Programa 30. Haciendo, Descubriendo y Aprendiendo

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El constructivismo (la teoría del aprendizaje)

**Es una teoría del conocimiento que sostiene que los seres humanos generan el conocimiento y el significado de una interacción entre sus experiencias y sus ideas.

**Algunos educadores e investigadores famosos por la aplicación del constructivismo y sus aportaciones a la educación son:

Jean Piaget, John Dewey, Maria Montessori, Lev Vigotsky entre muchos otros.

**El constructivismo se asocia con enfoques de aprendizaje activo o aprender haciendo, también se conoce como aprendizaje por descubrimiento.

**Los niños pequeños desarrollan sus habilidades de pensamiento mediante la interacción con otros niños, los adultos y el mundo físico. Es importante tener en cuenta los antecedentes y la cultura del niño.

**En el constructivismo el rol de maestro es como guía o facilitador y la responsabilidad del aprendizaje debe residir cada vez más con el alumno.

**La motivación es un factor muy importante en la implementación del constructivismo en la educación. El nivel y la fuente de motivación deben ser sustentables para que el alumno cree confianza  en su potencial para el aprendizaje, su competencia y la creencia en el potencial para resolver nuevos problemas.  La experiencia de la maestría de los problemas en el pasado y la competencia y confianza que crean son más poderosos que cualquier reconocimiento o motivación externa.

**Otro factor de importancia es que el constructivismo sostiene que el conocimiento se construye primero en un contexto social y luego es apropiado por los individuos. El aprendizaje se vuelve más significativo cuando se produce en el discurso y la actividad practica.

**Otro punto de importancia es la noción del conocimiento en contexto, el conocimiento descontextualizado no nos da habilidades para aplicar nuestro entendimiento a las tareas auténticas. (por ejemplo, aprender letras a través de aprender a escribir el nombre propio y de los compañeros de clase en vez de recitar el alfabeto sin aprender palabras importantes para el niño.)

**De mucha importancia es el cuidado de los entornos de aprendizaje bien estructurados para que el ambiente proporcione la carga cognitiva con la guía del maestro. Este ambiente bien estructurado también permite el desarrollo intelectual sin ser un ambiente permisivo.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

Programa 29. Consejos Para Padres

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La tercera parte 
 

Los materiales de programa estan aquí
http://www.ok.gov/health/documents/Parents%20spanish.pdf

Programa 28. Los Niños que Muerden

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Morder es una conducta muy común en los niños pequeños. Las razones por las que los niños muerden a otros varían de niño a niño.

Es algo natural que los niños de alrededor de un año de edad muerdan a sus padres o a cualquier otra persona que esté al alcance. En la mayoría de los casos, los niños de esta edad muerden para aliviar la presión que sienten en las encías debido a la dentición.

Las mordeduras que no son causadas por la dentición pueden convertirse en un problema de conducta en los niños de 18 a 30 meses de edad. Los niños de esta edad no son conscientes del dolor que las mordeduras causan a otros niños y a los adultos.

Aunque es común que los niños muerdan cuando están jugando, este comportamiento necesita atención inmediata. Los mordiscos, además de ser dolorosos, pueden causar peleas entre compañeros de juego. Los niños que muerden también corren el riesgo de ser aislados por sus compañeros.

Los niños pequeños a menudo muerden como consecuencia de la frustración, el coraje, o la agitación. Es importante que los padres y las personas que cuidan a los niños estén alerta a estas situaciones para entender la causa de este comportamiento.

Tómese el tiempo para buscar patrones en el ambiente del niño que muerde y el estado emocional en cada episodio. ¿Tiene el niño siempre la misma persona que lo cuida? ¿Está el niño, simplemente agotado, o tiene hambre? Esté preparado para intervenir de inmediato, pero con cuidado. Enseñar a los niños formas apropiadas para la edad, para controlarse a sí mismos, promueve el desarrollo de la confianza y la autoestima. Podemos guiar a los niños hacia el auto-control y a que dejen de morder. La clave es entender – para ambos, adultos y niños.

Los niños que muerden a otros pueden lastimar a sus compañeros, además de perturbar a padres, madres y maestros. Los compañeros tal vez eviten a los niños que muerden, y los adultos pueden aislarlos. Entonces, ¿por qué muerden los niños? Y ¿cómo podemos cambiar esta conducta?

Motivos por los cuales los niños muerden

Los bebés probablemente muerden a fin de explorar objetos, hacer experimentos, expresar que están emocionados, o aliviar el dolor de la dentición.

Los niños de entre un año y medio y tres años de edad muerden con más frecuencia. Los niños de esta edad pueden morder para expresar su frustración ya que todavía a no dominan el uso de palabras para expresar sus sentimientos. También pueden morder para llamar la atención, para controlar una situación o para imitar a otros que muerden.

Los niños prescolares muerden para defenderse a sí mismos o para expresar el enojo o la frustración. Sin embargo, para los 3 años de edad, la mayoría a de los niños puede comunicar sus sentimientos y necesidades sin morder. El que un niño de 3 años o mayor muerda con frecuencia puede indicar un problema serio de la conducta. Los padres y madres deben discutir este comportamiento con el cuidador del niño o con un consejero.

 

Maneras de responder a las mordidas

Intervenga inmediatamente para poner fin a las mordidas. Diga claramente: “¡No debemos morder! No quiero que tú muerdas a nadie porque les duele, ni quiero que nadie te muerda a ti tampoco.” No enfoque la atención en el niño que ha mordido, sino en la víctima. Quite al niño que ha mordido de la situación mientras se le está dando primeros auxilios a la víctima y se la consuela.

Si un bebé ha mordido, dele un objeto seguro para la dentición.

A un niño de entre 1 y 4 años de edad, enséñele palabras a utilizar para expresar sentimientos o necesidades: “Jazmín, dile a Luis que no te quite los bloques. Me puedes pedir ayuda a mí si la necesitas. ¡No lo muerdas!”

No muerda al niño en retribución. Sirva usted de modelo de la conducta que quiere ver en un niño. Mantenga alejado de otros al niño que ha mordido todo el tiempo que se mantenga perturbado o enojado.

Acciones para prevenir las mordidas en el futuro

Evite clasificar a un niño como ‘el que muerde’. Esté atento a la conducta positiva y recompénsela prestando atención al niño. “Dionisio, ¿puedo sentarme contigo por un ratito? Será divertido ver lo que estás construyendo.”

Asegúrese de incluir en las rutinas del niño suficiente tiempo para el descanso, la alimentación y el agua adecuados.

Evite que muchos niños de 1 y 2 años estén confinados sin suficiente espacio, e incluya actividades tanto estructuradas como no estructuradas.

Ayude a un niño a lidiar con el estrés. Los maestros y padres pueden colaborar para reasegurar a un niño cuya familia está experimentando un cambio importante. Anime al niño a expresar sus sentimientos con palabras, por medio del arte o con la actividad física, como golpeando barro para moldear o un juguete.

La comunicación con los padres y madres

Apunte en una tabla las incidencias de mordidas e informe de ellas a los padres de cada niño involucrado. La confidencialidad debe mantenerse de modo que no se les revele la identidad de un niño a los padres de otro.

Informe a los padres de las medidas que toman los maestros para lograr la seguridad de todos los niños.

Colabore con los padres del niño que muerde para que todos le respondan de la misma manera cuando muerde en casa o en la guardería.

Asegúrese de que todos los padres y madres estén al tanto de las reglas del programa de cuidado infantil relacionadas con las mordidas y otros comportamientos agresivos.

CUANDO EL NIÑO PEQUEÑO MUERDE

Por muchas razones, morder cosas es algo muy común en los niños pequeños. Cualquiera que sea la razón por la que el niño muerde, la mayoría de los padres lo encuentran preocupante y les parece algo terrible… ¡Quieren que el niño deje de hacerlo rápidamente!  Entender las razones por las cuales el niño muerde cosas es el primer paso para prevenir que lo haga y para poder enseñar al niño otros comportamientos alternativos para no morder.

Fíjese cuando su niño esté enfrentándose a sentimientos de frustración y esté lista/o para intervenir. También es importante proporcionar al niño palabras que le ayuden a expresar sus sentimientos, como por ejemplo “¡Eso es mío!” o “¡No!, ¡No me empujes!”.

El mordedor experimental: No es raro que los bebés o niños pequeños muerdan para explorar el mundo que los rodea, incluyendo a la gente. Los bebés y los niños pequeños ponen muchos objetos en sus bocas para aprender más sobre ellos. Enseñe al niño que hay cosas que pueden morderse, como juguetes o comida, y que otras cosas no se pueden morder, como las personas o los animales. Otro ejemplo del mordedor experimental es el niño que quiere aprender sobre causas y efectos. El niño se pregunta, ‘¿Qué sucederá si muerdo a mi madre o a mi amigo?’ Proporcione al niño otras actividades para aprender sobre causas y efectos como juguetes y actividades.

El mordedor al que le están saliendo dientes: los bebés y los niños pequeños sienten una gran molestia cuando les están saliendo los dientes. Una respuesta natural es la aplicación de presión sobre sus encías al morder cosas. No es raro que un niño al que le están saliendo los dientes muerda la espalda o el pecho de otra persona para aliviar en parte el dolor que siente a causa del diente que le está saliendo. Proporcione al niño objetos adecuados que pueda morder, como bagels congelados, bollos para morder o juguetes para morder.

El mordedor social: Muchas veces un bebé o un niño pequeño muerde cuando está tratando de interaccionar con otro niño. Estos niños pequeños todavía no han desarrollado las habilidades sociales para poder indicar ‘Hola, quiero jugar contigo’ Por lo tanto, a veces se ponen en contacto con un amigo mordiéndole como forma de saludo. Vigile a su hijo de cerca para ayudarle a interaccionar de forma positiva con sus amigos.

El mordedor frustrado: Muchas veces los niños pequeños se enfrentan con situaciones frustrantes, como cuando un amigo les quita el juguete o como cuando papá no es capaz de responder a sus necesidades tan rápido como ellos querrían. Estos niños pequeños carecen de las habilidades sociales y emocionales suficientes como para poder arreglárselas con sus sentimientos de una forma aceptable. Carecen también de las habilidades lingüísticas suficientes como para poder expresar sus sentimientos. A esa edad, no es raro para un niño tratar de hacer frente a la frustración mordiendo cualquier cosa que se encuentre cerca.

El mordedor asustado: Algunos niños cuando sienten peligro responden mordiendo, como mecanismo de auto-defensa. Para algunos niños morder es una forma de sentir que ganan cierto control sobre sus vidas, especialmente cuando se sienten abrumados por el ambiente o los hechos que suceden en su vida. Proporcione al niño mucha atención y apoyo, ayúdele a entender que él y sus posesiones están a salvo.

El mordedor que imita: Una de las muchas formas que los niños tienen de aprender es imitando. Por lo tanto, no es raro para un niño, que después de observar a un amigo morder, trate de hacerlo él. Ofrezca al niño numerosos ejemplos de comportamiento dulce y cariñoso. Nunca muerda a un niño para demostrarle lo mal que se siente el ser mordido.

El mordedor en busca de atención: A los niños les encanta recibir atención, especialmente de los adultos. Cuando los padres prestan mucha atención a un comportamiento negativo, como el morder, el niño aprende que morder es una buena forma de ganarse la atención. Proporcione mucha atención positiva a su hijo pequeño cada día. También es importante minimizar la atención hacia comportamientos negativos como el morder.

El mordedor en busca de poder: los niños pequeños tienen una necesidad muy grande de independencia y control. Muchas veces la respuesta que el niño recibe por morder satisface sus necesidades. Proporcione muchas oportunidades a su hijo pequeño para que haga elecciones sencillas durante el día. Esto le ayudará al niño a sentir la sensación de control que necesita. También es importante reforzar los intentos de comportamiento social positivo que el niño haga durante el día.

Así como para en cualquier otra situación potencialmente peligrosa en la que intervengan niños, la clave está en prevenir. Los adultos deben observar activamente a los niños para prevenir que éstos muerdan; en los momentos en los que una vigilancia cercana no haya sido suficiente, el adulto debe intervenir lo más rápido y con la mayor calma posible.
Cuando se interviene antes de que la mordedura haya tenido lugar…….

• Hable con el niño empleando palabras como, “¡Ya veo que querías ese juguete!”
• Muestre paciencia y comprensión con la frustración que está experimentando el niño.
• Ofrezca soluciones como, “Aquí tenemos otro camión rojo. ¡Vamos a tomarlo!”
• Muestre formas alternativas de interactuar y diga algo como “A ella le gusta cuando le coges del brazo” Trate de estar centrado en el comportamiento positivo que quiere ver en su hijo sin recordarle el comportamiento negativo.

Cuando su hijo ha mordido…

Consuele al niño que ha sido mordido. Limpie la herida con agua y jabón. Proporcione un paquete de hielo para reducir el dolor y la hinchazón.

• De consuelo al niño que ha sido mordido, diciendo algo como, “¡Eso duele mucho, no te gusta cuando un amigo te muerde!”
• Aproxímese al niño que ha mordido con calma. Muchas veces el niño se siente abrumado y lleno de temores a causa de que ha mordido. También necesitan consuelo.
• Consuele al niño que ha mordido diciéndole algo como, “Se ve que estás triste porque la mordedura le ha hecho daño a tu amigo en el brazo.”
• Ayude a que el niño que ha mordido entienda cómo se siente su amigo animándole a que hable con él. Diga algo como: “¿Te gustaría ver a María ahora? Puedes decirle que esperas que se recupere pronto.” Los niños mayorcitos pueden aprender muchísimo si se les permite consolar a su amigo después de que le ha mordido. El niño que ha mordido puede que quiera ver la herida. No hay nada malo en que lo haga si el niño que ha sido mordido está de acuerdo. No obstante, no fuerce a ninguno de los dos niños a tener esta interacción, a no ser que los dos cooperen de buena gana.
• Refuerce la regla de que no se debe hacer daño a la gente. Ayude a ambos entender que su trabajo es mantener a todo el mundo seguro. Diga: “Se que estás enfadado, pero no puedo dejarte que muerdas a la gente.”
• Cuando el ambiente esté de nuevo calmado, recuerde a los niños qué es lo que pueden hacer para ser asertivos, como decir “¡No! ¡Eso es mío!” o “¡Vete de aquí!” o si todavía no hablan bien, enséñeles a ‘gruñir como un tigre’ para que puedan expresarse. El objetivo es enseñar asertividad y habilidades comunicativas a los dos, el niño que muerde y el niño que ha sido mordido.

¿Qué Se Puede Hacer?

El problema de las mordidas no es algo que se tenga que soportar hasta que los niños crezcan o “aprendan mejor”. Hay muchas medidas que se pueden tomar para prevenir y resolver el problema.

  • Ponga límites. Para prevenir el problema de las mordeduras, los padres y educadores deben de marcar los límites antes de que los niños se reúnan para jugar. Las reglas deben ser simples, como tomar turnos y compartir. Los padres y educadores deben esforzarse por que estas reglas se cumplan.
  • Elogie. Los padres y educadores deben felicitar a los niños por comportarse bien. Los elogios sirven como premio a la buena conducta. También en preciso dar reconocimiento y premios a los niños que se portan bien en lugar de a los niños que se portan mal.
  • Supervise de cerca el juego. Los padres y educadores deben poner atención a lo que sucede en el juego de los niños. Ellos deben de intervenir antes de que el juego esté fuera de control. Organizando los períodos para jugar puede disminuir las circunstancias que causan las mordeduras.
  • Ponga atención a lo que enseña. Los padres y educadores que utilizan los gritos, los azotes, u otro tipo de conducta agresiva como método de disciplina, corren el riesgo de enseñarle a los niños que la conducta agresiva es aceptable en ciertas ocasiones, especialmente para resolver problemas. Los adultos que golpean, gritan y/o arrojan cosas cuando están disgustados enseñan a sus hijos a ser agresivos cuando están enojados.

Que NO Hacer

  • El problema de morder NO deber ser ignorado, con la esperanza de que pronto desaparezca. En muchos casos, este problema no desaparece. No importa en qué medida de frustración se sientan los padres tratando de eliminar esta conducta, pero mordiendo a los niños para enseñarles que duele, NUNCA es recomendado. Si esto enseña algo a los niños es que los adultos también lastiman. En muchos casos, los niños muy pequeños no pueden relacionar el dolor que ellos sienten cuando los muerden, y el dolor que ellos causan cuando han mordido a alguien.

 

Recuerde

En la mayoría de los casos los niños que muerden lo dejan de hacer conforme mejora su habilidad de hablar. Conforme el lenguaje mejora, los niños pueden usar palabras para expresar su frustración y coraje. Esto ocurre en torno a los 3 años de edad. Cuando los padres se enfrentan al problema de los mordiscos con firmeza y consistencia, la mayoría de los niños entienden lo que se les dice y rápido dejan de morder.

Finalmente, una mordedura que corta la piel puede causar infección. Si sangra, es importante lavar la herida con jabón y agua, y luego aplicar una vendita estéril, y asegurarla con esparadrapo. El doctor debería examinar la herida lo más pronto posible.

Aunque morder no es “anormal” en el sentido de que uno de cada diez niños pequeños y niños de dos años-lo hace, es un comportamiento preocupante y potencialmente dañino que los padres y educadores deben desanimar desde el primer episodio. Si un niño muerde, mantenga la calma y piense en lo que el niño experimenta justo antes del incidente. Entender por qué muerden los niños pequeños puede ayudar a impedir este comportamiento agresivo y les enseñan maneras positivas de lidiar con sus sentimientos.

Intervención

Identifique a qué horas ocurren las mordidas. Los padres y educadores deberían de observar la hora y las circunstancias en las cuales los niños recurren a morder. Los adultos pueden usar esta información para corregir o evitar estas situaciones. Por ejemplo, si los niños muerden cada vez que juegan en un grupo muy numeroso, se deben tomar medidas para separar a los niños durante el juego. Si la conducta relacionada con las mordidas es persistente, se deben evitar las situaciones que causan este comportamiento. Puede ser necesario que los padres o educadores simplifiquen la hora del juego, reducir el número de niños en el grupo, o acortar la duración de los juegos.

Utilice tiempos de descanso breves. Los padres y educadores pueden utilizar reprimendas breves, como “No muerdas. Las mordidas duelen. Ve a descansar a tu cuarto por dos minutos.” Y luego darle al niño un tiempo de descanso. A los niños que muerden y se les da un tiempo de descanso, se les debe permitir que regresen al grupo, una vez que estén calmados y bajo control. Los padres y educadores deben ofrecer a los niños atención positiva, haciéndoles saber que hay buenas y malas maneras de comunicarse y de ser reconocidos.

Ofrezca alternativas. Los padres y educadores deberían mostrar a los niños lo que pueden hacer en lugar de morder. Por ejemplo, “En lugar de morder cuando tú te enojas, ¿porqué no te retiras del grupo?”. O “En lugar de morder cuando te enfadas, pídele ayuda a la maestra.” En seguida se les pide a los niños que repitan las alternativas.

Concentre su atención en el niño que ha sido víctima. Padres y educadores podrían dar juguetes y atención al niño que ha sido mordido. Si los niños muerden para atraer atención de los adultos, aprenderán muy pronto que hay mejores maneras de atraer atención. Si, por ejemplo, un niño muerde a otro durante una pelea por un juguete, el juguete debe de dársele al niño que ha sido mordido. Esto enseñará a niños que muerden, que morder no obtiene buenos resultados.

  • Pida ayuda profesional si el problema persiste. Si morder se convierte en un problema continuo, aun cuando se ha tratado de intervenir, puede ser necesario buscar ayuda profesional, para encontrar las causas del problema y eliminar esta conducta.

NUNCA LE PEGUE O MUERDA A UN NIÑO QUE HA MORDIDO, ESO LE ENSEÑARÍA QUE LA VIOLENCIA ESTÁ BIEN.

Los niños pequeños necesitan mucha práctica para aprender el fino arte de interaccionar con sus amigos de una forma positiva. Ellos necesitan mucho apoyo de sus padres y que se les guíe de forma positiva. Cuando los niños hayan ganando madurez y experiencia y ya sean prescolares (mayores de 3 años) probablemente habrán desarrollado formas más apropiadas de interaccionar.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
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Fuentes de información:

Fundación Belén: Información y Formación gratuita para familias con hijos con problemas http://www.fundacionbelen.org

Asociación Nacional para la Educación de Niños Pequeños
1509 16th Street, NW,
Washington, DC 20036-1426
Teléfono: (202) 232-8777 o al (800) 424-2460
Fax: (202) 328-1846
Web: http://naeyc org / NAEYC /

Galambos Stone, J. 1969. Una guía para la disciplina. Washington, DC: NAEYC # 302 / $ 2.

Greenberg, P. 1991. Desarrollo del Carácter: estimular la autoestima y auto-disciplina en lactantes, niños pequeños y niños de dos años, Washington, DC: NAEYC # 175 / $ 8.

Honig, en 1989. Love and Learn:. La disciplina para los niños pequeños Washington, DC: NAEYC # 528/50 ¢

NAEYC. 1988. Disciplina: Orientación adecuada de los niños pequeños (cinta de video). Washington, DC: NAEYC # 855 / $ 39.

Para hallar información relacionada con las mordidas, vea este recurso de Internet: Cómo tratar los comportamientos de morder en niños pequeños
http://ceep.crc.uiuc.edu/poptopics/biting-sp.html

http://illinoisearlylearning.org/tipsheets-sp/biting-sp.htm

Biting in the Toddler’s Years” is issued by the Oklahoma State Department of Health http://www.ok.gov/health/documents/Biting%20in%20the%20Toddler’s%20Years-espanol.pdf

Para más información contacte con su departamento de salud.

Programa 27. El Síndrome de Down

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Más información del Síndrome de Down pdf

Mi amiga tiene Síndrome de Down, por Amanda Doering Tourville

Mi nombre es Carmen.  Esta aes mi amiga Sarah.  Sarah y yo nos conocimos en la escuela, pero también asistimos a la misma clase de danza.  Sarah tiene el Síndrome de Down.

Sarah es muy divertida como compañía.  Ella es una de las personas más alegres que yo conozco.  Me encanta contarle chistes a Sarah.  ¡Su risa suena como el graznido de un ganso!

¿Sabias tu que el Síndrome de Down es una condición con la que nacen algunos bebes?  Afecta a gente de todas las razas, ricos y pobres.  Nadie sabe porque pasa.  No hay manera de prevenirlo.

Sarah se mira un poquito diferente de otros niños.  ¿Pero todos parecemos diferentes los unos de los otros, cierto?

La vida seria muy aburrida si todos fuéramos iguales.

¿Sabias tu que los niños con Síndrome de Down tienden a ser de poca estatura?  Sus ojos son pequeños y sesgados hacia arriba.  Sin embargo, no todas las personas con Síndrome de Down son exactamente iguales.

A veces otros niños le hacen burla a Sarah. Eso me enoja mucho.  Nunca es bueno hacerle burla a otros.

No conocía otras niñas de mi edad que usaran anteojos antes de conocer a Sarah.  ¡Ahora ya no soy la única!  Sarah y yo intercambiamos anteojos para ver como se mira de divertido el mundo.

A Sarah y a mi nos encanta el ballet.  Bailamos en el Cascanueces todos los diciembres.  Este año, Sarah quiere ser la Ada Ciruela de Azúcar.  Yo quiero ser un ratón.

¿Sabias que los niños con el Síndrome de Down disfrutan las mismas cosas que otros niños?  Disfrutan los deportes, la música y jugar con otros niños.

Sarah necesita ayuda extra en la escuela.  Ella asiste a clases especiales de matemáticas y lectura. Los maestros trabajan uno a uno con elle.

¿Sabias que los niños con Síndrome de Down tienen discapacidades de aprendizaje?  Ellos aprenden más despacio que otros niños de su edad.

Cuando Sarah no viene a la escuela, me hace mucha falta.  Ella va con frecuencia al doctor.   Algunas veces tiene mucho miedo.

¿Sabias que los niños con el Síndrome de Down a menudo tienen otros problemas?  Cerca de la mitad de las personas con Síndrome de Down tienen problemas del corazón.  También es frecuente que tengan problemas de la vista y del oído.

Yo trato de entretener a Sarah cuando ella está triste.  Ella hace lo mismo por mí.  A veces ella me hace un dibujo o me presta su brazalete favorito.

Sarah quiere trabajar en el hospital de niños cuando sea mayor.  A ella le gusta ayudar a otros.  Sé que hará un buen trabajo.

¿Sabias que muchos adultos con el Síndrome de Down trabajan en todo tipo de trabajos?

¡Tal vez ella me dejará usar la máquina de rayos-X!

Me gusta ser amiga de Sarah.  ¡Ella es encantadora!  ¡Sarah siempre sabe como hacerme sonreír!

¿Que es el Síndrome de Down?

El Síndrome de Down es una condición con la que nacen algunos bebes.  Afecta como crece la mente y el cuerpo.  El Síndrome de Down es causado por células que se parten, o dividen, de manera incorrecta.  Las células son diminutos bloques de construcción de los que se forma todo ser viviente.  No hay cura para el Síndrome de Down.  Los niños con Síndrome de Down se miran diferentes de otros niños.  Los niños con Síndrome de Down crecen y trabajan en todo tipo de profesiones, incluyendo negocios, medicina, y las artes.  Muchos asisten a la universidad.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
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NICHCY: www.nichcy.org

Centro Nacional de Diseminación de Información para Niños con Discapacidades.

Translation from the book “My Friend Has Down Syndrome”, by Amanda Doering Tourville

Programa 26. Atención especial a los efectos que el comportamiento difícil tiene en los proveedores de cuidado infantil

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La tercera parte 

Términos usados en este especiales:

Empatía: La empatía es una capacidad de comprensión que se define como la capacidad de percibir y de comprender los sentimientos de otra persona.   Diferente de la simpatía y de la antipatía

Simpatía: Inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua.

Sintonizar: Correspondencia en los sentimientos o pensamientos de dos personas que permite que exista armonía en lo que hacen.

Discernir: Distinguir una cosa de otra por un acto especial de los sentidos o de la inteligencia.

Enfatizar: Destacar una cosa o poner énfasis en ella.

Anecdóticos: Que tiene carácter de anécdota.

Anécdota: Relato breve de un suceso curioso, utilizado como ejemplo o entretenimiento.

Es importante sintonizarnos con nuestros propios sentimientos cuando los niños manifiestan comportamientos que encontramos difíciles. Un comportamiento que cierto cuidador encuentra difícil no necesariamente lo será para otro.

Por ejemplo, si un niño de corta edad tiene la voz fuerte y una personalidad exuberante, cierta cuidadora puede encontrar dificultades al pasar mucho tiempo con este niño, pero otra no. Pero esto no es nuestro enfoque ahora, sino el comportamiento que parece tener un impacto negativo en el desarrollo del niño.

Es buena idea tener en cuenta que para discernir lo que un niño está experimentando, un indicio importante son nuestras reacciones emocionales ante el niño. Por ejemplo, si nos sentimos frustrados es muy probable que el niño también se sienta frustrado. A menudo nuestros sentimientos pueden ayudarnos a sintonizarnos con la experiencia del niño y sentir empatía.

Aunque puede ser difícil para el cuidador del niño, es importante tener empatía y comprender la experiencia del niño cuando se comunica en forma negativa, cuando no obtiene lo que quiere o se siente triste ya que su padre o madre se ha ido. El compartir estas experiencias con un bebé o niño de corta edad también puede provocar simpatía con los sentimientos de frustración, tristeza, impotencia o enojo en el cuidador. A veces podemos recoger información fijándonos en nuestras propias reacciones.

Es difícil tratar la angustia comunicada por un niño y que es importante reflexionar sobre nuestros propios sentimientos, a fin de aprovecharlos para comprender la experiencia del niño y crear un espacio mental para sintonizarnos con los sentimientos del mismo. Una de nuestras estrategias más importantes es reconocer los sentimientos del niño.

Trabajar con niños muy pequeños es trabajar en un mundo de sentimientos infantiles, puros e intensos, donde se encuentra el estrés muy frecuentemente aunque hemos hablado ya de los sentimientos de los cuidadores, no hemos enfatizado mucho la necesidad de estar conscientes de nosotros mismos, como elemento de las intervenciones.

Tener consciencia acerca de uno mismo implica preguntarse:

  • ¿Cuáles sentimientos provoca el comportamiento de este niño en mí como su cuidador?
  • ¿Qué pueden revelarme estos sentimientos acerca de cómo se siente el niño?
  • ¿Cuáles sentimientos me provoca el comportamiento? Por ejemplo, un bebé que no deja de llorar.
  • ¿Qué podrían revelarme estos sentimientos acerca de los sentimientos del niño? Por ejemplo, cuando Terra muerde a Omena y no puedo impedirlo a causa de problemas propios que surgen, o es que simplemente me preocupo por Omena?
  • De un día a otro, ¿reacciono en forma diferente ante el mismo comportamiento?
  • ¿Hay algo en mi cultura o mis experiencias con mi propia familia que me dificulta o me facilita tolerar ciertos comportamientos?
  • ¿Tengo el temperamento muy parecido o muy diferente del temperamento del niño por el que estoy preocupado?

Estar consciente de mis propias reacciones y recuerdos de experiencias pasadas ante este comportamiento, me ayuda a verlo con la perspectiva apropiada; la auto-reflexión me ayuda a tener en cuenta que la experiencia del niño es diferente y separada de la mía; estar consciente de mis propios ‘botones de molestia’ (‘hot buttons’ en inglés) me ayuda a evitar las reacciones exageradas.  Estar consciente de mis propias dificultades me ayuda a pensar antes de responder al niño, en vez de simplemente reaccionar sin pensar

Si estoy consciente de mis propias dificultades, puedo decidir tratar el comportamiento de una manera diferente a lo que yo experimenté durante la infancia, no todo el mundo puede naturalmente observar un comportamiento desde la perspectiva del niño, ni podemos siempre encontrar la tranquilidad y energía emocional necesaria.

Cuando estamos en un programa que sirve a niños pequeños, debemos cuidar las necesidades de varios niños a la vez. Esto dificulta que encontremos mucho tiempo para reflexionar sobre cómo experimentamos el comportamiento. Puede que nos exija esfuerzos adicionales apartar el tiempo para la auto-reflexión o para reflexionar junto con colegas o supervisores.

Los padres de familia toman un papel esencial en el proceso de comprender la experiencia de un niño y considerar maneras de tratar el comportamiento que ocasiona preocupaciones en el programa de cuidado. Por esto es muy  importante entablar una buena relación con los padres y madres desde los primeros días que el niño asiste al programa.

Una serie de interacciones caracterizadas por la confianza y el respeto, a través del tiempo, permitirá que una cuidadora mencione sus preocupaciones acerca de un niño y consiga la participación plena de los padres para tratar las dificultades que el niño experimenta. Si la relación entre cuidadores y padres no se percibe como importante en el cuidado de un niño y los padres participan activamente solo cuando hay problemas, habrá un fundamento más débil sobre el cual construir cuando el niño necesita ayuda.

Cuando un niño manifiesta comportamientos difíciles en un programa grupal, es necesario conseguir la participación de sus padres lo más temprano posible en el proceso de tratar el comportamiento. Se puede pedir que ellos observen el comportamiento con un empleado del programa mediante una grabación en vídeo o a través de una ventana de observación, o que compartan sus pensamientos en una entrevista.

El tema del comportamiento de un niño como dificultoso, puede ser muy susceptible para los padres y madres.  Por otro lado, los padres pueden ser los primeros en identificar un patrón de comportamiento que causa dificultades, al menos para ellos, y buscar la ayuda del personal. Esto a lo mejor indica la existencia de una relación de confianza entre las dos partes.

 

Hoja 3.7 (Cosas para hacer y cosas para evitar cuando habla con las familias sobre el comportamiento difícil)

 

Características principales de un proceso para programas. Un proceso formal para comprender y tratar el comportamiento difícil se caracteriza principalmente por ser un proceso reflexivo en vez de reactivo.  El enfoque está en ayudar al niño a satisfacer sus necesidades, en vez de eliminar el comportamiento difícil.  El objetivo es ayudar al niño a regularse en forma apropiada para su etapa del desarrollo, de modo que se evite estorbar o interrumpir el progreso de su desarrollo.

Protocolo para el programa – un programa necesita tener un procedimiento fijo destinado al tratamiento del comportamiento difícil.  El protocolo deberá describir pasos claros a dar en el desarrollo de un plan destinado a tratar el comportamiento. Esto refleja la importancia de obrar rápidamente para responder a las necesidades del niño.  Tales protocolos revelan que el programa se interesa por los niños y por su bienestar. Así se ayuda a todos a saber qué esperar, qué contribuirá cada uno al proceso, la secuencia de pasos del proceso y cómo las decisiones se tomarán.

Un protocolo sirve para establecer que todas las personas importantes en la vida del niño serán incluidas en el proceso de recoger información y de tomar decisiones. Se documenta el consentimiento de la familia así como del personal que implementará el plan de intervención que será desarrollado.

 

 

Los programas de cuidado y educación de niños pequeños, incluyendo aquellos ubicados en casas particulares, deberán contar con un proceso continuo para observar y recoger documentación en forma regular sobre el progreso de cada niño que recibe el cuidado.

La documentación puede constar de apuntes breves anecdóticos, los resultados de revisaciones de clasificación, información de los padres de familia, grabaciones en vídeo del niño relacionándose con adultos y compañeros en varias horas del día, etc.

Estas observaciones deberán ser utilizadas en forma regular por el personal como grupo y por visitantes a domicilio en consulta con sus supervisores como parte del desarrollo profesional continuo y la supervisión del personal. Estos momentos regularmente programados para reflexionar sobre el significado del comportamiento de los niños puede servir para iniciar una investigación del comportamiento de un niño que manifiesta comportamientos extremados o confusos.

En el caso de un niño que exhibe comportamientos difíciles, se necesitan observaciones adicionales para recoger datos detallados.  Las observaciones deberán iniciarse rápidamente para que el niño no tenga que esperar mucho tiempo para recibir ayuda.

Las observaciones deberán ser realizadas por más de una persona, incluyendo cualquier persona que se relaciona con el niño. Puede ser buena idea pedir observaciones de una persona que no suele relacionarse con el niño pero que tiene mucha habilidad de observación.

También puede ser útil que el cuidador realice la observación junto con un director, un cuidador más experimentado, un consultor con pericia en la salud mental o la agencia de recursos y referencias.

Las observaciones deberán realizarse en varias horas del día durante varios días. Al observar, uno deberá enfocarse en cómo funciona el niño en varias actividades durante el día con una variedad de personas.

El personal deberá reunirse con la familia, en el centro o en casa, para compartir sus preocupaciones y aprender de lo que los familiares expresen para contribuir a una comprensión del comportamiento. Se deberá invitar a uno o más familiares a integrar plenamente el equipo que tratará el comportamiento.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:
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El Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje

Este material fue desarrollado por el Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales del Aprendizaje Temprano (Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning) gracias a fondos federales de la Administración para Niños y Familias (Administration for Children and Families) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (Acuerdo Cooperativo N. PHS 90YD0215). El contenido de esta publicación no necesariamente refleja los puntos de vista ni las políticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ni la mención de nombres comerciales, productos comerciales u organizaciones implica ningún endoso del gobierno de los EE.UU. Se permite reproducir este material para propósitos de capacitación e información.

http://csefel.vanderbilt.edu/resources/inftodd/mod3_script_sp.pdf

 

Hipótesis: Proposición no demostrada que se admite provisionalmente para orientar las investigaciones y experimentos.  (diccionario Corona, de la Lengua Española – Sexta Edición     Antonimos: comprobación, verificación…

Empatía: La empatía es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra. También se conoce como inteligencia interpersonal, al ser la capacidad cognitiva de sentir, en un contexto común, lo que un individuo diferente puede percibir.

La empatía señala la actitud de un sujeto hacia otro caracterizada por un esfuerzo objetivo y racional de comprensión intelectual de los sentimientos de aquel. Por lo tanto, la empatía excluye los fenómenos afectivos (simpatía, antipatía) y los juicios morales. Por eso, la empatía es uno de los instrumentos que utilizan los psicólogos en su tarea profesional