Programa 10. La Observación

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En este programa aprenderemos

En este programa aprenderemos

La importancia de apoyar intencionadamente el desarrollo social-emocional en
bebés y niños de corta edad

La importancia de las rutinas de cuidado e identificar estrategias que permitan
valerse de las rutinas para apoyar el desarrollo social-emocional

A identificar maneras claves en que el ambiente físico puede usarse para fomentar
el desarrollo social-emocional en bebés y niños de corta edad

A examinar los ambientes en que trabajan y hacer planes para mejorarlos a fin de
satisfacer las necesidades de los bebés y niños pequeños a quienes cuidan

Definir la alfabetización emocional y describir las interacciones entre adultos y niños
pequeños que fomenten la alfabetización emocional. Los participantes podrán identificar
estrategias destinadas a aumentar las habilidades sociales de bebés y niños de corta edad.
Estos materiales sobre el cuidado de bebés y niños de 1 y 2 años están diseñados para
ayudarnos a aprender acerca de bebés, niños de corta edad y sus familias. El proceso por
el cual un niño pequeño aprende la aptitud social-emocional está lleno de demandas:
algunas ocurren en el desarrollo normal, otras revelan necesidades que no se han satisfecho
y otras demandas causan dificultades especiales para los mismos niños, sus familias, sus
cuidadores y otros profesionales. El desarrollo social-emocional comienza al nacimiento
y continúa durante toda la vida.

Modelo de la Pirámide de CSEFEL es un modelo que representa varios comportamientos
y estrategias que los adultos –padres y madres, cuidadores de niños y otros profesionales–
pueden utilizar para ayudar a niños entre el nacimiento y los cinco años de edad a aprender
la aptitud social-emocional.   [Describir Lamina 7]

El enfoque es fomentar comportamientos ventajosos y la prevención de los
problemáticos. Progresamos hacia el uso de las intervenciones individualizadas
solamente cuando se ha implementado el cimiento de la Pirámide y algunos niños
siguen manifestando el comportamiento difícil.

Repasemos la definición de CSEFEL del desarrollo social-emocional [Lámina 8]

Todos necesitamos comprender el desarrollo social-emocional típico durante
los primeros tres años de vida a fin de comprender y tratar exitosamente el
comportamiento percibido como difícil por los cuidadores en centros y en
hogares, visitantes a domicilio y padres de familia.

También necesitamos apartar algún tiempo para analizar nuestros propios
sentimientos cuando ciertos tipos de comportamiento persisten a pesar de
nuestros mejores esfuerzos.

Este módulo se enfoca en aprovechar las rutinas con bebés y niños pequeños;
adaptar ambientes físicos de manera sensible; y desarrollar estrategias para
apoyar el desarrollo de habilidades social-emocionales en niños muy pequeños.

Es importante recordar que algunas habilidades se seguirán desarrollando durante
los años preescolares y los primeros grados de la escuela.

La meta es cuidar a los niños de manera más intencional y sensible a fin de
fomentar el desarrollo social-emocional, prever los problemas de comportamiento y
prevenirlos más fácilmente, y dar apoyo individualizado a los niños que lo necesiten.

Actividad: Repaso del desarrollo social-emocional dentro del
contexto de las relaciones. [Láminas 10, 11 y 12]

[Haga las preguntas divertidas. La meta es repasar la importancia de las relaciones
para bebés y niños de corta edad – premios a los ganadores que llamen]

Hoy nos enfocaremos en las muchas maneras en que cuidadores de bebés y niños
de corta edad pueden desarrollar y expandir más intencionadamente las relaciones
con los bebés y niños pequeños servidos en sus programas.

Los cuidadores que proveen intencionadamente un cuidado sensible tienen
una influencia poderosa en el desarrollo de relaciones positivas durante la
primera infancia, que son muy importantes para el desarrollo social emocional
saludable.  El cuidado sensible incluye seguir al niño adonde quiere ir, tiene
múltiples facetas, y la primera que vamos a considerar es la observación.

Se han escrito libros enteros sobre el tema de la observación.  Para los propósitos
de este programa, nos enfocaremos en dos aspectos de la observación.

El primer paso incluye contemplar y apuntar precisamente lo que se ve y
se escucha sin hacer ninguna conjetura sobre el significado. Durante la
primera etapa, es importante capacitarse a sí mismo para evitar el asignar
significados a lo observado.

El segundo paso incluye aprovechar esta información, en combinación con lo
que se sabe acerca de un niño y su familia, y hacer predicciones (las cuales
se pondrán a prueba) sobre cómo va el desarrollo social-emocional del niño.

Cuando los cuidadores de bebés y niños pequeños, visitantes a domicilio u
otros adultos hacen observaciones, deberán enfocarse en el comportamiento,
las interacciones y las actividades de bebés y niños de corta edad durante
varias horas del día y con varios adultos y compañeros.

Cada niño en un programa deberá ser observado por cada cuidador. La
observación muy atenta implica un proceso continuo y bien pensado de
mirar, escuchar, hacer preguntas y volver a mirar.  Los datos de observación
son muy valiosos para planificar y apoyar las necesidades de todos los niños,
sea que asisten a un grupo de juego, centro de guardería, hogar-de cuidado
o cualquier otro programa.

Las observaciones son cruciales para entender cómo proceder con un niño
cuando hay alguna preocupación sobre su desarrollo o comportamiento.

Cuando se analizan detenidamente los datos de observaciones repetidas,
estos pueden ayudar a los cuidadores a considerar si las acciones de un
bebé o niño de corta edad representan los altibajos normales del crecimiento
y el desarrollo por ejemplo, un niño de 2 años puede aferrarse más a su
padre o madre cuando se trae a casa un hermanito nuevo del hospital.

Además, estos datos pueden indicar a los cuidadores que hay otras necesidades
que atender, como por ejemplo, episodios repetidos y de frecuencia creciente
en que un niño de 2 años y medio muerde y se agita.

También son importantes las observaciones de relaciones de bebés y niños
de corta edad con sus padres o familiares a variadas horas del día. Los
cuidadores podrán discutir estas observaciones con los padres y escuchar
sus reacciones y perspectivas acerca del desarrollo de su hijo. Esto es muy
importante si los cuidadores tienen preocupaciones acerca de algún aspecto
del desarrollo o el comportamiento.

  • La observación regular de bebés y niños de corta edad en programas
    de cuidado es extremadamente importante, tanto para los cuidadores
    individuales como para los que integran un equipo.
  • No es fácil mantenerse enfocado en lo que se ve y se escucha realmente
    en una situación a causa de la tendencia a asignar rápidamente un
    significado a lo observado
  •  Es importante apartar un rato para apuntar las observaciones, para
    volver a pensar en ellas más tarde.
  • Haga una lista de preguntas para hacerse a sí mismo acerca de un
    niño para comprender mejor el significado de su comportamiento.
  • Aparte el horario para observar a un niño en diferentes situaciones,
    con diferentes personas y a varias horas del día para formarse el
    cuadro más exacto posible acerca del contexto del desarrollo y
    comportamiento del niño.
  • Apunte estas observaciones con la fecha para formar un registro continuo.
  • Hable con los padres del niño y con colegas para incorporar sus
    observaciones y pensamientos acerca del progreso del niño.

Nuestras observaciones del comportamiento de bebés y niños pequeños
nos permiten comprender mejor cómo va su desarrollo y los tipos de
experiencias que los apoyarán.  Las observaciones son especialmente
útiles cuando nos enfocamos en aprovechar al máximo las oportunidades
para construir relaciones caracterizadas por el tierno cuidado y la sensibilidad.

Las observaciones frecuentes permitirán que una cuidadora sensible recoja
información que le permita adaptar su propio comportamiento para seguir los
indicios del niño. Un niño de 3 meses, al quejarse, puede estar señalando que
necesita dormir aunque la cuidadora había planificado ponerlo a dormir más tarde.

Una persona que provee cuidado a los niños de 2 años en el grupo de su centro notará
cuando alguno de ellos necesita pasar un rato apartado de los demás niños.

La cuidadora sensible procura comprender lo que el bebé o niño de corta
edad está comunicando, a fin de tratarlo de una manera que comunique su
comprensión de lo que el niño expresa. Al relacionarnos de esta manera con
bebés o niños de corta edad, demostramos respeto por sus necesidades
singulares, así como ponemos un modelo de respeto que deseamos que
cada niño demuestre por las necesidades ajenas.

Los cuidadores responsables aprovechan toda oportunidad para ‘sintonizarse’
con el bebé o niño de corta edad. El ‘sintonizarse’ asume un cuidado sensible
que sigue los indicios del niño. Por ejemplo, se adapta el propio estado de
ánimo o ritmo de actividad al de un bebé o niño pequeño.

Una cuidadora podría moverse de manera muy lenta y suave y hablar en tonos
bajos a un niño que se está despertando de un sueño profundo al levantarlo y
llevarlo a la mesa para cambiar pañales. Si el mismo niño hubiera estado
bien despierto y dando brincos en su camilla, ella hubiera podido moverse
más rápidamente y hablar en voz alta y aguda.

Al pensar en las necesidades y el comportamiento de bebés y niños
pequeños durante el transcurso de un día, es importante pensar en la
función de los horarios y las rutinas para apoyar el desarrollo social-emocional.

Las rutinas y los horarios flexibles son aquellos que se diseñan partiendo
de un enfoque en las necesidades de todos los niños del grupo en relación
con su etapa de desarrollo. También se adaptan a las necesidades de niños
individuales. En el caso del horario y las rutinas para un niño individual en el
hogar, usaríamos los mismos apoyos y principios con un padre o madre para
diseñar una rutina tomando en cuenta las necesidades de la familia y las del niño individual.

Cómo los horarios y las rutinas apoyan el desarrollo social-emocional [Lámina 15]

Para los bebés y niños pequeños, las rutinas relacionadas a su cuidado son
fundamentales en el currículo. Este cuidado incluye las comidas, los cambios
de pañales o el uso del excusado/inodoro, las cosas que hacemos para ponerlos
a dormir y despertarlos, la manera en que los saludamos y a sus familiares por
la mañana y nos despedimos por la tarde, y las cosas que hacemos durante
las transiciones de una actividad a otra. Las rutinas son las cosas regulares
y repetidas que hacemos y la manera en que las hacemos día a día.

Al hablar de los horarios, solemos referirnos a la hora en que hacemos algo.
Por lo general, con los bebés y niños pequeños, la hora realmente no importa,
sino la secuencia de las rutinas del cuidado. En el caso de los niños muy pequeños,
es más importante que realicemos las actividades principales de su cuidado en una
secuencia regular, en vez de intentar seguir un horario de acuerdo al reloj.

Mediante las rutinas diarias, los bebés y niños de corta edad aprenden
acerca de las personas y cómo suceden las cosas en el mundo. Lo que
dicen las personas, lo que hacen, cómo dicen lo que dicen y hacen lo que
hacen… todo esto forma parte del currículo.

Aunque individualizar es lo más importante para los bebés muy pequeños,
los bebés mayores y niños de 2 años sacan provecho de las rutinas y los
horarios flexibles. Las rutinas y los horarios crean un ambiente predecible
y ayudan a los niños de corta edad a organizarse a sí mismos en anticipación
de lo que va a pasar luego. Las rutinas predecibles, presentadas de la misma
manera por las mismas personas, aportan a los bebés y niños de corta edad
un sentido de control y de seguridad. Esta seguridad les permite relajarse
para explorar y aprender de sus entornos.

La capacidad de un niño para predecir lo que pasará luego y cómo será
tratado le producirá más seguridad. Se sentirá más libre para usar sus
energías explorando sus entornos y aprendiendo. Esto, a su vez, produce
una percepción de aptitud y sentimientos de confianza en su capacidad
para lograr el éxito en el mundo. Por otro lado, si los adultos de un
programa hacen cosas de repente, no dan avisos de antemano sobre
lo que pasará luego o no intentan ajustar sus cuidados a lo que ven que
el niño está experimentando, al niño se le hará más difícil prepararse
para lo que pasará luego.

Las rutinas y los horarios flexibles son usados por cuidadores para mejorar
la calidad de su relación con un bebé. Esto significa que una cuidadora
sensible usa su presencia física –su voz, el mirar a los ojos del niño, lo
cerca que está del niño y la manera de tocarlo– para hacer que el bebé
se sienta seguro y para reafirmarle que el mundo es un lugar seguro e interesante.

Este es un ejemplo de usar los momentos de saludos y partidas como
oportunidades para apoyar el desarrollo social-emocional:

  • Saludos y las despedidas
  • Área especial para las despedidas
  • Fotos u objetos de todas las familias
  • Hablar sobre los sentimientos
  • Juegos
  • Ritos
  • Libros (comprados o hechos en casa… por ejemplo: Mami volverá.

¿Qué otras ideas ha puesto usted en práctica?

Permitir tiempo para saludar y despedirse. Los saludos y las despedidas
pueden ser dificultosos para algunos niños y adultos. El apoyo que ofrecemos
como maestros y cuidadores puede ayudar a que esta transición sea más fácil.

Área especial para despedidas. Aparte un lugar especial del aula o un área
cerca de la puerta que sirva como ‘área especial para despedidas’. En este
espacio designado, los cuidadores y los niños podrán despedirse. Muchos
centros y hogares-de cuidado han decorado sus áreas especiales para
despedidas para que sea más fácil despedirse y comenzar el día.

Fotos u objetos de todas las familias. Exhiba fotos de los familiares u
objetos preferidos en varias partes del aula para que los niños puedan ver a
sus familiares durante el día, sobre todo cuando se sienten un poco asustados
o solitarios. Los cuidadores pueden señalar las fotos de la familia, hablar sobre
el gran cariño por el niño y recordarle que Papi volverá para recogerlo después
de la merienda.

Hable sobre los sentimientos. Reconozca los sentimientos de niños y adultos.
Hable con los niños sobre sus sentimientos y lo que pueden hacer para sentirse mejor.

Ritos. Hable con las familias sobre alguna acción divertida que pueden
repetir cada día con su hijo a la hora de despedirse. Por ejemplo, la mami
podría ayudar a su hijo a colgar su mochila y luego darle besitos de despedida
y decirle: ‘Este es mi besito especial para todo el día. Volveré a buscarte, así
que ahora vete a jugar’  Los ritos de despedida dan una señal al niño que ya
es hora de despedirse, y le reaseguran que ¡Mami volverá más tarde!

Juegos. Invente un juego divertido de despedida para jugar mientras
los bebés y niños pequeños llegan por la mañana. Podría ser una canción
divertida o un gran abrazo. De esta manera también se puede lograr que
otros niños practiquen la habilidad social ayudando a un niño a despedirse.

Libros. Haga libros sobre las despedidas. Si un niño es llevado al centro
por su mami, un libro para él podría titularse «Mami volverá». El libro repasa
el horario y las rutinas del día y en la última lámina, el niño se va del centro u
hogar-de-cuidado al final del día con su Mami. También se podría hacer que
los padres participen en la creación del libro y pedir

que tomen fotos de sus rutinas de la mañana, o sea de lo que pasa en el día antes de que el niño salga hacia el centro, para agregarlas al libro.

Otras áreas de rutinas diarias flexibles:

  • la alimentación de bebés y las comidas de los niños de corta edad
  • los cambios de pañales y el uso del excusado/inodoro
  • las siestas y el descanso
  • los momentos de saludar y despedirse.

Que otros ejemplos tiene usted de rutinas que harían para enriquecer las
rutinas en cualquiera de las áreas y para que edades.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo
miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

________________________________________________________________
Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales
y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional

Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración
para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento
de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215).
El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las
políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención
de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún
endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje
Universidad Vanderbilt
vanderbilt.edu/csefel

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