esto porque el niño es diferente de usted… o tal vez porque es como usted?”

Es cierto que se nos hace más fácil tratar con algunos temperamentos que con otros, pero
de todas maneras, es muy importante que los niños se sientan aceptados por quienes son.

La sensibilidad y la adaptación del temperamento de un niño también forman parte de
entablar relaciones positivas con niños. Por ejemplo, al sostener y reasegurar a un niño
miedoso cuando una persona desconocida entra a su aula, lo puede ayudar a sentirse
seguro y a confiar en que usted estará cerca para ayudarlo. Esto puede reasegurar
al niño para que aprenda a controlar sus sentimientos y emociones.

El desarrollo social y emocional durante la primera infancia.

[Presente las Láminas 30 y 31]

Note que los elementos segundo y tercero de la definición se describen a menudo como dos
sistemas psicológicos internos que sirven cada uno para equilibrar al otro.  Lograr este equilibrio
es clave para la aptitud social y emocional durante la infancia y toda la vida. Si un niño se siente
seguro en sus relaciones más íntimas, es más probable que se sienta cómodo para explorar y
aprender sobre cosas nuevas.  Los sentimientos de protección y seguridad que un niño experimenta
en una relación de apego le infunden el ánimo y la confianza para explorar el mundo.

Las relaciones de apego: “El apego es un patrón de interacción que se desarrolla a través del
tiempo a medida que el niño pequeño y su cuidador/a se relacionan”.

John Bowlby, uno de los primeros escritores e investigadores que trataron las relaciones de apego,
describe el término “apego” como el lazo sentimental que se desarrolla entre un bebé y su cuidador/a.

Cuando los bebés se sienten amenazados, recurren al cuidador para encontrar protección y consuelo.
La reacción constante y apropiada del cuidador cuando un bebé señala su necesidad, como por
ejemplo al llorar, ayuda a formar la relación de apego en un patrón predecible de dar y recibir que
se desarrolla durante el primer año de vida.

En realidad, los bebés se hallan inclinados biológicamente a valerse del cuidador como proveedor
de consuelo.  Utilizamos el término “base segura” para describir el sentimiento de seguridad que
un/a cuidador/a le provee a un bebé o niño de corta edad.  Por ejemplo, ustedes a lo mejor habrán
visto a un niño de 1 ó 2 años alejarse para explorar algo nuevo, a la vez que sigue mirando para
atrás para asegurarse que usted –su base segura– todavía está cerca por si acaso lo necesita.

El historial creado entre el bebé y su cuidadora, a medida que la relación se desarrolla, permite
que el bebé empiece a predecir la reacción del cuidador a sus esfuerzos por buscar consuelo.
Hay muchas cosas que podemos hacer al cuidar los niños y al apoyar a las familias para facilitar
el desarrollo de relaciones fuerte de apego.

Cuando satisfacemos, de manera constante y cariñosa, las necesidades de los bebés y niños
pequeños que cuidamos, se forman relaciones de apego seguras.   Los niños que forman un
apego seguro con uno o más adultos, probablemente desarrollarán una habilidad social-emocional
positiva.   Aprenden que pueden contar con que los adultos satisfagan sus necesidades, les
respondan y los consuelen.  Se sienten importantes y empiezan a percibirse como aptos y
confiados. Cuando los cuidamos de forma impredecible, insensata o hasta amenazadora,
se desarrollan relaciones de apego inseguras.

El apego inseguro puede hacer que los niños tengan sentimientos malos hacia sí mismos

y perciban que no importan a otros. Pueden sentir una falta de control en su ambiente y
experimentar dificultades para desarrollar relaciones positivas con otros.

El apego seguro o inseguro refleja la calidad de la relación entre cuidadores y niños.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a
las 11:00 de la mañana para juntos…. ¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
__________________________________________________________________________

Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales
y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional
Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración
para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento
de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215).
El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las
políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención
de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún
endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad Vanderbilt
vanderbilt.edu/csefel

 

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