Programa 25. Circunstancias familiares, incluyendo la depresión materna, que pueden afectar negativamente a los niños muy pequeños

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Motivos del comportamiento difícil. Hay varios motivos por los que los niños manifiestan el comportamiento difícil. Estos incluyen, entre otros, problemas de salud no diagnosticados, por ejemplo, un niño de corta edad que tiene problemas de audición a causa de infecciones repetidas de los oídos; un auge repentino en el desarrollo por ejemplo, un bebé que empieza a aprender a caminar; o un problema del desarrollo por ejemplo, un bebé que encuentra dificultades porque se siente abrumado con muchos estímulos sensoriales.

Ahora, sin embargo, nos enfocaremos en las circunstancias familiares, incluyendo la depresión materna, que pueden afectar negativamente a los niños muy pequeños. Como hemos discutido, una influencia importante en los niños es el ambiente social-emocional en que viven, la calidad de sus relaciones con personas importantes y la manera en que son tratados. Esto incluye las experiencias tanto pasadas como actuales. Un bebé ha vivido muy poco, pero puede que alguna experiencia reciente—la separación de su padre o madre o un ambiente poco predecible—afecte su comportamiento actual.

Acudimos a las familias para que nos ayuden a comprender cuáles han sido tales experiencias, ya que todos sabemos que las circunstancias familiares varían enormemente.  Sin duda, experiencias como el divorcio y la violencia afectan negativamente a los bebés, pero hasta los cambios positivos, como una mudanza a una casa mejor o una visita extendida de una abuela muy querida puede ser difícil para un bebé o niño de corta edad. Demasiada emoción o demasiados cambios durante cierto período de tiempo pueden dificultar que

un niño muy pequeño mantenga el equilibrio. Esto puede producir comportamientos poco característicos en el niño, o una regresión a un comportamiento de un nivel anterior de desarrollo, como por ejemplo, despertarse de noche en un bebé que ha dormido todo la noche o

accidentes higiénicos en un niño que previamente podía usar el inodoro sin problemas.

Ambientes y circunstancias en el hogar de un bebé o niño pequeño.

En casa ustedes pueden crear una lista de circunstancias familiares que podrían afectar negativamente el comportamiento de un bebé o niño de corta edad al que ustedes cuidan.  Apunten esas circunstancias en la hoja y formen una hipótesis sobre los sentimientos de la familia y la experiencia sentimental del niño.

Usamos la creatividad al formar una hipótesis, o conjetura, sobre lo que el comportamiento significa para el niño. No siempre podemos saber lo que pasa en el hogar. Sin embargo, cuando formamos hipótesis sobre por qué el niño o la niña se comporta de esa forma, aprovechamos lo que sabemos acerca de la misma para formarnos una idea de la razón por la que reacciona o se comporta así.

Las familias y los niños pueden tener sentimientos y/o comportamientos muy parecidos como reacción a experiencias muy diferentes. Asimismo, familias y niños distintos pueden tener sentimientos y comportamientos muy diferentes como reacción a  circunstancias parecidas. c) Finalmente, pida que hagan una lista de cosas que los cuidadores podrían hacer para ayudar a aliviar la angustia del niño. Esto puede incluir compartir información o recursos.

d) Considere usar un ejemplo para discutirlo con todo el grupo a fin de ilustrar el uso de la tabla.

e) Busque respuestas como las siguientes:

P 3.30

Al pensar en el comportamiento difícil en niños pequeños, necesitamos siempre pensar en la capacidad de los padres u otros familiares.

La preponderancia de la depresión materna es una de las cuestiones de salud pública más importantes en nuestro ámbito, ya que se sabe que perturba el desarrollo social emocional.

Según la investigación, las madres deprimidas experimentan dificultades considerables a la hora de proveer tierno cuidado, protección y el estímulo que

los bebés necesitan.  La investigación también demuestra que, aunque una madre deprimida pueda proveer el cuidado básico, es decir, la comida y la vivienda, tiene pocos recursos emocionales, lo que a menudo limita sus interacciones con el niño a interacciones negativas, por ejemplo, prestarle atención únicamente cuando se queja y llora, y desatender invitaciones para interacciones como las sonrisas y el gorjeo.

La evidencia de síntomas de depresión se ha observado en niños tan pequeños como los de cuatro meses de edad. Por lo general, cuando la madre está deprimida, su bebé puede estar más irritable y menos activo, responder menos y tener un desarrollo físico retrasado en comparación con los bebés cuyas madres no están deprimidas.

Los hijos pequeños de madres que padecen de depresión, a menudo manifiestan poco autodominio, agresión, pocas relaciones con los compañeros y

dificultades en la escuela, lo que aumenta la probabilidad de la asignación a clases de educación especial, la retención de grados y el abandono  escolar.

La depresión materna es muy común entre familias de niveles socioeconómicos bajos que están estresadas por motivos económicos.  Muchas madres deprimidas también sufren de condiciones asociadas, como la violencia doméstica y el abuso de alcohol y drogas.  Según se informa, estas familias, expuestas a múltiples factores de riesgo, son las más aisladas socialmente y las más difíciles de alcanzar.

Una mujer deprimida podría decir…

 

La depresión es un trastorno complicado. Los cuidadores deberán estar dispuestos y ser capaces de percibir las vulnerabilidades de las familias, y tomar acciones responsables en consecuencia. Necesitamos tener la mente abierta para reconocer los indicios de la depresión y estar dispuestos a preguntar cómo se sienten los padres de los niños que cuidamos.

Explique los siguientes puntos:

Es importante que los cuidadores tengan claro dónde se puede encontrar apoyo si sospechan que la depresión es un asunto de preocupación para una familia.   Aunque el personal de programas de cuidado y educación de niños pequeños no tiene la responsabilidad de diagnosticar ni tratar problemas familiares complejos, es importante que el personal sepa identificar circunstancias familiares que afectan el comportamiento de un niño.

Los programas de  cuidado no deben asumir el papel del profesional de salud mental. Se anima enfáticamente a que los programas de cuidado mantengan información y relaciones con los recursos comunitarios que pueden proporcionar ayuda a familias necesitadas.

Podemos esforzarnos por comprender la experiencia del niño y su familia, referirla a recursos de tratamiento si esto es necesario, y ayudar a niños de toda manera posible para que se desarrollen en sentido social y emocional.

Otra circunstancia posiblemente importante que puede afectar el comportamiento de un niño es cuando hay grandes diferencias entre sus experiencias en casa y en el programa de cuidado.  Un niño muy pequeño puede sentirse confuso cuando las expectativas de la familia son diferentes de las del programa de cuidado, sea Early Head Start, una guardería o un hogar-de-cuidado. Por ejemplo, una beba de 4 meses puede pasar la mayoría del tiempo en un portador de bebés ceñido a la espalda de su mamá, pero en la guardería suelen ponerla en el piso encima de una cobija.

Las expectativas y experiencias diferentes pueden perturbar al niño, de modo que use comportamientos que los cuidadores o los padres perciben como difíciles. El niño puede quejarse, no poder dormirse, etc. Solamente en la guardería, o solamente en casa, o en ambos lugares. Sin embargo, es importante tener en cuenta que es típico que los niños pequeños se comporten de manera un poco diferente en casa y en la guardería.  Muchos niños, sobre todo los menores de 3 años, parecen portarse bastante bien en un programa de cuidado pero se desahogan al volver a reunirse con los padres u otros seres queridos.

Es sumamente importante que el personal y los padres aprovechen toda oportunidad para comunicarse acerca del niño, para describir sus gustos y disgustos, puntos fuertes, cambios en las rutinas, y cómo parece ser tanto en casa como en el programa de cuidado. Si algo es particularmente estresante en casa o en un programa, esto deberá comunicarse en forma verbal o con una nota escrita para optimizar el apoyo ofrecido al niño tanto en casa como en el programa. Cuando los cuidadores y los padres de familia colaboran como socios apoyando el desarrollo sano del niño, este puede alcanzar su máximo potencial en todas áreas de su desarrollo.

También es posible que exista una combinación de más de uno de los factores que contribuya a los comportamientos difíciles manifestados.  Un asunto de la familia puede combinarse con una cuestión del temperamento. Por ejemplo, una niña de corta edad cuya lengua materna es el español y también tiene un temperamento lento-a-enojarse o es tímida puede encontrar dificultades particulares al adaptarse a un programa de cuidado donde el idioma principal es el inglés.

Si la niña tiene dificultades para adaptarse a situaciones nuevas, puede experimentar más estrés al relacionarse con cuidadoras poco conocidas y aprender otro idioma, que un niño con un temperamento más flexible. La niña podría experimentar más dificultad al responder a los intentos de una cuidadora para comunicarse o al relacionarse con otros niños que no hablan su idioma.

Un asunto de la familia puede combinarse con un problema de salud. Por ejemplo, si un niño experimenta múltiples infecciones de los oídos, puede tener más dificultad si su madre lo despierta a las 5:00 a.m. para vestirse, comer e ir por autobús o micro al programa de cuidado para las 6:30 a.m. Si tiene los patrones de sueño irregulares y es generalmente irritable, esto puede crear dificultades para su madre si esta es joven, ya está estresada, tiene poco apoyo de la familia y lucha por estudiar a la vez que cuida a su hijo. Ella puede sentirse irritable e impaciente, o puede estar deprimida y reaccionar poco ante el niño. Esta circunstancia puede impactar mucho la capacidad del niño para ajustarse bien al programa de cuidado.

Una cuestión de la comunidad puede combinarse con cuestiones de la familia y el temperamento. Por ejemplo, una madre y su bebé viven en un atestado proyecto de viviendas subvencionadas donde ocurren episodios violentos en forma regular. Pueden experimentar tales condiciones de vida de diferentes maneras dependiendo del nivel de apoyo social de la madre y la correspondencia entre el temperamento de la madre y el del bebé.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
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El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Bebés y niños de 1 y 2 años: Módulo 3

Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU. Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

http://csefel.vanderbilt.edu/resources/inftodd/mod3_script_sp.pdf

 

Hipótesis: Proposición no demostrada que se admite provisionalmente para orientar las investigaciones y experimentos.  (diccionario Corona, de la Lengua Española – Sexta Edición     Antonimos: comprobación, verificación…

Empatía: La empatía es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra. También se conoce como inteligencia interpersonal, al ser la capacidad cognitiva de sentir, en un contexto común, lo que un individuo diferente puede percibir.

La empatía señala la actitud de un sujeto hacia otro caracterizada por un esfuerzo objetivo y racional de comprensión intelectual de los sentimientos de aquel. Por lo tanto, la empatía excluye los fenómenos afectivos (simpatía, antipatía) y los juicios morales. Por eso, la empatía es uno de los instrumentos que utilizan los psicólogos en su tarea profesional

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