Programa 51. ¿Qué es el juego? ¿Por qué es tan importante para los niños?

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El juego no es simplemente una actividad en la que los niños ocupan su tiempo cuando todavía no tienen la edad para asistir a la escuela. Algunas personas perciben el juego como “la labor” o “el trabajo” de los niños. Al jugar, los niños ponen el cimiento para el aprendizaje posterior en la vida, ya que resuelven problemas y aumentan su comprensión de sí mismos, de otras personas y del mundo en el que viven.

Para los niños pequeños, “el juego” incluye una variedad de actividades divertidas e interesantes. Estas incluyen el juego tranquilo, creativo, activo o dramático, juegos con reglas y el juego con objetos para manipular. Se puede jugar de una manera estructurada o sin estructura.

El juego estructurado tiene reglas o una manera específica de hacer las cosas. Los juegos activos, como deportes o la ‘caza’, juegos de naipes y de tableros son ejemplos de juegos estructurados. El juego sin estructura incluye actividades como el usar ropa de juego, jugar con muñecas, construir con bloques, correr, trepar y montar triciclos, entre otras cosas.

Puede que un niño juegue a solas o que juegue de manera social, con otros niños o con adultos. El juego social toma un papel esencial en ayudar a los niños a aprender a relacionarse con otros. Cierta investigación ha identificado las etapas del juego social.

Los niños pasan por estas etapas al crecer y a medida que se desarrollan, llegan a ser capaces de relacionarse más con otras personas mientras juegan.  Es importante tener en cuenta que un niño de cualquier edad puede jugar de una manera que refleje una etapa del desarrollo más temprana.

¿Cuáles juegos son apropiados para la edad prescolar y de kindergarten?

Cuando los niños tienen entre 3 y 5 años, sus actividades de juego frecuentemente extienden las experiencias que les gustaban de más pequeños. Con sus destrezas motoras y habilidades sociales más desarrolladas, gozan de los juegos activos y supervisados, a solas y con compañeros.

Los niños de edad prescolar tienen más capacidad para usar crayones, lápices y pinturas, tijeras seguras y pegamento o engrudo. Suelen tener más confianza en su capacidad de correr, dar saltos, trepar, montar triciclos, y jugar a pelota u otros juegos interactivos. A menudo aprovechan con gusto la oportunidad de jugar en equipos y usar sus músculos grandes, al aire libre y bajo techo.

A muchos niños prescolares les encanta hacer de cuenta o actuar fantasías y pueden cooperar para jugar juntos. Los títeres y otros accesorios pueden usarse para actuar papeles y contar cuentos. Estos juegos imaginarios ayudan a los niños a representar intereses y deseos en una situación que implica reglas del comportamiento social al colocar dos sillas ante la computadora para que los niños puedan relacionarse fácilmente al usarla.

¡Los niños pequeños necesitan jugar!

Se ha dicho que el juego es la labor de los niños. Trabajan mucho en su juego, porque lo pueden inventar ellos mismos. Lo mejor de los juegos infantiles es que los niños aprenden mucho a la vez de divertirse. He aquí unas cosas para tener presente sobre el juego.

“El juego” puede ser cualquier actividad espontánea que sea divertida.

El juego espontáneo ocurre cuando los niños hacen libremente alguna actividad. Si los niños organizan un juego de pelota, una representación dramática, o un juego de escondite, están satisfaciendo su necesidad del juego espontáneo.

El juego espontáneo es distinto de inscribir a los niños en los deportes de Little League o unas clases de baile. Los niños sacan más provecho de un equilibrio entre las actividades planeadas y dirigidas por adultos y las que ellos mismos planean y dirigen.

El juego puede serles a los niños pequeños una manera efectiva y divertida de desarrollar sus habilidades:

Habilidades de lenguaje cuando juegan juegos de nombres, cantan canciones, y recitan rimas infantiles.

Habilidades de pensamiento cuando construyen una torre de bloques, siguen las instrucciones de algún juego, o adivinan cómo armar las piezas de un rompecabezas.

Habilidades de motricidad fina cuando ensartan cuentas, hacen figuras de arcilla y cortan con tijeras.

Habilidades de motricidad gruesa cuando juegan con una pelota, patinan y corren carreras de relevos.

Habilidades creativas cuando se imaginan cuentos, presentan un espectáculo de títeres, y se atavían con ropa de juego.

Habilidades sociales cuando forman los equipos para juegos de pelota, discuten las reglas de un juego de naipes, y deciden quién realizará cuál papel en un juego dramático.

Es importante eliminar barreras a las oportunidades de los niños para jugar, tales como:

Demasiadas actividades estructuradas. Cuando sus vidas incluyen demasiadas actividades, deportes y clases, los niños no tienen tiempo para estar solos consigo mismo ni para el juego no estructurado.

Demasiada televisión. Cuando los niños pasan demasiado tiempo mirando la tele, su juego imita con demasiada frecuencia lo que ven en ella (o en la pantalla del videojuego o de la computadora). La tele también les roba a los niños un tiempo valioso para jugar.

Si una niña dice, “Estoy aburrida”, podría necesitar más tiempo no estructurado para jugar. Los padres frecuentemente escuchan las quejas de sus hijos sobre el aburrimiento cuando no hay actividades programadas para ellos.

El juego exploratorio –que a veces se llama el juego desocupado– se refiere a las interacciones que un niño realiza, aparentemente al azar, con las cosas y las personas que encuentra a sus alrededores. Si un adulto observa al niño, tal vez no pueda darse cuenta si el niño tiene un propósito para lo que hace.

El juego del observador ocurre cuando un niño parece estar jugando solo pero realmente está mirando las actividades y juegos de otros.

El juego solitario ocurre cuando un niño juega a solas o cerca de otro niño pero no se relaciona con él.

El juego en paralelo se refiere al juego de niños que están cerca y usan materiales similares pero casi no se relacionan.

El juego asociativo se parece al juego en paralelo, pero los niños se relacionan un poco más.

El juego cooperativo incluye las metas comunes y la colaboración. Se puede negociar de maneras complejas, tomar decisiones de forma cooperativa, y fijar reglas.

A veces el juego de niños tiene mucho que ver con aprender sobre su entorno, y poco que ver con otras personas. Los niños pequeños exploran sus ambientes de manera natural y juguetona para entender el ambiente físico y sus propios cuerpos.

Este tipo de juego a veces se llama juego sensorimotor. Mientras varían sus acciones y se relacionan con juguetes y otros objetos, los niños descubren lo que sus propios músculos pueden hacer y practican los movimientos que necesitarán para la vida diaria. También tienen la oportunidad de aprender sobre la gravedad y otros principios del mundo físico.

¿Cuáles juegos son apropiados para los bebés y niños de 1 y 2 años?

Los bebés aprenden fácilmente a jugar mediante sus propias acciones y su contacto con otras personas. Los bebés juegan al relacionarse con adultos quienes les hablan, les cantan, se ríen con ellos y los ayudan a explorar su mundo. Lo que más les encanta a los bebés es jugar con otras personas. Los padres, madres y cuidadores pueden jugar a esconderse la cara, bailar sosteniendo al bebé, llevarlo de un cuarto a otro y andar a gatas con él en el piso.

La capacidad de turnarse comienza con juegos sencillos e interactivos. Los adultos ayudan al bebé a aprender a hablar cuando le sonríen y le hablan durante interacciones juguetonas, como las de esconderse la cara o dar y tomar un juguete. Estas interacciones de ‘dar y tomar’ ponen el cimiento para aprender a hablar, ya que demuestran que la conversación incluye respuestas a las palabras y acciones de otra persona.

El primer año de la vida de un niño es buen momento para que los adultos empiecen a leerle libros ilustrados. También pueden escuchar varios tipos de música con un bebé y cantarle.

También es bueno para los bebés ponerlos en el piso por un rato para que puedan darse vueltas y explorar en forma segura. Una vez que un bebé empieza a andar a gatas, los juguetes que pueden empujarse, hacerse rodar o perseguirse en el piso, animan a la actividad física y a la interacción con otras personas.

Los juguetes para bebés deberán estimular varios sentidos. Los bebés gozan de ver un móvil colgado encima de su cuna y dibujos en las paredes. Pueden empezar a manejar los juguetes seguros: juguetes suaves para palpar y mascar, sonajeros y juguetes con variados sonidos. Los juguetes deben ser seguros para mascar, ya que muchos bebés exploran cosas con la boca.

Los niños de 1 y 2 años de edad siguen desarrollando la destreza de usar los músculos grandes y pequeños (motricidad gruesa y fina). Les gusta manejar objetos, como por ejemplo, echándolos a un recipiente y luego volcándolo. También pueden aprender jugando de manera ‘sucia’ con agua, arena y arcilla suave o pasta para moldear.

Muchas actividades de arte estimulan la motricidad fina y la creatividad del niño. Puede empezar a usar grandes brochas para pintar, pinturas no tóxicas que se puedan lavar, y crayones para principiantes. Es necesario seguir de cerca a los niños de 1 y 2 años y darles materiales seguros, por si acaso intentan probarlos con la boca.

A los niños de esta edad a menudo les encanta la música. Pueden empezar a cantar canciones con adultos o hacer su propia música. ¡Las ollas y cacerolas hacen muy buenos tambores! Los niños también pueden moverse al ritmo de la música y empezar a bailar.

Los niños de 1 y 2 años también necesitan oportunidades de jugar usando los músculos grandes. Les gusta tirar y hacer rebotar o rodar pelotas de varios tamaños, dar saltos en colchones, o hacer una casa o ‘fortaleza’ con una caja de cartón. Con supervisión, estos niños pueden salir a dar paseos, jugar con juguetes para trepar y montar, y usar equipos de un tamaño adecuado en patios de recreo.

El jugar con adultos u otros niños puede estimular a los niños a desarrollar las habilidades sociales y emocionales y a aprender a hablar. Al turnarse usando juguetes o hablando durante los juegos, los niños de 1 y 2 años pueden aprender a relacionarse con otros y a entender las ‘reglas de conversación’ fundamentales para la interacción social y el desarrollo del lenguaje. Si estos niños juegan con otros, ¡también tendrán mucho que decir sobre sus juegos!

A algunos niños de esta edad les interesa cada vez más el mirar libros ilustrados o escuchar mientras alguien les lee, además de explorar lo que se encuentra en su entorno. Otros niños todavía estarán muy ocupados investigando su mundo y no querrán sentarse a escuchar un libro. Los padres y madres podrían leer a estos niños antes de la siesta o a la hora de acostarse.

Se pueden animar los juegos imaginarios y dramáticos de los niños de 1 y 2 años con una variedad de juguetes y objetos comunes. Les gusta jugar con bloques grandes; ollas y cacerolas; camiones, coches y aviones de juguete; ropa y sombreros de juego; muñecas, animales de peluche y juguetes para hacer de casa; y otros objetos interesantes, como cajas, lazos, y papel estampado para envolver. Los juguetes de montar que los niños pueden propulsar dando empujones con los pies, también sirven para estimular los músculos grandes.

Los juegos aparentados de los niños frecuentemente guardan relación con cuentos que los adultos les han leído, de modo que los libros forman una parte importante de los juegos de niños. Estos deberán tener acceso a libros para compartirlos o mirarlos a solas. Al llevarlos a la biblioteca para asistir a actividades para niños, se los puede ayudar a formar el hábito de ir a la biblioteca durante toda la vida.

Los niños prescolares pueden seguir construyendo con bloques y otros juguetes de construir. A veces planifican carreteras y edificios y agregan pequeños coches o muñecas a sus estructuras. Un padre, madre o maestro puede unirse a los juegos de un niño y darle sugerencias para expandir lo que hacen: “¿Qué tal si construimos un puente para tus coches?” “¿Qué pasa luego?” “Siena quiere jugar a la casita también. ¿Puede ser ella la vecina que está visitando?”

Se pueden enseñar juegos sencillos para grupos, como Simón Dice o Seguimos al Líder. A algunos niños prescolares les gustarán juegos de naipes o de tableros. Pueden empezar a entender que los juegos tienen reglas para que todos los que juegan puedan gozar jugando juntos. A veces les gusta cambiar las reglas de un juego o idear otras; en otros momentos querrán que todos “jueguen siguiendo las reglas”. Los padres, madres y maestros querrán enfatizar la diversión y la cooperación en vez de la competencia.

Los materiales de uso abierto –aquellos que dependen más de la imaginación y el uso creativo del niño– frecuentemente ayudan a los niños prescolares a aprender más que los juguetes que tienen un uso limitado. Por ejemplo, los bloques pueden usarse de muchas maneras, pero los juguetes que se mueven o hacen ruidos mientras el niño los mira son de uso limitado.

¿Qué tal de la televisión, los videojuegos y las computadoras?

De acuerdo a Activos Temprano, una guía de Wisconsin para mejorar la actividad física durante la niñez, 26% de los niños menores de dos años, tienen televisión en su dormitorio; y el 40% de los niños de 4 a 6 años tienen televisión en su cuarto.

La televisión forma parte de la vida para muchos niños pequeños, pero mirarla mucho puede impedirles jugar. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que los padres y madres restrinjan el uso de la televisión, los videojuegos y las computadoras con los niños menores de 2 años y sugiere que los niños de edad prescolar no miren la televisión más de 1 ó 2 horas al día; sin embargo algunos estudios demuestran que el 43% de los niños menores de 2 años miran televisión diariamente.

Si los padres, madres o maestros deciden dejar que los niños mayores de 2 años miren televisión, deberán mirarla con los niños y hacer la experiencia activa. Los adultos pueden animar a los niños a cantar o bailar con el programa y discutirlo con ellos.

También hay que tomar en cuenta que el uso prolongado de los medios de entretenimiento está relacionado con una reducción en la actividad física, lo que puede contribuir a la obesidad. También este uso prolongado se ha conectado a una reducción del tiempo que se pasa mirando libros o escuchando la lectura de ellos, lo que puede demorar que un niño aprenda a leer.

Las personas que estudian el desarrollo infantil han sugerido a menudo que los videojuegos y el uso de la computadora simplemente no satisfacen las necesidades de niños menores de 3 años. Los niños de esta edad todavía están aprendiendo a coordinar todas las partes del cuerpo: los brazos y las piernas, los ojos, el oído, el sentido del equilibrio y más.

Los niños cambian a menudo el enfoque de su atención, y necesitan moverse con frecuencia. No existe un buen sustituto para la actividad física durante esta etapa de la vida. Los videojuegos y el uso de la computadora no son buenas opciones para estimular las destrezas esenciales que los bebés y niños de corta edad necesitan dominar: andar a gatas, caminar, hablar, agarrar cosas, turnarse y conocer a otras personas.

Los niños menores de 3 años sacan más provecho jugando de forma activa y relacionándose con las personas, que quedándose sentados frente a una computadora. Esta puede ser útil en el caso de niños mayores que la usen de maneras apropiadas a su desarrollo.

Cuando los niños mayores usan la computadora, es importante la supervisión de adultos además de claras reglas sobre el tiempo para su uso, los programas que se usan o los sitios de Internet que se visitan. Los padres, madres y maestros pueden animar la interacción social al colocar dos sillas ante la computadora para que los niños puedan relacionarse fácilmente al usarla.

Siete formas para inculcar hábitos respecto a la TV:

  1. Sea exigente respecto a los programas que usted y su hijo vean. Lean las reseñas en línea e impresas acerca de los programas para identificar los que sean aptos para la edad y la etapa de desarrollo de su hijo. En vez de confiar en su suerte para encontrar algo apropiado, mantengan a la mano un conjunto de programas previamente grabados o videos confiables que ustedes saben que son atractivos, educativos y que sirven de inspiración. Apaguen la TV cuando se acabe el programa seleccionador.
  2. Vean la TV al mismo tiempo que su hijo en edad prescolar la ven. A menudo, los niños chiquitos imitan lo que ven y oyen en la TV. No duden en hacerles preguntas que fomenten que su niño o niña invente su propio diálogo o que varíe la trama. He aquí algunas ideas para iniciar la conversación sobre la TV: ¿Qué pasó al principio de la película? ¿Cuál de los personajes te gustaría ser? Si pudieras inventar una nueva historia con los mismos personajes, ¿cómo acabaría tu historia?
  3. Eviten que la TV remplace el tiempo destinado a la familia y al juego activo. Limiten el tiempo que puede pasar su hijo frente a la TV. Esto les garantizará que el niño dispondrá de tiempo ininterrumpido para pasarlo con ustedes, para jugar con otros niños o para explorar el medio ambiente. Use los aspectos musicales de un programa o las hazañas físicas de un personaje para fomentar que su hijo baile, brinque o aplauda, en vez que se la pase sentado inmóvil viendo la televisión.
  4. Usen los programas de la TV y los videos para mejorar la capacidad auditiva del niño. Convierta la TV en un juego de escuchar: Mientras están viendo un programa o película que les es familiar, pídanle al niño que se ponga de espaldas a la TV. Cuando empiece a hablar o a cantar el personaje que le es familiar, pídanle que identifique quién es el que está actuando sólo a través de lo que escucha.
  5. Eviten los programas que muestran a personajes que resuelven los conflictos con la violencia. Cuando su hijo ve que un personaje resuelve un problema recurriendo a golpes, patadas o mordidas, señálenle que eso es algo que no debe de hacer. Ofrézcanle otros cursos de acción alternativos: “En vez de pegarle a su hermana, el niño podría haberle pedido que ella dejara de molestarlo.”
  6. Establezcan claramente que los personajes de las caricaturas hacen cosas que las personas no pueden hacer. Si su hijo imita algo que hace un personaje en la televisión, ustedes podrían recordarle que: Aunque un personaje haya salido sano y salvo después de un accidente, bajarse de un brinco del columpio puede realmente lastimar a los niños como tú.
  7. Eviten los programas que pudieran asustar a su niño. Si un espectáculo de la TV o una película asustan a su hijo, cálmenlo dándole su juguete para abrazar, un abrazo o algo para beber. El consuelo físico reconforta más que las palabras tranquilizadoras.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa:

The Illinois Early Learning Project: Los Niños Pequeños necesitan Jugar

http://www.pbs.org/parents/childrenandmedia/spanish/tvmovies-preschool.html

Soluciones Positivas para las familias – El Centro sobre los fundamentos Sociales y Emocionales para el Aprendizaje Temprano: www.vanderbilt.edu/cefel

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