Programa 138: Aprendiendo a Evitar la Negligencia y el Maltrato Infantil

Miércoles 23 de abril del 2014
Programas # 138
Bienvenidos a su programa
APOYANDO FAMILIAS – APRENDIENDO JUNTOS 

Aprendiendo a Evitar la Negligencia y el Maltrato Infantil

Nuestros facilitadores: Lupita Montoto, Diego Campoverde-Cisneros y su servidora, Romilia Schlueter

Participe en el programa llamando al 321-1480 – enviando un mensaje de texto al 60193.

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

El marco de los factores de protección es la base del enfoque de Fortaleciendo Familias resume lo que revelan las investigaciones acerca de los atributos familiares que actúan como atenuantes frente al estrés y brindan protección contra la posibilidad del maltrato infantil.

Los mismos cinco factores son también “factores de promoción” que desarrollan fortalezas y ayudan a crear un entorno familiar que promueve el desarrollo óptimo del niño y del joven.

Los factores de protección incluyen:

1. Resiliencia de los padres

2. Conexiones sociales

3. Conocimiento sobre la  crianza y el desarrollo de  los niños

4. Apoyo concreto en  situaciones de necesidad

5. Competencia social y emocional de los niños

Crianza afectiva y apego: Nuestra familia se demuestra cuánto nos amamos mutuamente

El tener que balancear las exigencias del trabajo, el hogar y otras responsabilidades causa que muchos padres se sientan que no tienen tiempo suficiente para estar con sus hijos. Sin embargo, pequeños actos de cariño, protección y cuidado—un abrazo, una sonrisa o palabras cariñosas— hacen una gran diferencia para los niños. Las investigaciones demuestran que los bebés que reciben una crianza afectiva y cariñosa de sus padres (un factor de protección a nivel relacional) tienen las mejores expectativas de crecer a ser niños, adolescentes y adultos felices, saludables y que poseen factores de protección a nivel individual como habilidades relacionales, de autorregulación y para resolver problemas. Las investigaciones también demuestran que mantener una relación constante durante los años de formación con un adulto comprensivo se asocia con mejores notas académicas, comportamientos saludables, más interacciones positivas con los pares y una habilidad incrementada de lidiar con el estrés más adelante en la vida.

Los cerebros infantiles se desarrollan de mejor manera cuando proveedores de cuidado estables se preocupan por entender y satisfacer las necesidades de un bebé de tener amor, afecto y estímulo. A la inversa, la crianza negligente y abusiva puede tener un efecto negativo sobre el desarrollo del cerebro. La falta de contacto o interacción con un proveedor de cuidado puede cambiar la química del cuerpo de un bebé y resultar en una reducción de las hormonas de crecimiento necesarias para el desarrollo del corazón y del cerebro. Además, los niños que carecen de lazos emocionales en sus primeros años tendrán dificultades relacionándose con sus pares.

Mientras los niños crecen, la crianza afectiva por parte de sus padres y otros proveedores de cuidado sigue siendo importante para un saludable desarrollo físico y emocional. Los padres apoyan el desarrollo de sus hijos mayores cuando toman el tiempo de escucharlos, se interesan y se involucran en las actividades de su hijo dentro y fuera de la escuela, se mantienen conscientes de los intereses y los amigos de su hijo o adolescente e interceden por ellos cuando es necesario.

Conocimiento sobre la crianza de los hijos y el desarrollo de los niños:  Yo sé que la crianza es parcialmente natural y parcialmente aprendida.  Estoy aprendiendo siempre cosas nuevas sobre la crianza de niños y lo que ellos pueden hacer a diferentes edades.

Es más probable que los padres con conocimiento del curso usual que toma el desarrollo de un niño puedan proveerles a sus hijos comunicaciones respetuosas, reglas y expectativas consistentes, límites apropiados para su nivel de desarrollo y oportunidades que promuevan la independencia. Sin embargo, ningún padre puede ser un experto en todos los aspectos del desarrollo infantil, de niños y de adolescentes o sobre las maneras más eficaces de apoyar a un niño en cada etapa de su vida. Los padres pueden frustrarse y recurrir a castigos severos cuando no están conscientes de las etapas normales del desarrollo, cuando interpretan los comportamientos de sus hijos de manera negativa o cuando no saben reaccionar a y manejar los comportamientos de un niño eficazmente.

En cuanto los niños crecen y maduran, sus padres también deben seguir fomentando sus propias habilidades de crianza, aprendiendo sobre y reaccionando a las necesidades emergentes de los hijos. Pueden encontrar información sobre el desarrollo de niños y la crianza de los hijos a través de varias fuentes, incluyendo otros parientes y miembros de la familia, prácticas culturales, los medios de información, la educación formal para los padres o un ambiente escolar positivo que apoya a los padres. Las interacciones con otros niños de la misma edad que sus hijos también pueden ayudar a que padres entiendan mejor a sus propios hijos. Los padres también pueden aprender sobre alternativas saludables observando a otros proveedores de cuidado que usan técnicas positivas para manejar los comportamientos de los niños.

Los estilos de crianza deben ser ajustados al temperamento y las circunstancias únicas de cada niño. Los padres de hijos con necesidades especiales podrían beneficiarse de ayuda y apoyo adicional para reducir su frustración y ayudarlos a ser los padres que sus hijos necesitan.

Resiliencia de los padres: Tengo valor durante situaciones de estrés y la capacidad de sobreponerme de los retos.

Los padres que pueden enfrentar el estrés cotidiano como también la crisis ocasional tienen resiliencia—la flexibilidad y la fuerza interna de recuperarse cuando pasan por dificultades en sus vidas. Los padres con resiliencia también saben cómo buscar ayuda cuando la necesitan. Sus habilidades de enfrentar y manejar los altibajos de la vida sirven como modelo de conductas de adaptación para sus hijos. Esto puede ayudar a los niños a aprender habilidades cruciales de autorregulación y resolución de problemas (factores de protección a nivel individual).

Los factores que causan estrés en la vida, como una historia familiar de abuso o negligencia, problemas de salud física o mental, conflictos matrimoniales, abuso de sustancias y violencia comunitaria o domestica—y también el estrés financiero como el desempleo, la inseguridad financiera y la falta de vivienda—pueden reducir las capacidades de un padre o una madre de manejar eficazmente el estrés cotidiano típico de criar hijos. En cambio los factores de protección a nivel comunitario, como un ambiente comunitario positivo y oportunidades económicas, pueden mejorar la resiliencia parental.

Todos los padres tienen fuerzas internas o recursos que les pueden servir de base para fortalecer su resiliencia. Estas pueden incluir su fe, su flexibilidad, el humor, sus habilidades de comunicación, sus capacidades de resolver problemas, relaciones en las que las personas se apoyan mutuamente y con cariño o el saber identificar y acceder a recursos y servicios externos cuando se necesiten. Todas estas cualidades fortalecen sus capacidades de ser padres eficaces, y pueden ser fomentadas y desarrolladas a través de actividades de capacitación o interacciones con otras personas que los apoyan.

Conexiones sociales: Tengo amigos, familiares y vecinos que ayudan y ofrecen apoyo emocional.  

Los padres con redes sociales de amigos, vecinos y familiares que los apoyan emocionalmente a menudo encuentran que les es más fácil cuidar a sus hijos y cuidarse a ellos mismos. La mayoría de los padres necesitan personas con las cuales pueden contar para que los escuchen, les den consejos o les ofrezcan apoyos concretos como transporte o el cuidado ocasional de sus hijos. En otras palabras, una comunidad con un ambiente positivo—y la capacidad del padre o la madre de participar eficazmente en su comunidad—es un factor de protección importante. A la inversa, las investigaciones han demostrado que padres que se aíslan y tienen pocas conexiones sociales están a riesgo más alto de cometer abuso y negligencia de menores.

Las conexiones sociales apoyan a los niños de varias maneras. Las relaciones positivas de un padre les dan acceso a sus hijos a otros adultos que los pueden apoyar, lo cual es un factor de protección a nivel relacional que puede incluir otros parientes, mentores u otros miembros de la comunidad. Las interacciones sociales de los padres también sirven de modelo para los niños de habilidades relacionales importantes y aumentan las probabilidades de que los niños se beneficien de estar involucrados en actividades positivas (factores a nivel individual). A medida que los niños crecen, las amistades positivas y el apoyo de sus compañeros son otras fuentes importantes de conexión social.

El tener una red de apoyo es aún más importante cuando un padre se une a una nueva comunidad, está recién divorciado o es padre primerizo. A estas familias les puede costar un poco más de esfuerzo para construir las nuevas relaciones que necesitan. Algunos padres tendrán que desarrollar su confianza en si mismo y sus habilidades sociales para agrandar su red social. Mientras tanto, otros adultos solícitos, como proveedores de servicios, maestras o representantes/defensores, pueden ofrecer apoyo y conexiones sociales. Puede animar a padres aislados a socializar ayudándolos a identificar recursos y/o proveyéndoles oportunidades de hacer conexiones dentro de sus vecindarios o comunidades. A menudo existen oportunidades de hacer conexiones dentro de organizaciones a base de fe, escuelas, hospitales, centros comunitarios y otros lugares donde se reúnen grupos de apoyo y sociales.

Apoyos concretos para los padres: Nuestra familia puede satisfacer nuestras necesidades diarias, incluyendo vivienda, alimentos, atención de la salud, educación y consejería. Sé dónde conseguir ayuda si la necesito.

Las familias que han podido satisfacer sus necesidades básicas (de comida, ropa, vivienda, transporte) tienen más tiempo y energía para dedicarle a la seguridad y el bienestar de sus hijos. Cuando los padres no tienen una fuente estable de recursos financieros, carecen de una situación de vivienda o un entorno familiar estable, carecen de seguro de salud o enfrentan una crisis familiar (como un desastre natural o la encarcelación de un padre), sus habilidades de apoyar el desarrollo saludable de sus hijos están bajo riesgo. Aquellas familias con oportunidades económicas limitadas podrían necesitar ayuda accediendo a apoyos de servicios sociales como ayuda de vivienda, tratamientos para el abuso de drogas y alcohol, consejería para la violencia doméstica o beneficios públicos.

El trabajar junto a los padres para identificar y acceder a recursos comunitarios podría ayudar a evitar el estrés que a veces precipita el maltrato de menores. El ofrecer apoyos concretos también podría ayudar a prevenir la negligencia no intencional que a veces ocurre cuando los padres no pueden mantener a sus hijos.

Competencia social y emocional de los niños: Mis hijos saben que son amados, sienten que pertenecen y son capaces de llevarse bien con los demás.

Las capacidades emergentes de los niños de formar lazos afectivos y tener interacciones positivas con otras personas, autorregular sus emociones y comportamientos, comunicar sus sentimientos y resolver problemas eficazmente tienen un efecto positivo sobre sus relaciones con sus familias, otros adultos y con sus pares. (Dentro del modelo conceptual de la Administración Para Niños, Jóvenes y Familias a estos se les refiere como factores de protección a nivel individual). Los padres y proveedores de cuidado se hacen cada vez más receptivos a las necesidades de los niños—y sienten menos estrés y frustración—a medida que los niños aprenden a expresar sus necesidades y sentimientos con respecto a las acciones de sus padres en vez de simplemente “portarse mal” para expresar sus sentimientos.

Por otro lado, comportamientos difíciles o retrasos en el desarrollo social y emocional en los niños pueden crear estrés adicional para las familias. La crianza de hijos se hace más difícil cuando los niños no reaccionan o no saben reaccionar de manera positiva al cariño y el afecto de sus padres. Estos niños pueden estar a riesgo más alto de abuso. El identificar a estos niños y trabajar con ellos en etapas tempranas para mantener encaminado su desarrollo ayuda a mantenerlos seguros y ayuda a que sus padres puedan facilitar su desarrollo saludable.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, les esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

REFERENCIAS

30 Formas de promover el bienestar de menores durante el mes nacional de la Prevención del Abuso de Menores:

https://www.childwelfare.gov/pubs/guide2014/calendar_sp.pdf

Como Mantener a su Familia fuerte:

https://www.childwelfare.gov/pubs/guide2014/tipsheets_sp.pdf

Trabajando con familias: Los seis factores de protección:

https://www.childwelfare.gov/pubs/guide2014/guide_ch2_sp.pdf

 

 

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