Programa 249: Educación emocional – La envidia

Educación emocional – La envidia

Miércoles 12 de julio de 2016
Programa # 249

Bienvenidos a su programa

APOYANDO FAMILIAS – APRENDIENDO JUNTOS

Con su servidora, Romilia Schlueter y Lupita Montoto

Les invitamos a participar llamando al 608-321-1480, o por medio de un mensaje de texto al 60193

Escucha: 

Bloque 1: APOYANDO FAMILIAS

La pregunta de hoy:

¿Qué tiene que ver la envidia con el cerebro?

  • La ciencia y nuestros maravillosos cerebros:

Un grupo de investigadores japoneses dieron a conocer los resultados de un estudio donde hallaron que la envidia puede producir placer debido a que el hipotálamo libera oxitocina y dopamina en el momento de dicho sentimiento.

En esta investigación, publicada en la revista Science, los científicos encontraron que el cerebro libera la dompamina cuando a una persona a la que se le tiene envidia, le va mal, lo que produce placer. Para ello, registraron sus resultados mediante resonancia magnética funcional.

Este sentimiento es lo que en español se llama “regodearse”, un término que trata de explicar el sentimiento de regocijo o alegría creado por el sufrimiento ajeno, y que en alemán se denomina como schandenfreude, un término que ha sido adoptado por otros idiomas, según lo publicado en suite 101.

A nivel cerebral, envidia y regodeo tienen unas áreas cerebrales específicas: cuando una persona lee sobre otra, por la que siente envidia, se activa la corteza anterior cingulada en los nódulos cerebrales dorsales; mientras que si lo que lee es el fracaso de la persona envidiada, lo que se activa es el núcleo estriado ventral.

En definitiva, la oxitocina, la hormona del amor, es capaz de desatar la envidia por una persona y el regodeo por el mal ajeno, lo que guarda relación directa con la dopamina.

Esta sustancia tiene enorme importancia en nuestra forma de comportarnos socialmente. Cuando una persona tiene una emoción positiva hacia otra, la oxitocina la potencia, pero si la empatía va hacia un sentido contrario, ésta promueve las emociones negativas.

  • ¿Cierto o falso?

La oxitocina se comporta como un potenciador de los sentimientos sociales como la agresividad, generosidad, empatía, confianza y la envidia.

Definitivamente……. ¡CIERTO!

Poema del día:

Yo vine
del Sur, de la Frontera.
La vida era lluviosa.
Cuando llegué a Santiago
me costó mucho cambiar de traje.
Yo venía vestido
de riguroso invierno.
Flores de la intemperie
me cubrían.
Me desangré mudándome
de casa.
Todo estaba repleto,
hasta el aire tenía
olor a gente triste.
En las pensiones
se caía el papel
de las paredes.
Escribí, escribí sólo
para no morirme.
Y entonces
apenas
mis versos de muchacho
desterrado
ardieron
en la calle
me ladró Teodorico
y me mordió Ruibarbo.
Yo me hundí
en el abismo

de las casas más pobres,
debajo de la cama,
en la cocina,
adentro del armario,
donde nadie pudiera examinarme,
escribí, escribí sólo
para no morirme.

Todo fue igual. Se irguieron
amenazantes
contra mi poesía,
con ganchos, con cuchillos,
con alicates negros.

Crucé entonces
los mares
en el horror del clima
que susurraba fiebre con los ríos,
rodeado de violentos
azafranes y dioses,
me perdí en el tumulto
de los tambores negros,
en las emanaciones
del crepúsculo,
me sepulté y entonces
escribí, escribí sólo
para no morirme.

Yo vivía tan lejos, era grave
mi total abandono,
pero aquí los caimanes
afilaban
sus dentelladas verdes.

Regresé de mis viajes.
Besé a todos,
las mujeres, los hombres
y los niños.
Tuve partido, patria.
Tuve estrella.

Se colgó de mi brazo
la alegría.
Entonces en la noche,
en el invierno,
en los trenes, en medio
del combate,
junto al mar o las minas,
en el desierto o junto
a la que amaba
o acosado, buscándome
la policía,
hice sencillos versos
para todos los hombres
y para no morirme.

Y ahora,
otra vez ahí están.
Son insistentes
como los gusanos,
son invisibles
como los ratones
de un navío
van navegando
donde yo navego,
me descuido y me muerden
los zapatos,
existen porque existo.
Qué puedo hacer?
Yo creo
que seguiré cantando
hasta morirme.
No puedo en este punto
hacerles concesiones.
Puedo, si lo desean,
regalarles
una paquetería,
comprarles un paraguas
para que se protejan
de la lluvia inclemente
que conmigo llegó de la Frontera,
puedo enseñarles a andar a caballo,
o darles por lo menos
la cola de mi perro,
pero quiero que entiendan
que no puedo
amarrarme la boca
para que ellos
sustituyan mi canto.
No es posible.
No puedo.
Con amor o tristeza,
de madrugada fría,
a las tres de la tarde,
o en la noche,
a toda hora,
furioso, enamorado,
en tren, en primavera,
a oscuras saliendo
de una boda,
atravesando el bosque
o en la oficina,
a las tres de la tarde
o en la noche,
a toda hora,
escribiré no sólo
para no morirme,
sino para ayudar
a que otros vivan,
porque parece que alguien
necesita mi canto.
Seré,
seré implacable.
Yo les pido que sostengan
sin tregua el estandarte
de la envidia.
Me acostumbré a sus dientes.
Me hacen falta.
Pero quiero decirles
que es verdad:
me moriré algún día
(no dejaré de darles
esa satisfacción postrera),
no hay duda,
pero moriré cantando.
Y estoy casi seguro,
aunque no les agrade esta noticia,
que seguirá
mi canto
más acá de la muerte,
en medio
de mi patria,
será mi voz, la voz
del fuego o de la lluvia
o la voz de otros hombres,
porque con lluvia o fuego quedó escrito
que la simple
poesía
vive
a pesar de todo,
tiene una eternidad que no se asusta
tiene tanta salud
como una ordeñadora
y en su sonrisa tanta dentadura
como para arruinar las esperanzas
de todos los reunidos
roedores.

Lee todo en: Oda a la envidia – Poemas de Pablo Neruda http://www.poemas-del-alma.com/pablo-neruda-oda-a-la-envidia.htm#ixzz4EEIroC00

Tema del día:

Usando cuentos infantiles para enseñar a nuestros niños sobre las emociones: La envidia

Los autores de Cuentos para prevenir, declaran como su objetivo de la publicación, aportar un instrumento a los padres y las madres para trabajar con sus hijos de entre 6 y 12 años en la prevención del consumo de drogas a través de la educación emocional.   El instrumento que nos ofrecen estos autores, es una serie de cuentos infantiles.  Porque nos dicen que los niños aprenden a través del juego, o sea todo aquello propio o relativo al juego o a la diversión. Jugar, nos dicen, es la manera que los niños tienen de conocerse y conocer también la realidad que les rodea.  El juego les permite inconscientemente interiorizar conceptos y habilidades que después les serán útiles para manejarse con sus amigos y con ellos mismos.

Al final de cada cuento, los autores incluyen una serie de preguntas diseñadas para orientarnos en cómo podemos usar el cuento para enseñar sobre las emociones que experimentan los personajes del cuento.

Vámonos a las preguntas que guiarán el segundo programa de esta serie: “Los cerezos de Villa Salada.”

¿Qué emociones aparecen en el cuento?  ¿Cuál es la emoción más importante?

¿Qué le ocurre a Pablo cuando aparece Eduardo Picante?

¿Qué emociones siente?

¿En qué sentido le ayuda don Federico Sal Gorda?

¿Qué le ocurre cuando don Federico le va dando ideas para superar la situación?

¿Qué le dice al final del cuento don Federico y por qué se lo dice?

¿Qué conclusión crees que debe de haber sacado Pablo?

La envidia es una emoción muy corriente que hemos sentido todos alguna vez.  Al igual que en la mayoría de las emociones, no es fácil identificarla porque se juntan muchos sentimientos contradictorios.  Si recuerdan, Pablo siente rabia, tristeza y agresividad en distintos momentos del cuento.  Además, es frecuente que hacia la persona envidiada se sienta una mezcla de admiración y odio, por la cualidad que ella tiene y tú no tienes, lo cual la hace aún más difícil de manejar.

Una labor importante de los padres y las madres es enseñar a identificar las emociones, a ponerles nombre.  Dotar a los hijos de vocabulario emocional es imprescindible para que ellos puedan luego reconocerlas.  En el cuento, don Federico le pone nombre a lo que siente Pablo y le ayuda a reconocer los síntomas de la envidia.

Don Federico sal Gorda le ofrece multitud de alternativas para que Pablo canalice positivamente su emoción.  Todas las emociones tienen una lectura positiva, ya que todas las emociones cumplen alguna función.  En este sentido, si piensas con objetividad en la envidia, te da información sobre lo que tú deseas o sobre lo que tú valoras.  Es decir, que si lo que tu hijo envida es un buen objetivo, ese sentimiento te permitirá ayudarle a buscarlo.

En ocasiones también ocurre que la habilidad envidiada no es un valor encomiable; entonces tu ayuda consistirá en que tu hijo sea consciente de a dónde le lleva intentar alcanzar ese valor.

En este sentido, don Federico, al final del cuento, le dice a Pablo: “Quizás la envidia pueda enseñarte a ser mejor persona, ya que te ayuda a saber qué deseas ser.  Pero no siempre lo que uno envidia de otros es bueno.”  Le aporta reflexiones para que Pablo sea consciente de que la envidia le ha ayudado a descubrir su necesidad de ser líder y aprovecha para hacerle reflexionar sobre si ese valor vale la pena o no.

Lo que nos lleva a darnos cuenta que aportar vocabulario emocional a los niños y hacerles conscientes de que las emociones nos aportan información muy valiosa sobre nosotros mismos es una labor importante que podemos llevar a cabo los educadores de la primera infancia, todas las personas con quienes los niños se relacionan, pero de una manera muy especial, los padres y madres quienes son los primeros y más importantes proveedores de cuidado y educación para sus hijos.

Bloque 2: Nuestros niños  

 

¡Fiesta! – Cumpleaños de julio

  1. Lupita Montoto
  2. Bryan Vazquez
  3. Josefa
  4. Raymundo Gutierrez
  5. Steven Schlueter
  6. Alexis Bahena
  7. Carmen Vazquez
  8. Jason Bahena

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Les invitamos a mandar los nombres de las personas que quieran felicitar por su cumpleaños durante el mes de julio, felicitaremos a los cumpleañeros en cada programa y el final del mes todos los que están en la lista, participaran en una rifa.

  1. Cuéntame un cuento:

Esta es la increíble historia de un niño muy singular. Siempre quería aquello que no tenía: los juguetes de sus compañeros, la ropa de sus primos, los libros de sus papás… y llegó a ser tan envidioso, que hasta los pelos de su cabeza eran envidiosos. Un día resultó que uno de los pelos de la coronilla despertó de color verde, y los demás pelos, al verlo tan especial, sintieron tanta envidia que todos ellos terminaron de color verde. Al día siguiente, uno de los pelos de la frente se manchó de azul, y al verlo, nuevamente todos los demás pelos acabaron azules. Y así, un día y otro, el pelo del niño cambiaba de color, llevado por la envidia que sentían todos sus pelos.

A todo el mundo le encantaba su pelo de colores, menos a él mismo, que tenía tanta envidia que quería tener el pelo como los demás niños. Y un día, estaba tan enfadado por ello, que se tiró de los pelos con rabia. Un pelo delgadito no pudo aguantar el tirón y se soltó, cayendo hacia al suelo en un suave vuelo… y entonces, los demás pelos, sintiendo envidia, se soltaron también, y en un minuto el niño se había quedado calvo, y su cara de sorpresa parecía un chiste malo.

Tras muchos lloros y rabias, el niño comprendió que todo había sido resultado de su envidia, y decidió que a partir de entonces trataría de disfrutar de lo que tenía sin fijarse en lo de los demás. Tratando de disfrutar lo que tenía, se encontró con su cabeza lisa y brillante, sin un solo pelo, y aprovechó para convertirla en su lienzo particular.
Desde aquel día comenzó a pintar hermosos cuadros de colores en su calva cabeza, que gustaron tantísimo a todos, que con el tiempo se convirtió en un original artista famoso en el mundo entero.

Pedro Pablo Sacristán

  1. Entre padres y educadores… consejos y reflexiones

La envidia es el resultado de no saber apreciar todo lo bueno que tenemos.

ESCUELA PARA PADRES

La envidia explicada a los hijos. (II)

La envidia es un sentimiento o estado mental, en el cual existe dolor o desdicha, por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes o cualidades superiores. Es la tristeza o pesar del bien ajeno. Es el deseo desordenado, de tener algo que no se posee. Los celos, producto de la envidia, están vinculados con el tener. 

La envidia está muy relacionada con el egoísmo de poseer y acumular, mucho más que otros. Se envidia por algo, y se termina envidiando por todo. Se envidia a otro y después se encierra en querer poseer, más que nadie o poseer lo que otro tiene, hasta llegar a robárselo, para satisfacer la envidia. 

“Envidia sana o positiva” es la emulación, superación o lucha, por copiar o imitar las virtudes y valores humanos o las ejemplares actitudes y acciones de otros. Eso no es el pecado de la envidia malsana, pues es una virtud, al tratar positivamente de imitar a los demás, trabajando, esforzándose y superándose, para mejorar como persona y lograr lo que se anhela. En la medida en que se acepta, que no se tiene envidia de otro o de otras cosas, o que la envidia es sana o positiva, se puede tolerar mejor al prójimo, tal cual es. No es lo mismo ser envidioso, que algo envidiable.

La envidia también es una expresión de hostilidad hacia alguien, a quien se percibe como superior y un deseo que apunta, no sólo a la posesión de esa ventaja, sino a la destrucción de ese superior. Conlleva un sentimiento de enfado, porque otra persona posee y disfruta algo deseable, incluyendo un impulso, que apunta a despojarla de ese algo o echarlo a perder. Suele provenir de la incapacidad de regular las emociones, de tener que esperar para satisfacer las necesidades o caprichos y de los problemas de autoestima.

La envidia es la base del resentimiento, porque no busca que a uno le vaya mejor, sino que al otro le vaya peor. Es la disposición, insensibilidad, pesar o desagrado por no tener algo y además querer conseguir ese algo, lo tenga quien lo tenga. Intentando si es necesario, arrancarlo por todos los medios, incluso con graves mentiras. Es un sentimiento u obsesión, que nunca produce nada positivo en el que la padece, sino que produce una insalvable infelicidad y amargura, además que alimenta el deseo de producir el mal a otros.

En los niños, la envidia se da en la mayoría de los casos, en relación con los objetos que quieren y no tienen. Esas actuaciones infantiles de rabietas, celos, rencores, etc. no corregidas, son las que les producirán en el futuro, envidias, sentimientos de inferioridad, baja autoestima, resentimientos, etc.

Los padres son los responsables de enseñar a los niños a compartir todo lo que tienen y a no querer lo de los demás, pues así disminuirá su tendencia de envidia, celos y frustración para el presente y el futuro. Por mucho que les cueste a los padres, si no ceden ante los berrinches y rabietas de los niños, conseguirán que estas bajen de frecuencia y potencia, de cantidad. Sobre todo, si las ignoran o consiguen desviarles la atención, hacia otras cosas. Para los padres, no satisfacer el objeto o situación de la envidia, suele ser difícil y vergonzoso, si las rabietas ocurren en presencia de otros familiares, pero no se deben olvidar, que será mucho más beneficioso para sus hijos. Las conductas desafiantes de algunos niños, producidas por la envidia y los celos, incluso generadas cuando son muy pequeños, están estrechamente asociadas al fracaso escolar, a la violencia con sus amigos, al retraso escolar, etc.

No es más rico quien más tiene, sino el que menos desea. Los padres tienen que poner énfasis en enseñar a sus hijos, en función de sus edades físicas y mentales, sobre el valor de lo que tienen y no sobre las cosas que no tienen, pero que desean. Explicándoles lo que ha costado a ellos o a sus padres lo que tienen, y las ventajas sobre otros muchos, que no tienen nada o no tienen tanto como ellos.

11 Principales situaciones donde se practica la envidia:

  1. La envidia en el trabajo. Principalmente en tiempos de crisis, donde los empleados se pelean por conseguir un ascenso o un aumento de sueldo. A ése se lo han dado y a mí no, que tengo más méritos.
  2. La envidia entre familias o componentes familiares que han triunfado o tienen otras formas de hacer las cosas, han tenido más suerte o han sabido hacerlo mejor.
  3. La envidia entre los adultos, relacionada con los signos externos: Moda, gastos, estudios, situación económica, situación social.
  4. La envidia entre las mujeres, sobre las más agraciadas, que ven a otras como competidoras a la hora de las relaciones amorosas con los hombres.
  5. La envidia entre los que se creen amigos, pero les separan culturas y formas de vidas diferentes u opuestas.
  6. La envidia incrustada por costumbres ancestrales, contra determinadas familias u otros grupos sociales, traducida en intolerancia y odio racial, que puede terminar como en las vendettas de la mafia.
  7. La envidia y el consumismo fomentada por los medios de comunicación, con las publicidades agresivas y engañosas. ¡Si no tienes tal cosa, no eres nadie! ¡Fíjate lo felices que son los que consumen tal producto!
  8. La envidia de los que no están dispuestos a sacrificarse, sobre los que se han sacrificado para sostener el amor, el matrimonio o una amistad, lo que es mucho más difícil y costoso que encontrarlo.
  9. La envidia que anula las defensas mentales y la fuerza de voluntad necesaria, para modificar las situaciones reales, que hacen daño a las personas, al bloquearles los sentimientos y situaciones ante los demás.
  10. La envidia psicológica, cuando va acompañada de un complejo de inferioridad, inseguridad e insatisfacción con uno mismo, frente a los demás, motivada por la diferencia de las características o rasgos físicos propios, (belleza, altura, cuerpo, color, peso, etc.), celos infundados, inteligencia, relaciones amorosas o sociales.
  11. La envidia contra los que han triunfado en algún orden de la vida que produce tanto resentimiento, que a algunos no les importa sacarse un ojo, si el otro se queda ciego.

Envidia

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.

Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.

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La envidia es una declaración de inferioridad.

Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

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Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien.

Proverbio árabe

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La envidia es causada por ver a otro gozar de lo que deseamos; los celos, por ver a otro poseer lo que quisiéramos poseer nosotros.

Diógenes Laercio (S. III AC-?) Historiador griego.

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La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.

Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.

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¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.

Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

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La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.

Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.

En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia, y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia.

Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.

 

Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos.

Chumy Chúmez (1927-2003) Humorista gráfico y escritor español.

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Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos.

François de La Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

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  • Despedida – Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 10:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

Fuentes de Información utilizadas para este programa

https://www.ceapa.es/sites/default/files/Documentos/cuentos%20para%20prevenir.pdf

http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/la-cabeza-de-colores

Escuela para padres:

https://blog.micumbre.com/2012/03/29/la-envidia-explicada-a-los-hijos-ii/

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