Programa 17. Personas con habilidades diferentes

Escucha la primera parte
la segunda parte
la tercera parte

“Cada uno de nosotros es un ser en sí mismo y un ser en la sociedad, cada uno de nosotros debe entenderse a sí mismo y comprender a los demás, cuidar a los demás y recibir cuidado para sí mismo.”  Haniel Long

Llame al 321-1480 y díganos otros términos que usted conoce para referirse a personas con necesidades especiales.

¿Conoce algún término positivo para referirse a personas que tienen diferentes habilidades, necesidades especiales?  Compártalo con nosotros.

¿Qué le hace pensar la palabra “Disabilidad?”

En este programa estamos usando material creado por el Centro Nacional de Diseminación de Información para Niños con Discapacidades.

Es muy bueno tener este tipo de recursos en nuestra comunidad, pero es mucho más bueno aprender a usarlos.  Los materiales están organizados en este sitio por temas de interés para familias y para comunidades; algunos ejemplos de los temas para las familias son:

Para las comunidades:

NICHCY son las siglas en inglés del Centro Nacional de Diseminación de Información para Niños con Discapacidades. Sirven al país como fuente central de información sobre:

  • las discapacidades que pueden tener los infantes, niños pre-escolares, estudiantes, y jóvenes adultos;
  • IDEA (el Acta para la Educación de los Individuos con Discapacidades), la ley nacional de educación especial;
  • No Child Left Behind (Que Ningún Niño se Quede Atrás), por la relación que esta ley tiene con las discapacidades;
  • Información basada en la investigación sobre las prácticas educativas efectivas.

Le invitamos a explorar su página Web para que aproveche de todo lo que este recurso ofrece. http://nichcy.org/families-community

DIFERENTE – IGUAL QUE YO – Libro escrito por Lori Mitchell

Para Padres Cuando Se Enteran Que Su Niño Tiene Una Discapacidad. Escrito por Patricia McGill Smith. Traducido por Bernardita McCormickSi Usted ha llegado a saber recientemente que su niño está atrasado en su desarrollo o tiene una discapacidad (la cual puede o nó estar completamente definida), este mensaje puede ser para Ud. Está escrito desde una perspectiva personal de una madre que ha compartido esta experiencia y todo lo que va con ella.Cuando los padres llegan a saber acerca de alguna dificultad o problema en el desarrollo de su niño, esta información llega como un golpe tremendo. El día en que mi niña fue diagnosticada con una discapacidad, yo me sentí devastada–y tan confusa que recuerdo muy poco de aquellos días, tan sólo la angustia.

Otra madre describió este evento como un “saco negro” siendo arrojado sobre su cabeza, obstruyendo su habilidad de escuchar, ver, y pensar en forma normal. Otra madre describió el trauma como “teniendo un cuchillo” enterrado en su corazón.

Tal vez estas descripciones parezcan un poco dramáticas, pero de acuerdo a mis experiencias, ellas no pueden describir suficientemente las emociones múltiples que inundan las mentes y los corazones de los padres cuando ellos reciben alguna mala noticia acerca de su niño.

Muchas cosas pueden ser hechas para ayudarse a sí mismo a través de este período de trauma. Esto es todo lo que este documento encierra. Para poder hablar acerca de algunas de las cosas buenas que pueden suceder para aliviar la ansiedad, miremos primero algunas de las reacciones que ocurren.

Reacciones Comunes

Al saber que su niño puede tener una discapacidad, la mayoría de los padres reaccionan en formas que han sido compartidas por todos los padres quienes antes que ellos también han estado enfrentados con esta desilusión y con este desafío enorme. Una de las reacciones iniciales es la negación–“Esto no puede estar sucediéndome a mí, a mi niño, a nuestra familia.”

La negación rápidamente se fusiona con el enojo, el cual puede ser dirigido hacia el personal médico involucrado en proporcionar la información acerca del problema del niño. El enojo puede además afectar la comunicación entre esposos o con los abuelos u otros seres queridos de la familia. Pareciera que en las primeras etapas el enojo es tan intenso que toca casi a todos, porque es disparado por sentimientos de dolor y una pérdida inexplicable con la cual uno no sabe cómo tratar o explicar.

El miedo es otra respuesta inmediata. A menudo la gente teme a lo desconocido más que lo conocido. El tener un diagnóstico completo y algún conocimiento de los prospectos futuros del niño puede ser más fácil que la incertidumbre.

Sin embargo, en cualquier caso, el miedo al futuro es una emoción común: “¿Qué va a suceder a este niño cuando tenga cinco años de edad, cuando tenga doce años de edad, cuando tenga veintiún años de edad? ¿Qué va a suceder a este niño cuando yo no exista?” Entonces se presentan otras preguntas: “¿Aprenderá algún día? ¿Irá a la universidad? ¿Tendrá la capacidad de amar, vivir, reirse, y hacer todas las cosas que teníamos planificadas?”

Otros asuntos desconocidos también inspiran miedo. Los padres temen que la condición del niño sea peor de lo que posiblemente pudiera ser. A través de los años, he hablado con tantos padres quienes dijeron que sus primeros pensamientos fueron totalmente deprimentes.

Uno espera lo peor. Vuelve a la memoria el recuerdo de personas con discapacidades que uno ha conocido. A veces se siente culpa por algún desaire cometido años atrás hacia una persona con una discapacidad. Existe también el miedo del rechazo de la sociedad, miedo acerca de cómo los hermanos y hermanas serán afectados, preguntas de si habrá más hermanos o hermanas en esta familia, y preocupaciones acerca de si el esposo y la esposa amarán a este niño. Estos temores casi pueden paralizar a algunos padres.

Entonces hay culpabilidad–culpabilidad y preocupación acerca de si los mismos padres han causado el problema: “¿Hice alguna cosa para causar esto? ¿Estoy siendo castigado por algo que hice? ¿Me cuidé debidamente cuando estaba embarazada? ¿Acaso mi esposa se cuidó en debida forma cuando estuvo embarazada?” En cuanto a mi concierne, recuerdo pensar que seguramente mi hija se cayó de la cama cuando era muy joven y se golpeó la cabeza, o quizás si uno de sus hermanos o hermanas inadvertidamente la dejaron caer sin decirme a mí.

Muchos sentimientos de reproche y remordimiento pueden derivarse del objetar las causas de la discapacidad.

Sentimientos de culpabilidad también pueden ser manifestados en interpretaciones espirituales y religiosas de reproche y castigo. Cuando ellos gritan, “¿Por qué yo?” o “¿Por qué mi niño?”, muchos padres están también diciendo, “¿Por qué Dios me ha hecho esto a mí?”

Con cuanta frecuencia hemos levantado los ojos al cielo y preguntado: “¿Qué es lo que he hecho para merecer esto?” Una madre joven dijo, “Me siento tan culpable porque nunca en mi vida había tenido un sufrimiento y ahora Dios ha decidido darme un sufrimiento.”

Confusión también marca este período traumático. Como un resultado de no entender totalmente lo que está sucediendo y lo que sucederá, la confusión se manifiesta a través de la pérdida del sueño, la inhabilidad para tomar decisiones, y una sobrecarga mental.

En medio de tal trauma, la información puede parecer alterada y distorcionada. Ud. escucha palabras nuevas que nunca escuchó antes, términos que describen algo que Ud. no puede entender.  Ud. quiere saber qué significa todo esto, y sin embargo pareciera que Ud. no puede encontrarle sentido a toda la información que está recibiendo.

A menudo los padres simplemente no están receptivos a la información que el profesional está tratando de comunicar acerca de la discapacidad de su niño.

La falta de poder para cambiar lo que está sucediendo es muy difícil de aceptar. En efecto, Uds. no pueden cambiar el hecho de que su niño tiene una discapacidad, y sin embargo los padres quieren sentirse competentes y capaces de manejar las situaciones de su propia vida. Es extremadamente difícil ser obligados a depender de juicios, opiniones, y recomendaciones de otros.

Combina el problema con el hecho de que estos otros son generalmente personas extrañas con las cuales ninguna atadura de confianza ha sido establecida.

La desilusión de tener un niño que no es perfecto presenta un reto al orgullo personal de muchos padres y un desafío a su sistema de valores. Esta sacudida a sus expectaciones previas puede crear una reluctancia a aceptar al niño como una persona de valor en desarrollo.

El rechazo es otra reacción que experimentan muchos padres. El rechazo puede ser dirigido hacia el niño o hacia el personal médico o hacia otros miembros de la familia. Una de las más serias formas de rechazo, y no es poco común, es un “deseo de muerte” para el niño–un sentimiento que muchos padres reportan al punto más profundo de su depresión.

Durante este período de tiempo cuando tantos sentimientos diferentes pueden inundar la mente y el corazón, no hay forma de medir cuán intensamente un padre puede experimentar esta constelación de emociones. No todos los padres pasan a través de estas etapas, pero es muy importante para los padres identificarse con todos los sentimientos potencialmente penosos que pueden presentarse, de modo que sabrán que ellos no están solos. Hay muchas acciones constructivas que Uds. pueden tomar inmediatamente, y hay muchas fuentes de ayuda, comunicación, y seguridad renovada.

Busque la Asistencia de Otro Padre
Hubo un padre que me ayudó. Veintidós horas después del diagnóstico de mi propia niña, él hizo una afirmación que nunca he olvidado: “Puede ser que Ud. no lo reconozca hoy, pero puede llegar el momento en su vida cuando Ud. va a darse cuenta que tener una hija con una discapacidad es una bendición.”

Puedo recordar sentirme confundida por estas palabras, las cuales fueron ni más ni menos un regalo invaluable que encendió la primera luz de esperanza para mí. Este padre habló de esperanza para el futuro. Me aseguró que habría programas, que habría progreso, y que habría ayuda en muchas formas y de muchas fuentes. Y él era el padre de un niño con retraso mental.

Mi recomendación primera es tratar de encontrar otro padre de un niño con una discapacidad, preferentemente uno que ha elegido ser un ayudante de padres, y pedir su asistencia. En todas partes en los Estados Unidos y en todas partes del mundo existen Programas de Padre a Padre (“Parent to Parent Programs”). Si Ud. no puede encontrar su organización local de padres, escriba a NICHCY para obtener esta información.

Hable Con su Cónyuge, Familia, y Otros Seres Queridos
A través de los años he descubierto que muchos padres no comunican sus sentimientos relacionados a los problemas que tienen sus niños. El esposo a menudo está preocupado acerca de no ser una fuente de fuerza para su cónyuge.  Mientras más comunicación puedan tener en momentos difíciles como éstos, mayor habrá de ser su fuerza colectiva.

Entienda que cada uno de Uds. enfoca su rol de padre en forma diferente. Puede ser que Uds. se sientan y respondan a este desafío nuevo de diferentes formas. Traten de explicar a cada uno de Uds. como se siente. Traten de entenderse cuando Uds. no vean las cosas del mismo modo.

Si hay otros niños, hablen también con ellos. Estén alerta sobre sus necesidades. Si Uds. no se encuentran emocionalmente capaces de hablar con sus niños o cuidar de sus necesidades emocionales en este momento, identifiquen otros miembros dentro de la estructura de la familia quienes puedan establecer un vínculo comunicativo especial con ellos. Hablen con otras personas importantes en su vida–sus mejores amigos, sus propios padres.

Para mucha gente, la tentación de cerrarse emocionalmente en este momento es grande, pero puede ser tan beneficioso tener amigos de confianza y parientes que pueden ayudarles a llevar la carga emocional.

Confíe en Fuentes Positivas en su Vida
Una fuente positiva de fuerza y sabiduría puede ser su ministro, sacerdote, o rabí. Otra puede ser un buen amigo o consejero. Acérquese a aquéllos que antes hayan sido una fuente de fuerza en su vida.

Encuentre los recursos nuevos que Ud. necesita ahora. Un consejero muy bueno una vez me dio una receta para vivir a través de una crisis: “Cada mañana, cuando se levante, reconozca su falta de poder para controlar la situación que tiene entre manos, entregue este problema a Dios, tal como Ud. entiende a Dios, y comience su día.”

Cuando perciba que sus sentimientos sean dolorosos, Ud. deberá hacer el esfuerzo y contactar a alguien. Llame o escriba o tome su vehículo y comuníquese con una persona real que hablará con Ud. y participará de su dolor. El dolor dividido no es ni siquiera tan difícil de llevar como es el dolor en aislamiento. A veces el consejo profesional se hace necesario; si Ud. piensa que esto puede ayudarle, no sea reacio a buscar esta avenida de asistencia.

Viva un Día a la Vez
Miedo del futuro puede inmovilizar a uno. El vivir con la realidad del día presente se hace más manejable si disipamos las preguntas de “¿qué?”, “¿si?” y “entonces, ¿qué?” en el futuro. Aunque no parezca posible, cosas buenas continuarán sucediendo cada día. Inquietarse acerca del futuro solamente agotará sus recursos limitados. Ud. tiene suficiente de que preocuparse; pase a través de cada día un paso a la vez.

Aprenda la Terminología
Cuando Ud. se enfrente a terminología nueva, no vacile en preguntar qué es lo que significa. Cuando alguien use una palabra que Ud. no entiende, detenga la conversación por un minuto y pida a la persona que le explique su significado.

Busque Información
Algunos virtualmente buscan “toneladas” de información; otros no son tan persistentes. Lo importante es que usted. requiera información exacta. No tenga temor de hacer preguntas, porque haciendo preguntas será su primer paso para comenzar a entender más acerca de su niño.

Aprender cómo formular preguntas es un arte que hará su vida mucho más fácil para Ud. en el futuro. Un método aconsejable es escribir sus preguntas antes de asistir a una sesión o reunión y escribir más preguntas al tiempo que Ud. las piensa durante la reunión. Obtenga copias escritas de toda la documentación relacionada a su niño la cual mantienen los médicos, maestros, y terapistas. Es aconsejable comprar un archivador de tres anillos en el cual juntar toda la información que le sea dada. En el futuro habrá muchos usos de la información que Ud. ha registrado y archivado, manténgala en un lugar seguro.

De nuevo, siempre recuerde de pedir copias de las evaluaciones, reportes de diagnósticos, y reportes de progreso. Si Ud. no es una persona naturalmente organizada, simplemente tome una caja y lance todos los papeles de trabajo en ella. Entonces, cuando Ud. realmente la necesite, estará allí.

No Se Sienta Intimidado
Muchos padres se sienten inadecuados en la presencia de los profesionales médicos o de la educación debido a sus credenciales y, a veces, debido a sus modales profesionales. No se sienta intimidado por los antecedentes educacionales de estos y otro personal que puedan estar involucrados en tratar o ayudar a su niño.

Usted no debe dar explicaciones por querer saber lo que está ocurriendo. No se preocupe de ser quien esté molestando o haciendo muchas preguntas. Recuerde, éste es su niño, y esta situación tiene un efecto profundo en su vida y en el futuro de su niño. Por lo tanto, es muy importante que Ud. sepa todo lo que pueda acerca de su situación.

No Tenga Temor de Mostrar Emociones
Tantos padres, especialmente los papás, reprimen sus emociones porque ellos creen que el dar a saber a las personas como se están sintiendo es un signo de debilidad. Los padres más fuertes de niños con discapacidades a quienes yo conozco no tienen temor de mostrar sus emociones. Ellos entienden que al revelar sus sentimientos no disminuyen su fuerza.

Aprenda a Tratar con los Sentimientos Naturales de Enojo y Amargura
Los sentimientos de enojo y amargura son inevitables cuando Ud. se da cuenta de que deberá revisar los sueños y esperanzas que originalmente Ud. tenía para su niño. Es muy valioso reconocer su enojo y aprender a alejarse de él. Puede ser que Ud. necesite ayuda extraña para poder hacer esto.

Puede ser que no se sienta como tal, pero la vida mejorará y llegará el día en que Ud. se sentirá positivo de nuevo. Por medio de reconocer y trabajar a través de sus sentimientos negativos, Ud. estará mejor equipado para enfrentar desafíos nuevos, y el enojo y la amargura nunca más habrán de agotar sus energías e iniciativa.

Mantenga un Aspecto Positivo
Una actitud positiva será genuinamente una de sus herramientas más valiosas para tratar con los problemas. Siempre hay, ciertamente, un lado positivo de cualquier cosa que está ocurriendo. Por ejemplo, cuando se descubrió que mi niña tenía una discapacidad, una de las otras cosas señaladas a mí fue que ella era una niña muy sana. Aún lo es.

El hecho de que ella no ha tenido impedimentos físicos a través de los años ha sido una bendición grande; ella ha sido la más sana de todos los niños que yo he criado. Concentrarse en los aspectos positivos disminuye los negativos y hace más fácil enfrentarse con la vida.

Manténgase en Contacto con la Realidad
Mantenerse en contacto con la realidad es aceptar la vida en la forma que es. Mantenerse en contacto con la realidad también es reconocer que hay algunas cosas que nosotros podemos cambiar y otras cosas que nosotros no podemos cambiar.  La tarea para todos nosotros es aprender cuáles cosas nosotros podemos cambiar y entonces dedicarnos a hacer eso.

Recuerde que el Tiempo Está de su Lado
El tiempo cura muchas heridas. Esto no significa que el vivir con un niño que tiene problemas, y criarlo, será fácil, pero es justo decir que, a medida que el tiempo pasa, mucho puede ser hecho para aliviar el problema. Por lo tanto, ¡el tiempo ayuda!

Encuentre Programas Para su Niño
Aún para aquéllos que viven en zonas aisladas del país, la asistencia está disponible para ayudarle con cualquier clase de problema que Ud. esté teniendo.

En las Hojas de Recursos Estatales de NICHCY aparecen los nombres de personas que sirven de contacto quienes pueden ayudarle a comenzar a obtener la información y asistencia que necesite. Mientras trate de encontrar programas para su niño con una discapacidad, mantenga en mente que también hay programas disponibles para el resto de la familia.

Tome Cuidado de Sí Mismo
En tiempos de tensión, cada persona reacciona en su propia forma. Unas cuantas recomendaciones universales pueden ayudar: obtenga descanso suficiente; coma lo mejor que pueda; reserve tiempo para usted mismo; busque el apoyo emocional de otros.

Evite Sentir Lástima
Tenerse lástima de sí mismo, experimentar lástima por otros, o sentir lástima por su niño son actos que incapacitan. La lástima es lo que no se necesita. Simpatía, lo cual es la habilidad de sentir afecto por otra persona, es la actitud que debe ser alentada.

Decida Cómo Tratar con Otros
Durante este período, Ud. puede sentirse entristecido o enojado acerca de la forma como la gente está reaccionando hacia Ud. o su niño. Muchas reacciones de la gente hacia problemas serios son causadas por la falta de entendimiento, simplemente no sabiendo qué decir o por miedo a lo desconocido.

Entienda que mucha gente no sabe cómo comportarse cuando ven un niño con diferencias, y ellos pueden reaccionar inapropiadamente. Piense acerca de ello y decida cómo Ud. quiere tratar con las miradas fijas o las preguntas. Trate de no usar mucha energía estando preocupado acerca de las personas que no son capaces de responder en las formas que Ud. pudiera preferir.

Mantenga las Rutinas Diarias Tan Normales Como le Sea Posible
Una vez mi madre me dijo, “Cuando se presente un problema y no sepas qué hacer, entonces haz de todos modos lo que sea que fueras a hacer.” Practicar este hábito parece producir alguna normalidad y consistencia cuando la vida llega a ser febril.

Recuerde que Este es su Niño
Esta persona es, primero y sobre todo, su niño. Dé por sentado que el desarrollo de su niño puede ser diferente al de otros niños, pero esto no hace a su niño menos valioso, menos humano, menos importante, o en menor necesidad de su amor y crianza. Ame y goce su niño. El niño viene en primer lugar, la discapacidad en segundo. Si usted puede descansar y seguir las etapas positivas aquí descritas, una a la vez, Ud. hará lo mejor que pueda, su hijo se beneficiará, y Ud. puede mirar hacia el futuro con esperanza.

Reconozca que Ud. No Está Solo
El sentimiento de aislamiento al momento del diagnóstico es casi universal entre los padres. En este artículo, hay muchas recomendaciones para ayudarle a manejar los sentimientos de separación y aislamiento. Ayuda saber que estos sentimientos han sido experimentados por muchos, muchos otros, que hay disponibles comprensión y ayuda constructiva para Ud. y para su niño, y que Ud. no está solo.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

NICHCY: http://nichcy.org/families-community

Esta información tiene derechos de publicación.  Se pueden hacer copias y compartirlas con otras personas.  Por favor den el crédito de publicación a National Dissemination Center for Children with Disabilities (NICHCY).

Programa 16. Enseñando Habilidades de Amistad

Escucha la primera parte

La segunda parte

La tercera parte
 

Las estrategias destinadas a enseñar habilidades sociales. En este programa queremos hablar más sobre el desarrollo de la habilidad social en bebés y niños de corta edad.  Este programa será mucho más interesante con su participación:

  1. Llame at 321-1480 y cuéntenos de algunas interacciones positivas que ha observado entre bebés y niños de corta edad.
  2. Díganos como cree usted que estas interacciones se desarrollan.
  3. Díganos algunas maneras en las que los bebés y niños pequeños expresan cariño e intentan cuidar y ayudar para demostrar su capacidad de comprender lo que adultos o compañeros pueden querer o sentir.

Estas son maneras en las que los niños demuestran su capacidad de empatía – son acciones que demuestran compasión por los sentimientos ajenos– y alguna comprensión de la necesidad del consuelo; la necesidad de ayudar o cooperar.

Las relaciones entre compañeros son complejas. Al pensar en las habilidades sociales y el desarrollo de las habilidades de amistad, a menudo pensamos en los niños mayores. Sin embargo, la manera en que los adultos nos relacionamos con niños fomenta el desarrollo social desde el mismo principio. Al relacionarnos con los niños cada día, ponemos el ejemplo para que ellos aprendan a relacionarse. Según el modelo que ofrecemos sobre la manera de relacionarnos con otros, los niños aprenden a relacionarse y tratar a otros.

Las habilidades de los niños se desarrollan progresivamente, los niños menores de tres años juegan principalmente a solas con objetos. Estos niños están desarrollando las habilidades de lenguaje y el deseo de relacionarse con otros, pero todavía tienen una capacidad limitada para discutir cómo resolver problemas o relacionarse extensamente sin el apoyo de cuidadores adultos.

Recuerde que el ambiente físico es muy  Es muy importante para fomentar el desarrollo de habilidades de amistad.

Asegúrese que hay   suficiente espacio para que bebés, niños de corta edad y adultos participen en actividades sociales. Algunos ejemplos pueden ser, arreglar en el piso espacios suaves (cojines, alfombras) donde el adulto tiene respaldo o mecedoras.

Mire si hay espacios donde dos o más niños puedan realizar actividades uno al lado de otro, y donde los adultos pueden estar sentados cerca para supervisarlos.  Por ejemplo: áreas elevadas, buques mecedores, áreas de bloques, cajas para trepar o casitas de juego.

Revise el horario para ver si hay múltiples oportunidades cada día para desarrollar las habilidades de juego, como pueden ser: momentos de lectura, las comidas, tiempos de juego.

Examine los equipos para buscar aquellos que animan la interacción entre dos niños, por ejemplo: carritos de supermercados, cochecitos de muñecas, bloques, camionetas, equipos de la cocina, libros.

Asegúrese que hay suficientes materiales para el uso de dos o más niños a la vez; juguetes de apilar, coches, muñecas, rompecabezas u otros materiales de manipuleo.

Hablemos ahora de como fomentar el desarrollo de las habilidades de amistad.  Algunas preguntas que nos podríamos hacer son:

¿Qué podemos usar para animar el desarrollo de habilidades de amistad en bebés y niños de corta edad?

a. Arregle actividades para dos niños, no más. Entre los niños de 1 y 2 años, es más probable que se relacionen exitosamente en grupos de dos que en grupos de tres o más niños. Ejemplos: prepararse para la merienda, cantar una canción, leer un libro juntos, o jugar con sombreros de juego.

b. Anime a los niños de 1 y 2 años a ayudarse unos a otros y a practicar rutinas. Ejemplos: lavarse las manos, cepillarse los dientes, guardar los juguetes.

c. Provea orientación positiva y el apoyo verbal para que los niños jueguen juntos y se ayuden. Ejemplos: “María y Carlota, qué bien juegan juntas estirando la pasta para moldear¨. “Carlota, por favor da a María la cuchara”. “Gabriel, lleva este libro a Benjamín, por favor”.

d. Lea libros acerca de los amigos, el jugar juntos y ayudarse, etc.

e. Practique el turnarse y compartir. Turnarse es un intercambio  importante, tanto entre los adultos y niños como entre dos niños. Este concepto fundamental de la infancia es una habilidad social principiante que apoyará la comprensión sobre la comunicación y la conversación. Por ejemplo, los juegos que incluyen ‘tú turno, mi turno’. Al relacionarse con los bebés, juegue a turnarse al imitar los sonidos del bebé y luego espere que él responda. Así los bebés empiezan a aprender la alternación de ‘tu turno, mi turno’. Pida ejemplos al grupo sobre maneras de ayudar a los niños de 1 y 2 años a aprender a turnarse.

Los niños van aprendiendo poco a poco a turnarse y compartir dentro del contexto de relaciones caracterizadas por la sensibilidad y el tierno cuidado. Es muy importante apoyar a los niños de 1 y 2 años a medida que empiezan a aprender sobre el compartir cosas y a salvar las situaciones de juego con otros niños. Necesitan que les enseñemos lo que deben hacer.

La cooperación es la capacidad de encontrar el equilibrio entre las necesidades propias y ajenas. Para nosotros, a menudo la cooperación significa que los niños hagan lo que los adultos quieren. Esto es obediencia. La verdadera cooperación consta de un esfuerzo conjunto, en que cada parte da y acepta de modo que ambas queden satisfechas. Para desarrollar un espíritu de cooperación en los niños, es necesario

que los ayudemos a entender los provechos que nuestros pedidos y nuestras reglas acarrean para todos.

He aquí algunas descripciones de maneras en que el espíritu de cooperación puede ir creciendo durante los primeros tres años de vida:

• Un niño de 3 meses se despierta y empieza a llorar porque quiere leche. Su madre está por poner el último plato en el lavaplatos. Le dice: “Espera un minutito, mi amor. Sé que tienes hambre”. El bebé se tranquiliza un poco y se chupa los dedos. Está aprendiendo que, aunque a veces puede que necesita esperar un rato, sus necesidades son importantes y serán satisfechas.

• Un niño de 14 meses echa muy contento calcetines y camisetas sucias de una canasta a otra. Su abuela le dice: “Gracias por ayudarme a separar la ropa para lavar. Ven acá, que voy a ponerla en la lavadora. Te levanto para que toques el botón.  Luego vamos a dar un paseo.” Este niño pequeño está aprendiendo que ser parte de una familia incluye colaborar para completar los quehaceres diarios.

• Dos niños de dos años y medio extienden las manos para agarrar una sola pala roja en el arenero. Uno la agarra, el otro la agarra. Luego

empiezan a llorar, y cada uno le asegura al otro: “¡Mío!”   El padre de uno interviene y suavemente los separa. Le da una pala roja a un niño y al otro, una topadora de plástico. Les muestra cómo uno puede cavar un montón de arena y el otro puede echarla en un cubo usando la pala. Estos niños están aprendiendo a resolver los conflictos, manejar la desilusión y construir relaciones al jugar en forma cooperativa.

A continuación se describen maneras de ayudar a su hijo a desarrollar la habilidad de cooperación y experimentar las recompensas de la misma. La primera es la alternación o el turnarse. Entre los 6 y 9 meses de edad, los bebés pueden empezar a relacionarse al dar y recibir mutuamente. Este es un momento muy bueno para animar el turnarse al jugar con su bebé.

Túrnense echando objetos a un recipiente y volcándolo. A medida

que el niño crece, túrnense agregando piezas a un rompecabezas o formas a un juguete de clasificación de formas. A la hora de limpiar, haga un juego de turnarse colocando juguetes en el estante. Estas experiencias le dan al niño la oportunidad de experimentar el placer de lograr algo cooperando con otro.

Explique los motivos para sus pedidos y límites. A los tres años de edad, la mayoría de los niños pueden usar y entender el lenguaje lo suficientemente bien como para entender explicaciones simples. Señale la manera en que las reglas resultan provechosas para toda la familia. “Todos ayudamos a limpiar. Entonces no se nos pierden nuestros juguetes y podemos volver a encontrarlos más tarde.” “Cuando me ayudas a guardar la ropa limpia, termino la tarea más temprano y luego podemos jugar.”

Tome el tiempo para resolver problemas. Usted puede ayudar a un niño de dos años y medio o tres años a idear soluciones para los dilemas de todos los días, y animar la cooperación a la vez. He aquí algunos pasos para enseñar habilidades de resolución de problemas a su hijo:

Describa el problema. “Tú quieres dibujar en la pared pero mami te dice que no.”

• Haga una pregunta. “¿En qué otro lugar podrías dibujar?”

• Ponga a prueba una solución. Ofrezca dos opciones, ambas aceptables para usted: tal vez se puede usar papel o una caja de cartón. Si su hijo o hija insiste en que quiere dibujar en el refrigerador, fije un límite. “Yo guardo los crayones hasta que quedemos de acuerdo en un lugar para dibujar.”

• Luego re-dirija a su hijo a otra meta. La mayoría de los niños pequeños necesitan ayuda para encontrar maneras aceptables de canalizar sus deseos. “Puedes poner letras imantadas en el refrigerador.”

Desde que su hijo es muy pequeño, hagan quehaceres domésticos juntos.  Deje que su hijo al crecer experimente los provechos de la cooperación. Juntos pueden poner la mesa, guardar los juguetes o

lavar el coche. Señale las ventajas de la cooperación. “¡Qué rápido pusimos la mesa! Ahora tenemos un ratito para leer un libro antes de la cena.” “¡Qué divertido fue lavar el coche contigo! Puedes frotarlo muy bien. Mira lo brillante que hiciste que quedara nuestro coche.”

 

Al encomiar los esfuerzos por colaborar, mencione detalles concretos. Explique por qué y cómo la contribución del niño fue importante. Esto lo ayuda a reconocer y valorar sus habilidades. “Guardaste todas las medias blancas y las pusiste juntas. Eso me ayudó a terminar más temprano el guardar la ropa limpia. Ahora tenemos más tiempo para jugar.” “Guardaste los libros en el estante. Ahora es más fácil escoger uno. ¿Quieres que yo te lo lea?”

Dé sugerencias en vez de mandatos. Las sugerencias animan la cooperación; los mandatos pueden provocar resistencia. “Hace frío, pues necesitas usar una gorra. ¿Quieres que yo ayude a ponértela, o quieres hacerlo por tu cuenta?” Un niño probablemente responderá mejor a esto que si se le dice: “Ponte la gorra”.

Ofrezca opciones a su hijo a la vez que mantiene las reglas. “Hay que cepillarse los dientes a la hora de acostarse. ¿Quieres hacerlo antes de leer libros, o después?” Por supuesto, un niño casi siempre

decidirá hacerlo después, pero es menos probable que proteste y todavía se acata la regla. Al ofrecer opciones a su hijo, se le trata con respeto y el respeto crea un espíritu de colaboración.

Las familias tienen un papel importantísimo para apoyar la alfabetización social-emocional de niños muy pequeños. Dentro de la familia, los niños primero aprenden a leer las reacciones de otras personas ante sus propios sentimientos y comportamientos.

Desde la muy tierna infancia, los niños aprenden sobre cómo los sentimientos pueden ser comunicados, al observar las maneras en que los familiares se expresan.

Los niños aprenden sobre la expresión social-emocional aceptable, no solo observando lo que dicen los familiares sino también, sus expresiones faciales, gestos, posturas y movimientos del cuerpo.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
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Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad Vanderbilt: vanderbilt.edu/csefel

Programa 15. Consejos para fomentar el desarrollo social-emocional de su hijo

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La segunda parte

La tercera parte
 

Relacionándose con las personas, los bebés llegan a conocer el mundo y su lugar en él. Las relaciones ofrecen el contexto amoroso que es necesario para consolar, proteger y animar a un niño y fortalecerlo para enfrentar el estrés. Mediante las relaciones, los niños pequeños  desarrollan el bienestar social-emocional, lo que incluye la capacidad de entablar relaciones satisfactorias con otros, jugar, comunicarse, aprender, hacer frente a dificultades y experimentar los sentimientos. Además, las relaciones de tierno cuidado son esenciales para que el niño desarrolle la confianza en otros, la empatía, la compasión, la enerosidad y la conciencia.  El bienestar social-emocional a menudo se denomina ‘salud mental infantil’ entre los profesionales que trabajan con niños pequeños. En resumen, se trata de la capacidad que un niño desarrolla para experimentar y controlar los sentimientos, entablar relaciones seguras, explorar y aprender, dentro del contexto de la familia, la comunidad y la herencia cultural del niño.

Aunque parezca simple lo que Elena hizo, puede ser bastante difícil. Cuesta tiempo aminorar la marcha de una actividad y fijarse en lo que hace un niño, u observarlo, a fin de aprender lo que su comportamiento puede significar. En este caso, Jessica enviaba el  mensaje: “Mira, quiero intentar darme de comer a mí misma con una cuchara. ¡Puedo hacerlo!” Elena tenía que estar dispuesta a apartar un rato, tolerar un poco de suciedad y encontrar una manera de satisfacer las necesidades de Jessica, tanto de alimento para nutrir su cuerpo, como de una oportunidad de intentar algo nuevo – lo que nutre la mente.

¿Con cuánta frecuencia observa usted lo que hace su hijo? Desde luego que la respuesta es: “Lo observo todo el tiempo.” Sin embargo, a menudo pasamos tiempo con nuestros niños sin observarlos detenidamente.

El observar implica contemplar lo que su hijo hace, escuchar lo que dice y aprender acerca de su forma particular de abordar el mundo. Por ejemplo, ¿aborda las experiencias nuevas directamente y sin esperar, o se retira un poco para observar las cosas nuevas e ir conociéndolas poco a poco? ¿Es muy reactivo y le comunica cómo se siente, o reacciona poco y es bastante desenfadado?

Cuide a su niño respondiendo a las necesidades del pequeño: Elena está dando de comer cereal a su hija de 8 meses, Jessica. La nena agarra la cuchara de la mano de Elena e intenta darse de comer a sí misma. Elena casi agarra la cuchara, pero en vez de hacerlo espera para ver lo que pasará luego. Los intentos de Jessica para alimentarse son lentos y la niña derrama mucho cereal, pero logra meter un poco a la boca. Elena observa que Jessica está absorta en comer por sí misma, pero también nota que la niña realmente no logra comer mucho cereal. Para resolver el problema, Elena saca otra cuchara y ofrece cereal a Jessica para complementar los esfuerzos de su hija.

Podemos aprender mucho apartando un rato para pararnos y observar detenidamente lo que hacen los niños. Así se aprende mucho sobre el modo de ser de un niño. Estos indicios nos permiten discernir mejor

Ayude a su hijo a experimentar el gozo del ‘intercambio’ al relacionarse: “¡Hola chica alegre!” dice Juan al sonreír a su hija de 3 meses, Karina. Karina se fija en su papi y sonríe. Papi hace una mueca y sonríe, y Karina se ríe gorjeando. Papi se ríe con la niña y los dos siguen jugando a juegos tontillos con la cara.

Karina está aprendiendo mucho de esta interacción, aunque parezca simple y juguetona: “Mira, ¡aquí está Papi! Me alegra mucho cuando juega conmigo. Cuando me sonríe, esto me hace querer sonreír también. Veo que le divierte mucho relacionarse conmigo.” Karina aprende en tales interacciones que otras personas se interesan por ella, gozan de relacionarse con ella y comprenden sus necesidades.

También empieza a entender que sus acciones afectan los sentimientos y las acciones de otros. En este caso, lo que ella hace lo hace feliz. También puede lograr que otra persona siga jugando un juego divertido con ella.

Con el tiempo, a medida que la niña tenga la oportunidad de relacionarse de forma satisfactoria con otras personas, aprenderá que se siente contenta cuando hace que otros se sientan contentos. Esto la ayudará a entablar relaciones sanas y construir una percepción positiva de sí misma a medida que crece. Al aprender sobre el intercambio de las relaciones, estará mejor preparada para jugar más tarde con otros niños y compartir cosas. Sin embargo, no se le hará fácil compartir cosas sino hasta que sea mayor, alrededor de sus 3 años. También está aprendiendo a reconocer sus propios sentimientos y a interesarse por los sentimientos ajenos.

Ayude a su hijo a sentirse seguro: Jason, de 18 meses de edad, estaba de paseo con su papá cuando se asustó con el ladrido del perro de un vecino al otro lado de una cerca. “Ah, papi, ¿qué te pasa? ¿El perro hace mucho ruido?” Jason se volvió y corrió unos pocos pasos para volver a su padre, quien lo levantó y abrazó. “El perro me asustó a mí también. Me parece que hoy se siente un poco gruñón.”

Jason está aprendiendo que cuando se siente asustado o no está seguro acerca de algo, puede contar con que otras personas, como su papá, estén cerca y lo apoyen. La respuesta sensata de su padre contribuye con la percepción creciente de Jason de seguridad y confianza.

Demuestre a su hijo que integra una red amplia de relaciones en que se ofrecen amor y apoyo: El día le ha ido muy mal a Lisa. El lavaplatos se desbordó, una tarea debe entregarse en la clase de mañana, y ella durmió solamente 2 horas la noche anterior. Su niña de 2 meses, Dina, ha tenido un cólico y anoche se le hizo difícil dormirse y quedarse dormida. “Me parece que ya no puedo más. Es imposible,” dice por teléfono a su amiga, Carmen. “Así han sido algunos días para mí también– dice Carmen.– Quiero que te acuestes y descanses cuando acuestas a Dina para la siesta. Si quieres, voy a tu casa esta tarde y cuidaré la beba mientras trabajas en tu tarea.”

Aunque le parezca a Carmen que simplemente ayuda a su amiga en un día terrible, en realidad hace mucho para ayudar también a Dina. Todos pasamos momentos en que ya no podemos más. Cuidar a un niño puede ser increíblemente gozoso y acarrear grandes recompensas, pero también puede ser muy estresante. Es importante contar con otras personas e instituciones para apoyo, sea físico, emocional o económico. Cuando se da apoyo y ánimo a una persona que cría a un niño, esta es más capaz de cuidar sensiblemente a su pequeño.

Enseñe a su hijo a respetar las diferencias: Shelly, de casi tres años, está en el parque con su mamá. Mira a otra niña de su edad, Briana, quien se acerca al arenero. Briana tiene espina bífida y usa brazaderas en las piernas para caminar. “¿Qué es eso?” dice Shelly en voz alta. “¡Tiene las piernas muy raras!” La mamá de Shelly se estremece de bochorno.

 

“¡Shelly, es mala educación decir tales cosas!” La mamá de Briana está acostumbrada a tales comentarios y miradas fijas de parte de niños tanto como de adultos. Al principio tenía los sentimientos muy heridos por tales reacciones, pero más tarde llegó a comprender mejor la curiosidad de la gente, sobre todo en una niña tan grande como su hija. Así que ahora tiene una oportunidad de informar y contar a otros lo maravilloso de su hija. “Esta es Briana. Tiene abrazaderas especiales que la ayudan a caminar. El color favorito de Briana es el rosado, por eso las escogió de color rosado. También le encantan los animales de peluche. ¿Tienes tú un color favorito?” A Shelly le encanta la nueva amiga, a quien le gustan el rosado y los animales de peluche, igual que a ella. “¡Yo tengo los pijamas rosados!” La mamá de Shelly se recupera del bochorno y se une a la conversación, y las mamás guían a sus hijas durante unos pocos minutos mientras hablan sobre otras cosas que les gusta hacer.

 

Las dos niñas empiezan a jugar en la arena; ya no se enfocan en las abrazaderas ni en sus mamás.  Las situaciones como esta pueden ser dificultosas para todas las personas involucradas. Los niños pequeños no están inhibidos por las reglas de etiqueta social y expresan naturalmente su curiosidad sobre las diferencias en el color de la piel, la altura, el peso y la capacidad física que observan. Los adultos toman un papel importante para ayudarlos a apreciar las diferencias y gozar de las similitudes. También aprenden sobre el respeto hacia otras personas observando el ejemplo que ponen los adultos que conocen. Los niños pueden progresar hasta darse cuenta que cada persona es singular y merece respeto.

Fomente un aprecio por su propia cultura y las de otras personas: Judy está asistiendo por primera vez al grupo de juegos de su barrio.  Ha traído a su hijo de 1 año, Andrés, y lo ha sentado en el regazo. Ella conversa con su hijo en español y escucha a las demás mamis que conversan sobre la vida y el cuidado de sus hijos de 1 y 2 años. Nota a los niños que están jugando en el piso.

 

Cierto niño está sentado a solas comiendo una merienda. Una mamá menciona sus dificultades para hacer que su hija se duerma sin ayuda. Judy recuerda su propia crianza; a su familia le importaba mucho ayudar a los niños y no necesariamente hacer que durmieran o comieran por su cuenta a una edad muy pequeña. Judy empieza a pensar en su manera de cuidar a su hijo en casa, las cosas que le enseña y las condiciones diferentes que el niño podría encontrar al entrar en la guardería. Ella está al tanto de las cuestiones relacionadas a los dos idiomas, pero ahora se da cuenta que la cultura influencia mucho más. Se pregunta cómo su hijo se ajustará a las diferencias que encontrará entre el cuidado que recibe en casa y en otros lugares.

 

La cultura de los padres de familia influye fuertemente en la manera de amar y cuidar de una familia, así como en su forma de afrontar las dificultades. La cultura también afecta el desarrollo social-emocional De muchas otras maneras; y tanto la cultura como el desarrollo se ven reflejados en las rutinas diarias de un niño durante sus primeros años de vida. Puesto que estos valores y creencias afectan lo más fundamental del cuidado de un niño –la manera de sostenerlo, bañarlo y darle de comer, el sueño, la ropa, los cambios de pañales y el uso del Excusado/inodoro, y más– vale la pena discutir estas creencias con los cuidadores de su hijo. Las diferencias culturales también influyen en las decisiones sobre la edad en que los niños deberían empezar a cuidar de sí mismos, la manera en que deberían expresar sus sentimientos, y la manera y los momentos en que los adultos deberían hablar a bebés y niños de corta edad. Tener un hijo puede hacer que los padres reflexionen por primera vez sobre sus valores y creencias. Tanto usted como los cuidadores de su hijo pueden aprender cada uno sobre las creencias del otro respecto a estas cuestiones, y pueden decidir juntos cómo cuidar al niño, tomando en cuenta sus propias esperanzas y deseos para su hijo, las necesidades del niño, información sobre el desarrollo de niños, y las ideas de los cuidadores.

Entablar relaciones y crear ambientes de apoyo

Algunas sugerencias para dar elogios e incentivo

  • “Haces un trabajo estupendo al…”
  • “Realmente has aprendido a…”
  • “Te sentirás orgulloso de ti mismo por…”
  • “Excelente idea para…”
  • “El _______ lo has hecho muy bien.”
  • “Mira cómo _________ ha mejorado en…”
  • “Te has esforzado tanto en _______”
  • “Miren lo bien que hizo al…”
  • “Es una manera ingeniosa de hacer…”
  • “¡¡GUAU!! Qué trabajo estupendo has hecho al…”
  • “Esa es una manera fabulosa de…”
  • “Estoy muy agradecido que has…”
  • “Realmente me complace cuando haces…”
  • “Has crecido mucho ya que…”
  • “Realmente resuelves los problemas en…”
  • “Brillantemente pensado en…”
  • “Dame un GIGANTE ‘Chócame los cinco’ por…”
  • “Clase, ¡tengo un anuncio! Demos todos un aplauso a _________ por…”
  • “Agradezco mucho la manera en que todos tienen los ojos puestos en el cuento y están escuchando tan atentamente. ¡Es cómo si tuvieran los ojos con pegamento!”

POSITIVOS (+)

NEGATIVOS (-)

   
   
   
   

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

________________________________________________________________Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional

Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad Vanderbilt: vanderbilt.edu/csefel

Programa 14. Modelando el comportamiento social positivo

Escucha la primera parte

la segunda parte

la tercera parte
 

Nuevas habilidades
Disfrutar la interacción
Sentirse seguro
Que es una importante parte de un grupo
Respetar las diferencias
Apreciar su cultura y la cultura de otras personas

Nuestros facilitadores:

Apoye a su hijo en el desarrollo de habilidades nuevas.

Jeremy, de 5 meses de edad, está acostado boca abajo jugando en el piso de su casa.
Extiende la mano hacia el pato chillón que está en la cobija pero un poco más allá del
alcance de sus dedos. Su papá

empieza a agarrar el pato y dárselo, pero se da cuenta que el niño no se está quejando
y decide esperar un ratito. ¡Jeremy se empeña en alcanzar ese pato! Extiende la mano
nuevamente y esta vez por poco lo alcanza. Su papá mueve el juguete un poquito para
ayudar al niño. Este extiende la mano otra vez… ¡y lo alcanza! Jeremy agarra el pato
de juguete y 
felizmente empieza a hacerlo chillar.

El papá de Jeremy ha practicado un concepto que muchos especialistas de desarrollo
infantil denominan ‘andamiar’. El andamiar se realiza al seguir a un niño adónde quiere
ir y proveerle solo el suficiente apoyo

como para asistirlo a extenderse más, sin abrumarlo con frustración. El papá de Jeremy
podría haberle dado el juguete a su hijo, pero se detuvo para observarlo y pensar en lo
que éste estaba haciendo.

El niño estaba poniendo a prueba sus músculos grandes y pequeños para ver qué podía
hacer. También aprendía sobre lo que tenía que hacer para

obtener algo que quería. Su papá se dio cuenta que podía dejar que Jeremy explorara la
situación un poco y luego le dio solo la suficiente ayuda como para permitirle
experimentar el éxito usando sus habilidades nuevas de extender la mano y agarrar. Al
ayudar a los bebés a aprender de esta manera, se les permite explorar lo que son
capaces de hacer y también se les comunica que usted está cerca para apoyar sus esfuerzos.

Ayude a su hijo a experimentar el gozo del ‘intercambio’ al relacionarse.

“¡Hola chica alegre!” dice Glenn al sonreír a su hija de 3 meses, Karina. Karina se fija en
su papi y sonríe. Papi hace una mueca y sonríe, y Karina se ríe gorjeando. Papi se ríe con
la niña y los dos siguen jugando a juegos tontillos con la cara.

Karina está aprendiendo mucho de esta interacción, aunque parezca simple y
juguetona: “Mira, ¡aquí está Papi! Me alegra mucho cuando juega conmigo. Cuando
me sonríe, esto me hace querer sonreír también. Veo 
que le divierte mucho
relacionarse conmigo.”
Karina aprende en tales interacciones que otras personas se
interesan por ella, gozan de relacionarse con ella y comprenden sus necesidades.
También empieza a entender que sus acciones afectan los sentimientos y las acciones
de otros. En este caso, lo que ella hace lo hace feliz. También puede lograr que otra
persona siga jugando un juego divertido con ella.

Con el tiempo, a medida que la niña tenga la oportunidad de relacionarse de forma
satisfactoria con otras personas, aprenderá que se siente contenta cuando hace que
otros se sientan contentos. Esto la ayudará a entablar relaciones sanas y construir una
percepción positiva de sí misma a medida que crece. Al aprender sobre el intercambio
de las relaciones, estará mejor preparada para jugar más tarde con otros niños y
compartir cosas. Sin embargo, no se le hará fácil compartir cosas sino hasta que sea
mayor, alrededor de sus 3 años. También está aprendiendo a reconocer sus propios
sentimientos y a interesarse por los sentimientos ajenos.

Ayude a su hijo a sentirse seguro.

Jason, de 18 meses de edad, estaba de paseo con su papá cuando se asustó con el
ladrido del perro de un vecino al otro lado de una cerca. “Ah, papi, ¿qué te pasa? ¿El
perro hace mucho ruido?” Jason se volvió y corrió unos pocos pasos para volver a su
padre, quien lo levantó y abrazó. “El perro me asustó a mí también. Me parece que hoy
se siente un poco 
gruñón.”

Jason está aprendiendo que cuando se siente asustado o no está seguro acerca de algo,
puede contar con que otras personas, como su papá, estén cerca y lo apoyen. La
respuesta sensata de su padre contribuye con la percepción creciente de Jason de seguridad y confianza.

Demuestre a su hijo que integra una red amplia de relaciones en que se ofrecen amor y apoyo.

El día le ha ido muy mal a Lisa. El lavaplatos se desbordó, una tarea debe entregarse
en la clase de mañana, y ella durmió solamente 2 horas la noche anterior. Su niña de 2
meses, Dina, ha tenido un cólico y anoche se le hizo difícil dormirse y quedarse
dormida. “Me parece que ya no puedo más. Es imposible,” dice por teléfono a su
amiga, Carmen. “Así han sido algunos días para mí también– dice Carmen.– Quiero
que te acuestes y descanses cuando acuestas a Dina para la siesta. Si quieres, voy a
tu 
casa esta tarde y cuidaré la beba mientras trabajas en tu tarea.”

Aunque le parezca a Carmen que simplemente ayuda a su amiga en un día terrible, en
realidad hace mucho para ayudar también a Dina. Todos pasamos momentos en que ya
no podemos más. Cuidar a un niño puede ser increíblemente gozoso y acarrear grandes
recompensas, pero también puede ser muy estresante. Es importante contar con otras
personas e instituciones para apoyo, sea físico, emocional o económico. Cuando se da
apoyo y ánimo a una persona que cría a un niño, esta es más capaz de cuidar sensiblemente a su pequeño.

Enseñe a su hijo a respetar las diferencias.

Shelly, de casi tres años, está en el parque con su mamá. Mira a otra niña de su edad,
Briana, quien se acerca al arenero. Briana tiene espina bífida y usa brazaderas en las
piernas para caminar. “¿Qué es eso?” dice Shelly en voz alta. “¡Tiene las piernas muy
raras!” La mamá de Shelly se estremece de bochorno.

“¡Shelly, es mala educación decir tales cosas!” La mamá de Briana está acostumbrada
a tales comentarios y miradas fijas de parte de niños tanto como de adultos. Al
principio tenía los sentimientos muy heridos por tales reacciones, pero más tarde llegó
a comprender mejor la curiosidad de la gente, sobre todo en una niña tan grande como
su hija. Así que ahora tiene una oportunidad de informar y contar a otros lo maravilloso
de su hija. “Esta es Briana. Tiene abrazaderas especiales que la ayudan a caminar. El
color favorito de Briana es el rosado, por eso las

escogió de color rosado. También le encantan los animales de peluche. ¿Tienes tú un
color favorito?” A Shelly le encanta la nueva amiga, a quien le gustan el rosado y los
animales de peluche, igual que a ella. “¡Yo tengo los pijamas rosados!” La mamá de
Shelly se recupera del bochorno y se une a la conversación, y las mamás guían a sus
hijas durante unos pocos minutos mientras hablan sobre otras cosas que les gusta hacer
.

Las dos niñas empiezan a jugar en la arena; ya no se enfocan en las abrazaderas ni en
sus mamás. 
Las situaciones como esta pueden ser dificultosas para todas las personas
involucradas. Los niños pequeños no están inhibidos por las reglas de etiqueta social y
expresan naturalmente su curiosidad sobre las diferencias en el color de la piel, la altura,
el peso y la capacidad física que observan. Los adultos toman un papel importante para
ayudarlos a apreciar las diferencias y gozar de las similitudes. También aprenden sobre
el respeto hacia otras personas observando el ejemplo que ponen los adultos que
conocen. Los niños pueden progresar hasta darse cuenta que cada persona es
singular y merece respeto.

Fomente un aprecio por su propia cultura y las de otras personas.

Judy está asistiendo por primera vez al grupo de juegos de su barrio. Ha traído a su hijo
de 1 año, Andrés, y lo ha sentado en el regazo. Ella conversa con su hijo en español y
escucha a las demás mamis que conversan sobre la vida y el cuidado de sus hijos de
1 y 2 años. Nota a los niños que están jugando en el piso.

Cierto niño está sentado a solas comiendo una merienda. Una mamá menciona sus
dificultades para hacer que su hija se duerma sin ayuda. Judy recuerda su propia
crianza; a su familia le importaba mucho ayudar a los niños y no necesariamente hacer
que durmieran o comieran por su cuenta a una edad muy pequeña. Judy empieza a
pensar en su manera de cuidar a su hijo en casa, las cosas que le enseña y las
condiciones diferentes que el niño podría encontrar al entrar en la guardería. Ella está
al tanto de las cuestiones relacionadas a los dos idiomas, pero ahora se da cuenta que
la cultura influencia mucho más. Se pregunta cómo su hijo se ajustará a las diferencias
que encontrará entre el cuidado que recibe en casa y en otros lugares.

La cultura de los padres de familia influye fuertemente en la manera de amar y cuidar de
una familia, así como en su forma de afrontar las dificultades. La cultura también afecta el
desarrollo social-emocional de muchas otras maneras; y tanto la cultura como el
desarrollo se ven reflejados en las rutinas diarias de un niño durante sus primeros años
de vida. Puesto que estos valores y creencias afectan lo más fundamental del cuidado de
un niño –la manera de sostenerlo, bañarlo y darle de comer, el sueño, la ropa, los
cambios de pañales y el uso del excusado/inodoro, y más– vale la pena discutir estas
creencias con los cuidadores de su hijo. Las diferencias culturales también influyen en las
decisiones sobre la edad en que los niños deberían empezar a cuidar de sí mismos, la
manera en que deberían expresar sus sentimientos, y la manera y los momentos en que
los adultos deberían hablar a bebés y niños de corta edad. Tener un hijo puede hacer que
los padres reflexionen por primera vez sobre sus valores y creencias. Tanto usted como
los cuidadores de su hijo pueden aprender cada uno sobre las creencias del otro
respecto a estas cuestiones, y pueden decidir juntos cómo cuidar al niño, tomando en
cuenta sus propias esperanzas y deseos para su hijo, las necesidades del niño,
información sobre el desarrollo de niños, y las ideas de los cuidadores.

Materiales para los presentadores

a. Viñeta 1: Fernando
Pregunta 1. ¿Cuánto inglés pueden entender los padres? ¿Quién ha cuidado a
Fernando y en qué tipo de situación? ¿Saben los padres por qué el niño llora? ¿Qué le
gusta comer y cómo duerme en casa? ¿Tiene un chupete o una cobija especial? ¿Qué lo
hace feliz y con qué le gusta jugar?

Pregunta 2. Fernando puede sentirse muy abandonado por sus padres. Puede que
nunca haya estado separado de su mamá y papá. Tal vez crea que llorando logrará que
sus padres vuelvan a él. Puede que pase la mayoría de su tiempo siendo sostenido por
alguien, y puede ser amamantado y dormir en la cama de sus padres. Puede sentirse
confuso ya que sus padres no se comunican con él sobre el nuevo programa de cuidado.

Pregunta 3. Fátima y Juan pueden sentirse muy tímidos y/o avergonzados acerca de
dejar a su hijo bajo el cuidado de otra persona. Tal vez no responden a Lilia porque no
entienden lo que ella dice y les parece mejor simplemente marcharse. Tal vez se sientan
tan perturbados al tener que dejar a Fernando que no pueden aguantar escuchar sus
llantos. Fátima, en particular, puede temer que Fernando empiece a querer y necesitar a
Lilia más que a ella. Tal vez no llevan nada para el niño porque no tienen casa y han
tenido que abandonar sus pertenencias. Puede que tengan objetos para el niño pero no
pueden lavarlos, de modo que los dejan donde duermen. Tal vez piensan que la casa de
la cuidadora del niño es mucho más bonita que su vivienda, de modo que sus pertenencias no tienen valor.

Pregunta 4. Lilia puede sentirse abrumada y enojada ya que este niño, que ella ha
acordado cuidar, no puede dejar de llorar. Tal vez le parece que después de algún tiempo
podrá consolarlo pero tiene sentimientos de culpa acerca de los demás niños, e
impaciencia para con Fernando. Tal vez esté enojada con los padres porque no intentan
comunicarse y parecen ansiar marcharse. Tal vez se sienta enojada porque la agencia no
ofrece más apoyo. Hasta puede preguntarse si ellos se aprovechan su generosidad.

Pregunta 5. Lilia podría tomar algunas fotos o  grabaciones en vídeo de Fernando
durante el día con una cámara digital. Puede estar preparada para instar a los padres a
sentarse antes de marcharse para mirar la cámara.

Puede pedir algunas canciones en español para tocar durante el día y cuando llegan los
padres. Puede pedir que una amistad o alguien de la agencia traduzca una nota que ella
escribiría sobre los primeros días que Fernando pasó con ella, aunque ella necesita
saber si ellos saben leer español. Tal vez quiera llamar primero a la agencia para insistir
que para el día siguiente envíen a un intérprete. Si no tienen un intérprete, puede insistir
que encuentren a alguien que al menos puede sentarse con ella para entrevistar a los
padres para que ella se entere más acerca de la familia, sus circunstancias, los hábitos
de comer de Fernando, etc.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles
a las 11:00 de la mañana para juntos….
¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

____________________________________________________________________
Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y
Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional
Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para
Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y
Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido
de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del
Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres
comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del
gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

____________________________________________________________________
El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad Vanderbilt: vanderbilt.edu/csefel

Programa 13. La Cooperación

Escucha la primera parte


La segunda parte
 

La tercera parte
 

Nuestros facilitadores:

La semana pasada cerramos el programa enfatizando la necesidad de

validar los sentimientos de nuestros niños y que no los castiguemos por expresar
cómo se sienten.  Una buena estrategia que mencionamos fue que usted recuerde a
su hijo que le puede contar como se siente, pero no está bien lastimar a otras personas
ni cosas cuando está enojado.

Los niños necesitan practicar durante  mucho tiempo sus estrategias nuevas, de manera que
nosotros debemos recordar darles mucho aliento positivo cuando usan la nueva estrategia.

La cooperación es la capacidad de encontrar el equilibrio entre las necesidades propias y
ajenas. Para nosotros, a menudo la cooperación significa que los niños hagan lo que los adultos
quieren. Esto es obediencia.  La verdadera cooperación consta de un esfuerzo conjunto, en que
cada parte da y acepta de modo que ambas queden satisfechas. Para desarrollar un espíritu de
cooperación en los niños, es necesario que los ayudemos a entender los provechos que
nuestros pedidos y nuestras reglas acarrean para todos.

He aquí algunas descripciones de maneras en que el espíritu de cooperación puede ir
creciendo durante los primeros tres años de vida:

• Un niño de 3 meses se despierta y empieza a llorar porque quiere leche. Su madre está por
poner el último plato en el lavaplatos. Le dice: “Espera un minutito, mi amor. Sé que tienes
hambre”. El bebé se tranquiliza un poco y se chupa los dedos. Está aprendiendo que, aunque
a veces puede que necesita esperar un rato, sus necesidades son importantes y serán
satisfechas. •Un niño de 14 meses echa muy contento calcetines y  camisetas sucias de una
canasta a otra. Su abuela le dice: “Gracias por ayudarme a separar la ropa para lavar.

Ven acá, que voy a ponerla en la lavadora. Te levanto para que toques el botón. Luego vamos
a dar un paseo.” Este niño pequeño está aprendiendo que ser parte de una familia incluye
colaborar para completar los quehaceres diarios. • Dos niños de dos años y medio extienden
las manos para agarrar una sola pala roja en el arenero. Uno la agarra, el otro la agarra. Luego
empiezan a llorar, y cada uno le asegura al otro: “¡Mío!” El padre de uno interviene y suavemente
los separa. Le da una pala roja a un niño y al otro, una topadora de plástico. Les muestra cómo
uno puede cavar un montón de arena y el otro puede echarla en un cubo usando la pala. Estos
niños están aprendiendo a resolver los conflictos, manejar la desilusión y construir relaciones
al jugar en forma cooperativa.

Aquí les presentamos algunas maneras de ayudar a su hijo a desarrollar la habilidad de
cooperación y experimentar las recompensas de la misma. La primera es la alternación o el
turnarse. Entre los 6 y 9 meses de edad, los bebés pueden empezar a relacionarse al dar y
recibir mutuamente. Este es un momento muy bueno para animar el turnarse al jugar con su
bebé. Túrnense echando objetos a un recipiente y volcándolo. A medida que el niño crece,
túrnense agregando piezas a un rompecabezas o formas a un juguete de clasificación de formas.

A la hora de limpiar, haga un juego de turnarse colocando juguetes en el estante.
Estas experiencias le dan al niño la oportunidad de experimentar el placer de
lograr algo cooperando con otro.

 Explique los motivos para sus pedidos y límites.

A los tres años de edad, la mayoría de los niños pueden usar y entender el lenguaje
lo suficientemente bien como para entender explicaciones simples. Señale la manera
en que las reglas resultan provechosas para

toda la familia. “Todos ayudamos a limpiar. Entonces no se nos pierden nuestros
juguetes y podemos volver a encontrarlos más tarde.” “Cuando me ayudas a guardar
la ropa limpia, termino la tarea más temprano y luego podemos jugar.”

Tome el tiempo para resolver problemas.

Usted puede ayudar a un niño de dos años y medio o tres años a idear soluciones para
los dilemas de todos los días, y animar la cooperación a la vez. He aquí algunos pasos
para enseñar habilidades de resolución de problemas a su hijo:

Describa el problema. “Tú quieres dibujar en la pared pero mami te dice que no.”

• Haga una pregunta. “¿En qué otro lugar podrías dibujar?”

• Ponga a prueba una solución. Ofrezca dos opciones,
ambas aceptables para usted: tal vez se puede usar papel
o una caja de cartón. Si su hijo o hija insiste en que quiere
dibujar en el refrigerador, fije un límite. “Yo guardo los
crayones hasta que quedemos de acuerdo en un lugar para dibujar.”

• Luego re-dirija a su hijo a otra meta. La mayoría de los
niños pequeños necesitan ayuda para encontrar maneras
aceptables de canalizar sus deseos. “Puedes poner letras
imantadas en el refrigerador.”

Desde que su hijo es muy pequeño, hagan quehaceres domésticos juntos.

Deje que su hijo al crecer experimente los provechos de la cooperación. Juntos pueden poner
la mesa, guardar los juguetes o lavar el coche. Señale las ventajas de la cooperación. “¡Qué
rápido pusimos la mesa! Ahora tenemos un ratito para leer un libro antes de la cena.” “¡Qué
divertido fue lavar el coche contigo! Puedes frotarlo muy bien. Mira lo brillante que hiciste
que quedara nuestro coche.”

Al encomiar los esfuerzos por colaborar, mencione detalles concretos
Explique por qué y cómo la contribución del niño fue importante. Esto lo ayuda a reconocer y valorar sus habilidades.

“Guardaste todas las medias blancas y las pusiste juntas. Eso me ayudó a terminar
más temprano el guardar la ropa limpia. Ahora tenemos más tiempo para jugar.”

“Guardaste los libros en el estante. Ahora es más fácil escoger uno. ¿Quieres que yo te lo lea?”

Consejos para fomentar el desarrollo social-emocional de su hijo

Relacionándose con las personas, los bebés llegan a conocer el mundo y su lugar en él.
Las relaciones ofrecen el contexto amoroso que es necesario para consolar, proteger y
animar a un niño y fortalecerlo para enfrentar el estrés. Mediante las relaciones, los niños
pequeños desarrollan el bienestar social-emocional, lo que incluye la capacidad de entablar
relaciones satisfactorias con otros, jugar, comunicarse, aprender, hacer frente a dificultades y
experimentar los sentimientos. Además, las relaciones de tierno cuidado son esenciales para
que el niño desarrolle la confianza en otros, la empatía, la compasión, la generosidad y la
conciencia.  El bienestar social-emocional a menudo se denomina ‘salud mental infantil’
entre los profesionales que trabajan con niños pequeños.

En resumen, se trata de la capacidad que un niño desarrolla para experimentar y controlar
los sentimientos, entablar relaciones seguras, explorar y aprender, dentro del contexto de
la familia, la comunidad y la herencia cultural del niño.

Cuide a su niño respondiendo a las necesidades del pequeño.

Elena está dando de comer cereal a su hija de 8 meses, Jessica. La nena agarra la cuchara
de la mano de Elena e intenta darse de comer a sí misma. Elena casi agarra la cuchara, pero
en vez de hacerlo espera 
para ver lo que pasará luego. Los intentos de Jessica para
alimentarse son lentos y la niña derrama mucho cereal, pero logra meter un poco a la boca.
Elena observa que Jessica está absorta en comer por sí misma, pero también nota que la niña
realmente no logra comer mucho cereal. Para resolver el problema, Elena saca otra cuchara y
ofrece cereal a Jessica para complementar los esfuerzos de su hija.

Aunque parezca simple lo que Elena hizo, puede ser bastante difícil. Cuesta tiempo aminorar la
marcha de una actividad y fijarse en lo que hace un niño, u observarlo, a fin de aprender lo que
su comportamiento puede significar. En este caso, Jessica enviaba el mensaje: “Mira, quiero
intentar darme de comer a mí misma con una cuchara. ¡Puedo hacerlo!” Elena tenía que estar
dispuesta a apartar un rato, tolerar un poco de suciedad y encontrar una manera de satisfacer las
necesidades de Jessica, tanto de alimento para nutrir su cuerpo, como de una oportunidad de
intentar algo nuevo – lo que nutre la mente.

¿Con cuánta frecuencia observa usted lo que hace su hijo? Desde luego que la respuesta es:
“Lo observo todo el tiempo.” Sin embargo, a menudo pasamos tiempo con nuestros niños sin
observarlos detenidamente. El observar implica contemplar lo que su hijo hace, escuchar lo que
dice y aprender acerca de su forma particular de abordar el mundo. Por ejemplo, ¿aborda las
experiencias nuevas directamente y sin esperar, o se retira un poco para observar las cosas
nuevas e ir conociéndolas poco a poco? ¿Es muy reactivo y le comunica cómo se siente, o
reacciona poco y es bastante desenfadado? Podemos aprender mucho apartando un rato para
pararnos y observar detenidamente lo que hacen los niños. Así se aprende mucho sobre el modo
de ser de un niño. Estos indicios nos permiten discernir mejor por qué se comportan de cierta
manera, lo que nos ayuda como padres, madres y cuidadores a tratarlos de una manera
productiva que fomente su desarrollo.  Cuando los niños perciben que los comprendemos
y los tomamos en cuenta, desarrollan la confianza y un saludable amor propio.

Trátelos con cariño y ternura.

Sonia levanta al pequeño Jacobo de la bañera. “¡Qué bonito hueles! ¡Qué guapo bebé eres!”,
le dice al envolverlo en un paño suave y seco y darle un abrazo. El nene expresa su deleite
con un chillido y se acurruca en los brazos de su mamá. ¡Qué divertido bañarse! Puedes hacer
chapuzones y jugar cada día en un gran charco con juguetes y eres el centro de atención. A
Jacobo le encanta el tiempo del baño, cuando puede jugar con una pelota y Mami se encarga
de mantenerlo seguro y limpiarlo. El niño sabe que está seguro y que es muy especial para
esta persona en que confía tanto.

Al ver un bebé preciosito, queremos arrullar, gorjear y entretenerlo para ver su maravillosa
sonrisa. Los sentimientos de cariño no surtirán tanto durante los berrinches o el llanto extendido;
pero afortunadamente,

la mayoría de nosotros podemos sentir amor y el deseo de cuidar tiernamente a los pequeños
aun durante los momentos difíciles. Tocar, sostener, consolar, mecer, cantar y hablar a los bebés
son cosas que parecen ser la manera natural de jugar con un bebé o consolar a un niño
perturbado. Tales interacciones son más que un mero juego; también aportan precisamente el
estímulo que el cerebro que crece necesita. Los toques cariñosos y las palabras animadoras
comunican a un bebé que es alguien especial. Cuando se siente amado y aceptado por quien
es, aprende a amar a otros de la misma manera.

Ayude a su hijo a aprender a resolver los conflictos de una manera sana y apropiada.

A Teddy y Brian, niños de 2 años, les encanta el rincón de libros de su guardería. Teddy saca
un libro grande sobre dinosaurios. Cuando Brian divisa este libro interesante, no puede
restringirse y… ¡él también lo 
quiere! Lo saca de las manos de Teddy. ¡Ay, no! Los dos se
enzarzan en una ‘batalla’. Los dos dicen: “¡Mío!” “¡No, mío!” y lloran un poco. La Srta. Kelly
entra al rincón para ayudar a los niños. “Brian, sé que te gusta

el libro de dinosaurios y te sientes triste, pero Teddy lo estaba usando. No es educado
agarrárselo y hacerlo llorar. ¿Qué tal si lo miramos juntos? Yo sostengo el libro, Teddy
puede dar vuelta las páginas, y tú puedes rugir cuando llegamos a la página de los dinosaurios grandes.”

Cerca de los 2 años de edad, los niños están desarrollando la percepción del ‘yo’, y el compartir
cosas puede hacérseles especialmente difícil. Saben lo que quieren cuando lo quieren, pero sus
cerebros todavía no están plenamente capaces de entender los sentimientos o perspectivas
ajenas. El auto-dominio también apenas está empezando a desarrollarse. Aunque los niños de
1 y 2 años pueden entender lo que usted quiere decir

cuando explica que no se debe quitar cosas a otras personas, se les hace difícil restringirse para
evitar exteriorizar los impulsos. Piense en la dificultad que usted, adulto maduro, encuentra para restringirse de comer la galleta con trozos de chocolate que anhela, cuando ha decidido ponerse a dieta.

A veces se nos pone a prueba el control de nuestros impulsos; a los niños de 1 y 2 años se los
pone a prueba muchas veces al día. La capacidad para ejercer un mayor auto-dominio se
desarrolla a través del tiempo, con la maduración del cerebro, la práctica y la ayuda de adultos
cariñosos. Cuando se ayuda a niños muy pequeños a describir sus sentimientos, y se deja que
vean y practiquen maneras de controlar los impulsos, los niños aprenden con el tiempo a
controlarse a sí mismos. Esto los ayuda a aprender a resolver los conflictos sin ayuda.

He aquí algunas maneras para ayudar a los niños a controlar sus impulsos y resolver los conflictos:

• Ofrezca mucha orientación, e inicie juegos de compartir cosas y turnarse.

• Tenga en cuenta que los niños de 1 y 2 años están menos
dispuestos a obedecer cuando están cansados o no se sienten bien.

• Use la distracción o la redirección para tranquilizar a los
niños o evitar las riñas.

• Dé un modelo de comportamiento social positivo y de
compartir en sus interacciones diarias con niños y padres de familia.

Hoy hemos discutido la importancia de las relaciones, el cuidado caracterizado por la
sensibilidad, las rutinas, los ambientes físicos, y el ofrecer intencionadamente oportunidades
que apoyen el desarrollo emocional de los niños.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

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Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales
del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional

Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños
y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios
Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta
publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento
de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos
comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad
Vanderbilt: vanderbilt.edu/csefel