Programa 158: Aprendiendo sobre el desarrollo de nuestros niños

Miércoles 10 de septiembre de 2014
Programas # 158
Bienvenidos a su programa
APOYANDO FAMILIAS – APRENDIENDO JUNTOS

Aprendiendo sobre el desarrollo de nuestros niños

Nuestros facilitadores: Lupita Montoto, Ricardo Serrano, Shelene Sárate y su servidora, Romilia Schlueter

Participe en el programa llamando al 321-1480 – enviando un mensaje de texto al 60193.

Escucha las primeras partes: 

Las segundas partes:  

En caso de que la audiencia lo pida, en la segunda parte de este programa les leeremos la segunda parte de la leyenda Guaraní de la mandi- ó

DOMINIO 2: ALFABETIZACIÓN
El desarrollo lingüístico y la alfabetización (o lectoescritura) están relacionados entre sí. Cuanto más palabras usen y comprendan los niños y cuanto más estén familiarizados con las estructuras gramaticales, más sólida será la base que tendrán para leer y escribir.

La alfabetización de los niños en la etapa que comprende, desde su nacimiento hasta los cinco años, se refiere a las destrezas y habilidades que son precursoras de la lectura y escritura tradicional. Aprender a leer y a escribir no sucede de la noche a la mañana. Es el resultado de muchas experiencias acumulativas, relacionadas entre sí que comienzan desde que nace el niño. Se necesitan muchas clases de experiencias, pero hay tres que son esenciales.

Los niños necesitan:

  1. conversaciones determinadas entre adultos y otros niños que apoyen su desarrollo lingüístico;
  2. acceso a muchos libros diferentes, de alta calidad y apropiados a su desarrollo, así como otros materiales de lectura y escritura; y
  3. oportunidades para explorar jugando y ocupándose en actividades de alfabetización que incluya la lectura, la escritura y aprender letras y sonidos.

Los niños pequeños aprenden mediante la experiencia. Desde los primeros días de vida, obtienen mensajes de su ambiente sobre lo que es importante y lo que tiene sentido. Esa es la razón por la que todos los medioambientes de la primera infancia tienen que ser ricos en materiales y experiencias que realcen la lectoescritura. Dichos ambientes están literalmente llenos de oportunidades para la lectura y escritura, pero no son abrumadores o excesivamente estimulantes. La palabra impresa debería usarse con propósitos y funciones reales y no para llenar espacio.

Es importante observar la conexión sólida entre el desarrollo lingüístico y la alfabetización temprana, cuantas más palabras usen y entiendan los niños, más fuerte es el fundamento de la lectura y la escritura (es decir, la alfabetización).   Por supuesto, el aprendizaje de los niños en los Dominios del Desarrollo Lingüístico y de Alfabetización no pueden separarse del aprendizaje en los demás Dominios. El contenido de lo que aprenden en matemáticas, ciencias y otras áreas proporciona los conocimientos básicos y esenciales de los conceptos que se necesitan para el aprendizaje de la lectoescritura y la comprensión de la lectura, que tendrá lugar más adelante (la habilidad de darle sentido a lo que se lee).

Los intereses de los niños en las diversas áreas de contenido pueden ser una chispa de interés hacia la conversación y las oportunidades de lectura y escritura. Por ejemplo, el interés del niño en edad preescolar por la vida familiar (considerado un tema de estudios sociales) puede llevar a numerosas actividades relacionadas con la lectoescritura que incluye dibujar y dictar cuentos sobre las celebraciones familiares, mascotas y acontecimientos cotidianos. Su curiosidad y perseverancia—o sea, los métodos de aprendizaje—estimulan el desarrollo lingüístico y la lectoescritura y su aprendizaje en todos los demás Dominios.

Ejemplos:

  • Libros extensores sobre la familia – cada página puede tener la foto de un miembro de la familia en un lado y una corta anécdota en el lado opuesto.
  • Libros extensores que los niños ilustran con dibujos de los miembros de su familia
  • Libros extensores con fotos del niño haciendo las cosas que más le gustan
  • Tarjetas con ilustraciones donde el adulto y el niño toman turnos inventando un cuento

Una meta principal de la enseñanza es el desarrollo de conceptos. Los niños pequeños necesitan muchas experiencias de primera mano con objetos, acontecimientos y personas, mientras aprenden palabras nuevas para describirlas. Para desarrollar completamente los conceptos, los niños necesitan explorar y manipular usando sus sentidos y el cuerpo. En el preescolar, una meta importante del currículo es ampliarle a los niños su conocimiento del mundo. El currículo debería incluir muchas experiencias planeadas, como las excursiones, experimentos, proyectos o visitantes que expongan a los niños a un contenido importante. A partir de estas experiencias estimulantes del currículo, es que aumenta el lenguaje receptivo y expresivo.

Leer libros, especialmente libros informativos de no-ficción, también amplían los conocimientos básicos de los niños. El juego y los proyectos ayudan a los niños a usar y ampliar sus conocimientos. Los proyectos motivan especialmente a los niños a “descubrir cosas” investigando en libros, preguntando a los adultos expertos o usando el Internet. A través del currículo, los maestros y las familias centran la atención de los niños haciendo preguntas que los alientan a observar cuidadosamente, hacer comparaciones o repasar experiencias pasadas. Ya que la meta final de la lectura es sacarle sentido a la palabra impresa, aumentar la comprensión y los conocimientos básicos debe ser el enfoque de la enseñanza desde el primer momento.

LA CONCIENCIA FONOLÓGICA
S1

 

 

 

 

 

 

 

La conciencia fonológica es entender que el torrente del lenguaje hablado está compuesto de unidades pequeñas de sonidos. La conciencia fonológica se refiere a la extensión del conocimiento acerca de las unidades de sonido de diferente tamaño en el lenguaje hablado. La figura 1 se refiere a la serie continua de la conciencia fonológica, representando la progresión que experimentan la mayoría de los niños para aprender cómo funcionan los sonidos de las palabras. El trayecto hacia la conciencia fonológica comienza con escuchar con atención a las palabras, entonces organizar los sonidos en categorías sencillas (sonido inicial y final), comprender el concepto de las palabras, manipular los sonidos (sílabas) haciendo palabras, y finalmente oír los sonidos individuales (fonemas) de las palabras. Discernir sonidos es clave para desarrollar la conciencia fonológica. (Es importante, por supuesto, que los impedimentos auditivos sean detectados pronto y que se proporcionen tratamientos adecuados, si fuera necesario).
Los fonemas son las unidades más pequeñas de los sonidos del lenguaje hablado. La conciencia de los fonemas es parte de un concepto más amplio de la conciencia fonológica. La conciencia de los fonemas es comprender que la palabra hablada está compuesta de sonidos individuales. Estos sonidos pueden ser combinados (“¿Qué palabra suena como /r/’ojo?”) o segmentados (“Si quitas la /r/ de ‘rojo’, ¿qué palabra te queda?”).

La conciencia fonológica es la aptitud de centrar la atención sobre los sonidos del lenguaje hablado y no en el significado de las palabras (Yopp & Yopp 2000). Esta es una tarea difícil, especialmente para los niños muy pequeños. Puesto que se presta tanta atención durante la primera infancia a ayudar a que los niños adquieran vocabulario y comprendan el significado, desarrollar la conciencia fonológica requiere una atención especial. Por ejemplo, si se pregunta a un niño de cinco años con qué sonido empieza la palabra “perro”, el niño podría decir, “Gua, guau” en lugar de decir /p/ (Yopp 2001).

Por supuesto, comprender el significado de las palabras es esencial para los niños pequeños, pero ser consciente de los sonidos del lenguaje es importante también. No es que tengamos que elegir entre enfocarnos en las palabras o en sus sonidos; debemos hacer ambas cosas para preparar a los niños a tener éxito en el futuro en la lectura y escritura.

OÍR SONIDOSen la serie continua de la conciencia fonológica

La serie continua es como una escalera por la cual los niños van subiendo a medida que avanzan desde una comprensión limitada hacia otra mucho más profunda de cómo funcionan los sonidos dentro de las palabras. Los pasos son progresivos en la mayoría de los niños, pero no en todos. Algunos niños dan saltos para dominar habilidades complejas para luego volver para comprender algunas aparentemente más sencillas. Las actividades para aprender en la serie continua son entre otras:

 

Juegos de escuchar que centran la atención de los niños en las palabras

  • A mi burro a mi burro le duele la cabeza y el médico le ha dado una gorrita negra
    • Una gorrita negra
      • y mueve las patitas
    • A mi burro a mi burro le duele la garganta y el médico le ha dado una bufanda blanca
      • Una bufanda blanca
      • Una gorrita negra
        • Y mueve las patitas
      • A mi burro a mi burro le duelen las costillas y el médico le ha dado una chaqueta amarilla
        • Chaqueta amarilla
        • Una bufanda blanca
        • Una gorrita negra
          • Y mueve las patitas
        • A mi burro a mi burro le duele el corazón y el médico le ha dado gotitas de limón
          • Gotitas de limón
          • Chaqueta amarilla
          • Una bufanda blanca
          • Una gorrita negra
            • Y mueve las patitas
          • A mi burro a mi burro ya no le duele nada y el médico le ha dado trocitos de manzana
            • Trocitos de manzana
            • Gotitas de limón
            • Chaqueta amarilla
            • Una bufanda blanca
            • Una gorrita negra
              • Y mueve las patitas…

 

Rimas que centran la atención en los sonidos al final de las palabras

Papá me viene a buscarA la puerta de la escuela

Me trae un bollo de azúcar

Un bombón y una ciruela

En verano sale el sol,Cantan los pájaros y hace calor.

Hay mucha fruta y melones

¡Y nos vamos de vacaciones!

Aliteración, que enfoca la atención sobre los sonidos iniciales de las palabras

“El ruido con que rueda la ronca tempestad” (Zorrilla).

La libélula vaga de la vaga ilusión” (Rubén Darío).

“Ya se oyen los claros clarines”. (Rubén Darío

“Mi mamá me mima” (Popular)

“José saca el saco al sol para que se seque.”

Ejercicios que comparan y contrastan los sonidos iniciales y finales de las palabras, reforzando lo que se ha aprendido con las rimas y la aliteración

Saca

Saco

Seque

  • contar el número de palabras en las frases (segmentar las frases)
  • contar y dar palmadas por las sílabas de las palabras y combinarlas de nuevo en palabras (segmentar y combinar sílabas)
  • dividir palabras de una sola sílaba por el sonido consonante inicial y todos los demás sonidos (sílaba inicial-rima)
  • omitir y sustituir sonidos en palabras
  • combinar sonidos individuales (combinar fonemas)
  • dividir palabras en fonemas individuales (segmentar fonemas)
  • reemplazar los sonidos individuales en una palabra. Por ejemplo, tomar la palabra “gato”, cambiar el sonido /g/ a un sonido /p/, para obtener “pato” (manipulación de fonemas).

INDICADORES: CONCIENCIA FONOLÓGICA

DOMINIO ELEMENTO
DEL DOMINIO
INDICADORES
ALFABETIZACIÓN Conciencia fonológica

ESTRATEGIAS
Para fomentar la conciencia fonológica

  • Con determinación, planear experiencias que centren la atención de los niños sobre los sonidos de las palabras y en hablar. Estas actividades tienen que ser divertidas y alegres para asegurar la participación, motivación e interés de los niños.
  • Ocupar a los niños en actividades cotidianas que fomenten la conciencia fonológica. Estas incluyen las siguientes actividades, pero no se limitan a ellas: jugar juegos de rimas, cantar canciones y rimas infantiles; aprender juegos con los dedos, o leer y aprender poemas de memoria.
  • Colocar juegos sobre la conciencia fonológica, actividades y libros de rimas en los centros de aprendizaje en el salón de clases. Hacer la conciencia fonológica parte del ambiente cotidiano del salón.
  • Usar actividades de conciencia fonológica durante las transiciones y rutinas. Por ejemplo, canten el juego de los nombres o decir: “Todos los niños cuyos nombres empiecen con el sonido ‘ssss’, tomen sus abrigos”, comprobar que se recalque el sonido, no el nombre de la letra.
  • Cuando sea posible, la conciencia fonológica debería enseñarse a los niños que están aprendiendo el inglés, en sus idiomas maternos así como en inglés. Esta base facilita la transferencia de habilidades de lectura y escritura al segundo idioma. Por ejemplo, incluya los patrones de rimas y aliteraciones en los idiomas principales de los niños. Invite a que los padres la ayuden.
  • Ocupe a los niños en una diversidad de actividades de escuchar, incluyendo escuchar cuentos grabados, dar “paseos para escuchar” dentro o fuera del edificio, o emparejando los sonidos reales de los objetos a sus dibujos.
  • Refuerce las actividades de rimas:
    ~ pidiendo que los niños digan la palabra que falta en una rima cuando lean, reciten poesías o canten
    ~ inventar rimas sin sentido con sus nombres y otras palabras
    ~ leyendo libros con muchas rimas como los de Dr. Seuss
    ~ incorporando rimas del idioma y la cultura de los niños
  • Usar actividades de aliteración como:
    ~ cantar canciones como “Tortillita Calientita” sustituyendo los primeros sonidos de cada palabra: “Borbillita, Balientita”
    ~ hacer un libro de la clase donde la foto de cada niño se empareja con el dibujo que empieza con el mismo sonido del nombre del niño
  • Jugar a emparejar palabras o dibujos que tienen los mismos sonidos iniciales o finales (por ejemplo: pelota y bellota y gaviota) para aumentar la conciencia de la aliteración y rimas.
  • Centrarse en segmentar sílabas mediante:
    ~juego en el que usted dice dos palabras o sílabas y le pide a los niños que las junten. Pregunte “¿Qué palabra se puede hacer con ‘Arco’ e ‘iris’?” o “¿Qué palabra oyen cuando digo ‘la’ y ‘pis’?” Si es posible, use estrategias parecidas en el idioma materno de los niños: “¿Qué palabra oyen cuando digo ‘me’ y ‘sa’; ‘rompe’ y ‘cabezas’?.
    ~usar instrumentos para hacer ritmos para que los niños jueguen con las palabras y sílabas con las canciones. Saque los instrumentos para que los niños practiquen sus habilidades.
    ~ jugar a adivinar donde usted da las palmadas que correspondan al número de sílabas de una palabra y los niños tienen que encontrar el objeto o el dibujo que le corresponda. Esta actividad se puede usar junto con un estudio del currículo. Por ejemplo si la clase está estudiando los animales de granja, dos palmadas para gallo (ga-llo), etc.
  • Usar una serie de materiales de recursos didácticos para reunir su repertorio de actividades apropiadas junto con la serie continua acerca de la conciencia fonológica.

ESTRATEGIAS
Para enseñar el alfabeto

  • Exhibir el alfabeto a la altura de la vista de los niños dentro del salón. Colocar las letras donde se puedan ver, tocar y manipular (por ejemplo, usar letras magnéticas o de papel de lija), y usarlas donde se trabaja y juega.
  • Crear una hoja de registro para los niños, agrupando los nombres por las iniciales de su nombre de pila. Al principio, puede que hagan solo un garabato o una marca, pero gradualmente comenzarán a escribir las letras de su nombre. Agrupando los nombres por sus iniciales refuerza el concepto del alfabeto.
  • Usar el conocimiento del nombre durante las transiciones. “Todos aquellos cuyos nombres empiecen con la letra B, lávense las manos”.
  • Con grupos pequeños de niños, jueguen a juegos como “Lotto” o “Concentration” que requieren que observen con cuidado las letras y comiencen a decir los nombres de las letras.
  • Facilitar rompecabezas de alfabeto, software de computadoras y juguetes que refuercen el conocimiento de las letras.
  • Proveer un centro de escritura con muestras del alfabeto, listas para que los niños las copien, si quieren, o como referencia si van a intentar escribir su nombre u otros mensajes.
  • Exponer a los niños a letras mayúsculas y minúsculas, así como a diferentes tipos de letras para cada letra del alfabeto. Los niños tienen que aprender la “esencia” de lo que simboliza la letra en sí, en lugar de aprender una sola representación de ésta. Usar rompecabezas con piezas que hagan juego con las letras mayúsculas y minúsculas.
  • Apoyar los intentos de los niños para escribir letras, teniendo en cuenta que al principio es más fácil escribir las letras mayúsculas.
  • Usar libros del alfabeto, bien escritos, que ilustran claramente los sonidos de las letras con dibujos de los objetos.
  • Usar la lectura en voz alta y la lectura compartida para reforzar el conocimiento del nombre de las letras, invitando a los niños a decir con qué letra empieza una palabra nueva o pidiéndoles que busquen una palabra que empieza con una S.
  • Brindar oportunidades diariamente para que los niños escriban, que apoye su creciente interés y deseo de aprender acerca de las letras. A medida que escriben los niños, las maestras les dan ayuda concreta cuando se lo pidan para identificar o formar las letras.
  • Cantar la canción del alfabeto y otras canciones que juegan con las letras y los sonidos.
  • Exponer a todos los niños a diversas maneras en que el alfabeto puede aparecer en otros idiomas.
  • Facilitar experiencias multi-sensoriales, tales como escribir letras en la arena o en la crema de afeitar; formar letras con la pasta para modelar o las limpia-pipas.
  • Animar a los niños a formar letras con su cuerpo: “Párate como una L, hazte como una O”.
  • Usar trozos de cordel para formar letras en la mesa o cuerda gruesa para hacerlo en el suelo.
  • Reforzar el nombre escrito de los niños usándolos en formas significativas como por ejemplo:
    ~ haciendo un gráfico de los trabajos; un cuadro de ausente/presente; poniendo etiquetas en sus armarios.
    ~ seleccionar a un niño que será la estrella durante la semana. Crear un cartel o libro de la familia y de los intereses de dicho niño. Escribir el nombre del niño una y otra vez.
  • Hacer un rompecabezas del nombre de cada niño. Recortar las letras de forma que se puedan colocar de una sola forma.
  • Si hay suficiente espacio para ello, hacer una pared de palabras. Escribir cada letra en mayúscula y minúscula en una tarjeta; ponerlo en orden alfabético. En otras tarjetas separadas, escribir algunas palabras conocidas. Colocar las palabras bajo las letras correspondientes en la pared de palabras. Las primeras palabras que se colocan ¡son los nombres de los niños!

Por último, el conocimiento y las destrezas que se describen en el Dominio de Alfabetización del Marco de los Resultados del Niño vienen antes y conducen a la lectura y escritura tradicional. Hay ahora un gran conjunto de investigaciones que demuestran que los niños que logran estos resultados antes de ingresar en la escuela tienen mayor probabilidad de llegar a leer y escribir con éxito (Snow, Burns & Griffin 1998). Y lo que es más, los niños que no muestran estas capacidades relacionadas con la lectoescritura tendrán más dificultades para la lectura. Muchas de estas prácticas didácticas no son nuevas en los buenos programas que atienden a los niños en edad preescolar. Las prácticas bien comprobadas como la lectura de los libros de cuentos y las canciones son ya parte del repertorio de las maestras. Otras prácticas pueden ser nuevas o requerir más énfasis que en el pasado, tales como las actividades para aumentar la conciencia fonológica y escribir y enseñar letras.

Las experiencias de alfabetización temprana son una parte indispensable de cualquier buen programa de la primera infancia, pero no deberían convertirse en el currículo en sí. La alfabetización se adapta bien a la integración al currículo. Las experiencias de lectoescritura deberían integrarse en los demás Dominios y, del mismo modo, el enfoque en otros Dominios debería incorporar el aprendizaje de la lectoescritura.

 

LA MANDI-Ó LEYENDA GUARANÍ segunda parte

Sonrió con malicia la mujer, y guiada por su espíritu mezquino, se propuso dar cuenta de lo ocurrido al cacique. No podría hacerlo tan pronto como deseaba, pues el cacique había salido con sus guerreros y no volvería hasta la mañana siguiente; pero entonces, ella lo esperaría con una noticia muy especial. ¡Y ya vería la extranjera que su vocecita dulce y sus expresiones inocentes no serían suficientes para engañar al cacique como lo había hecho con el hijo!
¿Por qué pensaba tan mal la hechicera de una persona a quien no conocía?
Es que Cava-Pitá era perversa y envidiosa y no toleraba que se diera preferencia a nadie más que a ella.
Al día siguiente, muy de mañana, llegaron el cacique y sus acompañantes; toda la tribu los recibió con júbilo. Habían logrado importantes piezas de caza y traían también un hermoso guasú vivo.
Con paciencia esperó Cava-Pitá que el cacique quedara solo, y en el momento oportuno se acercó a él, para referirle, a su manera, la llegada de Ñasaindí a la tribu. No conforme con esto, y gracias a la confianza que en ella tenía Marangatú, le fue muy fácil convencerlo de que la extranjera era una enviada de Añá, quién se valía de la joven para provocar la desgracia de la tribu.
La sorpresa del cacique pronto se transformó en profunda indignación. Él no podía tolerar la intromisión de una desconocida en sus dominios y mucho menos sabiendo, gracias a los buenos oficios de la hechicera, que se trataba de una enviada del demonio.
Poseído por una intensa cólera, Marangatú hizo llamar a su hijo a fin de recriminarle su indigno proceder y su desobediencia.
Cuando Catupirí estuvo frente a él, lo increpó duramente:
-¿Puede saberse por qué has traído a la tribu a una extranjera que nadie conoce y que tú encontraste por casualidad?
-Ya pensaba explicártelo, padre… -respondió sorprendido Catupirí. Y agregó desconcertado:
-¿Cómo has llegado a saberlo?
-Eso nada importa. Sólo puedo decirte que todavía hay quien respeta mis deseos y obedece mis órdenes.
-Yo soy el primero en hacerlo, padre mío, y pruebas te he dado en mil oportunidades; pero en este caso, deseaba hablar contigo primero, para explicarte lo sucedido. Sin embargo, hubo alguien, no sé con qué intención, que se me adelantó…
-¿Dónde está la intrusa? -preguntó el padre, violento.
-Está en mi toldo, padre, esperando que la traiga a tu presencia.
-Pues ya puedes ir a buscarla. Si con malas artes se introdujo en mi tribu, bien pronto haré que la abandone.
Catupirí quedó confundido. Su padre creía que, valiéndose de quién sabe qué poderes maléficos, Ñasaindí lo había obligado a traerla consigo; pero él sabía que no era así. Su padre, al verla, podría convencerse de que estaba equivocado.
Corrió en busca de la hermosa doncella y pronto estuvieron ambos frente al temible Marangatú.
Quedó el cacique maravillado al ver a la joven. Su hermoso rostro y la dulzura de su mirar lo conquistaron de inmediato. Debía haber una equivocación. Era imposible que una niña tan inocente, tan dulce y tan tímida, tuviera las malvadas intenciones que le atribuía Cava-Pitá.
Conversó el ruvichá con Ñasaindí. Le contó la muchacha su niñez triste y sin afectos y su alegría al encontrar en el buen Catupirí que deseaba hacerla su esposa, el cariño y el apoyo que le faltaron siempre.
Comprendió el gran Marangatú el noble sentimiento que acercaba a los jóvenes y dio su consentimiento para que unieran sus destinos como era el deseo y la voluntad de ambos.
Y Ñasaindí fue la esposa de Catupirí, el muchacho de corazón generoso y noble que la encontró un día en el bosque…
La maldad y la envidia de Cava-Pitá se acrecentaron al comprobar que su intervención había sido inútil y que, en cambio, los dos jóvenes habían llegado a realizar su deseo…
A pesar de todo, no se desanimó la hechicera, proponiéndose por cualquier medio, conseguir que la extranjera fuera arrojada de la tribu. ¡Ya llegaría el momento en que se cumpliera su venganza! ¡Ella sabría esperar!
Pasó el tiempo. La felicidad de Ñasaindí y de Catupirí era cada día mayor. Ningún mal había alcanzado a la tribu y todos habían olvidado por completo los vaticinios de la malvada Cava-Pitá.
Un niño, hijo de ambos jóvenes, llegó para hacer más grande y efectiva la dicha de que gozaban. El pequeño Chirirí era dulce y bueno como su madre y tenaz como su padre.
Cuando tuvo edad de tener amigos, todos los niños de la tribu lo fueron de él y diariamente se los veía jugando en el bosque o en la costa del río, donde sentían gran placer en reunirse.
El cacique, orgulloso de su nieto, le había regalado un arco y una flecha hechos expresamente para él, y entre los momentos más felices de su vida se contaban aquellos en que salía con el niño a ejercitarlo en el manejo de dichas armas.
Todos vivían contentos en la tribu. Ya nadie consideraba a Ñasaindí como una extranjera a la que se debía despreciar, sino que, por el contrario, la joven, gracias a su bondad, se había granjeado la simpatía y el afecto de todos.
La única que conservaba el odio que por ella había sentido desde un principio era Cava-Pitá, para quien la idea de venganza se afianzaba a medida que pasaba el tiempo, y que no abandonaría hasta ver a Ñasaindí arrojada de la aldea como se lo propusiera desde un principio.
Tenía que convencer a la tribu de que la esposa de Catupirí bajo ese aspecto dulce y tierno encubría a una malvada enviada de Añá para hacer mal a la tribu y que sólo esperaba el momento oportuno para cumplir los mandatos del demonio.
Para convencerlos, decidió ensayar una nueva acusación.
Usando de sus sentimientos mezquinos y perversos divulgó la noticia de que el pequeño Chirirí se hallaba poseído por un mal espíritu, por el cual todos los niños que lo acompañaban en sus juegos estaban condenados a morir infaliblemente después de un corto tiempo.
La noticia corrió por la tribu con la velocidad del rayo y todas las madres, temerosas del trágico fin que podrían tener sus hijos, los retuvieron con ellas prohibiéndoles que se acercaran al pequeño Chirirí.
Sin embargo, esto no fue suficiente para la hechicera, ya que ella había querido levantar a toda la tribu contra la inocente Ñasaindí. En esa forma, considerándola culpable, la hubieran arrojado de la aldea indígena por temor al maleficio de que estaba poseída lo mismo que su hijo.
Como no consiguiera su propósito, decidió poner en práctica un plan diabólico con el que, estaba segura, se cumpliría con creces su venganza.
Preparó un brebaje dulce, exquisito, al que agregó una pequeña poción de activísimo veneno.
Con zalamerías llamaba a los pequeños amigos de Chirirí y les daba a tomar el jarabe mortífero que ellos bebían golosos.
Poco les duraba el placer, porque poco tiempo más tarde morían entre las más espantosas contorsiones, envenenados por la infame hechicera.
Ignorantes las madres de la existencia del famoso jarabe, aceptaron como explicación de la muerte de sus hijos el maleficio del que suponían estaban poseídos el pequeño Chirirí y su madre, tal como lo predijera en tantas oportunidades la famosa Cava-Pitá.
Ya no les cupo la menor duda: la extranjera era una enviada de Añá, llegada a la comarca para causar la desgracia de la tribu de Marangatú.
Esta vez nadie dudó. Todos estuvieron en contra de Ñasaindí y de Catupirí, de quienes decidieron vengarse dando muerte a su hijito.
La hechicera no cabía en sí de gozo. Había pasado un tiempo muy largo antes de lograr su propósito, pero por fin consiguió que la tribu entera odiara a la intrusa.
Alentada por el triunfo fue levantando los ánimos de toldo en toldo, incitando a unos y a otros a dar muerte al pequeño Chirirí, único medio para librarse de los designios de Añá.
En un grupo encabezado por la perversa Cava-Pitá, blandiendo palos y lanzas, hombres y mujeres se dirigieron al toldo de Catupirí.
Llegaron, y tomando por la fuerza a los padres de la criatura, los llevaron al bosque donde los amarraron con fibras de caraguatá al tronco de un ñandubay para que fueran testigos impotentes de la muerte de su hijo.
La dulce Ñasaindí dejaba oír desgarradores sollozos, gritando su inocencia y pidiendo piedad para su pequeño Chirirí, mientras el valiente Catupirí hacía desesperados esfuerzos por librarse de las ligaduras. Pero era en vano. Buen cuidado habían tenido sus verdugos.
Mientras tanto, Cava-Pitá, la cruel y desalmada hechicera, saboreando el triunfo logrado después de tanto esperar, decidió ser ella misma quien diera muerte al pequeño, que, atado de pies y manos, yacía en el suelo, llorando y esforzándose por dejar sus manecitas en libertad.
Preparó el arco y la flecha envenenada, y cuando se disponía a arrojarla al niño, que lloraba ante sus padres desesperados, un ruido espantoso atronó el bosque y una lengua de fuego bajó desde el cielo, que se había oscurecido de pronto, y dejó fulminada a la perversa hechicera, que rodó por el suelo dando un grito de espanto.
Los que presenciaban la escena vieron en esto un castigo de sus dioses justicieros a la maldad y a la envidia y, convencidos de su error, desataron a los padres de la criatura que aún se hallaba en el suelo, a poca distancia de ellos.
Ñasaindí corrió a levantar a su hijito, que medio desvanecido por el terror casi no podía moverse. Lo desató y lo abrazó estrechándolo contra su corazón, mientras las lágrimas corrían por sus pálidas mejillas.
Con las cabezas gachas, avergonzados, con el paso vacilante, los que creyeron las calumnias de la perversa hechicera decidieron retornar a sus toldos, no sin antes dirigir una mirada triste al sitio donde el pequeño Chirirí estuviera momentos antes echadito en el suelo esperando la muerte de manos de la falsa y alevosa Cava-Pitá.
La sorpresa de todos fue muy grande cuando observaron que crecía en ese mismo lugar una planta nueva, desconocida hasta entonces.
La llamaron mandi-ó y en ella vieron la justicia de sus dioses buenos que sabían recompensar el bien y castigaban hasta con la muerte a los que procedían mal.
La mandi-ó, regalo de Tupá a los hombres para que les sirva de alimento, posee el dulce corazón de Ñasaindí y de Chirirí, y da, al que la come, fortaleza y energía, como era fuerte y enérgico el valiente y esforzado Catupirí.

 

 

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, les esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Recursos

http://eclkc.ohs.acf.hhs.gov/hslc/Espanol/educacion/eecd/desarrollo-infantil/edudev_art_00012e_102505a.html

“Dominio 2: Alfabetización.”  Guía de los resultados positivos del niño para los que dirigen Head Start. HHS/ACF/ACYF/HSB. 2003. Español.

Last Reviewed: September 2009

Last Updated: September 4, 2014

Phonics: A method of teaching reading and spelling based on the phonetic interpretation of ordinary spelling. It involves teaching how to connect the sounds of English with letters.

 

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