Programa 174: Mentes Saludables Aprendiendo a manejar nuestros impulsos

Miércoles 14 de enero de 2015
Programas # 174
Bienvenidos a su programa 

APOYANDO FAMILIAS – APRENDIENDO JUNTOS

Mentes Saludables
Aprendiendo a manejar nuestros impulsos

Nuestros facilitadores: Lupita Montoto, Shelene Sárate y su servidora, Romilia Schlueter

Participe en el programa llamando al 321-1480 – enviando un mensaje de texto al 60193.

 

Escucha: 

La ciencia del desarrollo en la infancia temprana

quote

 

 

– Jack P. Shonkoff

 

“El desarrollo sano de los niños en edades tempranas de la vida, literalmente, proporciona una base precisamente para casi todos los problemas sociales difíciles que la sociedad afronta.

Lo que sabemos, no sólo a partir de la investigación comportamental y sobre desarrollo, sino ahora también a partir de los emocionantes descubrimientos  en neurociencia y biología molecular, es cuánto la experiencia temprana desde el nacimiento -de hecho, aun antes del nacimiento- literalmente se mete en nuestro cuerpo y moldea nuestras capacidades de aprendizaje, nuestros comportamientos y nuestra salud mental y física.

Básicamente, el cerebro se construye de abajo hacia arriba. Primero, el cerebro construye los circuitos básicos responsables de las habilidades básicas, y luego se construyen circuitos más complejos, encima de los circuitos básicos, a medida que desarrollamos habilidades más complejas.

Biológicamente, el cerebro está preparado para ser moldeado por la experiencia. Es con la experiencia con lo que un niño pequeño literalmente influencia la formación de sus circuitos cerebrales; está en nuestra biología.

La interacción entre genética y experiencia, que moldea la arquitectura cerebral, está embebida en las relaciones recíprocas que los niños tienen con los adultos. A lo que nos referimos es a la naturaleza de ‘dar y recibir’ propia de la interacción de los niños con los adultos. El desarrollo y el impacto de la experiencia en el desarrollo no son una calle de una sola vía, sino una interacción en dos vías.

El cerebro es un órgano altamente integrado, el cual tiene múltiples secciones que se especializan en diferentes procesos. Tenemos partes del cerebro que están implicadas más en la función cognitiva, otras partes que están implicadas más en el procesamiento de la emoción y partes implicadas en la visión y la audición. Entonces, si un niño es emocionalmente, digamos, “bien formado” y socialmente competente, se le posibilitará un aprendizaje más positivo y productivo. En cambio, si un niño tiene temores o ansiedades o enfrenta un alto nivel de estrés, no importa cuán intelectualmente dotado pueda ser, porque su aprendizaje va a estar alterado por esa clase de interferencia emocional. Entonces, cuando hablamos de desarrollo sano en los años tempranos y, particularmente, cuando hablamos acerca de preparar a los niños para que tengan éxito en la escuela, no podemos separar el desarrollo cognitivo del desarrollo social y emocional. No se puede concebir el uno sin los otros.

Todo el desarrollo se construye sobre lo que está antes, de manera que cuando los niños experimentan relaciones de crianza estables, eso impulsa el desarrollo de circuitos cerebrales sanos. Cuando los niños experimentan incertidumbre o inestabilidad o relaciones abusivas o negligentes, eso literalmente interrumpe los circuitos cerebrales a medida que se van construyendo. Con el tiempo, esto tiene un efecto de desgaste y entre más estrés o más causas de estrés se tenga y mayor sea la respuesta al estrés, más probable es que después se desarrolle una amplia gama de problemas. Eso puede afectar al sistema inmune o al sistema cardiovascular, por ejemplo. Por eso, el estrés excesivo de manera prolongada temprano en la vida está asociado con una alta prevalencia posterior, no sólo de problemas de aprendizaje y dificultades comportamentales, sino también problemas físicos y de salud mental.

Debido a que el cerebro es óptimamente flexible y plástico al principio de la vida, pero ya que desarrolla sus circuitos y los refina, entonces pierde algo de su flexibilidad, razón por la cual la intervención temprana es tan importante, ya que -como decimos frecuentemente- cuando se trata de los circuitos cerebrales, es mejor arreglarlo desde la primera vez que tratar de repararlo después”.

 

– Jack P. Shonkoff director del centro para el niño en desarrollo
(Center on the Developing Child) de la Universidad Harvard.

 

El rey y el halcón. Adaptación de James Baldwin William J. Bennett. Historias de reyes. Cuento perteneciente al Proyecto Cuentos para Crecer.

Genghis Khan fue un gran rey y un gran guerrero. Condujo a su ejército hasta China y Persia y conquistó numerosas tierras.

En todos los países la gente hablaba de sus grandes hazañas y decían que, desde Alejandro el Grande, no había habido otro rey como él. Una mañana en la que se encontraba en su casa después de volver de la batalla, cabalgó hasta el bosque para cazar.

Le acompañaban muchos de sus amigos. Cabalgaron alegremente con sus arcos y flechas. Les seguían los sirvientes con los perros. Formaban una partida de caza tan alegre que el bosque se llenó de sus gritos y sus risas. Y esperaban continuar con sus bromas al llegar a su casa al anochecer.

Posado en su muñeca el rey transportaba a su halcón favorito, ya que en esos tiempos los halcones eran entrenados para cazar. Cuando su dueño se lo ordenaba, alzaban el vuelo y oteaban a su alrededor en busca de una presa. Si tenían la suerte de ver un ciervo o un conejo, se precipitaban sobre ellos, veloces como una flecha.

Genghis Khan y sus cazadores cabalgaron por el bosque todo el día, pero no encontraron tantas presas como habían esperado. Al caer la larde, se dirigieron a su casa. El rey había cabalgado a menudo por el bosque y conocía todos sus senderos. Así que, mientras los demás cazadores volvían a casa por el camino más corto, él se internó por una senda que atravesaba un valle entre dos montañas. Había sido un día caluroso y el rey estaba sediento.

Su halcón amaestrado había abandonado su muñeca y alzado el vuelo. El ave sabía con certeza que encontraría el camino de regreso. El rey cabalgó pausadamente.

Recordaba haber visto un riachuelo cerca de ese camino. ¡Si pudiera encontrarlo! Pero el calor del verano había secado todos los arroyos de las montañas. Por fin, para su contento, vio un hilillo de agua que se deslizaba por la hendidura de una roca y dedujo que un poco más arriba habría un manantial.

Siempre, en la estación húmeda, un potente chorro de agua brotaba de aquella fuente, pero ahora el fresco líquido sólo caía gota a gota. El rey echó pie a tierra, cogió un pequeño vaso de plata que llevaba en su zurrón de cazador y lo acercó a la roca para recoger las gotas de agua.

Tardó mucho tiempo en llenar el vaso. Tenía tanta sed que apenas podía esperar. Cuando el vaso estuvo casi lleno, el rey se lo llevó a los labios y se dispuso a beber.

De repente, un zumbido cruzó el aire y el vaso cayó de sus manos. El agua se derramó por el suelo. El rey levantó la vista para ver quién había provocado el accidente y descubrió que había sido su halcón. El pájaro pasó volando unas cuantas veces y finalmente se quedó posado en las rocas cerca del manantial.

El rey recogió el vaso y volvió a llenarlo. Esta vez no esperó tanto. Cuando el vaso estaba a la mitad, se lo llevó a los labios. Pero antes de que pudiera beber, el halcón se lanzó hacia él e hizo caer de nuevo el recipiente.

El rey se puso furioso. Volvió a repetir la operación, pero, por tercera vez, el halcón le impidió beber. Ahora el rey estaba verdaderamente enfadado.

—¿Cómo te atreves a comportarte así? —gritó—. Si te tuviera en mis manos, te rompería el cuello.

Y volvió a llenar el vaso. Pero antes de beber desenfundó su espada.

—Ahora, señor halcón —dijo—, no volverás a jugármela. Apenas había pronunciado estas palabras, cuando el halcón se dejó caer en picado y derramó el agua otra vez. Pero el rey le estaba esperando. Con un rápido mandoble, alcanzó al halcón. El pobre animal cayó mortalmente herido a los pies de su amo.

—Esto es lo que has conseguido con tus bromas —dijo Genghis Khan. Al buscar el vaso, vio que éste había rodado entre dos rocas donde no podría cogerlo.

—Tendré que beber directamente de la fuente murmuró. Entonces se encaramó al lugar de donde procedía el agua. No era fácil, y cuanto más subía, más sediento estaba.

Por fin alcanzó el lugar. Encontró, en efecto, un charco de agua. Pero allí, justo en medio, yacía muerta una enorme serpiente de las más venenosas. El rey se paró en seco y olvidó la sed. Sólo podía pensar en el pobre halcón muerto tendido en el suelo.

—El halcón me ha salvado la vida —exclamó—, ¿y cómo se lo he pagado? Era mi mejor amigo y le he dado muerte. Descendió del talud, cogió al pájaro con suavidad y lo puso en su zurrón de cazador.

Entonces montó en su corcel y cabalgó velozmente hacia su casa. Y se dijo a sí mismo:

—Hoy he aprendido una triste lección: nunca hagas nada cuando estés furioso.

Fin……..

Muchas causas de las enemistades se deben a no saber dominar el enojo

y herirse con palabras ofensivas. Thomas Jefferson aconsejó cómo dominar el mal carácter: “Si estas enfadado, cuenta hasta diez antes de hacer nada y, si estás muy enfadado, cuenta hasta cien.”

El autocontrol

Primero debemos definir la impulsividad. Un niño impulsivo es aquel que actúa sin pensar, que reflexiona sobre las consecuencias de sus actos que pueden ocasionarle problemas por un comportamiento no adecuado.

Son niños que se muestran impacientes a los que normalmente les cuesta mantener la atención durante un amplio espacio de tiempo. Se sienten frustrados en el momento que encuentran resistencia a sus deseos o propósitos. Su reacción… rabietas, lloros, patadas, desafiar las reglas, empezar peleas, negarse a cooperar con las rutinas de la familia, insultar y mucho más, etc.

El autocontrol es la capacidad de las personas a adaptarse según las necesidades en diferentes momentos. Este autocontrol nos permite expresarnos y actuar de la forma más conveniente en cada situación.

Cuando el niño comienza a adquirir habilidades verbales, entre los dos años o dos años y medio, empieza a dominarse. Este dominio del lenguaje es importantísimo ya que es cuando empiezan a compartir sus deseos y necesidades  y podemos explicarles que no tienen que conseguirlos de inmediato.

El autocontrol se logra en torno a los tres años de edad y se irá perfeccionando a lo largo de los años venideros. De los 3 a los 6 años el niño va poniendo en marcha y practicando todo lo aprendido hasta ahora, es mucho más autónomo de sus padres y empieza a relacionarse más con otros niños.

¿Qué podemos hacer los padres?:

  • Establecer metas acordes con la edad y capacidad de cada niño, que puedan ir superando de menor a mayor dificultad.
  • Darles ejemplo siendo su modelo de autocontrol
  • Si surge alguna situación conflictiva, alejar al niño y hacerle tomarse un descanso.
  • Incentivar la autodisciplina.
  • Asignarles responsabilidades cada vez mayores para ir consiguiendo que sean cada vez más autónomos.
  • Utilizar técnicas de relajación para disminuir la intensidad de los estados emocionales
  • Ayudarles a pararse y pensar antes de actuar, es muy útil contar hasta 10 y respirar, así rompemos el automatismo entre impulso y acción.
  • Trabajar con ellos para que desarrollen estrategias de solución de problemas cuando se enfrenten a un conflicto
  • Construir unas frases junto con el niño que le ayuden a guiar su comportamiento.
  • Acostumbrarles a pensar en las posibles consecuencias de sus actos, haciéndoles preguntas dirigidas a la reflexión, ¿Qué puede pasar si…?, ¿cómo te sentirás si pasa…?, etc.
  • Reforzarles cada logro conseguido y animarles para volver a intentar aquello que no sale como ellos espera.
  • Mantener expectativas realistas
  • Fijar normas muy concretas en cuanto a las consecuencias de sus impulsos. Se deben establecer pocas normas a la vez para facilitar su cumplimiento y ser consistentes en la aplicación de  las consecuencias.
  • Los límites deben ser acordados con el niño: él debe tener claro lo que se espera de él, y lo que no está permitido.
  • No podemos ceder ante sus comportamientos por muy llamativos que sean como, por ejemplo, frente a las rabietas.
  • Se necesita una supervisión directa, hay que recordarles cómo deben comportarse y anticiparse a cuando tendrán más dificultades y avisarles.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, les esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de información
http://csefel.vanderbilt.edu/index.html
http://www.encuentos.com/cuentos-educativos/el-rey-y-el-halcon/

El rey y el halcón Adaptación de James Baldwin William J. Bennett
El libro de las virtudes para niños – relatos de hoy y de siempre
Barcelona, Ediciones B, 1996

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s