Programa 16. Enseñando Habilidades de Amistad

Escucha la primera parte

La segunda parte

La tercera parte
 

Las estrategias destinadas a enseñar habilidades sociales. En este programa queremos hablar más sobre el desarrollo de la habilidad social en bebés y niños de corta edad.  Este programa será mucho más interesante con su participación:

  1. Llame at 321-1480 y cuéntenos de algunas interacciones positivas que ha observado entre bebés y niños de corta edad.
  2. Díganos como cree usted que estas interacciones se desarrollan.
  3. Díganos algunas maneras en las que los bebés y niños pequeños expresan cariño e intentan cuidar y ayudar para demostrar su capacidad de comprender lo que adultos o compañeros pueden querer o sentir.

Estas son maneras en las que los niños demuestran su capacidad de empatía – son acciones que demuestran compasión por los sentimientos ajenos– y alguna comprensión de la necesidad del consuelo; la necesidad de ayudar o cooperar.

Las relaciones entre compañeros son complejas. Al pensar en las habilidades sociales y el desarrollo de las habilidades de amistad, a menudo pensamos en los niños mayores. Sin embargo, la manera en que los adultos nos relacionamos con niños fomenta el desarrollo social desde el mismo principio. Al relacionarnos con los niños cada día, ponemos el ejemplo para que ellos aprendan a relacionarse. Según el modelo que ofrecemos sobre la manera de relacionarnos con otros, los niños aprenden a relacionarse y tratar a otros.

Las habilidades de los niños se desarrollan progresivamente, los niños menores de tres años juegan principalmente a solas con objetos. Estos niños están desarrollando las habilidades de lenguaje y el deseo de relacionarse con otros, pero todavía tienen una capacidad limitada para discutir cómo resolver problemas o relacionarse extensamente sin el apoyo de cuidadores adultos.

Recuerde que el ambiente físico es muy  Es muy importante para fomentar el desarrollo de habilidades de amistad.

Asegúrese que hay   suficiente espacio para que bebés, niños de corta edad y adultos participen en actividades sociales. Algunos ejemplos pueden ser, arreglar en el piso espacios suaves (cojines, alfombras) donde el adulto tiene respaldo o mecedoras.

Mire si hay espacios donde dos o más niños puedan realizar actividades uno al lado de otro, y donde los adultos pueden estar sentados cerca para supervisarlos.  Por ejemplo: áreas elevadas, buques mecedores, áreas de bloques, cajas para trepar o casitas de juego.

Revise el horario para ver si hay múltiples oportunidades cada día para desarrollar las habilidades de juego, como pueden ser: momentos de lectura, las comidas, tiempos de juego.

Examine los equipos para buscar aquellos que animan la interacción entre dos niños, por ejemplo: carritos de supermercados, cochecitos de muñecas, bloques, camionetas, equipos de la cocina, libros.

Asegúrese que hay suficientes materiales para el uso de dos o más niños a la vez; juguetes de apilar, coches, muñecas, rompecabezas u otros materiales de manipuleo.

Hablemos ahora de como fomentar el desarrollo de las habilidades de amistad.  Algunas preguntas que nos podríamos hacer son:

¿Qué podemos usar para animar el desarrollo de habilidades de amistad en bebés y niños de corta edad?

a. Arregle actividades para dos niños, no más. Entre los niños de 1 y 2 años, es más probable que se relacionen exitosamente en grupos de dos que en grupos de tres o más niños. Ejemplos: prepararse para la merienda, cantar una canción, leer un libro juntos, o jugar con sombreros de juego.

b. Anime a los niños de 1 y 2 años a ayudarse unos a otros y a practicar rutinas. Ejemplos: lavarse las manos, cepillarse los dientes, guardar los juguetes.

c. Provea orientación positiva y el apoyo verbal para que los niños jueguen juntos y se ayuden. Ejemplos: “María y Carlota, qué bien juegan juntas estirando la pasta para moldear¨. “Carlota, por favor da a María la cuchara”. “Gabriel, lleva este libro a Benjamín, por favor”.

d. Lea libros acerca de los amigos, el jugar juntos y ayudarse, etc.

e. Practique el turnarse y compartir. Turnarse es un intercambio  importante, tanto entre los adultos y niños como entre dos niños. Este concepto fundamental de la infancia es una habilidad social principiante que apoyará la comprensión sobre la comunicación y la conversación. Por ejemplo, los juegos que incluyen ‘tú turno, mi turno’. Al relacionarse con los bebés, juegue a turnarse al imitar los sonidos del bebé y luego espere que él responda. Así los bebés empiezan a aprender la alternación de ‘tu turno, mi turno’. Pida ejemplos al grupo sobre maneras de ayudar a los niños de 1 y 2 años a aprender a turnarse.

Los niños van aprendiendo poco a poco a turnarse y compartir dentro del contexto de relaciones caracterizadas por la sensibilidad y el tierno cuidado. Es muy importante apoyar a los niños de 1 y 2 años a medida que empiezan a aprender sobre el compartir cosas y a salvar las situaciones de juego con otros niños. Necesitan que les enseñemos lo que deben hacer.

La cooperación es la capacidad de encontrar el equilibrio entre las necesidades propias y ajenas. Para nosotros, a menudo la cooperación significa que los niños hagan lo que los adultos quieren. Esto es obediencia. La verdadera cooperación consta de un esfuerzo conjunto, en que cada parte da y acepta de modo que ambas queden satisfechas. Para desarrollar un espíritu de cooperación en los niños, es necesario

que los ayudemos a entender los provechos que nuestros pedidos y nuestras reglas acarrean para todos.

He aquí algunas descripciones de maneras en que el espíritu de cooperación puede ir creciendo durante los primeros tres años de vida:

• Un niño de 3 meses se despierta y empieza a llorar porque quiere leche. Su madre está por poner el último plato en el lavaplatos. Le dice: “Espera un minutito, mi amor. Sé que tienes hambre”. El bebé se tranquiliza un poco y se chupa los dedos. Está aprendiendo que, aunque a veces puede que necesita esperar un rato, sus necesidades son importantes y serán satisfechas.

• Un niño de 14 meses echa muy contento calcetines y camisetas sucias de una canasta a otra. Su abuela le dice: “Gracias por ayudarme a separar la ropa para lavar. Ven acá, que voy a ponerla en la lavadora. Te levanto para que toques el botón.  Luego vamos a dar un paseo.” Este niño pequeño está aprendiendo que ser parte de una familia incluye colaborar para completar los quehaceres diarios.

• Dos niños de dos años y medio extienden las manos para agarrar una sola pala roja en el arenero. Uno la agarra, el otro la agarra. Luego

empiezan a llorar, y cada uno le asegura al otro: “¡Mío!”   El padre de uno interviene y suavemente los separa. Le da una pala roja a un niño y al otro, una topadora de plástico. Les muestra cómo uno puede cavar un montón de arena y el otro puede echarla en un cubo usando la pala. Estos niños están aprendiendo a resolver los conflictos, manejar la desilusión y construir relaciones al jugar en forma cooperativa.

A continuación se describen maneras de ayudar a su hijo a desarrollar la habilidad de cooperación y experimentar las recompensas de la misma. La primera es la alternación o el turnarse. Entre los 6 y 9 meses de edad, los bebés pueden empezar a relacionarse al dar y recibir mutuamente. Este es un momento muy bueno para animar el turnarse al jugar con su bebé.

Túrnense echando objetos a un recipiente y volcándolo. A medida

que el niño crece, túrnense agregando piezas a un rompecabezas o formas a un juguete de clasificación de formas. A la hora de limpiar, haga un juego de turnarse colocando juguetes en el estante. Estas experiencias le dan al niño la oportunidad de experimentar el placer de lograr algo cooperando con otro.

Explique los motivos para sus pedidos y límites. A los tres años de edad, la mayoría de los niños pueden usar y entender el lenguaje lo suficientemente bien como para entender explicaciones simples. Señale la manera en que las reglas resultan provechosas para toda la familia. “Todos ayudamos a limpiar. Entonces no se nos pierden nuestros juguetes y podemos volver a encontrarlos más tarde.” “Cuando me ayudas a guardar la ropa limpia, termino la tarea más temprano y luego podemos jugar.”

Tome el tiempo para resolver problemas. Usted puede ayudar a un niño de dos años y medio o tres años a idear soluciones para los dilemas de todos los días, y animar la cooperación a la vez. He aquí algunos pasos para enseñar habilidades de resolución de problemas a su hijo:

Describa el problema. “Tú quieres dibujar en la pared pero mami te dice que no.”

• Haga una pregunta. “¿En qué otro lugar podrías dibujar?”

• Ponga a prueba una solución. Ofrezca dos opciones, ambas aceptables para usted: tal vez se puede usar papel o una caja de cartón. Si su hijo o hija insiste en que quiere dibujar en el refrigerador, fije un límite. “Yo guardo los crayones hasta que quedemos de acuerdo en un lugar para dibujar.”

• Luego re-dirija a su hijo a otra meta. La mayoría de los niños pequeños necesitan ayuda para encontrar maneras aceptables de canalizar sus deseos. “Puedes poner letras imantadas en el refrigerador.”

Desde que su hijo es muy pequeño, hagan quehaceres domésticos juntos.  Deje que su hijo al crecer experimente los provechos de la cooperación. Juntos pueden poner la mesa, guardar los juguetes o

lavar el coche. Señale las ventajas de la cooperación. “¡Qué rápido pusimos la mesa! Ahora tenemos un ratito para leer un libro antes de la cena.” “¡Qué divertido fue lavar el coche contigo! Puedes frotarlo muy bien. Mira lo brillante que hiciste que quedara nuestro coche.”

 

Al encomiar los esfuerzos por colaborar, mencione detalles concretos. Explique por qué y cómo la contribución del niño fue importante. Esto lo ayuda a reconocer y valorar sus habilidades. “Guardaste todas las medias blancas y las pusiste juntas. Eso me ayudó a terminar más temprano el guardar la ropa limpia. Ahora tenemos más tiempo para jugar.” “Guardaste los libros en el estante. Ahora es más fácil escoger uno. ¿Quieres que yo te lo lea?”

Dé sugerencias en vez de mandatos. Las sugerencias animan la cooperación; los mandatos pueden provocar resistencia. “Hace frío, pues necesitas usar una gorra. ¿Quieres que yo ayude a ponértela, o quieres hacerlo por tu cuenta?” Un niño probablemente responderá mejor a esto que si se le dice: “Ponte la gorra”.

Ofrezca opciones a su hijo a la vez que mantiene las reglas. “Hay que cepillarse los dientes a la hora de acostarse. ¿Quieres hacerlo antes de leer libros, o después?” Por supuesto, un niño casi siempre

decidirá hacerlo después, pero es menos probable que proteste y todavía se acata la regla. Al ofrecer opciones a su hijo, se le trata con respeto y el respeto crea un espíritu de colaboración.

Las familias tienen un papel importantísimo para apoyar la alfabetización social-emocional de niños muy pequeños. Dentro de la familia, los niños primero aprenden a leer las reacciones de otras personas ante sus propios sentimientos y comportamientos.

Desde la muy tierna infancia, los niños aprenden sobre cómo los sentimientos pueden ser comunicados, al observar las maneras en que los familiares se expresan.

Los niños aprenden sobre la expresión social-emocional aceptable, no solo observando lo que dicen los familiares sino también, sus expresiones faciales, gestos, posturas y movimientos del cuerpo.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
__________________________________________________________________
Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU.

Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Universidad Vanderbilt: vanderbilt.edu/csefel

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