Programa 93. ¿Qué es la pérdida de audición?

Miércoles 5 de junio del año 2013

Bienvenidos a su programa

APOYANDO FAMILIAS – APRENDIENDO JUNTOS

Programa #94

¿Qué es la pérdida de audición?

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

La tercera parte:

Nuestros facilitadores este día son: Lupita Montoto, Diego Campoverde-Cisneros y su servidora, Romilia Schlueter.

Nuestras expertas este día: Elizabeth Seeliger, AuD,  y Rebecca Martin, MPH

En cabina llame al: 321-1480 Mensajes de texto: 60193

Tú sabes qué es la audición, ¿pero qué es la pérdida de audición? La pérdida de audición, o los impedimentos auditivos, ocurren cuando hay un problema con una o más partes del oído o los oídos (cuando hay un “impedimento” significa que algo no funciona correctamente o como debería).

Una persona que pierde la audición tal vez pueda oír algunos sonidos o nada en absoluto. Las personas también pueden usar los términos sordo, sordera o dificultad para oír cuando hablan sobre la pérdida de audición.

Aproximadamente tres de cada 1000 bebés nacen con pérdida de audición, lo que convierte a este trastorno en la anomalía congénita más frecuente. Un problema auditivo también puede desarrollarse en una etapa posterior de la vida.

Cómo funciona la audición

Para comprender cómo y por qué ocurre la pérdida de audición, es útil saber cómo funciona el oído. El oído está formado por tres secciones: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Estas partes funcionan juntas para que puedas escuchar y procesar los sonidos. El oído externo, o pabellón auricular (la parte que puedes ver), capta las ondas sonoras que luego viajan a través del canal auditivo externo.

Cuando las ondas sonoras llegan al tímpano en el oído medio, el tímpano comienza a vibrar. Cuando el tímpano vibra, mueve tres huesos diminutos que se encuentran en el oído. Estos reciben el nombre de martillo, yunque y estribo, y ayudan a que el sonido avance en su recorrido hacia el oído interno.

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Luego, las vibraciones viajan hasta la cóclea, una cavidad llena de líquido y recubierta por células que tienen miles de cilias diminutas en sus superficies. Hay dos tipos de células ciliadas: las externas y las internas. Las vibraciones sonoras provocan el movimiento de los cilias diminutas. Las células ciliadas externas captan la información sonora, la amplifican (la hacen más fuerte) y la afinan. Las células ciliadas internas envían la información sonora al nervio auditivo, que luego la envía al cerebro, lo que te permite escuchar.

Tipos de pérdida de audición

Hay cinco tipos diferentes de pérdida de audición: conductiva, sensorial, mixta (conductiva y sensorial combinadas), neural y central.

  • Pérdida de audición conductiva: ocurre cuando hay un problema en una parte del oído externo o medio. En la mayoría de los niños con pérdida de audición conductiva, la pérdida de la audición es leve y suele ser temporal, porque, en la mayoría de los casos, el tratamiento médico puede ser de ayuda.
  • Pérdida de audición sensorial: ocurre cuando la cóclea no funciona correctamente porque las diminutas células ciliadas están dañadas o destruidas. Dependiendo de la pérdida auditiva, un niño podría: escuchar la mayoría de los sonidos (aunque estarían apagados); escuchar cuando hay silencio, pero no cuando hay ruido; escuchar solo algunos sonidos o no escuchar absolutamente nada. La pérdida de audición sensorial casi siempre es permanente, y es posible que la capacidad de un niño para hablar normalmente se vea afectada.
  • Pérdida de audición neural: ocurre cuando hay un problema con la conexión entre la cóclea y el cerebro. Neural significa relacionado con los nervios; por lo tanto, la pérdida de audición neural implica que el nervio que transmite los mensajes de la cóclea al cerebro está dañado.
  • Pérdida de audición central: ocurre cuando la cóclea funciona correctamente, pero no así partes del cerebro. Es un tipo menos frecuente de pérdida de audición y es más difícil de tratar.

¿Qué causa la pérdida de audición?

La pérdida de audición puede ocurrir porque una persona nació con partes del oído que no se formaron correctamente y no funcionan bien. Hay otros problemas que pueden surgir en una etapa posterior debido a una lesión o una enfermedad, que incluyen:

  • tener líquido en el oído medio
  • sufrir infecciones graves, como meningitis
  • sufrir lesiones en la cabeza
  • escuchar música muy fuerte, especialmente con auriculares o audífonos
  • estar reiteradamente expuesto a sonidos fuertes, como los de las máquinas

Muchos niños han tenido infecciones en los oídos, lo que también puede causar pérdida de audición. Es poco frecuente que una infección en el oído provoque pérdida de audición; sin embargo, debes visitar al médico si tú o tus padres sospechan que tienes una infección.

¿Qué pruebas realiza un médico para diagnosticar pérdida de audición?

Si un médico piensa que un bebé o un niño pueden tener pérdida de audición, les recomendará a los padres que lleven al pequeño a un audiólogo. Un audiólogo está especialmente capacitado para evaluar y brindar ayuda con los problemas relacionados con la pérdida de audición.

Un audiólogo pediátrico evalúa la audición de un niño mediante diferentes tipos de exámenes. Incluso, hay exámenes de la audición para los bebés. Tal vez te hayan hecho un examen de la audición cuando usaste auriculares y tuviste que levantar la mano izquierda o la derecha para indicar que podías oír con cada oído.

Si un audiólogo determina que un niño tiene pérdida de audición, le recomendará un tratamiento y le sugerirá a la familia que trabaje con un equipo especial. Este equipo puede ayudar a determinar cuál es el método más adecuado para que el niño aprenda y se comunique.

¿Cómo se trata la pérdida de audición?

El tipo de tratamiento depende del tipo de pérdida de audición, de su gravedad y de las demás necesidades del niño. Los tratamientos frecuentes incluyen medicamentos, cirugías, audífonos y otros dispositivos de ayuda para la audición que, al resaltar las voces, ayudan a que los niños escuchen mejor cuando el entorno es ruidoso. Con tratamiento, la mayoría de los niños podrá volver a escuchar normalmente.

Los audífonos son una especie de amplificadores diminutos. Ayudan a que una persona escuche mejor los sonidos e, incluso, pueden captarlos, de modo que lo que los niños oyen es más claro. Los audífonos envían sonidos amplificados (mediante vibraciones sonoras) desde el martillo y el oído medio al oído interno o la cóclea. Se encuentra disponible una tecnología de audífonos que pueden ajustar el volumen de los sonidos automáticamente.

Para algunos niños que no pueden oír ni entender las palabras incluso con la ayuda de audífonos, existe un dispositivo llamado implante coclear. Se trata de una pieza de equipo electrónico muy diminuta que se coloca en la cóclea durante un procedimiento quirúrgico. Hace el trabajo de las células ciliadas dañadas o destruidas en la cóclea al convertir los sonidos en señales eléctricas que estimulan directamente el nervio auditivo.

Aprendizaje y comunicación

Un niño con pérdida de audición puede asistir a una escuela especial, tomar clases especiales en una escuela común o estar en una clase común. En función de la gravedad de su pérdida de audición, algunos niños pueden trabajar con audiólogos o patólogos del habla y del lenguaje para desarrollar sus capacidades auditivas y del habla.

Es posible que, para comunicarse, algunas personas con pérdida de audición deban usar técnicas especiales como las siguientes:

  • lectura del habla, que supone mirar atentamente los labios de una persona, sus expresiones faciales y gestos para entender las palabras habladas
  • lenguaje de señas americano (ASL), que utiliza los movimientos de las manos para permitir que las personas sordas se comuniquen sin hablar
  • palabra complementada e inglés por señas exactas, que utilizan figuras con las manos para traducir lo que se está diciendo; estas técnicas están pensadas para ser usadas con el lenguaje hablado para ayudar a las personas a entender cualquier cosa que no puedan comprender a través de la lectura de los labios

¿Qué sucede cuando hay que hablar por teléfono? Gracias a un dispositivo de telecomunicación (también llamado TDD), se puede mantener una conversación por escrito, en lugar de hablada. Los mensajes aparecen en una pantalla especial o en una copia impresa.

Tal vez te preguntes cómo hace una persona que no oye bien para ver una película o ver televisión. Los programas de TV y las películas subtitulados incluyen el texto en la parte inferior de la pantalla, para que los hipoacúsicos puedan leer y seguir la acción.

De modo que los niños con pérdida de audición pueden ir a la escuela, hablar por teléfono y ver una película. Si eso se parece mucho a la vida de un niño normal, tienes razón.

Evaluación de la audición en los niños

En los primeros años de vida, la audición es un aspecto fundamental del desarrollo social, emocional y cognitivo de un niño. Incluso una pérdida leve o parcial de la audición puede afectar la capacidad de un niño de hablar y entender el lenguaje.

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La buena noticia es que los problemas de la audición son tratables si se los toma a tiempo, idealmente antes de que un bebé cumpla tres meses. Por lo tanto, es importante hacer exámenes tempranos de la audición de su hijo y evaluaciones regulares.

Causas de la pérdida de audición

La pérdida de audición es una anomalía congénita frecuente que afecta aproximadamente entre uno y tres de cada 1000 bebés. Una cantidad de factores puede llevar a la pérdida de audición, y, casi la mitad de las veces, no se encuentra una causa.

Puede ocurrir la pérdida de audición si un niño:

  • nació de manera prematura
  • permaneció en la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU)
  • tuvo una alta concentración de bilirrubina y necesitó una transfusión
  • recibió medicamentos que pueden causar la pérdida de audición
  • tiene antecedentes familiares de pérdida de audición infantil
  • tuvo complicaciones en el parto
  • tuvo infecciones frecuentes en los oídos
  • tuvo infecciones, como meningitis o citomegalovirus
  • estuvo expuesto a sonidos o ruidos muy fuertes, incluso por un tiempo corto

 ¿Cuándo se debe evaluar la audición?

En la mayoría de los niños que nacen con pérdida de audición es posible hacer un diagnóstico mediante una prueba de la audición. Sin embargo, en algunos casos, este trastorno se debe a infecciones, traumas y niveles de ruido perjudiciales, y el problema no se manifiesta hasta una etapa posterior de la niñez. De modo que es importante evaluar la audición de los niños periódicamente durante el crecimiento.

Hay que hacerle a su bebé recién nacido una prueba de la audición antes del alta hospitalaria. Actualmente, todos los estados y territorios de los Estados Unidos han establecido un Programa de Detección Auditiva e Intervención Tempranas (Early Hearing Detection and Intervention, EHDI), a fin de identificar a todos los niños nacidos con pérdida de audición permanente antes de que cumplan tres meses y brindarles servicios de intervención antes de que cumplan seis meses. Si la prueba no se realiza o el bebé nació en casa o en una maternidad, es importante que se haga dentro de las tres primeras semanas de vida.

Si la prueba de audición del bebé no es satisfactoria, no necesariamente significa que tiene pérdida de audición. Debido a que los restos o el líquido en el oído pueden dificultar la prueba, esta suele realizarse nuevamente para confirmar el diagnóstico.

Si la prueba inicial de la audición del recién nacido no es satisfactoria, es importante repetirla en el término de tres meses, para poder comenzar un tratamiento de inmediato. El tratamiento para la pérdida de audición puede ser más eficaz si se comienza antes de que el niño cumpla seis meses.

Los niños cuya audición es aparentemente normal deben continuar con las evaluaciones de la audición en las visitas regulares al médico. Por lo general, las pruebas de la audición se realizan a los 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15 y 18 años, y en cualquier otro momento si hay un motivo de preocupación.

No obstante, si su hijo parece tener un problema auditivo, si el desarrollo del habla no parece normal o si es difícil entender lo que el niño dice, hable con el médico.

Síntomas de la pérdida de audición

Incluso si la prueba de la audición del recién nacido es satisfactoria, siga observando los signos que indican que la audición es normal. Algunos logros auditivos que su hijo debe alcanzar en el primer año de vida:

  • La mayoría de los lactantes recién nacidos se sobresaltan o “asustan” ante los ruidos fuertes y repentinos.
  • A los tres meses, un bebé por lo general reconoce la voz de los padres.
  • A los seis meses, por lo general un lactante puede mirar o girar la cabeza hacia el lugar desde donde proviene un sonido.
  • Es frecuente que, a los 12 meses, un niño pueda imitar algunos sonidos y decir unas pocas palabras, como “mamá” o “adiós”.

A medida que el bebé crece hasta convertirse en un niño pequeño, los signos de pérdida de audición pueden incluir:

  • limitaciones en el habla, habla deficiente o falta de habla
  • falta de atención frecuente
  • dificultades de aprendizaje
  • necesidad de subir el volumen del televisor
  • falta de respuesta al nivel ruido conversacional o respuesta inadecuado

 Tipos de pérdida de audición

La pérdida de audición conductiva es causada por una interferencia en la transmisión del sonido al oído interno. Los lactantes y los niños pequeños frecuentemente desarrollan pérdida de audición conductiva debido a infecciones en los oídos. Esta pérdida de audición suele ser leve, transitoria y tratable con medicamentos o cirugía.

La pérdida de audición neurosensorial se relaciona con la malformación, la disfunción o el daño en el oído interno (cóclea) y, en contadas ocasiones, se debe a problemas en la corteza auditiva del cerebro. El tipo más común es la pérdida de audición coclear, y esto puede afectar a una parte específica de la cóclea (células ciliadas internas, células ciliadas externas o ambas). Por lo general, existe al momento del nacimiento y puede ser hereditaria o causada por una serie de problemas médicos, aunque a veces su origen es desconocido. Este tipo de pérdida de audición suele ser permanente.

El grado de pérdida de audición neurosensorial puede ser leve, moderado, grave o profundo. A veces, la pérdida es progresiva (la audición es cada vez más deficiente) y en ocasiones es unilateral (un oído solamente).

Debido a que la pérdida de audición puede ser progresiva, deben realizarse pruebas audiológicas repetidas. Por lo general, la pérdida de audición neurosensorial no se puede revertir médica ni quirúrgicamente; sin embargo, los audífonos pueden ser de ayuda para los niños con este tipo de pérdida de audición.

La pérdida de audición mixta ocurre cuando están presentes la pérdida de audición conductiva y la neurosensorial.

La pérdida de audición central ocurre cuando la cóclea funciona correctamente, pero no así otras partes del cerebro. Es un tipo menos frecuente de pérdida de audición y es más difícil de tratar.

Los trastornos de procesamiento auditivo (APD) no son exactamente un tipo de pérdida de audición porque las personas que los padecen suelen escuchar bien cuando el entorno es silencioso. Sin embargo, la mayoría tiene grandes dificultades para escuchar cuando hay ruidos, que representa el entorno típico en el que vivimos. En la mayoría de los casos, los APD se pueden tratar con una terapia adecuada.

Cómo se evalúa la audición

Se pueden usar varios métodos para evaluar la audición de un niño, en función de su edad, desarrollo y estado de salud.

Las pruebas del comportamiento implican la observación cuidadosa de la respuesta conductual del niño a los sonidos, como el discurso calibrado y los tonos puros. Los tonos puros son las distintas frecuencias de los sonidos. Algunas veces se usan otras señales calibradas para obtener información sobre la frecuencia.

Las posibles respuestas conductuales son: que un lactante realice movimientos oculares, que un niño pequeño gire la cabeza, que un niño en edad preescolar coloque la pieza de un juego o que un niño en edad escolar levante la mano. Las respuestas habladas pueden incluir la identificación de una palabra en imágenes o la repetición de palabras a niveles suaves o cómodos. Los niños muy pequeños son capaces de realizar una serie de pruebas de comportamiento.

Pruebas fisiológicas

Las pruebas fisiológicas no son pruebas de audición, sino mediciones que pueden calcular en parte la función auditiva. Se las utiliza para los niños que no se pueden evaluar desde el punto de vista del comportamiento (porque son muy pequeños, tienen un retraso en el desarrollo u otros problemas médicos) y a cualquier edad para determinar qué función del sistema auditivo es la que falla.

Prueba de respuesta auditiva evocada del tronco del encéfalo (ABR)

Para esta prueba, se colocan diminutos auriculares en los canales auditivos y pequeños electrodos (que se parecen a pequeños adhesivos), y se acomodan detrás de la cabeza y sobre la frente. Por lo general, se introducen sonidos similares a clics a través de los auriculares, y los electrodos miden la respuesta del nervio auditivo a los sonidos. Una computadora calcula la media de estas respuestas y muestra formas de onda.

El lactante puede estar dormido naturalmente o sedado para esta prueba. A los niños mayores dispuestos a cooperar se les realiza la prueba en un ambiente silencioso mientras están concentrados en imágenes.

Puesto que existen formas de onda características para la audición normal en ciertas partes de la gama de sonidos, un ABR normal puede predecir con bastante exactitud que el oído interno y la parte inferior del sistema auditivo (tronco del encéfalo) funcionan normalmente en esa sección de la gama. Un ABR anormal puede deberse a la pérdida de audición, pero también a algunos problemas médicos o dificultades en la medición.

Prueba de emisiones otoacústicas (OAE)

Esta prueba breve se realiza con un lactante dormido o un niño mayor que puede permanecer sentado sosegadamente. Se coloca una sonda pequeña en el canal del oído, y luego se introducen muchos sonidos de tipo pulso y se graba una respuesta de tipo “eco” de las células ciliadas externas del oído interno. Una computadora calcula la media de estas grabaciones.

Una grabación normal está asociada con el correcto funcionamiento de las células ciliadas externas. En algunos casos, a pesar de que el funcionamiento de las células ciliadas externas es correcto, puede haber pérdida de audición si se debe a problemas en otras partes de las vías auditivas.

Las pruebas de ABR o el OAE se utilizan en los hospitales para hacer exámenes a los recién nacidos. Si el examen de un bebé no resulta satisfactorio, la prueba por lo general se repite. Si el examen vuelve a indicar que hay un problema, se deriva al bebé para una evaluación completa de la audición.

Timpanometría

La timpanometría no es una prueba de audición sino un procedimiento que puede demostrar si el tímpano se mueve satisfactoriamente cuando se introducen un sonido suave y aire a presión en el canal auditivo. Es útil para identificar problemas en el oído medio, como la acumulación de líquido detrás del tímpano.

Un timpanograma es una representación gráfica de una timpanometría. Una línea “plana” en un timpanograma puede indicar que el tímpano está inmóvil, mientras que un patrón “de picos” suele indicar que el funcionamiento es normal. Junto con la timpanometría se debe realizar un examen visual del oído.

Prueba de reflejo muscular del oído medio (MEMR)

La prueba de MEMR evalúa la respuesta del oído a los sonidos fuertes. En un oído sano, los sonidos fuertes estimulan un reflejo y provocan la contracción de los músculos del oído medio.

Para la prueba del MEMR (también llamada prueba de reflejo acústico) se introduce una sonda de goma en el canal auditivo. Se envían sonidos fuertes a través de las sondas colocadas en los oídos, y una máquina registra si los sonidos estimulan un reflejo. A veces, la prueba se realiza mientras el niño duerme.

¿Quiénes realizan las pruebas de audición?

Un audiólogo pediátrico se especializa en evaluar y ayudar a los niños con pérdida de audición, y trabaja en estrecha colaboración con médicos, educadores y terapeutas del habla y el lenguaje.

Los audiólogos tienen una gran capacitación especializada. Poseen maestrías o doctorados en audiología, han realizado residencias y están certificados por la Asociación Estadounidense del Habla, el Lenguaje y la Audición (American Speech-Language-Hearing Association) (Certificado de Competencia Clínica en Audiología o CCC-A, por sus siglas en inglés), o bien son Miembros de la Academia Estadounidense de Audiología (Fellows of the American Academy of Audiology o F-AAA, por sus siglas en inglés).

Tratamiento para la pérdida de audición

Los audífonos son el principal tratamiento no médico para la pérdida de audición neurosensorial. El tipo de pérdida de audición más común incluye la disfunción de células ciliadas externas; los audífonos permiten amplificar el sonido para superar este problema. Los componentes básicos de un audífono son el micrófono, el amplificador y el receptor. Una serie de opciones de circuitos modifican la forma en que el audífono hace que ciertos sonidos sean más fuertes.

Hay varios modelos de audífonos; algunos se usan en el cuerpo mientras que otros se colocan detrás o dentro de la oreja. Algunos audífonos especializados se fijan en el hueso del cráneo para enviar ondas de sonido directamente a la cóclea y pueden utilizarse en los casos de pérdida de audición conductiva no tratable con audífonos estándar.

Ningún modelo o fabricante específico es mejor: la selección del audífono depende de las necesidades individuales del niño. La mayoría de los niños con pérdida de audición bilateral (en ambos oídos) usan dos audífonos.

Los audífonos son costosos debido a su tecnología sofisticada, y su costo mínimo es de varios cientos de dólares. Lamentablemente, las compañías de seguros de salud no suelen cubrirlos, aunque varios estados exigen ahora que el seguro cubra al menos parte del costo. En caso de problemas financieros, una familia puede reunir las condiciones para recibir ayuda a través de un programa gubernamental.

Un dispositivo especializado de amplificación llamado sistema de FM puede ser de ayuda en la escuela. A veces, los sistemas de FM reciben el nombre de “entrenadores auditivos”. Pueden estar disponibles en el aula para mejorar la audición en entornos grupales o ruidosos y, también, pueden adaptarse para su uso personal o en el hogar. Otros dispositivos de ayuda para la audición o de alerta pueden ser útiles para los niños mayores.

Además de los audífonos o los sistemas de FM, la rehabilitación de la audición puede incluir terapia auditiva o para escuchar y lectura del habla (de los labios).

Un implante coclear no permite recuperar la audición, sino que transmite información acústica a través de la cóclea dañada directamente al nervio de la audición. Está destinado a los niños con pérdida de audición profunda para los que los audífonos no son de utilidad.

Visitando al Audiólogo

Poder oír bien hace la vida más fácil. Puedes oír lo que ocurre a tu alrededor (¡Uy! Parece que un camión se acerca!). Y también puedes oír lo que otras personas opinan sobre lo que tu dices. Eso es importante porque puedes asegurarte que tus palabras se entienden para que otros puedan entenderte.

Problemas de audición

Algunas veces los niños tienen problemas al oír. Frecuentemente, estos problemas se diagnostican cuando todavía son bebés. Si los padres o los doctores se dan cuenta de que el infante o niño(a) tiene un problema de audición, pueden comenzar a tomar los pasos necesarios para ayudarlo a oír mejor. Si un niño(a) de mayor edad desarrolla un problema de audición, él o ella también pueden obtener ayuda.

Una de las mejores personas a la que se debe acudir cuando hay un problema de audición es un audiólogo. Un audiólogo es un especialista que ha sido entrenado para entender cómo funciona la audición y como ayudar a los a los niños(as) que no pueden oír con normalidad.

Un niño(a) con problemas de audición puede tener este problema por algo tan simple como exceso de cera en los oídos. Un doctor puede solucionar este problema y ayudar a que el niño(a) pueda oír de nuevo con normalidad. Pero los problemas de audición también pueden ser más complicados – pareciéndose un poco a cómo resolver un misterio. ¿Por qué? Porque el oído está formado por varias partes, en su mayoría el oído está escondido dentro de tu cabeza, y está conectado con tu cerebro. Para poder oír, tus oídos necesitan a tu cerebro y tu cerebro necesita a tus oídos.

Un audiólogo puede ayudar a encontrar dónde está el problema cuando un niño(a) no puede oír. Él o ella pueden enviar un reporte al pediatra del niño(a) para que puedan trabajar juntos y resolver el problema. Los niños(as) que sufren de problemas en los oídos pueden visitar a un audiólogo con frecuencia para ver cómo los tratamientos están haciendo efecto y asegurarse de que no han habido cambios en la audición.

¿Qué voy a sentir?

Cuando tengas cita con tu médico, puede que te sientas nervioso(a). El audiólogo lo sabe, así que él o ella te explicarán el examen al que te someterás y las pruebas que se realizarán. Tendrás que aceptar que examinen tus oídos durante estas pruebas, pero generalmente visitar al audiólogo no duele.

Probablemente has tenido un examen con otoscopio durante tus chequeos regulares en la consulta de tu doctor. Un otoscopio es un instrumento que puede utilizarse para ver el interior de tu oído. El cual es oscuro y para ello el otoscopio tiene una luz. El audiólogo lo utilizará para ver el interior del oído. Durante este proceso puede que hale levemente tu oreja para revisar el interior de tu oído desde varios ángulos, lo que le ayudará a ver cualquier elemento fuera de lo común que explique por qué estas oyendo con dificultad.

Después de haber examinado tu oído, el audiólogo querrá medir cómo está funcionando. Una de las formas de hacerlo es mediante una prueba llamada timpanometría. Timpanometría analiza cómo se mueve tu tímpano. ¿Sabías que tu tímpano se mueve? Un tímpano normal vibra (se mueve hacia adelante y hacia atrás) como respuesta al sonido que entra en tus oídos. Pero si tu tienes líquido detrás de tu tímpano, este no se moverá y ello afectará cómo oyes. Tener líquido detrás del tímpano también puede ocasionar dolor.

Para hacer una prueba del tímpano, el audiólogo colocará un instrumento suave dentro de tu oído durante algunos segundos. No deberá dolerte, pero puede que sientas un poco de presión. Este instrumento detectará el movimiento de tu tímpano el cual se reflejara mediante un grupo de líneas en la pantalla de la máquina a la que está conectado o en un papel que imprime esta máquina. Pregúntale a tu audiólogo cómo se ve el tuyo.

Las líneas reflejadas en esta prueba le dicen a tu audiólogo cómo reacciona tu tímpano. Si este no vibra como debiera, es una señal sobre lo que está ocasionando problemas con tu audición. Algunas veces, puede que sea una infección de oído y las medicinas para ello te ayudarán. Otras veces, te harán falta más exámenes para encontrar el problema y resolverlo.

¡Ahora escucha esto!

Si tu audiólogo quiere hacerte pruebas de audiometría, él o ella necesitarán tu ayuda. Estas pruebas se hacen para ver cuán bien – o mal – oyes en cada oído. Probablemente te pondrán audífonos para que escuches diferentes sonidos. Puede que incluso vayas a un cuarto acondicionado a prueba de sonidos para hacer esta prueba. Estos cuartos especiales están diseñados para no dejar entrar ningún tipo de sonido. De esta forma tendrás completo silencio para realizar tu prueba y nada te impedirá escuchar los sonidos que te administren.

Este examen durará de 30 minutos a una hora, dependiendo de cuántos sonidos y pruebas diferentes el audiólogo quiera realizar. Él o ella puede que hagan pruebas de audiometría “pure tone”, las cuales se hacen para averiguar qué tonos y volúmenes puedes escuchar. El audiólogo puede que te haga escuchar sonidos para que los repitas.

Existe otra prueba que mide cómo está funcionando tu oído interno. Para hacer pruebas en el oído interno, el cual está compuesto de huesos, deberás ponerte una banda especial mientras escuchas diferentes sonidos. Estos necesitan estar ajustados a tu cabeza para medir cómo vibran los huesos. Generalmente, uno de los extremos de los audífonos estará colocado detrás de tu oído y el otro extremo enfrente de tu otro oído.

Antes de realizar la prueba de audiometría, te darán algunas instrucciones sobre cómo hacer señales que puedes oír los sonidos y en qué oído las percibes. Por ejemplo, puede que te pidan que presiones un botón o levantes tu mano cuando oigas un sonido o una palabra.

Una vez que tengas los audífonos en tu cabeza de la manera correcta, el audiólogo irá otra habitación desde donde podrá monitorizar la prueba. Puede que haya una ventana entre esta habitación y la tuya, pero el vidrio será algo oscuro. Esto está hecho a propósito porque el audiólogo no quiere que sepas todo lo que él o ella está haciendo. Si fuera así, te darías cuenta cuando el doctor utiliza sus manos para enviarte un sonido y esto podría darte una pista de que te van a enviar un sonido. Esto afectaría los resultados. Si no puedes ver al doctor, estarás solamente oyendo y la prueba solo medirá lo que debe: tu capacidad de oír.

¿Cuál es mi nota?

¡Buenas noticias! A las pruebas de audiometría no se les asignan notas como las que te dan en la escuela. Puede que tu audiólogo te diga cómo hiciste la prueba en el audiograma -una tabla que indica cuán bien oyes. Un audiograma utiliza decibelios – una forma de medir el sonido- para confirmar cómo oyes. Los sonidos leves no tienen tantos decibelios como los fuertes. Tu audiograma confirmará cuántos decibelios puedes escuchar.

Pero escuchar comprende mucho más que sonidos fuertes o leves. También involucra frecuencia y tono, los cuales pueden ser algo difíciles de entender, pero puedes comenzar por entenderlo como un tipo de sonido. Por ejemplo, el sonido de un metal puede que sea un sonido con un timbre alto y un contrabajo uno leve, de bajo timbre o tono. Tu audiograma también confirmará cómo oyes diferentes timbres o tonos.

La Perdida de la Audición e Instrumentos para Ayudar a Oír

Las pruebas para medir la audición en los niños(as) puede que enseñen que él o ella tienen pérdida de la audición. El problema puede afectar a un oído o a los dos. La buena noticia es que existen muchos tratamientos para los niños(as) que tienen pérdida de la audición.

Los instrumentos o aparatos para ayudar a mejorar la audición abundan. Estos son pequeños objetos que tienen micrófonos y emiten sonidos más altos para que la persona con pérdida de la audición pueda escucharlos. Algunas veces, intervenciones quirúrgicas pueden arreglar todo o parte del problema. Si una operación solamente mejora un poco la capacidad de oír de una persona, utilizar un dispositivo para la audición puede ayudar a que la persona oiga aun mejor.

Los niños(as) con problemas de audición también pueden recibir otro tipo de ayuda. Pueden ir a escuelas especiales, donde todos los niños(as) que asisten tienen problemas relacionados con la audición. O pueden acudir a las escuelas regulares y recibir un poco más de ayuda cuando sea necesario. Dentro o fuera de la escuela, el niño(a) puede recibir terapia del lenguaje para ayudarle a hablar y a entender a otras personas.

Si tú eres un niño(a) que tiene problemas de audición, hay muchas personas que quieren ayudarte a que oigas tan bien como puedas – para que también puedas ser tan independiente como quieras. ¿Quién esta en tu equipo? Tú, tu familia, tus amigos, tus maestros, doctores, terapeuta y especialmente ¡tu audiólogo!

Tratamiento y servicios de intervención

No hay un tratamiento o intervención única ideal para todos los niños que sufren algún tipo de sordera o sus familias. Los planes de intervención adecuados incluirán observación, seguimiento y cambios necesarios a medida que se estén llevando a cabo.  Existen muchas opciones para los niños con pérdida auditiva y sus familias.

Algunos tratamientos e intervenciones consisten en:

  • Consultar a un profesional (o un equipo de profesionales) que enseñen al niño y a su familia a comunicarse.
  • Adquirir algún tipo de dispositivo para la audición, como un audífono.
  • Participar en grupos de apoyo.
  • Aprovechar otros recursos disponibles para los niños con pérdida auditiva y sus familias.

Intervención temprana y educación especial

Intervención temprana (0-3 años de edad)

La pérdida auditiva puede afectar la capacidad del niño para desarrollar el habla, el lenguaje y las destrezas sociales. Mientras más pronto sea atendido un niño sordo o con problemas de audición, más probabilidades habrá de que desarrolle su máximo potencial en el habla, el lenguaje y la socialización.

Los servicios de intervención temprana ayudan a los niños pequeños con pérdida auditiva a aprender las destrezas del lenguaje y otras destrezas importantes. Los estudios muestran que los servicios de intervención temprana pueden mejorar significativamente el desarrollo del niño.

A los bebés que se les diagnostica pérdida auditiva se les debe comenzar a atender lo antes posible, a más tardar a los 6 meses de edad.

Existen muchos servicios disponibles a través de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades 2004 (IDEA 2004). Los servicios para los niños desde el nacimiento hasta los 36 meses de edad se denominan servicios de Intervención Temprana o Parte C. Aun cuando a su niño no se le haya diagnosticado pérdida auditiva, puede ser que reúna los requisitos para recibir servicios de intervención temprana. La Ley sobre Personas con Discapacidades (IDEA 2004) establece que los niños menores de 3 años (36 meses) que tengan un riesgo de padecer retrasos en el desarrollo pueden recibir estos servicios. Cada estado proporciona estos servicios por medio de un sistema de intervención temprana. A través de este sistema, usted puede solicitar una evaluación del niño.

Para obtener más información:
Servicios de intervención temprana para bebés y niños pequeños (0-3 años)

Educación especial (3-21 años)

La educación especial consiste en métodos de enseñanza acordes a las necesidades educativas y de desarrollo de los niños de mayor edad con discapacidades o de aquellos que presentan deficiencias en el desarrollo. El sistema escolar público proporciona estos servicios. Estos servicios están disponibles a través de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades 2004 (IDEA 2004), Parte B.

Para obtener más información:
Educación especial para niños y jóvenes (3-21 años)

Programa de Detección Auditiva e Intervención Tempranas (EHDI)

Todos los estados cuentan con un programa de Detección Auditiva e Intervención Tempranas (EHDI, por sus siglas en inglés), cuya función es identificar a los bebés y niños con pérdida auditiva y promover la realización oportuna de exámenes de seguimiento y la prestación de servicios o intervenciones para las familias de niños con pérdida auditiva. Si su hijo tiene pérdida auditiva o a usted le preocupa que pueda tener problemas de audición, llame a la línea telefónica gratuita 1-800-CDC-INFO o comuníquese con el coordinador del programa local de EHDI (en inglés)  para obtener información sobre los servicios disponibles en su estado.

Tecnología

Muchas personas con sordera o deficiencias auditivas conservan algún nivel de audición. El nivel de audición de una persona sorda o con deficiencias auditivas se llama “audición residual”. La tecnología no “cura” la pérdida auditiva, pero puede ayudar a un niño a aprovechar al máximo su audición residual. Los padres de familia que optan por utilizar esta tecnología para sus hijos tienen muchas opciones:

  • Audífonos
  • Implantes cocleares
  • Prótesis auditivas ancladas al hueso
  • Otros dispositivos de ayuda

Audífonos

Los audífonos aumentan el volumen del sonido. Los pueden usar las personas de todas las edades, incluidos los bebés. Los bebés con pérdida auditiva puede que distingan mejor los sonidos si usan audífonos. Esto puede darles la oportunidad de aprender a hablar desde que son pequeños.

Hay muchos estilos de audífonos para los distintos tipos de pérdida auditiva. Para los niños pequeños, los audífonos más comunes son los que se enganchan detrás de la oreja, porque se adaptan mejor al crecimiento.

Implantes cocleares

El implante coclear puede ayudar a los niños con pérdida auditiva de grave a profunda, incluso a los niños más pequeños. Este implante facilita la audición cuando el niño no puede oír bien con los audífonos. A diferencia de los audífonos, los implantes cocleares no aumentan el volumen del sonido. Estos dispositivos envían las señales del sonido directamente al nervio auditivo.

El implante coclear tiene dos componentes principales: las partes que se insertan en el oído mediante una cirugía y las que se usan afuera del oído, después de la operación. Las partes externas del oído envían el sonido a los componentes internos.

Los CDC y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) realizaron estudios en el 2002 y el 2006 para saber más sobre una posible asociación entre implantes cocleares y meningitis bacteriana en los niños con estos implantes. Más información sobre los estudios de meningitis bacteriana »

Prótesis auditivas ancladas al hueso

Este tipo de dispositivos puede considerarse para los niños que tienen pérdida auditiva conductiva, mixta o unilateral, y en especial para aquellos que no pueden ponerse auriculares ‘en la oreja’ o ‘detrás de la oreja’.

Otros dispositivos de ayuda

Además de los auriculares, existe otro tipo de dispositivos útiles para las personas con pérdida auditiva. A continuación se presentan algunos ejemplos de tecnología asistida para la audición:

  • Sistema de FM 
El sistema de FM es un tipo de dispositivo para las personas con pérdida auditiva. FM quiere decir frecuencia modulada. Es el mismo tipo de señal sonora que usan las radios. Los sistemas de FM envían el sonido que emite una persona al hablar por un micrófono al receptor de la persona que lo utiliza. Este sistema a veces se puede usar con audífonos agregándoles un componente de FM.
  • Subtítulos
Muchos programas de televisión, videos y DVD contienen subtítulos. No se necesita comprar nada adicional, ya que todos los aparatos de televisión fabricados después de 1993 pueden mostrar subtítulos. Los subtítulos presentan los diálogos y describen los efectos sonoros de un programa en la parte inferior del monitor de televisión.
  • Otros dispositivos
Existen muchos otros dispositivos para niños con pérdida auditiva, incluidos:

Mensajes de texto

Dispositivos de amplificación telefónica

Alarmas con luz y vibración

Sistemas de inducción de sonido o sistemas de bucle de inducción

Sistema de transmisión por infrarrojos

Amplificadores de sonido portátiles

TTY (Teléfono de texto)

Medicamentos y cirugía

Los medicamentos o la cirugía pueden también ayudar a las personas con deficiencias auditivas. Esto se aplica especialmente a las personas que tienen pérdida auditiva conductiva, o cuando se ve afectada una parte del oído externo o el medio.

Un tipo de pérdida auditiva conductiva puede ser causado por una infección crónica del oído. Una infección crónica del oído es la acumulación de líquido detrás del tímpano, en el vestíbulo del oído medio. La mayoría de las infecciones de oído se pueden controlar con medicamentos o con una vigilancia médica cuidadosa. Las infecciones que no se curan con medicamentos se pueden tratar con una simple cirugía que consiste en colocar un tubo diminuto en el tímpano para drenar el líquido.

Otro tipo de pérdida auditiva conductiva puede deberse a que una parte del oído externo o el medio no se formó correctamente cuando el bebé estaba en gestación. Varias partes del oído externo y medio necesitan funcionar en conjunto para enviar el sonido al oído interno. Si alguna de estas partes no se formó correctamente, puede haber pérdida auditiva en el oído afectado. Esta deficiencia se puede disminuir y tal vez hasta corregir mediante una cirugía. El otorrinolaringólogo (médico especialista en oídos, nariz y garganta) es por lo general el médico que atiende los problemas de audición.

La colocación de implantes cocleares y de prótesis auditivas ancladas al hueso también es un tipo de cirugía.

Aprendizaje del lenguaje

Los niños con pérdida auditiva que no reciben ayuda presentarán problemas de lenguaje. Además, pueden tener otros retrasos en el desarrollo. Las familias que tienen niños con pérdida auditiva a menudo necesitan adquirir habilidades especiales para ayudarlos a aprender el lenguaje. Estas destrezas se pueden combinar con audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos que ayuden a la audición.

Más información sobre aprendizaje del lenguaje »

Servicios de apoyo familiar

Para muchos padres de familia, la sordera de sus hijos puede ser algo inesperado. Los padres suelen necesitar tiempo y apoyo para adaptarse a la pérdida auditiva de su niño.

Existen distintos tipos de apoyo para los padres de niños a los que recién se les ha diagnosticado pérdida auditiva. El apoyo es todo aquello que sirve de ayuda para la familia y puede incluir asesoría, información, oportunidad de conocer a otros padres de niños con pérdida auditiva, localizar a un instructor sordo, encontrar guarderías o medios de transporte, darles a los padres tiempo de relajación personal o simplemente escucharlos.

Infecciones del oído medio

Después del catarro común, las infecciones de oído son la enfermedad infantil más diagnosticada en EE.UU. Al cumplir tres años, más de tres de cada cuatro niños han padecido por lo menos una infección de oído. Para entender cómo se contraen este tipo de infecciones, revisaremos cómo funciona el oído.

Un vistazo al oído

Piense en cómo vibran los bafles del equipo de música mientras escucha su CD favorito cuando va en coche o en cómo le vibran las cuerdas vocales mientras habla. El sonido, que está compuesto por ondas de energía invisibles, es el que provoca esas vibraciones. Cada vez que usted oye un sonido, varias estructuras del oído trabajan en equipo para que la información sonora pueda llegarle al cerebro.

El oído es la parte del cuerpo encargada de la audición y del equilibrio y consta de tres partes distintas —el oído externo, el oído medio y el oído interno. La audición empieza cuando las ondas sonoras que se transmiten a través del aire alcanzan el oído externo, también denominado pabellón auditivo u oreja, que es la parte visible del oído. Seguidamente las ondas sonoras viajan desde el pabellón auditivo hasta el oído medio a través del conducto auditivo externo. El oído medio incluye el tímpano (una fina lámina de tejido membranoso) y la cadena de huesecillos. Cuando vibra el tímpano, los huesecillos amplifican esas vibraciones y las transmiten al oído interno.

El oído interno traduce las vibraciones en señales eléctricas que son captadas por el nervio auditivo, que está conectado con el cerebro. Cuando los impulsos nerviosos llegan al cerebro, son interpretados como sonidos.

Para funcionar correctamente, el oído medio necesita estar a la misma presión que el medio exterior. De esto se encarga la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta por detrás de la nariz.

Al dejar que el aire llegue al oído medio, la trompa de Eustaquio iguala la presión del aire que hay en el interior del oído medio con la presión del aire del medio exterior. (Cuando se le “destapan” los oídos, a veces haciendo un ruido seco, al bostezar o tragar, significa que las trompas de Eustaquio están ajustando la presión del aire que hay en el interior de sus oídos medios). La trompa de Eustaquio también permite drenar a la garganta las mucosidades que, si no, se acumularían en el oído medio.

A veces, la trompa de Eustaquio no funciona correctamente. Por ejemplo, cuando una persona está resfriada o tiene una alergia que afecta a las vías nasales, la trompa de Eustaquio se puede obstruir al congestionarse la capa que recubre su interior o debido a las mucosidades que se acumulan en su interior. Esta obstrucción hace que se acumule fluido dentro del oído medio, que normalmente está lleno de aire. Las bacterias o virus que han entrado en el oído medio a través de la trompa de Eustaquio pueden quedar atrapadas dentro del oído medio. Estos gérmenes pueden proliferar en el fluido, provocando a la larga una infección de oído.

Sobre las infecciones de oído

La inflamación del oído medio recibe el nombre de otitis media. Cuando el origen de la inflamación es infeccioso, los médicos le suelen llamar “otitis media aguda”, en contraposición a otra infección de oído bastante frecuente, la otitis externa, también conocida como “oído de nadador”.

La otitis media aguda es la presencia de fluido, típicamente pus, en el oído medio con síntomas de dolor, enrojecimiento del tímpano y posiblemente fiebre.

Otras formas de otitis media son o bien más crónicas (el fluido está presente en el oído medio durante seis semanas o más) o el fluido del oído medio es transitorio y no está necesariamente infectado (en cuyo caso se denomina otitis media con derrame o otitis serosa).

Los pediatras intentan distinguir entre los distintos tipos de otitis porque el diagnóstico preciso repercute sobre las distintas opciones de tratamiento. No todos los tipos de otitis requieren tratamiento antibiótico.

Causas

Los niños contraen infecciones de oído más frecuentemente durante los primeros dos a cuatro años de vida por varios motivos:

  • Sus trompas de Eustaquio son más cortas y más horizontales, lo que permite que los virus y bacterias accedan más fácilmente al oído medio. Sus trompas también son más estrechas y blandas, lo que favorece su obstrucción.
  • Las adenoides o vegetaciones, que son unas estructuras de tejido glandular ubicadas en la parte posterior y superior de la garganta, cerca de las trompas de Eustaquio, son grandes en los niños pequeños, de modo que pueden bloquear parcialmente la abertura de estas trompas.

Hay otros factores que también pueden contribuir a que los niños desarrollen infecciones de oído, como la exposición al humo del tabaco, la alimentación con biberón y el hecho de asistir a centros de preescolar.

Las infecciones de oído también son más frecuentes en los niños que en las niñas, en los niños con antecedentes familiares de infecciones de oído repetidas y durante los meses de más frío, cuando abundan los catarros y las infecciones de las vías respiratorias altas.

Signos y síntomas

Los signos y síntomas de la otitis media aguda pueden ser muy leves o más graves:

  • El fluido acumulado en el oído medio puede presionar el tímpano, provocando dolor de oído. Un niño mayor puede quejarse de dolor de oído, pero uno más pequeño que todavía no sabe hablar puede estirarse la oreja o simplemente estar irritable y llorar más de lo habitual.
  • Estar estirado, masticar y mamar o succionar de un biberón puede provocar cambios dolorosos en la presión del oído medio, por lo que el niño puede parecer desganado y tener problemas para conciliar el sueño.
  • Si la presión del fluido acumulado en el oído medio es lo bastante alta, el tímpano puede llegar a reventarse o perforarse, produciéndose derrame de fluido al exterior. Esto permite reducir la presión que hay detrás del tímpano, lo que suele aliviar el dolor.

La acumulación de fluido en el oído medio también puede dificultar la transmisión de las ondas sonoras, lo que puede provocar pérdidas auditivas de carácter temporal. Un niño puede:

  • no reaccionar ante los sonidos suaves, bajos o amortiguados
  • subir repetidamente el volumen del televisor o la radio
  • hablar más alto de lo normal
  • parecer que presta poca atención en clase.

Otros síntomas de la otitis media aguda son:

  • fiebre
  • náuseas
  • vómitos
  • mareos

De todos modos, la otitis media con derrame (u otitis serosa) a menudo se presenta sin síntomas. En algunos niños, el fluido acumulado en el oído medio puede provocar la sensación de tener los oídos tapados. Al igual que en la otitis media aguda, el fluido acumulado detrás del tímpano puede dificultar el paso de las ondas sonoras, pudiendo haber leves pérdidas auditivas de carácter temporal, aunque estas pueden pasar desapercibidas.

Las infecciones de oído suelen aparecer junto con o a raíz de infecciones de las vías respiratorias altas y, por lo tanto, se suelen presentar junto con los signos y síntomas propios de este tipo de infecciones, como secreción nasal, nariz tapada o tos.

Contagio

Las infecciones de oído no son contagiosas, aunque los catarros que las pueden desencadenar pueden serlo.

Duración

Las infecciones del oído medio suelen remitir solas en dos o tres días, incluso sin tratamiento alguno. Si el pediatra de su hijo le receta antibióticos, lo más probable es que le recomiende tomarlos durante 10 días.

Para los niños de seis años en adelante con infección de leve a moderada, puede ser apropiado acortar el período de tratamiento antibiótico a entre cinco y siete días.

Pero incluso después de completar el tratamiento antibiótico en un episodio de otitis media aguda, el fluido puede permanecer en el oído medio durante varios meses.

Diagnóstico y tratamiento

Si sospecha que su hijo puede tener una infección de oído, deberá llevarlo al pediatra, quien debería poder hacerle un diagnóstico teniendo en cuanta sus antecedentes médicos y los resultados de la exploración física.

Para examinar los oídos, los médicos utilizan un otoscopio, un instrumento de tamaño reducido similar a una linterna, que les permite ver el tímpano.

No hay ningún enfoque óptimo para tratar todos los tipos de infecciones del oído medio. Para decidir cómo tratar la infección de oído de su hijo, el pediatra tendrá en cuenta muchos factores, incluyendo:

  • el tipo y gravedad de la infección
  • con qué frecuencia contrae su hijo este tipo de infecciones
  • cuánto tiempo lleva con la infección
  • la edad del niño
  • los factores de riesgo que presenta el niño
  • si la infección de oído afecta o no a la audición

Al haberse constatado que la mayoría de las infecciones de oído remiten sin tratamiento alguno, varias asociaciones de médicos recomiendan el enfoque de “esperar y ver”, consistente en administrar al niño analgésicos sin antibióticos durante unos días.

Otras razones importantes para considerar este enfoque son las limitaciones de los antibióticos, que:

  • no sirven para tratar infecciones provocadas por virus
  • no eliminan el fluido acumulado en el oído medio
  • pueden tener efectos secundarios adversos
  • por lo general, no alivian el dolor durante las primeras 24 horas y después solamente tienen un efecto mínimo sobre el dolor

Asimismo, el abuso de los antibióticos puede favorecer la proliferación bacterias resistentes a los antibióticos, cuya infección es mucho más difícil de tratar.

De todos modos, a los niños que contraen muchas infecciones de oído les pueden recetar antibióticos que deberán tomar diariamente para ayudar a prevenir futuras infecciones. Y los niños de menor edad o aquellos que tienen síntomas más graves pueden necesitar antibióticos desde el principio.

El enfoque de “esperar y ver” puede no ser aplicable a aquellos niños que tengan otros problemas de salud, como paladar hendido, trastornos de origen genético como el síndrome de Down, una enfermedad crónica como los trastornos del sistema inmunitario o antecedentes de otitis media aguda recurrente.

Los niños con otitis media persistente con derrame (u otitis serosa) de más de tres meses de duración deberían ser examinados periódicamente (cada tres a seis meses) por el pediatra. De todos modos, a menudo ni siquiera estos niños requieren tratamiento alguno.

Independientemente de que el pediatra decida administrarle o no antibióticos a su hijo, usted puede ayudar a reducirle las molestias provocadas por la infección de oído administrándole paracetamol o ibuprofeno para aliviarle el dolor y bajarle la fiebre en caso necesario. Es posible que el pediatra también le recomiende administrarle gotas óticas analgésicas siempre y cuando el niño no tenga el tímpano perforado.

De todos modos, algunos niños, como los que tienen pérdidas auditivas persistentes o retraso del habla provocado por esta causa, necesitan someterse a una intervención quirúrgica. En estos casos, los otorrinolaringólogos pediátricos recomiendan insertar quirúrgicamente unos tubitos de ventilación y drenaje (denominados tubos de timpanostomía) en la membrana timpánica. Esto permite drenar el fluido acumulado en el oído medio y ayuda a igualar la presión del medio exterior y el oído medio cuando la trompa de Eustaquio no puede hacerlo correctamente.

Prevención

Algunos factores asociados al desarrollo de infecciones de oído no se pueden modificar (como los antecedentes familiares de infecciones de oído frecuentes), pero ciertas elecciones relacionadas con el estilo de vida pueden minimizar el riesgo de padecer este tipo de infecciones:

  • Amamantar a los bebés durante por lo menos seis meses para prevenir los episodios de otitis durante los primeros meses de vida. Si se opta por la lactancia artificial, se les deberá dar el biberón mientras están semiincorporados en vez de estirados.
  • Evitar exponer a los niños al humo de tabaco, pues el hecho de ser fumador pasivo aumenta la frecuencia y la gravedad de los episodios de otitis.
  • Reducir la exposición, si es posible, a grupos numerosos de niños, por ejemplo, en los centros de preescolar. Puesto que el hecho de contraer catarros repetidamente también facilita el desarrollo de infecciones de oído, limitar la exposición a grupos numerosos de niños puede reducir la frecuencia de este tipo de episodios.
  • Asegurarse de que tanto los padres como los niños tienen buenos hábitos higiénicos, lavándose frecuentemente las manos. Esta es una de las mejores formas de reducir el contagio de los gérmenes que provocan los catarros y, por lo tanto, favorecen el desarrollo de infecciones de oído.
· Llevar al día el calendario de vacunaciones sistemáticas de los niños, ya que ciertas vacunas pueden ayudar a prevenir las infecciones de oído.
  • También conviene saber que las investigaciones han demostrado que los medicamentos anticatarrales y antialérgicos, como los antihistamínicos y los descongestivos, no ayudan a aprevenir las infecciones de oído.

Cuándo llamar al pediatra

Aunque es algo muy poco frecuente, las infecciones de oído que no remiten o las otitis medias graves y repetidas pueden tener complicaciones, incluyendo la extensión de la infección a los huesos adyacentes. Por lo tanto, los niños que tengan dolor de oído o la sensación de tener los oídos tapados, sobre todo si estos síntomas se asocian a fiebre, deberían ser examinados por un pediatra si no están mejorando.

Hay otros trastornos que también pueden cursar con dolor de oído, como la salida de los dientes, el hecho de tener un objeto extraño dentro del oído o los tapones de cera. Si su hijo se queja de que le duele el oído, consulte al pediatra para que le ayude a determinar la causa de las molestias y le indique cómo tratarlas.

Infecciones en el oído medio y colocación de tubos de ventilación

Muchos niños sufren de infecciones en el oído medio. Esto es lo que se conoce como “otitis media” (OM). Estas infecciones son más habituales en niños de entre 6 meses y 2 años, aunque también las pueden sufrir a cualquier otra edad. Algunos niños son particularmente susceptibles a padecerlas debido a factores relacionados con el entorno y el estilo de vida que llevan. Algunos de estos factores de riesgo incluyen asistir a guarderías infantiles con grupos muy numerosos, el humo del tabaco y tomar el biberón en la cama.

Si bien estas infecciones son bastante fáciles de tratar, si un niño tuvo varias infecciones en el oído de las que no se recuperó fácilmente o hay evidencias de pérdida de la audición o retraso en el habla, el médico puede llegar a sugerir la colocación de tubos de ventilación. Esta cirugía también se conoce como “miringotomía bilateral con colocación de tubos de ventilación” (BMT, por su sigla en inglés). En este procedimiento, se colocan en los tímpanos unos pequeños tubos, llamados “tubos de timpanostomía” o “diábolos”, para permitir la ventilación del área ubicada detrás del tímpano, es decir, el oído medio. En los Estados Unidos, cada año se colocan aproximadamente dos millones de tubos de timpanostomía en niños para ayudar a prevenir las infecciones crónicas en el oído medio.

Otitis media

El oído medio es una cavidad llena de aire ubicada detrás del tímpano. Todo sonido que ingresa en el oído hace que el tímpano vibre, lo cual genera vibración en unos pequeños huesos del oído medio. Esto transmite las señales sonoras al oído interno, desde donde las terminaciones nerviosas envían la información hacia el cerebro.

Todos tenemos un pequeño conducto que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz; es la trompa de Eustaquio, que se encarga de igualar la presión de aire entre el oído medio y el mundo exterior. (Cuando los oídos hacen un ruido al bostezar o tragar, las trompas de Eustaquio están nivelando la presión de aire dentro del oído medio). Las bacterias o los virus pueden ingresar en el oído a través de las trompas de Eustaquio y provocar una infección. Esto suele ocurrir cuando un niño ha padecido un resfriado o cualquier otra infección de las vías respiratorias. Cuando el oído medio se infecta, puede llenarse de líquido o pus, especialmente si la infección es de origen bacteriano. La acumulación de líquido ejerce presión sobre el tímpano y esto es lo que provoca dolor; además, debido a que el tímpano no puede vibrar, el niño suele sufrir una disminución temporaria de la audición.

Una infección de origen bacteriano puede ser curada rápidamente mediante el tratamiento adecuado. En la mayoría de los casos, el líquido desaparece con el tiempo y el niño recupera la audición. Algunos textos médicos sugieren que los períodos extensos de pérdida de la audición en niños pueden provocar retrasos en el aprendizaje y en el desarrollo del habla.

Síntomas y diagnóstico de la otitis media

Los síntomas de la otitis media incluyen los siguientes:

  • tironearse o frotarse las orejas a causa del dolor
  • fiebre
  • fastidio o irritabilidad
  • secreciones de líquido en la oreja
  • cambios en el apetito o en los hábitos de sueño
  • dificultad para oír

Consulte al pediatra si cree que su hijo tiene una infección en el oído. El médico realizará un examen físico y mirará los tímpanos de su hijo. Si el médico llegara a sospechar que se trata de una infección de origen bacteriano (a menudo basándose en la presencia de pus detrás del tímpano), comenzará el tratamiento inmediatamente. Un buen conocimiento de las bacterias que habitualmente provocan la otitis media guiará al médico a la hora de decidir qué antibióticos utilizar. En algunos casos, es posible que el médico deba insertar una aguja a través del tímpano para extraer una muestra de pus del oído medio a fin de realizar un cultivo en el laboratorio. Este procedimiento, llamado “timpanocentesis”, ayuda a definir un tratamiento con antibióticos más específico.

Tratamiento

Si bien la cirugía de colocación de tubos de ventilación transtimpánicos es un procedimiento bastante habitual, la cirugía no es la primera opción de tratamiento para la otitis media. Los antibióticos son la primera alternativa para tratar infecciones de oído de origen bacteriano. Sin embargo, muchas infecciones de oído son de origen viral y no pueden ser tratadas con antibióticos. Estas infecciones se curan por sí solas y es el tiempo lo que trae el alivio.

Pero si las infecciones en el oído de su hijo se tornan recurrentes y no desaparecen fácilmente, o si su niño padece pérdida de audición o retraso en el habla, el médico podría sugerir una cirugía para extraer el líquido del oído medio y colocar un tubo de ventilación. Debido a que la mayoría de los niños han sufrido infecciones en los dos oídos, esta cirugía suele realizarse en ambos y por eso es que al procedimiento se lo llama “bilateral”. El procedimiento consiste en colocar en el tímpano un tubo pequeño, denominado “tubo de timpanostomía”. Su función es la de ventilar e igualar la presión dentro del oído medio. Esto ayuda a evitar infecciones, la acumulación de líquido y, con el tiempo, normaliza la audición. Según el tipo de tubo que se utilice, éste permanece en su sitio entre seis y dieciocho meses, o más. Los tubos de timpanostomía reducen en gran medida la aparición de nuevas infecciones en el oído.

Cirugía para la colocación de tubos de timpanostomía

Si su hijo es lo suficientemente grande como para saber qué es una cirugía, quizá quiera prepararlo hablándole acerca de la intervención. Durante una cirugía de colocación de tubos de ventilación se siguen estos pasos:

  • Al niño se le aplicará una anestesia total. Esto implica que la cirugía se llevará a cabo en un hospital para que un anestesiólogo controle a su niño. Por lo general, el procedimiento lleva entre diez y quince minutos.
  • El cirujano hará un pequeño orificio en el tímpano a través del cual succionará el líquido del oído medio. Debido a que el cirujano puede llegar hasta el tímpano a través del canal auditivo, no quedarán marcas ni suturas visibles.
  • Por último, el cirujano insertará un pequeño tubo de plástico o metal en el orificio del tímpano.
  • Luego de la intervención, su hijo despertará en la sala de recuperación. En la mayoría de los casos, el tiempo total de permanencia en el hospital es de unas pocas horas. Los niños muy pequeños o aquellos con problemas médicos más graves pueden llegar a permanecer un tiempo mayor.

Después de la cirugía

Los tubos de timpanostomía ayudan a evitar las infecciones recurrentes en el oído permitiendo el paso de aire al oído medio. Otras sustancias, como el agua, a veces entran en el oído medio a través del tubo, pero normalmente esto no es un problema. Su cirujano podrá sugerir o no el uso de tapones para los oídos cuando se baña o va a nadar.

En la mayoría de los casos, no es necesaria una cirugía para quitar los tubos de timpanostomía. Por lo general, el tubo se sale solo a medida que es empujado por el tímpano que se va curando. Un tubo generalmente permanece en el oído entre seis y dieciocho meses, según el tipo de tubo que se utilice. Sin embargo, si el tubo permanece en el tímpano durante más de dos o tres años, es muy posible que sea retirado por medio de una cirugía para evitar la formación de cicatrices, daño permanente en el tímpano o el crecimiento de tejido alrededor del tubo.

Si bien son efectivos a la hora de reducir las infecciones crónicas en el oído, los tubos auditivos no siempre son una cura permanente para la otitis media. Hasta un 25% de los niños que antes de cumplir 2 años necesitan tubos pueden llegar a necesitarlos nuevamente.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

FUENTES DE INFORMACION

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/ear_infections_esp.html

http://kidshealth.org/kid/en_espanol/cuerpo/hearing_impairment_esp.html

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/general/hear_esp.html

http://kidshealth.org/kid/en_espanol/ayudan/hearing_test_esp.html

http://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/hearingloss/treatment.html

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/otitis_media_esp.html

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