Programa 15. Consejos para fomentar el desarrollo social-emocional de su hijo

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Relacionándose con las personas, los bebés llegan a conocer el mundo y su lugar en él. Las relaciones ofrecen el contexto amoroso que es necesario para consolar, proteger y animar a un niño y fortalecerlo para enfrentar el estrés. Mediante las relaciones, los niños pequeños  desarrollan el bienestar social-emocional, lo que incluye la capacidad de entablar relaciones satisfactorias con otros, jugar, comunicarse, aprender, hacer frente a dificultades y experimentar los sentimientos. Además, las relaciones de tierno cuidado son esenciales para que el niño desarrolle la confianza en otros, la empatía, la compasión, la enerosidad y la conciencia.  El bienestar social-emocional a menudo se denomina ‘salud mental infantil’ entre los profesionales que trabajan con niños pequeños. En resumen, se trata de la capacidad que un niño desarrolla para experimentar y controlar los sentimientos, entablar relaciones seguras, explorar y aprender, dentro del contexto de la familia, la comunidad y la herencia cultural del niño.

Aunque parezca simple lo que Elena hizo, puede ser bastante difícil. Cuesta tiempo aminorar la marcha de una actividad y fijarse en lo que hace un niño, u observarlo, a fin de aprender lo que su comportamiento puede significar. En este caso, Jessica enviaba el  mensaje: “Mira, quiero intentar darme de comer a mí misma con una cuchara. ¡Puedo hacerlo!” Elena tenía que estar dispuesta a apartar un rato, tolerar un poco de suciedad y encontrar una manera de satisfacer las necesidades de Jessica, tanto de alimento para nutrir su cuerpo, como de una oportunidad de intentar algo nuevo – lo que nutre la mente.

¿Con cuánta frecuencia observa usted lo que hace su hijo? Desde luego que la respuesta es: “Lo observo todo el tiempo.” Sin embargo, a menudo pasamos tiempo con nuestros niños sin observarlos detenidamente.

El observar implica contemplar lo que su hijo hace, escuchar lo que dice y aprender acerca de su forma particular de abordar el mundo. Por ejemplo, ¿aborda las experiencias nuevas directamente y sin esperar, o se retira un poco para observar las cosas nuevas e ir conociéndolas poco a poco? ¿Es muy reactivo y le comunica cómo se siente, o reacciona poco y es bastante desenfadado?

Cuide a su niño respondiendo a las necesidades del pequeño: Elena está dando de comer cereal a su hija de 8 meses, Jessica. La nena agarra la cuchara de la mano de Elena e intenta darse de comer a sí misma. Elena casi agarra la cuchara, pero en vez de hacerlo espera para ver lo que pasará luego. Los intentos de Jessica para alimentarse son lentos y la niña derrama mucho cereal, pero logra meter un poco a la boca. Elena observa que Jessica está absorta en comer por sí misma, pero también nota que la niña realmente no logra comer mucho cereal. Para resolver el problema, Elena saca otra cuchara y ofrece cereal a Jessica para complementar los esfuerzos de su hija.

Podemos aprender mucho apartando un rato para pararnos y observar detenidamente lo que hacen los niños. Así se aprende mucho sobre el modo de ser de un niño. Estos indicios nos permiten discernir mejor

Ayude a su hijo a experimentar el gozo del ‘intercambio’ al relacionarse: “¡Hola chica alegre!” dice Juan al sonreír a su hija de 3 meses, Karina. Karina se fija en su papi y sonríe. Papi hace una mueca y sonríe, y Karina se ríe gorjeando. Papi se ríe con la niña y los dos siguen jugando a juegos tontillos con la cara.

Karina está aprendiendo mucho de esta interacción, aunque parezca simple y juguetona: “Mira, ¡aquí está Papi! Me alegra mucho cuando juega conmigo. Cuando me sonríe, esto me hace querer sonreír también. Veo que le divierte mucho relacionarse conmigo.” Karina aprende en tales interacciones que otras personas se interesan por ella, gozan de relacionarse con ella y comprenden sus necesidades.

También empieza a entender que sus acciones afectan los sentimientos y las acciones de otros. En este caso, lo que ella hace lo hace feliz. También puede lograr que otra persona siga jugando un juego divertido con ella.

Con el tiempo, a medida que la niña tenga la oportunidad de relacionarse de forma satisfactoria con otras personas, aprenderá que se siente contenta cuando hace que otros se sientan contentos. Esto la ayudará a entablar relaciones sanas y construir una percepción positiva de sí misma a medida que crece. Al aprender sobre el intercambio de las relaciones, estará mejor preparada para jugar más tarde con otros niños y compartir cosas. Sin embargo, no se le hará fácil compartir cosas sino hasta que sea mayor, alrededor de sus 3 años. También está aprendiendo a reconocer sus propios sentimientos y a interesarse por los sentimientos ajenos.

Ayude a su hijo a sentirse seguro: Jason, de 18 meses de edad, estaba de paseo con su papá cuando se asustó con el ladrido del perro de un vecino al otro lado de una cerca. “Ah, papi, ¿qué te pasa? ¿El perro hace mucho ruido?” Jason se volvió y corrió unos pocos pasos para volver a su padre, quien lo levantó y abrazó. “El perro me asustó a mí también. Me parece que hoy se siente un poco gruñón.”

Jason está aprendiendo que cuando se siente asustado o no está seguro acerca de algo, puede contar con que otras personas, como su papá, estén cerca y lo apoyen. La respuesta sensata de su padre contribuye con la percepción creciente de Jason de seguridad y confianza.

Demuestre a su hijo que integra una red amplia de relaciones en que se ofrecen amor y apoyo: El día le ha ido muy mal a Lisa. El lavaplatos se desbordó, una tarea debe entregarse en la clase de mañana, y ella durmió solamente 2 horas la noche anterior. Su niña de 2 meses, Dina, ha tenido un cólico y anoche se le hizo difícil dormirse y quedarse dormida. “Me parece que ya no puedo más. Es imposible,” dice por teléfono a su amiga, Carmen. “Así han sido algunos días para mí también– dice Carmen.– Quiero que te acuestes y descanses cuando acuestas a Dina para la siesta. Si quieres, voy a tu casa esta tarde y cuidaré la beba mientras trabajas en tu tarea.”

Aunque le parezca a Carmen que simplemente ayuda a su amiga en un día terrible, en realidad hace mucho para ayudar también a Dina. Todos pasamos momentos en que ya no podemos más. Cuidar a un niño puede ser increíblemente gozoso y acarrear grandes recompensas, pero también puede ser muy estresante. Es importante contar con otras personas e instituciones para apoyo, sea físico, emocional o económico. Cuando se da apoyo y ánimo a una persona que cría a un niño, esta es más capaz de cuidar sensiblemente a su pequeño.

Enseñe a su hijo a respetar las diferencias: Shelly, de casi tres años, está en el parque con su mamá. Mira a otra niña de su edad, Briana, quien se acerca al arenero. Briana tiene espina bífida y usa brazaderas en las piernas para caminar. “¿Qué es eso?” dice Shelly en voz alta. “¡Tiene las piernas muy raras!” La mamá de Shelly se estremece de bochorno.

 

“¡Shelly, es mala educación decir tales cosas!” La mamá de Briana está acostumbrada a tales comentarios y miradas fijas de parte de niños tanto como de adultos. Al principio tenía los sentimientos muy heridos por tales reacciones, pero más tarde llegó a comprender mejor la curiosidad de la gente, sobre todo en una niña tan grande como su hija. Así que ahora tiene una oportunidad de informar y contar a otros lo maravilloso de su hija. “Esta es Briana. Tiene abrazaderas especiales que la ayudan a caminar. El color favorito de Briana es el rosado, por eso las escogió de color rosado. También le encantan los animales de peluche. ¿Tienes tú un color favorito?” A Shelly le encanta la nueva amiga, a quien le gustan el rosado y los animales de peluche, igual que a ella. “¡Yo tengo los pijamas rosados!” La mamá de Shelly se recupera del bochorno y se une a la conversación, y las mamás guían a sus hijas durante unos pocos minutos mientras hablan sobre otras cosas que les gusta hacer.

 

Las dos niñas empiezan a jugar en la arena; ya no se enfocan en las abrazaderas ni en sus mamás.  Las situaciones como esta pueden ser dificultosas para todas las personas involucradas. Los niños pequeños no están inhibidos por las reglas de etiqueta social y expresan naturalmente su curiosidad sobre las diferencias en el color de la piel, la altura, el peso y la capacidad física que observan. Los adultos toman un papel importante para ayudarlos a apreciar las diferencias y gozar de las similitudes. También aprenden sobre el respeto hacia otras personas observando el ejemplo que ponen los adultos que conocen. Los niños pueden progresar hasta darse cuenta que cada persona es singular y merece respeto.

Fomente un aprecio por su propia cultura y las de otras personas: Judy está asistiendo por primera vez al grupo de juegos de su barrio.  Ha traído a su hijo de 1 año, Andrés, y lo ha sentado en el regazo. Ella conversa con su hijo en español y escucha a las demás mamis que conversan sobre la vida y el cuidado de sus hijos de 1 y 2 años. Nota a los niños que están jugando en el piso.

 

Cierto niño está sentado a solas comiendo una merienda. Una mamá menciona sus dificultades para hacer que su hija se duerma sin ayuda. Judy recuerda su propia crianza; a su familia le importaba mucho ayudar a los niños y no necesariamente hacer que durmieran o comieran por su cuenta a una edad muy pequeña. Judy empieza a pensar en su manera de cuidar a su hijo en casa, las cosas que le enseña y las condiciones diferentes que el niño podría encontrar al entrar en la guardería. Ella está al tanto de las cuestiones relacionadas a los dos idiomas, pero ahora se da cuenta que la cultura influencia mucho más. Se pregunta cómo su hijo se ajustará a las diferencias que encontrará entre el cuidado que recibe en casa y en otros lugares.

 

La cultura de los padres de familia influye fuertemente en la manera de amar y cuidar de una familia, así como en su forma de afrontar las dificultades. La cultura también afecta el desarrollo social-emocional De muchas otras maneras; y tanto la cultura como el desarrollo se ven reflejados en las rutinas diarias de un niño durante sus primeros años de vida. Puesto que estos valores y creencias afectan lo más fundamental del cuidado de un niño –la manera de sostenerlo, bañarlo y darle de comer, el sueño, la ropa, los cambios de pañales y el uso del Excusado/inodoro, y más– vale la pena discutir estas creencias con los cuidadores de su hijo. Las diferencias culturales también influyen en las decisiones sobre la edad en que los niños deberían empezar a cuidar de sí mismos, la manera en que deberían expresar sus sentimientos, y la manera y los momentos en que los adultos deberían hablar a bebés y niños de corta edad. Tener un hijo puede hacer que los padres reflexionen por primera vez sobre sus valores y creencias. Tanto usted como los cuidadores de su hijo pueden aprender cada uno sobre las creencias del otro respecto a estas cuestiones, y pueden decidir juntos cómo cuidar al niño, tomando en cuenta sus propias esperanzas y deseos para su hijo, las necesidades del niño, información sobre el desarrollo de niños, y las ideas de los cuidadores.

Entablar relaciones y crear ambientes de apoyo

Algunas sugerencias para dar elogios e incentivo

  • “Haces un trabajo estupendo al…”
  • “Realmente has aprendido a…”
  • “Te sentirás orgulloso de ti mismo por…”
  • “Excelente idea para…”
  • “El _______ lo has hecho muy bien.”
  • “Mira cómo _________ ha mejorado en…”
  • “Te has esforzado tanto en _______”
  • “Miren lo bien que hizo al…”
  • “Es una manera ingeniosa de hacer…”
  • “¡¡GUAU!! Qué trabajo estupendo has hecho al…”
  • “Esa es una manera fabulosa de…”
  • “Estoy muy agradecido que has…”
  • “Realmente me complace cuando haces…”
  • “Has crecido mucho ya que…”
  • “Realmente resuelves los problemas en…”
  • “Brillantemente pensado en…”
  • “Dame un GIGANTE ‘Chócame los cinco’ por…”
  • “Clase, ¡tengo un anuncio! Demos todos un aplauso a _________ por…”
  • “Agradezco mucho la manera en que todos tienen los ojos puestos en el cuento y están escuchando tan atentamente. ¡Es cómo si tuvieran los ojos con pegamento!”

POSITIVOS (+)

NEGATIVOS (-)

   
   
   
   

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

________________________________________________________________Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional

Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad Vanderbilt: vanderbilt.edu/csefel

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