Programa 93. ¿Qué es la pérdida de audición?

Miércoles 5 de junio del año 2013

Bienvenidos a su programa

APOYANDO FAMILIAS – APRENDIENDO JUNTOS

Programa #94

¿Qué es la pérdida de audición?

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

La tercera parte:

Nuestros facilitadores este día son: Lupita Montoto, Diego Campoverde-Cisneros y su servidora, Romilia Schlueter.

Nuestras expertas este día: Elizabeth Seeliger, AuD,  y Rebecca Martin, MPH

En cabina llame al: 321-1480 Mensajes de texto: 60193

Tú sabes qué es la audición, ¿pero qué es la pérdida de audición? La pérdida de audición, o los impedimentos auditivos, ocurren cuando hay un problema con una o más partes del oído o los oídos (cuando hay un “impedimento” significa que algo no funciona correctamente o como debería).

Una persona que pierde la audición tal vez pueda oír algunos sonidos o nada en absoluto. Las personas también pueden usar los términos sordo, sordera o dificultad para oír cuando hablan sobre la pérdida de audición.

Aproximadamente tres de cada 1000 bebés nacen con pérdida de audición, lo que convierte a este trastorno en la anomalía congénita más frecuente. Un problema auditivo también puede desarrollarse en una etapa posterior de la vida.

Cómo funciona la audición

Para comprender cómo y por qué ocurre la pérdida de audición, es útil saber cómo funciona el oído. El oído está formado por tres secciones: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Estas partes funcionan juntas para que puedas escuchar y procesar los sonidos. El oído externo, o pabellón auricular (la parte que puedes ver), capta las ondas sonoras que luego viajan a través del canal auditivo externo.

Cuando las ondas sonoras llegan al tímpano en el oído medio, el tímpano comienza a vibrar. Cuando el tímpano vibra, mueve tres huesos diminutos que se encuentran en el oído. Estos reciben el nombre de martillo, yunque y estribo, y ayudan a que el sonido avance en su recorrido hacia el oído interno.

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Luego, las vibraciones viajan hasta la cóclea, una cavidad llena de líquido y recubierta por células que tienen miles de cilias diminutas en sus superficies. Hay dos tipos de células ciliadas: las externas y las internas. Las vibraciones sonoras provocan el movimiento de los cilias diminutas. Las células ciliadas externas captan la información sonora, la amplifican (la hacen más fuerte) y la afinan. Las células ciliadas internas envían la información sonora al nervio auditivo, que luego la envía al cerebro, lo que te permite escuchar.

Tipos de pérdida de audición

Hay cinco tipos diferentes de pérdida de audición: conductiva, sensorial, mixta (conductiva y sensorial combinadas), neural y central.

  • Pérdida de audición conductiva: ocurre cuando hay un problema en una parte del oído externo o medio. En la mayoría de los niños con pérdida de audición conductiva, la pérdida de la audición es leve y suele ser temporal, porque, en la mayoría de los casos, el tratamiento médico puede ser de ayuda.
  • Pérdida de audición sensorial: ocurre cuando la cóclea no funciona correctamente porque las diminutas células ciliadas están dañadas o destruidas. Dependiendo de la pérdida auditiva, un niño podría: escuchar la mayoría de los sonidos (aunque estarían apagados); escuchar cuando hay silencio, pero no cuando hay ruido; escuchar solo algunos sonidos o no escuchar absolutamente nada. La pérdida de audición sensorial casi siempre es permanente, y es posible que la capacidad de un niño para hablar normalmente se vea afectada.
  • Pérdida de audición neural: ocurre cuando hay un problema con la conexión entre la cóclea y el cerebro. Neural significa relacionado con los nervios; por lo tanto, la pérdida de audición neural implica que el nervio que transmite los mensajes de la cóclea al cerebro está dañado.
  • Pérdida de audición central: ocurre cuando la cóclea funciona correctamente, pero no así partes del cerebro. Es un tipo menos frecuente de pérdida de audición y es más difícil de tratar.

¿Qué causa la pérdida de audición?

La pérdida de audición puede ocurrir porque una persona nació con partes del oído que no se formaron correctamente y no funcionan bien. Hay otros problemas que pueden surgir en una etapa posterior debido a una lesión o una enfermedad, que incluyen:

  • tener líquido en el oído medio
  • sufrir infecciones graves, como meningitis
  • sufrir lesiones en la cabeza
  • escuchar música muy fuerte, especialmente con auriculares o audífonos
  • estar reiteradamente expuesto a sonidos fuertes, como los de las máquinas

Muchos niños han tenido infecciones en los oídos, lo que también puede causar pérdida de audición. Es poco frecuente que una infección en el oído provoque pérdida de audición; sin embargo, debes visitar al médico si tú o tus padres sospechan que tienes una infección.

¿Qué pruebas realiza un médico para diagnosticar pérdida de audición?

Si un médico piensa que un bebé o un niño pueden tener pérdida de audición, les recomendará a los padres que lleven al pequeño a un audiólogo. Un audiólogo está especialmente capacitado para evaluar y brindar ayuda con los problemas relacionados con la pérdida de audición.

Un audiólogo pediátrico evalúa la audición de un niño mediante diferentes tipos de exámenes. Incluso, hay exámenes de la audición para los bebés. Tal vez te hayan hecho un examen de la audición cuando usaste auriculares y tuviste que levantar la mano izquierda o la derecha para indicar que podías oír con cada oído.

Si un audiólogo determina que un niño tiene pérdida de audición, le recomendará un tratamiento y le sugerirá a la familia que trabaje con un equipo especial. Este equipo puede ayudar a determinar cuál es el método más adecuado para que el niño aprenda y se comunique.

¿Cómo se trata la pérdida de audición?

El tipo de tratamiento depende del tipo de pérdida de audición, de su gravedad y de las demás necesidades del niño. Los tratamientos frecuentes incluyen medicamentos, cirugías, audífonos y otros dispositivos de ayuda para la audición que, al resaltar las voces, ayudan a que los niños escuchen mejor cuando el entorno es ruidoso. Con tratamiento, la mayoría de los niños podrá volver a escuchar normalmente.

Los audífonos son una especie de amplificadores diminutos. Ayudan a que una persona escuche mejor los sonidos e, incluso, pueden captarlos, de modo que lo que los niños oyen es más claro. Los audífonos envían sonidos amplificados (mediante vibraciones sonoras) desde el martillo y el oído medio al oído interno o la cóclea. Se encuentra disponible una tecnología de audífonos que pueden ajustar el volumen de los sonidos automáticamente.

Para algunos niños que no pueden oír ni entender las palabras incluso con la ayuda de audífonos, existe un dispositivo llamado implante coclear. Se trata de una pieza de equipo electrónico muy diminuta que se coloca en la cóclea durante un procedimiento quirúrgico. Hace el trabajo de las células ciliadas dañadas o destruidas en la cóclea al convertir los sonidos en señales eléctricas que estimulan directamente el nervio auditivo.

Aprendizaje y comunicación

Un niño con pérdida de audición puede asistir a una escuela especial, tomar clases especiales en una escuela común o estar en una clase común. En función de la gravedad de su pérdida de audición, algunos niños pueden trabajar con audiólogos o patólogos del habla y del lenguaje para desarrollar sus capacidades auditivas y del habla.

Es posible que, para comunicarse, algunas personas con pérdida de audición deban usar técnicas especiales como las siguientes:

  • lectura del habla, que supone mirar atentamente los labios de una persona, sus expresiones faciales y gestos para entender las palabras habladas
  • lenguaje de señas americano (ASL), que utiliza los movimientos de las manos para permitir que las personas sordas se comuniquen sin hablar
  • palabra complementada e inglés por señas exactas, que utilizan figuras con las manos para traducir lo que se está diciendo; estas técnicas están pensadas para ser usadas con el lenguaje hablado para ayudar a las personas a entender cualquier cosa que no puedan comprender a través de la lectura de los labios

¿Qué sucede cuando hay que hablar por teléfono? Gracias a un dispositivo de telecomunicación (también llamado TDD), se puede mantener una conversación por escrito, en lugar de hablada. Los mensajes aparecen en una pantalla especial o en una copia impresa.

Tal vez te preguntes cómo hace una persona que no oye bien para ver una película o ver televisión. Los programas de TV y las películas subtitulados incluyen el texto en la parte inferior de la pantalla, para que los hipoacúsicos puedan leer y seguir la acción.

De modo que los niños con pérdida de audición pueden ir a la escuela, hablar por teléfono y ver una película. Si eso se parece mucho a la vida de un niño normal, tienes razón.

Evaluación de la audición en los niños

En los primeros años de vida, la audición es un aspecto fundamental del desarrollo social, emocional y cognitivo de un niño. Incluso una pérdida leve o parcial de la audición puede afectar la capacidad de un niño de hablar y entender el lenguaje.

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La buena noticia es que los problemas de la audición son tratables si se los toma a tiempo, idealmente antes de que un bebé cumpla tres meses. Por lo tanto, es importante hacer exámenes tempranos de la audición de su hijo y evaluaciones regulares.

Causas de la pérdida de audición

La pérdida de audición es una anomalía congénita frecuente que afecta aproximadamente entre uno y tres de cada 1000 bebés. Una cantidad de factores puede llevar a la pérdida de audición, y, casi la mitad de las veces, no se encuentra una causa.

Puede ocurrir la pérdida de audición si un niño:

  • nació de manera prematura
  • permaneció en la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU)
  • tuvo una alta concentración de bilirrubina y necesitó una transfusión
  • recibió medicamentos que pueden causar la pérdida de audición
  • tiene antecedentes familiares de pérdida de audición infantil
  • tuvo complicaciones en el parto
  • tuvo infecciones frecuentes en los oídos
  • tuvo infecciones, como meningitis o citomegalovirus
  • estuvo expuesto a sonidos o ruidos muy fuertes, incluso por un tiempo corto

 ¿Cuándo se debe evaluar la audición?

En la mayoría de los niños que nacen con pérdida de audición es posible hacer un diagnóstico mediante una prueba de la audición. Sin embargo, en algunos casos, este trastorno se debe a infecciones, traumas y niveles de ruido perjudiciales, y el problema no se manifiesta hasta una etapa posterior de la niñez. De modo que es importante evaluar la audición de los niños periódicamente durante el crecimiento.

Hay que hacerle a su bebé recién nacido una prueba de la audición antes del alta hospitalaria. Actualmente, todos los estados y territorios de los Estados Unidos han establecido un Programa de Detección Auditiva e Intervención Tempranas (Early Hearing Detection and Intervention, EHDI), a fin de identificar a todos los niños nacidos con pérdida de audición permanente antes de que cumplan tres meses y brindarles servicios de intervención antes de que cumplan seis meses. Si la prueba no se realiza o el bebé nació en casa o en una maternidad, es importante que se haga dentro de las tres primeras semanas de vida.

Si la prueba de audición del bebé no es satisfactoria, no necesariamente significa que tiene pérdida de audición. Debido a que los restos o el líquido en el oído pueden dificultar la prueba, esta suele realizarse nuevamente para confirmar el diagnóstico.

Si la prueba inicial de la audición del recién nacido no es satisfactoria, es importante repetirla en el término de tres meses, para poder comenzar un tratamiento de inmediato. El tratamiento para la pérdida de audición puede ser más eficaz si se comienza antes de que el niño cumpla seis meses.

Los niños cuya audición es aparentemente normal deben continuar con las evaluaciones de la audición en las visitas regulares al médico. Por lo general, las pruebas de la audición se realizan a los 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15 y 18 años, y en cualquier otro momento si hay un motivo de preocupación.

No obstante, si su hijo parece tener un problema auditivo, si el desarrollo del habla no parece normal o si es difícil entender lo que el niño dice, hable con el médico.

Síntomas de la pérdida de audición

Incluso si la prueba de la audición del recién nacido es satisfactoria, siga observando los signos que indican que la audición es normal. Algunos logros auditivos que su hijo debe alcanzar en el primer año de vida:

  • La mayoría de los lactantes recién nacidos se sobresaltan o “asustan” ante los ruidos fuertes y repentinos.
  • A los tres meses, un bebé por lo general reconoce la voz de los padres.
  • A los seis meses, por lo general un lactante puede mirar o girar la cabeza hacia el lugar desde donde proviene un sonido.
  • Es frecuente que, a los 12 meses, un niño pueda imitar algunos sonidos y decir unas pocas palabras, como “mamá” o “adiós”.

A medida que el bebé crece hasta convertirse en un niño pequeño, los signos de pérdida de audición pueden incluir:

  • limitaciones en el habla, habla deficiente o falta de habla
  • falta de atención frecuente
  • dificultades de aprendizaje
  • necesidad de subir el volumen del televisor
  • falta de respuesta al nivel ruido conversacional o respuesta inadecuado

 Tipos de pérdida de audición

La pérdida de audición conductiva es causada por una interferencia en la transmisión del sonido al oído interno. Los lactantes y los niños pequeños frecuentemente desarrollan pérdida de audición conductiva debido a infecciones en los oídos. Esta pérdida de audición suele ser leve, transitoria y tratable con medicamentos o cirugía.

La pérdida de audición neurosensorial se relaciona con la malformación, la disfunción o el daño en el oído interno (cóclea) y, en contadas ocasiones, se debe a problemas en la corteza auditiva del cerebro. El tipo más común es la pérdida de audición coclear, y esto puede afectar a una parte específica de la cóclea (células ciliadas internas, células ciliadas externas o ambas). Por lo general, existe al momento del nacimiento y puede ser hereditaria o causada por una serie de problemas médicos, aunque a veces su origen es desconocido. Este tipo de pérdida de audición suele ser permanente.

El grado de pérdida de audición neurosensorial puede ser leve, moderado, grave o profundo. A veces, la pérdida es progresiva (la audición es cada vez más deficiente) y en ocasiones es unilateral (un oído solamente).

Debido a que la pérdida de audición puede ser progresiva, deben realizarse pruebas audiológicas repetidas. Por lo general, la pérdida de audición neurosensorial no se puede revertir médica ni quirúrgicamente; sin embargo, los audífonos pueden ser de ayuda para los niños con este tipo de pérdida de audición.

La pérdida de audición mixta ocurre cuando están presentes la pérdida de audición conductiva y la neurosensorial.

La pérdida de audición central ocurre cuando la cóclea funciona correctamente, pero no así otras partes del cerebro. Es un tipo menos frecuente de pérdida de audición y es más difícil de tratar.

Los trastornos de procesamiento auditivo (APD) no son exactamente un tipo de pérdida de audición porque las personas que los padecen suelen escuchar bien cuando el entorno es silencioso. Sin embargo, la mayoría tiene grandes dificultades para escuchar cuando hay ruidos, que representa el entorno típico en el que vivimos. En la mayoría de los casos, los APD se pueden tratar con una terapia adecuada.

Cómo se evalúa la audición

Se pueden usar varios métodos para evaluar la audición de un niño, en función de su edad, desarrollo y estado de salud.

Las pruebas del comportamiento implican la observación cuidadosa de la respuesta conductual del niño a los sonidos, como el discurso calibrado y los tonos puros. Los tonos puros son las distintas frecuencias de los sonidos. Algunas veces se usan otras señales calibradas para obtener información sobre la frecuencia.

Las posibles respuestas conductuales son: que un lactante realice movimientos oculares, que un niño pequeño gire la cabeza, que un niño en edad preescolar coloque la pieza de un juego o que un niño en edad escolar levante la mano. Las respuestas habladas pueden incluir la identificación de una palabra en imágenes o la repetición de palabras a niveles suaves o cómodos. Los niños muy pequeños son capaces de realizar una serie de pruebas de comportamiento.

Pruebas fisiológicas

Las pruebas fisiológicas no son pruebas de audición, sino mediciones que pueden calcular en parte la función auditiva. Se las utiliza para los niños que no se pueden evaluar desde el punto de vista del comportamiento (porque son muy pequeños, tienen un retraso en el desarrollo u otros problemas médicos) y a cualquier edad para determinar qué función del sistema auditivo es la que falla.

Prueba de respuesta auditiva evocada del tronco del encéfalo (ABR)

Para esta prueba, se colocan diminutos auriculares en los canales auditivos y pequeños electrodos (que se parecen a pequeños adhesivos), y se acomodan detrás de la cabeza y sobre la frente. Por lo general, se introducen sonidos similares a clics a través de los auriculares, y los electrodos miden la respuesta del nervio auditivo a los sonidos. Una computadora calcula la media de estas respuestas y muestra formas de onda.

El lactante puede estar dormido naturalmente o sedado para esta prueba. A los niños mayores dispuestos a cooperar se les realiza la prueba en un ambiente silencioso mientras están concentrados en imágenes.

Puesto que existen formas de onda características para la audición normal en ciertas partes de la gama de sonidos, un ABR normal puede predecir con bastante exactitud que el oído interno y la parte inferior del sistema auditivo (tronco del encéfalo) funcionan normalmente en esa sección de la gama. Un ABR anormal puede deberse a la pérdida de audición, pero también a algunos problemas médicos o dificultades en la medición.

Prueba de emisiones otoacústicas (OAE)

Esta prueba breve se realiza con un lactante dormido o un niño mayor que puede permanecer sentado sosegadamente. Se coloca una sonda pequeña en el canal del oído, y luego se introducen muchos sonidos de tipo pulso y se graba una respuesta de tipo “eco” de las células ciliadas externas del oído interno. Una computadora calcula la media de estas grabaciones.

Una grabación normal está asociada con el correcto funcionamiento de las células ciliadas externas. En algunos casos, a pesar de que el funcionamiento de las células ciliadas externas es correcto, puede haber pérdida de audición si se debe a problemas en otras partes de las vías auditivas.

Las pruebas de ABR o el OAE se utilizan en los hospitales para hacer exámenes a los recién nacidos. Si el examen de un bebé no resulta satisfactorio, la prueba por lo general se repite. Si el examen vuelve a indicar que hay un problema, se deriva al bebé para una evaluación completa de la audición.

Timpanometría

La timpanometría no es una prueba de audición sino un procedimiento que puede demostrar si el tímpano se mueve satisfactoriamente cuando se introducen un sonido suave y aire a presión en el canal auditivo. Es útil para identificar problemas en el oído medio, como la acumulación de líquido detrás del tímpano.

Un timpanograma es una representación gráfica de una timpanometría. Una línea “plana” en un timpanograma puede indicar que el tímpano está inmóvil, mientras que un patrón “de picos” suele indicar que el funcionamiento es normal. Junto con la timpanometría se debe realizar un examen visual del oído.

Prueba de reflejo muscular del oído medio (MEMR)

La prueba de MEMR evalúa la respuesta del oído a los sonidos fuertes. En un oído sano, los sonidos fuertes estimulan un reflejo y provocan la contracción de los músculos del oído medio.

Para la prueba del MEMR (también llamada prueba de reflejo acústico) se introduce una sonda de goma en el canal auditivo. Se envían sonidos fuertes a través de las sondas colocadas en los oídos, y una máquina registra si los sonidos estimulan un reflejo. A veces, la prueba se realiza mientras el niño duerme.

¿Quiénes realizan las pruebas de audición?

Un audiólogo pediátrico se especializa en evaluar y ayudar a los niños con pérdida de audición, y trabaja en estrecha colaboración con médicos, educadores y terapeutas del habla y el lenguaje.

Los audiólogos tienen una gran capacitación especializada. Poseen maestrías o doctorados en audiología, han realizado residencias y están certificados por la Asociación Estadounidense del Habla, el Lenguaje y la Audición (American Speech-Language-Hearing Association) (Certificado de Competencia Clínica en Audiología o CCC-A, por sus siglas en inglés), o bien son Miembros de la Academia Estadounidense de Audiología (Fellows of the American Academy of Audiology o F-AAA, por sus siglas en inglés).

Tratamiento para la pérdida de audición

Los audífonos son el principal tratamiento no médico para la pérdida de audición neurosensorial. El tipo de pérdida de audición más común incluye la disfunción de células ciliadas externas; los audífonos permiten amplificar el sonido para superar este problema. Los componentes básicos de un audífono son el micrófono, el amplificador y el receptor. Una serie de opciones de circuitos modifican la forma en que el audífono hace que ciertos sonidos sean más fuertes.

Hay varios modelos de audífonos; algunos se usan en el cuerpo mientras que otros se colocan detrás o dentro de la oreja. Algunos audífonos especializados se fijan en el hueso del cráneo para enviar ondas de sonido directamente a la cóclea y pueden utilizarse en los casos de pérdida de audición conductiva no tratable con audífonos estándar.

Ningún modelo o fabricante específico es mejor: la selección del audífono depende de las necesidades individuales del niño. La mayoría de los niños con pérdida de audición bilateral (en ambos oídos) usan dos audífonos.

Los audífonos son costosos debido a su tecnología sofisticada, y su costo mínimo es de varios cientos de dólares. Lamentablemente, las compañías de seguros de salud no suelen cubrirlos, aunque varios estados exigen ahora que el seguro cubra al menos parte del costo. En caso de problemas financieros, una familia puede reunir las condiciones para recibir ayuda a través de un programa gubernamental.

Un dispositivo especializado de amplificación llamado sistema de FM puede ser de ayuda en la escuela. A veces, los sistemas de FM reciben el nombre de “entrenadores auditivos”. Pueden estar disponibles en el aula para mejorar la audición en entornos grupales o ruidosos y, también, pueden adaptarse para su uso personal o en el hogar. Otros dispositivos de ayuda para la audición o de alerta pueden ser útiles para los niños mayores.

Además de los audífonos o los sistemas de FM, la rehabilitación de la audición puede incluir terapia auditiva o para escuchar y lectura del habla (de los labios).

Un implante coclear no permite recuperar la audición, sino que transmite información acústica a través de la cóclea dañada directamente al nervio de la audición. Está destinado a los niños con pérdida de audición profunda para los que los audífonos no son de utilidad.

Visitando al Audiólogo

Poder oír bien hace la vida más fácil. Puedes oír lo que ocurre a tu alrededor (¡Uy! Parece que un camión se acerca!). Y también puedes oír lo que otras personas opinan sobre lo que tu dices. Eso es importante porque puedes asegurarte que tus palabras se entienden para que otros puedan entenderte.

Problemas de audición

Algunas veces los niños tienen problemas al oír. Frecuentemente, estos problemas se diagnostican cuando todavía son bebés. Si los padres o los doctores se dan cuenta de que el infante o niño(a) tiene un problema de audición, pueden comenzar a tomar los pasos necesarios para ayudarlo a oír mejor. Si un niño(a) de mayor edad desarrolla un problema de audición, él o ella también pueden obtener ayuda.

Una de las mejores personas a la que se debe acudir cuando hay un problema de audición es un audiólogo. Un audiólogo es un especialista que ha sido entrenado para entender cómo funciona la audición y como ayudar a los a los niños(as) que no pueden oír con normalidad.

Un niño(a) con problemas de audición puede tener este problema por algo tan simple como exceso de cera en los oídos. Un doctor puede solucionar este problema y ayudar a que el niño(a) pueda oír de nuevo con normalidad. Pero los problemas de audición también pueden ser más complicados – pareciéndose un poco a cómo resolver un misterio. ¿Por qué? Porque el oído está formado por varias partes, en su mayoría el oído está escondido dentro de tu cabeza, y está conectado con tu cerebro. Para poder oír, tus oídos necesitan a tu cerebro y tu cerebro necesita a tus oídos.

Un audiólogo puede ayudar a encontrar dónde está el problema cuando un niño(a) no puede oír. Él o ella pueden enviar un reporte al pediatra del niño(a) para que puedan trabajar juntos y resolver el problema. Los niños(as) que sufren de problemas en los oídos pueden visitar a un audiólogo con frecuencia para ver cómo los tratamientos están haciendo efecto y asegurarse de que no han habido cambios en la audición.

¿Qué voy a sentir?

Cuando tengas cita con tu médico, puede que te sientas nervioso(a). El audiólogo lo sabe, así que él o ella te explicarán el examen al que te someterás y las pruebas que se realizarán. Tendrás que aceptar que examinen tus oídos durante estas pruebas, pero generalmente visitar al audiólogo no duele.

Probablemente has tenido un examen con otoscopio durante tus chequeos regulares en la consulta de tu doctor. Un otoscopio es un instrumento que puede utilizarse para ver el interior de tu oído. El cual es oscuro y para ello el otoscopio tiene una luz. El audiólogo lo utilizará para ver el interior del oído. Durante este proceso puede que hale levemente tu oreja para revisar el interior de tu oído desde varios ángulos, lo que le ayudará a ver cualquier elemento fuera de lo común que explique por qué estas oyendo con dificultad.

Después de haber examinado tu oído, el audiólogo querrá medir cómo está funcionando. Una de las formas de hacerlo es mediante una prueba llamada timpanometría. Timpanometría analiza cómo se mueve tu tímpano. ¿Sabías que tu tímpano se mueve? Un tímpano normal vibra (se mueve hacia adelante y hacia atrás) como respuesta al sonido que entra en tus oídos. Pero si tu tienes líquido detrás de tu tímpano, este no se moverá y ello afectará cómo oyes. Tener líquido detrás del tímpano también puede ocasionar dolor.

Para hacer una prueba del tímpano, el audiólogo colocará un instrumento suave dentro de tu oído durante algunos segundos. No deberá dolerte, pero puede que sientas un poco de presión. Este instrumento detectará el movimiento de tu tímpano el cual se reflejara mediante un grupo de líneas en la pantalla de la máquina a la que está conectado o en un papel que imprime esta máquina. Pregúntale a tu audiólogo cómo se ve el tuyo.

Las líneas reflejadas en esta prueba le dicen a tu audiólogo cómo reacciona tu tímpano. Si este no vibra como debiera, es una señal sobre lo que está ocasionando problemas con tu audición. Algunas veces, puede que sea una infección de oído y las medicinas para ello te ayudarán. Otras veces, te harán falta más exámenes para encontrar el problema y resolverlo.

¡Ahora escucha esto!

Si tu audiólogo quiere hacerte pruebas de audiometría, él o ella necesitarán tu ayuda. Estas pruebas se hacen para ver cuán bien – o mal – oyes en cada oído. Probablemente te pondrán audífonos para que escuches diferentes sonidos. Puede que incluso vayas a un cuarto acondicionado a prueba de sonidos para hacer esta prueba. Estos cuartos especiales están diseñados para no dejar entrar ningún tipo de sonido. De esta forma tendrás completo silencio para realizar tu prueba y nada te impedirá escuchar los sonidos que te administren.

Este examen durará de 30 minutos a una hora, dependiendo de cuántos sonidos y pruebas diferentes el audiólogo quiera realizar. Él o ella puede que hagan pruebas de audiometría “pure tone”, las cuales se hacen para averiguar qué tonos y volúmenes puedes escuchar. El audiólogo puede que te haga escuchar sonidos para que los repitas.

Existe otra prueba que mide cómo está funcionando tu oído interno. Para hacer pruebas en el oído interno, el cual está compuesto de huesos, deberás ponerte una banda especial mientras escuchas diferentes sonidos. Estos necesitan estar ajustados a tu cabeza para medir cómo vibran los huesos. Generalmente, uno de los extremos de los audífonos estará colocado detrás de tu oído y el otro extremo enfrente de tu otro oído.

Antes de realizar la prueba de audiometría, te darán algunas instrucciones sobre cómo hacer señales que puedes oír los sonidos y en qué oído las percibes. Por ejemplo, puede que te pidan que presiones un botón o levantes tu mano cuando oigas un sonido o una palabra.

Una vez que tengas los audífonos en tu cabeza de la manera correcta, el audiólogo irá otra habitación desde donde podrá monitorizar la prueba. Puede que haya una ventana entre esta habitación y la tuya, pero el vidrio será algo oscuro. Esto está hecho a propósito porque el audiólogo no quiere que sepas todo lo que él o ella está haciendo. Si fuera así, te darías cuenta cuando el doctor utiliza sus manos para enviarte un sonido y esto podría darte una pista de que te van a enviar un sonido. Esto afectaría los resultados. Si no puedes ver al doctor, estarás solamente oyendo y la prueba solo medirá lo que debe: tu capacidad de oír.

¿Cuál es mi nota?

¡Buenas noticias! A las pruebas de audiometría no se les asignan notas como las que te dan en la escuela. Puede que tu audiólogo te diga cómo hiciste la prueba en el audiograma -una tabla que indica cuán bien oyes. Un audiograma utiliza decibelios – una forma de medir el sonido- para confirmar cómo oyes. Los sonidos leves no tienen tantos decibelios como los fuertes. Tu audiograma confirmará cuántos decibelios puedes escuchar.

Pero escuchar comprende mucho más que sonidos fuertes o leves. También involucra frecuencia y tono, los cuales pueden ser algo difíciles de entender, pero puedes comenzar por entenderlo como un tipo de sonido. Por ejemplo, el sonido de un metal puede que sea un sonido con un timbre alto y un contrabajo uno leve, de bajo timbre o tono. Tu audiograma también confirmará cómo oyes diferentes timbres o tonos.

La Perdida de la Audición e Instrumentos para Ayudar a Oír

Las pruebas para medir la audición en los niños(as) puede que enseñen que él o ella tienen pérdida de la audición. El problema puede afectar a un oído o a los dos. La buena noticia es que existen muchos tratamientos para los niños(as) que tienen pérdida de la audición.

Los instrumentos o aparatos para ayudar a mejorar la audición abundan. Estos son pequeños objetos que tienen micrófonos y emiten sonidos más altos para que la persona con pérdida de la audición pueda escucharlos. Algunas veces, intervenciones quirúrgicas pueden arreglar todo o parte del problema. Si una operación solamente mejora un poco la capacidad de oír de una persona, utilizar un dispositivo para la audición puede ayudar a que la persona oiga aun mejor.

Los niños(as) con problemas de audición también pueden recibir otro tipo de ayuda. Pueden ir a escuelas especiales, donde todos los niños(as) que asisten tienen problemas relacionados con la audición. O pueden acudir a las escuelas regulares y recibir un poco más de ayuda cuando sea necesario. Dentro o fuera de la escuela, el niño(a) puede recibir terapia del lenguaje para ayudarle a hablar y a entender a otras personas.

Si tú eres un niño(a) que tiene problemas de audición, hay muchas personas que quieren ayudarte a que oigas tan bien como puedas – para que también puedas ser tan independiente como quieras. ¿Quién esta en tu equipo? Tú, tu familia, tus amigos, tus maestros, doctores, terapeuta y especialmente ¡tu audiólogo!

Tratamiento y servicios de intervención

No hay un tratamiento o intervención única ideal para todos los niños que sufren algún tipo de sordera o sus familias. Los planes de intervención adecuados incluirán observación, seguimiento y cambios necesarios a medida que se estén llevando a cabo.  Existen muchas opciones para los niños con pérdida auditiva y sus familias.

Algunos tratamientos e intervenciones consisten en:

  • Consultar a un profesional (o un equipo de profesionales) que enseñen al niño y a su familia a comunicarse.
  • Adquirir algún tipo de dispositivo para la audición, como un audífono.
  • Participar en grupos de apoyo.
  • Aprovechar otros recursos disponibles para los niños con pérdida auditiva y sus familias.

Intervención temprana y educación especial

Intervención temprana (0-3 años de edad)

La pérdida auditiva puede afectar la capacidad del niño para desarrollar el habla, el lenguaje y las destrezas sociales. Mientras más pronto sea atendido un niño sordo o con problemas de audición, más probabilidades habrá de que desarrolle su máximo potencial en el habla, el lenguaje y la socialización.

Los servicios de intervención temprana ayudan a los niños pequeños con pérdida auditiva a aprender las destrezas del lenguaje y otras destrezas importantes. Los estudios muestran que los servicios de intervención temprana pueden mejorar significativamente el desarrollo del niño.

A los bebés que se les diagnostica pérdida auditiva se les debe comenzar a atender lo antes posible, a más tardar a los 6 meses de edad.

Existen muchos servicios disponibles a través de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades 2004 (IDEA 2004). Los servicios para los niños desde el nacimiento hasta los 36 meses de edad se denominan servicios de Intervención Temprana o Parte C. Aun cuando a su niño no se le haya diagnosticado pérdida auditiva, puede ser que reúna los requisitos para recibir servicios de intervención temprana. La Ley sobre Personas con Discapacidades (IDEA 2004) establece que los niños menores de 3 años (36 meses) que tengan un riesgo de padecer retrasos en el desarrollo pueden recibir estos servicios. Cada estado proporciona estos servicios por medio de un sistema de intervención temprana. A través de este sistema, usted puede solicitar una evaluación del niño.

Para obtener más información:
Servicios de intervención temprana para bebés y niños pequeños (0-3 años)

Educación especial (3-21 años)

La educación especial consiste en métodos de enseñanza acordes a las necesidades educativas y de desarrollo de los niños de mayor edad con discapacidades o de aquellos que presentan deficiencias en el desarrollo. El sistema escolar público proporciona estos servicios. Estos servicios están disponibles a través de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades 2004 (IDEA 2004), Parte B.

Para obtener más información:
Educación especial para niños y jóvenes (3-21 años)

Programa de Detección Auditiva e Intervención Tempranas (EHDI)

Todos los estados cuentan con un programa de Detección Auditiva e Intervención Tempranas (EHDI, por sus siglas en inglés), cuya función es identificar a los bebés y niños con pérdida auditiva y promover la realización oportuna de exámenes de seguimiento y la prestación de servicios o intervenciones para las familias de niños con pérdida auditiva. Si su hijo tiene pérdida auditiva o a usted le preocupa que pueda tener problemas de audición, llame a la línea telefónica gratuita 1-800-CDC-INFO o comuníquese con el coordinador del programa local de EHDI (en inglés)  para obtener información sobre los servicios disponibles en su estado.

Tecnología

Muchas personas con sordera o deficiencias auditivas conservan algún nivel de audición. El nivel de audición de una persona sorda o con deficiencias auditivas se llama “audición residual”. La tecnología no “cura” la pérdida auditiva, pero puede ayudar a un niño a aprovechar al máximo su audición residual. Los padres de familia que optan por utilizar esta tecnología para sus hijos tienen muchas opciones:

  • Audífonos
  • Implantes cocleares
  • Prótesis auditivas ancladas al hueso
  • Otros dispositivos de ayuda

Audífonos

Los audífonos aumentan el volumen del sonido. Los pueden usar las personas de todas las edades, incluidos los bebés. Los bebés con pérdida auditiva puede que distingan mejor los sonidos si usan audífonos. Esto puede darles la oportunidad de aprender a hablar desde que son pequeños.

Hay muchos estilos de audífonos para los distintos tipos de pérdida auditiva. Para los niños pequeños, los audífonos más comunes son los que se enganchan detrás de la oreja, porque se adaptan mejor al crecimiento.

Implantes cocleares

El implante coclear puede ayudar a los niños con pérdida auditiva de grave a profunda, incluso a los niños más pequeños. Este implante facilita la audición cuando el niño no puede oír bien con los audífonos. A diferencia de los audífonos, los implantes cocleares no aumentan el volumen del sonido. Estos dispositivos envían las señales del sonido directamente al nervio auditivo.

El implante coclear tiene dos componentes principales: las partes que se insertan en el oído mediante una cirugía y las que se usan afuera del oído, después de la operación. Las partes externas del oído envían el sonido a los componentes internos.

Los CDC y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) realizaron estudios en el 2002 y el 2006 para saber más sobre una posible asociación entre implantes cocleares y meningitis bacteriana en los niños con estos implantes. Más información sobre los estudios de meningitis bacteriana »

Prótesis auditivas ancladas al hueso

Este tipo de dispositivos puede considerarse para los niños que tienen pérdida auditiva conductiva, mixta o unilateral, y en especial para aquellos que no pueden ponerse auriculares ‘en la oreja’ o ‘detrás de la oreja’.

Otros dispositivos de ayuda

Además de los auriculares, existe otro tipo de dispositivos útiles para las personas con pérdida auditiva. A continuación se presentan algunos ejemplos de tecnología asistida para la audición:

  • Sistema de FM 
El sistema de FM es un tipo de dispositivo para las personas con pérdida auditiva. FM quiere decir frecuencia modulada. Es el mismo tipo de señal sonora que usan las radios. Los sistemas de FM envían el sonido que emite una persona al hablar por un micrófono al receptor de la persona que lo utiliza. Este sistema a veces se puede usar con audífonos agregándoles un componente de FM.
  • Subtítulos
Muchos programas de televisión, videos y DVD contienen subtítulos. No se necesita comprar nada adicional, ya que todos los aparatos de televisión fabricados después de 1993 pueden mostrar subtítulos. Los subtítulos presentan los diálogos y describen los efectos sonoros de un programa en la parte inferior del monitor de televisión.
  • Otros dispositivos
Existen muchos otros dispositivos para niños con pérdida auditiva, incluidos:

Mensajes de texto

Dispositivos de amplificación telefónica

Alarmas con luz y vibración

Sistemas de inducción de sonido o sistemas de bucle de inducción

Sistema de transmisión por infrarrojos

Amplificadores de sonido portátiles

TTY (Teléfono de texto)

Medicamentos y cirugía

Los medicamentos o la cirugía pueden también ayudar a las personas con deficiencias auditivas. Esto se aplica especialmente a las personas que tienen pérdida auditiva conductiva, o cuando se ve afectada una parte del oído externo o el medio.

Un tipo de pérdida auditiva conductiva puede ser causado por una infección crónica del oído. Una infección crónica del oído es la acumulación de líquido detrás del tímpano, en el vestíbulo del oído medio. La mayoría de las infecciones de oído se pueden controlar con medicamentos o con una vigilancia médica cuidadosa. Las infecciones que no se curan con medicamentos se pueden tratar con una simple cirugía que consiste en colocar un tubo diminuto en el tímpano para drenar el líquido.

Otro tipo de pérdida auditiva conductiva puede deberse a que una parte del oído externo o el medio no se formó correctamente cuando el bebé estaba en gestación. Varias partes del oído externo y medio necesitan funcionar en conjunto para enviar el sonido al oído interno. Si alguna de estas partes no se formó correctamente, puede haber pérdida auditiva en el oído afectado. Esta deficiencia se puede disminuir y tal vez hasta corregir mediante una cirugía. El otorrinolaringólogo (médico especialista en oídos, nariz y garganta) es por lo general el médico que atiende los problemas de audición.

La colocación de implantes cocleares y de prótesis auditivas ancladas al hueso también es un tipo de cirugía.

Aprendizaje del lenguaje

Los niños con pérdida auditiva que no reciben ayuda presentarán problemas de lenguaje. Además, pueden tener otros retrasos en el desarrollo. Las familias que tienen niños con pérdida auditiva a menudo necesitan adquirir habilidades especiales para ayudarlos a aprender el lenguaje. Estas destrezas se pueden combinar con audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos que ayuden a la audición.

Más información sobre aprendizaje del lenguaje »

Servicios de apoyo familiar

Para muchos padres de familia, la sordera de sus hijos puede ser algo inesperado. Los padres suelen necesitar tiempo y apoyo para adaptarse a la pérdida auditiva de su niño.

Existen distintos tipos de apoyo para los padres de niños a los que recién se les ha diagnosticado pérdida auditiva. El apoyo es todo aquello que sirve de ayuda para la familia y puede incluir asesoría, información, oportunidad de conocer a otros padres de niños con pérdida auditiva, localizar a un instructor sordo, encontrar guarderías o medios de transporte, darles a los padres tiempo de relajación personal o simplemente escucharlos.

Infecciones del oído medio

Después del catarro común, las infecciones de oído son la enfermedad infantil más diagnosticada en EE.UU. Al cumplir tres años, más de tres de cada cuatro niños han padecido por lo menos una infección de oído. Para entender cómo se contraen este tipo de infecciones, revisaremos cómo funciona el oído.

Un vistazo al oído

Piense en cómo vibran los bafles del equipo de música mientras escucha su CD favorito cuando va en coche o en cómo le vibran las cuerdas vocales mientras habla. El sonido, que está compuesto por ondas de energía invisibles, es el que provoca esas vibraciones. Cada vez que usted oye un sonido, varias estructuras del oído trabajan en equipo para que la información sonora pueda llegarle al cerebro.

El oído es la parte del cuerpo encargada de la audición y del equilibrio y consta de tres partes distintas —el oído externo, el oído medio y el oído interno. La audición empieza cuando las ondas sonoras que se transmiten a través del aire alcanzan el oído externo, también denominado pabellón auditivo u oreja, que es la parte visible del oído. Seguidamente las ondas sonoras viajan desde el pabellón auditivo hasta el oído medio a través del conducto auditivo externo. El oído medio incluye el tímpano (una fina lámina de tejido membranoso) y la cadena de huesecillos. Cuando vibra el tímpano, los huesecillos amplifican esas vibraciones y las transmiten al oído interno.

El oído interno traduce las vibraciones en señales eléctricas que son captadas por el nervio auditivo, que está conectado con el cerebro. Cuando los impulsos nerviosos llegan al cerebro, son interpretados como sonidos.

Para funcionar correctamente, el oído medio necesita estar a la misma presión que el medio exterior. De esto se encarga la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta por detrás de la nariz.

Al dejar que el aire llegue al oído medio, la trompa de Eustaquio iguala la presión del aire que hay en el interior del oído medio con la presión del aire del medio exterior. (Cuando se le “destapan” los oídos, a veces haciendo un ruido seco, al bostezar o tragar, significa que las trompas de Eustaquio están ajustando la presión del aire que hay en el interior de sus oídos medios). La trompa de Eustaquio también permite drenar a la garganta las mucosidades que, si no, se acumularían en el oído medio.

A veces, la trompa de Eustaquio no funciona correctamente. Por ejemplo, cuando una persona está resfriada o tiene una alergia que afecta a las vías nasales, la trompa de Eustaquio se puede obstruir al congestionarse la capa que recubre su interior o debido a las mucosidades que se acumulan en su interior. Esta obstrucción hace que se acumule fluido dentro del oído medio, que normalmente está lleno de aire. Las bacterias o virus que han entrado en el oído medio a través de la trompa de Eustaquio pueden quedar atrapadas dentro del oído medio. Estos gérmenes pueden proliferar en el fluido, provocando a la larga una infección de oído.

Sobre las infecciones de oído

La inflamación del oído medio recibe el nombre de otitis media. Cuando el origen de la inflamación es infeccioso, los médicos le suelen llamar “otitis media aguda”, en contraposición a otra infección de oído bastante frecuente, la otitis externa, también conocida como “oído de nadador”.

La otitis media aguda es la presencia de fluido, típicamente pus, en el oído medio con síntomas de dolor, enrojecimiento del tímpano y posiblemente fiebre.

Otras formas de otitis media son o bien más crónicas (el fluido está presente en el oído medio durante seis semanas o más) o el fluido del oído medio es transitorio y no está necesariamente infectado (en cuyo caso se denomina otitis media con derrame o otitis serosa).

Los pediatras intentan distinguir entre los distintos tipos de otitis porque el diagnóstico preciso repercute sobre las distintas opciones de tratamiento. No todos los tipos de otitis requieren tratamiento antibiótico.

Causas

Los niños contraen infecciones de oído más frecuentemente durante los primeros dos a cuatro años de vida por varios motivos:

  • Sus trompas de Eustaquio son más cortas y más horizontales, lo que permite que los virus y bacterias accedan más fácilmente al oído medio. Sus trompas también son más estrechas y blandas, lo que favorece su obstrucción.
  • Las adenoides o vegetaciones, que son unas estructuras de tejido glandular ubicadas en la parte posterior y superior de la garganta, cerca de las trompas de Eustaquio, son grandes en los niños pequeños, de modo que pueden bloquear parcialmente la abertura de estas trompas.

Hay otros factores que también pueden contribuir a que los niños desarrollen infecciones de oído, como la exposición al humo del tabaco, la alimentación con biberón y el hecho de asistir a centros de preescolar.

Las infecciones de oído también son más frecuentes en los niños que en las niñas, en los niños con antecedentes familiares de infecciones de oído repetidas y durante los meses de más frío, cuando abundan los catarros y las infecciones de las vías respiratorias altas.

Signos y síntomas

Los signos y síntomas de la otitis media aguda pueden ser muy leves o más graves:

  • El fluido acumulado en el oído medio puede presionar el tímpano, provocando dolor de oído. Un niño mayor puede quejarse de dolor de oído, pero uno más pequeño que todavía no sabe hablar puede estirarse la oreja o simplemente estar irritable y llorar más de lo habitual.
  • Estar estirado, masticar y mamar o succionar de un biberón puede provocar cambios dolorosos en la presión del oído medio, por lo que el niño puede parecer desganado y tener problemas para conciliar el sueño.
  • Si la presión del fluido acumulado en el oído medio es lo bastante alta, el tímpano puede llegar a reventarse o perforarse, produciéndose derrame de fluido al exterior. Esto permite reducir la presión que hay detrás del tímpano, lo que suele aliviar el dolor.

La acumulación de fluido en el oído medio también puede dificultar la transmisión de las ondas sonoras, lo que puede provocar pérdidas auditivas de carácter temporal. Un niño puede:

  • no reaccionar ante los sonidos suaves, bajos o amortiguados
  • subir repetidamente el volumen del televisor o la radio
  • hablar más alto de lo normal
  • parecer que presta poca atención en clase.

Otros síntomas de la otitis media aguda son:

  • fiebre
  • náuseas
  • vómitos
  • mareos

De todos modos, la otitis media con derrame (u otitis serosa) a menudo se presenta sin síntomas. En algunos niños, el fluido acumulado en el oído medio puede provocar la sensación de tener los oídos tapados. Al igual que en la otitis media aguda, el fluido acumulado detrás del tímpano puede dificultar el paso de las ondas sonoras, pudiendo haber leves pérdidas auditivas de carácter temporal, aunque estas pueden pasar desapercibidas.

Las infecciones de oído suelen aparecer junto con o a raíz de infecciones de las vías respiratorias altas y, por lo tanto, se suelen presentar junto con los signos y síntomas propios de este tipo de infecciones, como secreción nasal, nariz tapada o tos.

Contagio

Las infecciones de oído no son contagiosas, aunque los catarros que las pueden desencadenar pueden serlo.

Duración

Las infecciones del oído medio suelen remitir solas en dos o tres días, incluso sin tratamiento alguno. Si el pediatra de su hijo le receta antibióticos, lo más probable es que le recomiende tomarlos durante 10 días.

Para los niños de seis años en adelante con infección de leve a moderada, puede ser apropiado acortar el período de tratamiento antibiótico a entre cinco y siete días.

Pero incluso después de completar el tratamiento antibiótico en un episodio de otitis media aguda, el fluido puede permanecer en el oído medio durante varios meses.

Diagnóstico y tratamiento

Si sospecha que su hijo puede tener una infección de oído, deberá llevarlo al pediatra, quien debería poder hacerle un diagnóstico teniendo en cuanta sus antecedentes médicos y los resultados de la exploración física.

Para examinar los oídos, los médicos utilizan un otoscopio, un instrumento de tamaño reducido similar a una linterna, que les permite ver el tímpano.

No hay ningún enfoque óptimo para tratar todos los tipos de infecciones del oído medio. Para decidir cómo tratar la infección de oído de su hijo, el pediatra tendrá en cuenta muchos factores, incluyendo:

  • el tipo y gravedad de la infección
  • con qué frecuencia contrae su hijo este tipo de infecciones
  • cuánto tiempo lleva con la infección
  • la edad del niño
  • los factores de riesgo que presenta el niño
  • si la infección de oído afecta o no a la audición

Al haberse constatado que la mayoría de las infecciones de oído remiten sin tratamiento alguno, varias asociaciones de médicos recomiendan el enfoque de “esperar y ver”, consistente en administrar al niño analgésicos sin antibióticos durante unos días.

Otras razones importantes para considerar este enfoque son las limitaciones de los antibióticos, que:

  • no sirven para tratar infecciones provocadas por virus
  • no eliminan el fluido acumulado en el oído medio
  • pueden tener efectos secundarios adversos
  • por lo general, no alivian el dolor durante las primeras 24 horas y después solamente tienen un efecto mínimo sobre el dolor

Asimismo, el abuso de los antibióticos puede favorecer la proliferación bacterias resistentes a los antibióticos, cuya infección es mucho más difícil de tratar.

De todos modos, a los niños que contraen muchas infecciones de oído les pueden recetar antibióticos que deberán tomar diariamente para ayudar a prevenir futuras infecciones. Y los niños de menor edad o aquellos que tienen síntomas más graves pueden necesitar antibióticos desde el principio.

El enfoque de “esperar y ver” puede no ser aplicable a aquellos niños que tengan otros problemas de salud, como paladar hendido, trastornos de origen genético como el síndrome de Down, una enfermedad crónica como los trastornos del sistema inmunitario o antecedentes de otitis media aguda recurrente.

Los niños con otitis media persistente con derrame (u otitis serosa) de más de tres meses de duración deberían ser examinados periódicamente (cada tres a seis meses) por el pediatra. De todos modos, a menudo ni siquiera estos niños requieren tratamiento alguno.

Independientemente de que el pediatra decida administrarle o no antibióticos a su hijo, usted puede ayudar a reducirle las molestias provocadas por la infección de oído administrándole paracetamol o ibuprofeno para aliviarle el dolor y bajarle la fiebre en caso necesario. Es posible que el pediatra también le recomiende administrarle gotas óticas analgésicas siempre y cuando el niño no tenga el tímpano perforado.

De todos modos, algunos niños, como los que tienen pérdidas auditivas persistentes o retraso del habla provocado por esta causa, necesitan someterse a una intervención quirúrgica. En estos casos, los otorrinolaringólogos pediátricos recomiendan insertar quirúrgicamente unos tubitos de ventilación y drenaje (denominados tubos de timpanostomía) en la membrana timpánica. Esto permite drenar el fluido acumulado en el oído medio y ayuda a igualar la presión del medio exterior y el oído medio cuando la trompa de Eustaquio no puede hacerlo correctamente.

Prevención

Algunos factores asociados al desarrollo de infecciones de oído no se pueden modificar (como los antecedentes familiares de infecciones de oído frecuentes), pero ciertas elecciones relacionadas con el estilo de vida pueden minimizar el riesgo de padecer este tipo de infecciones:

  • Amamantar a los bebés durante por lo menos seis meses para prevenir los episodios de otitis durante los primeros meses de vida. Si se opta por la lactancia artificial, se les deberá dar el biberón mientras están semiincorporados en vez de estirados.
  • Evitar exponer a los niños al humo de tabaco, pues el hecho de ser fumador pasivo aumenta la frecuencia y la gravedad de los episodios de otitis.
  • Reducir la exposición, si es posible, a grupos numerosos de niños, por ejemplo, en los centros de preescolar. Puesto que el hecho de contraer catarros repetidamente también facilita el desarrollo de infecciones de oído, limitar la exposición a grupos numerosos de niños puede reducir la frecuencia de este tipo de episodios.
  • Asegurarse de que tanto los padres como los niños tienen buenos hábitos higiénicos, lavándose frecuentemente las manos. Esta es una de las mejores formas de reducir el contagio de los gérmenes que provocan los catarros y, por lo tanto, favorecen el desarrollo de infecciones de oído.
· Llevar al día el calendario de vacunaciones sistemáticas de los niños, ya que ciertas vacunas pueden ayudar a prevenir las infecciones de oído.
  • También conviene saber que las investigaciones han demostrado que los medicamentos anticatarrales y antialérgicos, como los antihistamínicos y los descongestivos, no ayudan a aprevenir las infecciones de oído.

Cuándo llamar al pediatra

Aunque es algo muy poco frecuente, las infecciones de oído que no remiten o las otitis medias graves y repetidas pueden tener complicaciones, incluyendo la extensión de la infección a los huesos adyacentes. Por lo tanto, los niños que tengan dolor de oído o la sensación de tener los oídos tapados, sobre todo si estos síntomas se asocian a fiebre, deberían ser examinados por un pediatra si no están mejorando.

Hay otros trastornos que también pueden cursar con dolor de oído, como la salida de los dientes, el hecho de tener un objeto extraño dentro del oído o los tapones de cera. Si su hijo se queja de que le duele el oído, consulte al pediatra para que le ayude a determinar la causa de las molestias y le indique cómo tratarlas.

Infecciones en el oído medio y colocación de tubos de ventilación

Muchos niños sufren de infecciones en el oído medio. Esto es lo que se conoce como “otitis media” (OM). Estas infecciones son más habituales en niños de entre 6 meses y 2 años, aunque también las pueden sufrir a cualquier otra edad. Algunos niños son particularmente susceptibles a padecerlas debido a factores relacionados con el entorno y el estilo de vida que llevan. Algunos de estos factores de riesgo incluyen asistir a guarderías infantiles con grupos muy numerosos, el humo del tabaco y tomar el biberón en la cama.

Si bien estas infecciones son bastante fáciles de tratar, si un niño tuvo varias infecciones en el oído de las que no se recuperó fácilmente o hay evidencias de pérdida de la audición o retraso en el habla, el médico puede llegar a sugerir la colocación de tubos de ventilación. Esta cirugía también se conoce como “miringotomía bilateral con colocación de tubos de ventilación” (BMT, por su sigla en inglés). En este procedimiento, se colocan en los tímpanos unos pequeños tubos, llamados “tubos de timpanostomía” o “diábolos”, para permitir la ventilación del área ubicada detrás del tímpano, es decir, el oído medio. En los Estados Unidos, cada año se colocan aproximadamente dos millones de tubos de timpanostomía en niños para ayudar a prevenir las infecciones crónicas en el oído medio.

Otitis media

El oído medio es una cavidad llena de aire ubicada detrás del tímpano. Todo sonido que ingresa en el oído hace que el tímpano vibre, lo cual genera vibración en unos pequeños huesos del oído medio. Esto transmite las señales sonoras al oído interno, desde donde las terminaciones nerviosas envían la información hacia el cerebro.

Todos tenemos un pequeño conducto que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz; es la trompa de Eustaquio, que se encarga de igualar la presión de aire entre el oído medio y el mundo exterior. (Cuando los oídos hacen un ruido al bostezar o tragar, las trompas de Eustaquio están nivelando la presión de aire dentro del oído medio). Las bacterias o los virus pueden ingresar en el oído a través de las trompas de Eustaquio y provocar una infección. Esto suele ocurrir cuando un niño ha padecido un resfriado o cualquier otra infección de las vías respiratorias. Cuando el oído medio se infecta, puede llenarse de líquido o pus, especialmente si la infección es de origen bacteriano. La acumulación de líquido ejerce presión sobre el tímpano y esto es lo que provoca dolor; además, debido a que el tímpano no puede vibrar, el niño suele sufrir una disminución temporaria de la audición.

Una infección de origen bacteriano puede ser curada rápidamente mediante el tratamiento adecuado. En la mayoría de los casos, el líquido desaparece con el tiempo y el niño recupera la audición. Algunos textos médicos sugieren que los períodos extensos de pérdida de la audición en niños pueden provocar retrasos en el aprendizaje y en el desarrollo del habla.

Síntomas y diagnóstico de la otitis media

Los síntomas de la otitis media incluyen los siguientes:

  • tironearse o frotarse las orejas a causa del dolor
  • fiebre
  • fastidio o irritabilidad
  • secreciones de líquido en la oreja
  • cambios en el apetito o en los hábitos de sueño
  • dificultad para oír

Consulte al pediatra si cree que su hijo tiene una infección en el oído. El médico realizará un examen físico y mirará los tímpanos de su hijo. Si el médico llegara a sospechar que se trata de una infección de origen bacteriano (a menudo basándose en la presencia de pus detrás del tímpano), comenzará el tratamiento inmediatamente. Un buen conocimiento de las bacterias que habitualmente provocan la otitis media guiará al médico a la hora de decidir qué antibióticos utilizar. En algunos casos, es posible que el médico deba insertar una aguja a través del tímpano para extraer una muestra de pus del oído medio a fin de realizar un cultivo en el laboratorio. Este procedimiento, llamado “timpanocentesis”, ayuda a definir un tratamiento con antibióticos más específico.

Tratamiento

Si bien la cirugía de colocación de tubos de ventilación transtimpánicos es un procedimiento bastante habitual, la cirugía no es la primera opción de tratamiento para la otitis media. Los antibióticos son la primera alternativa para tratar infecciones de oído de origen bacteriano. Sin embargo, muchas infecciones de oído son de origen viral y no pueden ser tratadas con antibióticos. Estas infecciones se curan por sí solas y es el tiempo lo que trae el alivio.

Pero si las infecciones en el oído de su hijo se tornan recurrentes y no desaparecen fácilmente, o si su niño padece pérdida de audición o retraso en el habla, el médico podría sugerir una cirugía para extraer el líquido del oído medio y colocar un tubo de ventilación. Debido a que la mayoría de los niños han sufrido infecciones en los dos oídos, esta cirugía suele realizarse en ambos y por eso es que al procedimiento se lo llama “bilateral”. El procedimiento consiste en colocar en el tímpano un tubo pequeño, denominado “tubo de timpanostomía”. Su función es la de ventilar e igualar la presión dentro del oído medio. Esto ayuda a evitar infecciones, la acumulación de líquido y, con el tiempo, normaliza la audición. Según el tipo de tubo que se utilice, éste permanece en su sitio entre seis y dieciocho meses, o más. Los tubos de timpanostomía reducen en gran medida la aparición de nuevas infecciones en el oído.

Cirugía para la colocación de tubos de timpanostomía

Si su hijo es lo suficientemente grande como para saber qué es una cirugía, quizá quiera prepararlo hablándole acerca de la intervención. Durante una cirugía de colocación de tubos de ventilación se siguen estos pasos:

  • Al niño se le aplicará una anestesia total. Esto implica que la cirugía se llevará a cabo en un hospital para que un anestesiólogo controle a su niño. Por lo general, el procedimiento lleva entre diez y quince minutos.
  • El cirujano hará un pequeño orificio en el tímpano a través del cual succionará el líquido del oído medio. Debido a que el cirujano puede llegar hasta el tímpano a través del canal auditivo, no quedarán marcas ni suturas visibles.
  • Por último, el cirujano insertará un pequeño tubo de plástico o metal en el orificio del tímpano.
  • Luego de la intervención, su hijo despertará en la sala de recuperación. En la mayoría de los casos, el tiempo total de permanencia en el hospital es de unas pocas horas. Los niños muy pequeños o aquellos con problemas médicos más graves pueden llegar a permanecer un tiempo mayor.

Después de la cirugía

Los tubos de timpanostomía ayudan a evitar las infecciones recurrentes en el oído permitiendo el paso de aire al oído medio. Otras sustancias, como el agua, a veces entran en el oído medio a través del tubo, pero normalmente esto no es un problema. Su cirujano podrá sugerir o no el uso de tapones para los oídos cuando se baña o va a nadar.

En la mayoría de los casos, no es necesaria una cirugía para quitar los tubos de timpanostomía. Por lo general, el tubo se sale solo a medida que es empujado por el tímpano que se va curando. Un tubo generalmente permanece en el oído entre seis y dieciocho meses, según el tipo de tubo que se utilice. Sin embargo, si el tubo permanece en el tímpano durante más de dos o tres años, es muy posible que sea retirado por medio de una cirugía para evitar la formación de cicatrices, daño permanente en el tímpano o el crecimiento de tejido alrededor del tubo.

Si bien son efectivos a la hora de reducir las infecciones crónicas en el oído, los tubos auditivos no siempre son una cura permanente para la otitis media. Hasta un 25% de los niños que antes de cumplir 2 años necesitan tubos pueden llegar a necesitarlos nuevamente.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

FUENTES DE INFORMACION

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/ear_infections_esp.html

http://kidshealth.org/kid/en_espanol/cuerpo/hearing_impairment_esp.html

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/general/hear_esp.html

http://kidshealth.org/kid/en_espanol/ayudan/hearing_test_esp.html

http://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/hearingloss/treatment.html

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/infecciones/otitis_media_esp.html

Programa 92. Información para la Familia

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

La tercera parte:

La información para este programa viene de La Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes.

Sepa Cuando Buscar Ayuda para su Hijo/Hija

Los padres son usualmente los primeros en reconocer cuándo un hijo/hija tiene un problema emocional o de comportamiento. Aun así, la decisión de buscar ayuda profesional puede ser difícil y dolorosa para el padre/madre. El primer paso es tratar de hablar tiernamente con el niño/niña. Una conversación sincera acerca de los sentimientos a veces puede ayudar. Los padres pueden escoger el consultar con el médico del niño/niña, maestros, miembros del clero, u otros adultos que conozcan bien al niño. Estos pasos pueden resolver los problemas para el niño/niña y la familia.

Continuamos con la descripción de algunas señales indicativas de que una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser de gran ayuda:

Cuando un Nino Pelea o Muerde

Todas las personas tienen sentimientos de agresividad. Como adultos, nosotros aprendemos a controlar esos sentimientos. Sin embargo, los niños, a menudo demuestran agresividad física—ellos dan, muerden y arañan a otros. Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año. Los padres se esfuerzan tratando de manejar el comportamiento agresivo y/o destructivo de su niño.

Si bien puede ser parte del desarrollo normal morder de vez en cuando, el morder persistentemente es una señal de que el niño tiene problemas emocionales o del comportamiento. Mientras que muchos niños pelean ocasionalmente con otros o les dan, la agresión física frecuente y/o severa puede significar que el niño tiene serios problemas emocionales o del comportamiento que requieren una evaluación e intervención profesional. La acción de pelear o morder persistentemente cuando el niño asiste al cuidado diurno o al sistema escolar puede ser un problema serio. A esa edad los niños tienen mucho contacto con sus pares y se espera que ellos sean capaces de hacer amigos y llevarse bien con ellos.

La Acción de Morder
Muchos niños comienzan a morder agresivamente entre la edad de uno a tres años. La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño esté probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser el resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física. Los padres deben recordar que los niños que están echando dientes pueden morder también. La acción de morder es la razón más común por la cual son expulsados de los lugares de cuidado diurno.

 Que Hacer:

  • De inmediato dígale “no”, en un tono calmado pero firme y con desaprobación.
  • Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años), cárguelo firmemente o póngalo abajo.
  • Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, “no es correcto morder porque le hace daño a las personas”.
  • NO muerda al niño para mostrarle cómo se siente cuando lo muerden. Esto le enseña un comportamiento agresivo al niño.
  • Si el niño persiste en su comportamiento de morder a otros, trate una consecuencia negativa. Por ejemplo, no cargue o juegue con el niño por espacio de cinco minutos después que él/ella haya mordido.

Si éstas técnicas o intervenciones no son efectivas, los padres deben de hablar con su médico de familia.

La Acción de Pelear y de Golpear a Otros
Los pequeños y los niños de edad preescolar a menudo se pelean por los juguetes. Algunos niños son premiados involuntariamente por su comportamiento agresivo. Por ejemplo, puede que un niño empuje a otro niño, tirándolo al piso y quitándole su juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niño agresivo se siente victorioso ya que consiguió el juguete. Es importante identificar si este patrón está ocurriendo en los niños agresivos.

Que Hacer:

  • Es más efectivo si se interviene antes de que el niño comience a mostrar un comportamiento agresivo. Por ejemplo, intervenga tan pronto ve que el niño está muy frustrado o se está alterando.
  • Cuando los niños pequeños pelean a menudo, supervíselos más de cerca.
  • Si el niño le da a otro niño, de inmediato separe los dos niños. Luego trate de consolar y atender al niño que ha sido golpeado.
  • Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años) dígale, “No se da. Duele cuando das”.
  • Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, “Yo sé que tienes coraje, pero no des. Cuando das duele”. Esto comienza a enseñarle empatía a su niño.
  • NO le dé al niño si le está dando a otros. Esto le enseña al niño a usar comportamiento agresivo.
  • Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas entre hermanos.

Cuando las peleas son frecuentes, esto puede ser una señal de que el niño tiene otros problemas. Por ejemplo, puede estar triste o alterado, tener problemas controlando el coraje, haber sido testigo de violencia o puede haber sido la víctima de abuso en el cuidado diurno, en la escuela o en el hogar.

Las investigaciones han demostrado que los niños que son físicamente agresivos a temprana edad tienen la tendencia a continuar dicho comportamiento cuando son mayores. Los estudios también han demostrado que los niños que son expuestos a la violencia y la agresión repetidamente en la televisión, los videos y las películas actúan de manera más agresiva. Si un niño pequeño tiene problemas persistentes con la acción de pelear y de morder o exhibe un comportamiento agresivo, los padres deben de buscar la ayuda profesional de un psiquiatra de niños y adolescentes o de otro profesional de la salud mental que se especialice en la evaluación y tratamiento de los problemas del comportamiento en los niños pequeños.

Los Niños y el Divorcio

Hoy en día de cada dos matrimonies uno termina en divorcio y muchas de las parejas divorciadas tienen niños. Los padres que se están divorciando a menudo se preocupan acerca del efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Durante este período difícil, los padres puede que se preocupen por sus propios problemas, pero continúan siendo las personas más importantes en la vida de sus hijos.

Mientras los padres bien pueden sentirse o desconsolados o contentos por su divorcio, invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos o abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. El divorcio puede ser malinterpretado por los niños a no ser que los padres les digan lo que les está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.

Los niños con frecuencia creen que son la causa del conflicto entre su padre y su madre. Muchos niños asumen la responsabilidad de reconciliar a sus padres y algunas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. En la pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio, los niños pueden volverse vulnerables tanto a enfermedades físicas como mentales. Con mucho cuidado y atención, sin embargo, una familia puede hacer uso de su fortaleza o de sus factores positivos durante el divorcio, ayudando así a los niños a tratar de manera constructiva con la solución al conflicto de sus padres.

El hablarle a los niños acerca del divorcio es difícil.  Los siguientes consejos pueden ayudar a los niños y a los padres con el reto y el estrés sobre estas conversaciones:

  • no lo mantenga en secreto o espere hasta el último momento
  • infórmeselo a su niño junto con cónyuge
  • mantenga las cosas de manera simple y directa
  • dígale que el divorcio no es culpa de él/ella
  • admita que ello será penoso y desconcertante para todos
  • asegúrele a su niño que los dos todavía lo quieren y que siempre serán sus padres
  • no discuta con el niño las faltas y problemas de cada uno de ustedes

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en su hijo o en sus hijos. Los niños pequeños pueden reaccionar al divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a cooperar o retrayéndose en sí mismos. Los niños mayores pueden sentir mucha tristeza o experimentar un sentimiento de pérdida. Los problemas de comportamiento son muy comunes entre estos niños y su trabajo en la escuela puede afectarse negativamente. Ya sea como adolescentes o como adultos, los hijos de parejas divorciadas a menudo tienen problemas en sus relaciones y con su autoestima.

Los niños tendrán menos problemas si saben que su mamá y su papá continuarán actuando como padres y que ellos los seguirán ayudando aun cuando el matrimonio se termine y el padre y la madre no vivan juntos. Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o la coerción a los niños para que se pongan de parte del papá o de la mamá les pueden hacer mucho daño a los hijos y pueden acrecentar el daño que les hace el divorcio. Las investigaciones demuestran que los niños se desarrollan mejor cuando los padres tienen la capacidad de cooperar para su bienestar.

La obligación continuada de los padres por lograr el bienestar de los hijos es vital. Si el niño muestra indicios de estrés, los padres deben consultar con su médico de familia o con su pediatra para que los refiera a un siquiatra de niños y adolescentes para que le haga una evaluación y les dé tratamiento. Además, el siquiatra de niños y adolescentes puede reunirse con los padres para ayudarles a que aprendan qué hacer para que el estrés del divorcio sea más fácil para toda la familia. La sicoterapia para los niños de una pareja divorciada y para los padres divorciados puede ser de gran beneficio.

Los Problemas en las Familias Causados por los Segundos Matrimonios

El número creciente de divorcios en los Estados Unidos y los cambios en los patrones familiares han dado lugar a un número creciente de segundas familias. Las segundas familias tienen que hacerle frente a muchos retos. Como cualquier otro logro, el desarrollo de buenas relaciones en la nueva familia requiere mucho esfuerzo. Cada uno de los miembros de estas familias ha experimentado pérdidas y está teniendo que hacer ajustes bien complicados en su nueva situación familiar.

Cuando se forma una segunda familia, sus miembros no tienen un historial común o no tienen el mismo modo de hacer las cosas; muchas veces sus creencias son muy diferentes. Además, un niño puede tener una lealtad dividida entre el padre con quien vive la mayor parte del tiempo y el que vive en otro lugar y a quien visita de vez en cuando. También, los recién casados no han pasado suficiente tiempo juntos para adaptarse a la nueva relación.

Los miembros de la nueva familia combinada necesitan crear vínculos fuertes entre ellos, de la siguiente manera:

  • reconociendo y penando por lo que han perdido
  • desarrollando nuevas destrezas para tomar decisiones en familia
  • fomentando y fortaleciendo las nuevas relaciones entre: padres, padrastros, hijastros y hermanastros
  • ayudándose los unos a los otros
  • manteniendo y fomentando las relaciones originales con los padres naturales.

Aunque estos problemas son difíciles de resolver, la mayor parte de las segundas familias logran resolverlos. Las segundas familias utilizan a menudo a abuelos (u otros parientes), miembros del clero, grupos de apoyo y otros programas disponibles en la comunidad para que los ayuden con los ajustes.

Los padres deben de considerar obtener una evaluación siquiátrica del niño que manifieste sentimientos muy fuertes al encontrarse:

  • tratando de lidiar él solo con la pérdida
  • dividido entre los dos padres y las dos familias
  • excluido de todo
  • aislado por sus sentimientos de culpabilidad y de ira o enojo
  • inseguro de lo que es correcto
  • muy incómodo con cualquier miembro de la familia original o de la nueva familia.

Además, si los padres observan que los síntomas siguientes persisten, deben de considerar una evaluación siquiátrica del niño/familia:

  • el niño se desahoga/dirige su ira hacia un miembro en particular de la familia o expresa resentimiento contra el padrastro/madrastra o el padre/madre
  • uno de los padres sufre mucho estrés y no puede ocuparse de las necesidades crecientes del niño
  • uno de los padres o padrastros demuestra favoritismo por uno de los niños
  • la disciplina del niño se deja en manos de los padres naturales, en vez de incluir a ambos, padres y padrastros
  • el niño llora con frecuencia o se retrae
  • algunos miembros de la familia dejan de disfrutar de sus actividades normales (por ejemplo: aprender, asistir a la escuela, trabajar, jugar o estar con los amigos y la familia).

Los siquiatras de niños y adolescentes han sido adiestrados y son expertos en evaluaciones siquiátricas comprensivas tanto del niño como de la familia si se desarrollan problemas serios.

La mayor parte de las segundas familias, si se les da el tiempo suficiente para que desarrollen sus propias tradiciones y formen nuevas relaciones entre ellos, pueden proveer relaciones emocionales excelentes y duraderas en el matrimonio que ayudan a los niños a desarrollar la autoestima y fortaleza necesarias para disfrutar de la vida y enfrentar sus desafíos.

Los Niños y la Pena por la Muerte de un ser Querido

Cuando un miembro de la familia muere, los niños reaccionan de manera diferente a los adultos. Los niños de edad pre-escolar creen que la muerte es temporera y reversible, esta creencia está reforzada por los personajes en dibujos animados que se mueren y reviven otra vez. Los niños de entre cinco y nueve años comienzan a pensar más como los adultos acerca de la muerte, pero todavía no pueden imaginarse que ellos o alguien que ellos conocen puedan morir.

A la conmoción y a la confusión que sufre el niño que ha perdido su hermanito, hermanita, papá o mamá se le añade la falta de atención adecuada de otros familiares que lloran esa misma muerte y que no pueden asumir adecuadamente la responsabilidad normal de cuidar al niño.

Los padres deben de estar conscientes de cuáles son las reacciones normales de los niños ante la muerte de un familiar, así como de las señales que indican que el niño está teniendo dificultad enfrentándose a la pena. Es normal que durante las semanas siguientes a la muerte algunos niños sientan una tristeza profunda o que persistan en creer que el familiar querido continúa vivo. Sin embargo, la negación a largo plazo a admitir que la muerte ocurrió, o el evitar las demostraciones de tristeza, no es saludable y puede resultar en problemas más severos en el futuro.

No se debe obligar a un niño asustado a ir al velorio o al entierro de un ser querido; sin embargo, el honrar o recordar a la persona de alguna manera, como por ejemplo, encender una velita, decir plegarias, preparar un álbum de recortes, revisar las fotografías o el contar una historia, puede ser de mucha ayuda. A los niños se les debe de permitir el expresar su pérdida y pena como ellos crean.

Una vez que el niño acepta la muerte, es normal que manifieste su tristeza de vez en cuando a través de un largo período de tiempo, a veces en momentos inesperados. Sus parientes sobrevivientes deben de pasar todo el tiempo posible con el niño y hacerle saber bien claro que tiene permiso para manifestar sus sentimientos libre y abiertamente.

Si la persona muerta era esencial para la estabilidad del mundo del niño, la ira es una reacción natural. Esta ira se puede manifestar en juegos violentos, pesadillas, irritabilidad o en una variedad de otros comportamientos. A menudo el niño mostrará enojo hacia los miembros sobrevivientes de la familia.

Después de la muerte de un padre o una madre, muchos niños actuarán como si tuviesen menor edad. El niño temporalmente actúa de manera más infantil exigiendo comida, atención, cariño y habla como un bebé. Los niños más pequeños frecuentemente creen que ellos son la causa de lo que sucede a su alrededor.  El pequeño puede creer que su papá, abuelito, hermano o hermana se murió porque él una vez cuando tenía coraje deseó que se muriera.

El niño se siente culpable porque cree que su deseo se “realizó”.

Los niños con problemas serios de pena y de pérdida pueden mostrar una o más de las siguientes señales:

  • un período prolongado de depresión durante el cual el niño pierde interés en sus actividades y eventos diarios
  • insomnio, pérdida del apetito o el miedo prolongado a estar solo
  • regresión a una edad más temprana por un período extendido de tiempo
  • imitación excesiva de la persona muerta
  • decir frecuentemente que quisiera irse con la persona muerta
  • aislamiento de sus amiguitos
  • deterioro pronunciado en los estudios o el negarse a ir a la escuela

Si estos síntomas persisten, puede que se necesite ayuda profesional. Un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental capacitado puede ayudar al niño a aceptar la muerte y asistir a los sobrevivientes para que ayuden al niño durante el proceso de pena y luto.

El Maltrato Infantil: Los Golpes Ocultos

Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños son alarmantes. Se estima que cada año cientos de miles de niños reciben abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional que perdura mucho después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las cortes de justicia reconocen que estas “heridas emocionales ocultas” pueden ser tratadas. El reconocer y dar tratamiento a tiempo es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico. Cuando un niño/niña dice que ha sido abusado, hay que tomarlo en serio y evaluarlo de inmediato.

Los niños que han sido abusados pueden exhibir:

  • una pobre auto-imagen pobre
  • re actuación del acto sexual
  • incapacidad para confiar o amar a otros
  • conducta agresiva, problemas de disciplina y a veces, comportamiento ilegal
  • coraje y rabia
  • comportamiento auto-destructivo o auto-abusivo, pensamientos suicidas
  • pasividad, comportamiento retraído o apagamiento
  • miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas
  • ansiedad y miedos
  • problemas en la escuela o fracaso escolar
  • sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión
  • visiones de experiencias ya vividas y pesadillas
  • abuso de drogas o de alcohol
  • problemas al dormir

A menudo el daño emocional severo a los niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados se convierten en padres abusivos. Un adulto que fue abusado de niño tiene mucha dificultad para establecer relaciones personales íntimas. Estos hombres y mujeres pueden tener problemas con los acercamientos físico, el tocar, la intimidad y el confiar en otros al llegar a adultos. Están expuestos a un riesgo mayor de ansiedad, depresión, abuso de substancias, enfermedades médicas y problemas en la escuela o en el trabajo. Sin el tratamiento adecuado el daño hecho al niño abusado físicamente puede perdurar de por vida.

La identificación y el tratamiento a tiempo son importantes para minimizar las consecuencias del abuso a largo plazo. Los profesionales de la salud mental capacitados deben de llevar a cabo una evaluación comprensiva y proveer el tratamiento para los niños que han sido abusados. Mediante el tratamiento, el niño maltratado comienza a recuperar su sentido de confianza en sí mismo y en otros. Pueden ayudar a la familia a aprender nuevas formas de darse apoyo y de comunicarse los unos con los otros. Los padres pueden también beneficiarse del apoyo, entrenamiento y manejo del coraje.

El abuso físico no es el único tipo de maltrato infantil. Muchos niños son víctimas de abandono, de abuso sexual o de abuso emocional. En todos los tipos de abuso infantil, el niño y la familia pueden beneficiarse de una evaluación y tratamiento de un profesional de la salud mental capacitado.

La Disciplina

Los niños no siempre hacen lo que los padres quieren. Cuando el niño se comporta mal, el padre tiene que decidir cómo va a responder. Todos los niños necesitan reglas y expectativas para ayudarlos a aprender el comportamiento apropiado. ¿Cómo le enseña un padre a su niño las reglas y qué deben de hacer los padres cuando las reglas se rompen?

Los padres deben de comenzar hablando entre sí acerca de cómo ellos quieren manejar la disciplina y establecer las reglas. Es importante que se vea la disciplina como enseñanza y no como castigo. El aprender a seguir las reglas mantiene al niño seguro y lo ayuda a él/ella a aprender la diferencia entre lo que es correcto o incorrecto.

Una vez que se establecen las reglas, los padres deben de explicarle al niño las consecuencias de romper las reglas. Por ejemplo: Estas son las reglas, si tú sigues las reglas esto es lo que sucede y si tú rompes las reglas, esto es lo que sucede. Los padres y los niños deben de decidir juntos cuáles van a ser los premios y las consecuencias. Los padres siempre deben de reconocer y ofrecer refuerzo positivo y apoyo cuando el niño sigue las reglas. Los padres tienen también que aplicar la consecuencia apropiada cuando el niño rompe una regla. La consistencia y el ser predecible son las bases de la disciplina y el alago es el mayor refuerzo para el aprendizaje.

Los niños aprenden con la experiencia. Tener consecuencias lógicas para el mal comportamiento ayuda a que ellos aprendan a ser responsables de sus acciones sin afectar su autoestima. Si los niños se pelean por la televisión, la computadora o un juego de video, apágueselo. Si un niño vira la leche en la mesa de comer mientras está jugando con ella, haga que el niño la limpie. Un adolescente que se acuesta muy tarde puede sufrir las consecuencias naturales de estar cansado al día siguiente. Otro tipo de consecuencia que puede ser efectiva es la suspensión o dilación de un privilegio. Si el niño rompe la regla acerca de dónde puede ir en su bicicleta, quítele la bicicleta por unos días. Cuando un niño no hace sus tareas, a él/ella no se le permite hacer algo especial, como quedarse la noche con un amigo o alquilar un video.

Hay diferentes estilos o formas de abordar el ser padres. Las investigaciones indican que los padres efectivos crían hijos bien ajustados que son más auto-dependientes, auto-controlados y positivamente curiosos que aquellos niños criados por padres que castigan, son demasiado estrictos (autoritarios) o que les permiten todo. Los padres efectivos operan bajo la creencia de que tanto los niños como los padres tienen ciertos derechos y que las necesidades de ambos son importantes. Los padres efectivos no necesitan hacer uso de la fuerza física para disciplinar al niño, pero son los que establecen reglas claras y les explican por qué esas reglas son importantes. Los padres efectivos razonan con sus niños y consideran los puntos de vista de los jóvenes aunque no estén de acuerdo con ellos.

Tipos de disciplina efectiva:

  • Confíen en que su niño va a hacer lo correcto dentro de los límites de su edad y nivel de desarrollo.
  • Asegúrese de que lo que usted le pida sea razonable.
  • Hable con su niño como usted desearía que alguien le hablase a usted si lo estuviese regañando. No recurra a ponerle nombres, gritarle o faltarle el respeto.
  • Sea claro sobre lo que usted quiere decir. Sea firme y específico.
  • Sea usted un modelo positivo de comportamiento. “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago” muy pocas veces resulta.
  • Permita la negociación y flexibilidad; ello puede ayudar a establecer las destrezas sociales en su niño.
  • Permita que su niño experimente las consecuencias de su comportamiento.
  • Cuando sea posible, las consecuencias deben llevarse a cabo de inmediato, deben estar relacionadas con el romper la regla y deben ser de poca duración para que usted pueda moverse a enfatizar lo positivo de nuevo.
  • Las consecuencias deben de ser justas, y apropiadas a la situación y la edad del niño.

Las clases para enseñar y entrenar a cómo ser padres pueden ser de ayuda para aprender a ser un padre efectivo. Si los padres tienen serias preocupaciones acerca de problemas continuos relacionados con el comportamiento de su niño, el consultar con un siquiatra de niños y adolescentes o con cualquier otro profesional de la salud mental licenciado puede servir de ayuda.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

 

FUENTES DE INFORMACION

Fuente de Información: American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

http://www.aacap.org/page.ww?section=Informacion+para+la+Familia

La “American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)” representa a más de 7,150 siquiatras de niños y adolescentes quienes son doctores egresados de una escuela de medicina, con por lo menos cinco años adicionales de entrenamiento en siquiatría general (adultos) y siquiatría de niños y adolescentes.

Información para la Familia, en hojas sueltas, pertenece y es distribuida por la “American Academy of Child and Adolescent Psychiatry”. No se requiere permiso escrito para reproducir las hojas para uso personal o educativo, pero no se pueden incluir en material que se presente a la venta. Toda la información se puede ver y se puede reproducir del “website” de la “AACAP” (www.aacap.org). Las hojas no se pueden reproducir, duplicar o presentar en cualquier otro “website” de la “Internet” sin el consentimiento de “AACAP”. A las organizaciones se les permite crear un vínculo con el “website” de “AACAP” para ciertas hojas en particular. Para comprar la serie completa de Información para la Familia, por favor llame a: “AACAP Circulation Clerk” en el tel. 1.800.333.7636, ext. 131.

Programa 91. Información para la Familia

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

La tercera parte:

La información para este programa viene de La Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes.

Sepa Cuando Buscar Ayuda para su Hijo/Hija

Los padres son usualmente los primeros en reconocer cuándo un hijo/hija tiene un problema emocional o de comportamiento. Aun así, la decisión de buscar ayuda profesional puede ser difícil y dolorosa para el padre/madre. El primer paso es tratar de hablar tiernamente con el niño/niña. Una conversación sincera acerca de los sentimientos a veces puede ayudar. Los padres pueden escoger el consultar con el médico del niño/niña, maestros, miembros del clero, u otros adultos que conozcan bien al niño. Estos pasos pueden resolver los problemas para el niño/niña y la familia.

A continuación se describen algunas señales indicativas de que una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser de gran ayuda:

EN NIÑOS/NIÑAS PEQUEÑOS

  • Cambios negativos importantes en el rendimiento académico.
  • Malas calificaciones en la escuela, a pesar de hacer un esfuerzo notable.
  • Mucha preocupación o ansiedad excesiva, lo que puede manifestarse en su resistencia para asistir a la escuela, al acostarse a dormir o al participar en aquellas actividades normales para un niño/niña de su edad.
  • Hiperactividad, inquietud, movimiento constante más allá del juego regular.
  • Pesadillas persistentes.
  • Desobediencia o agresión persistente (de más de 6 meses) y conducta de oposición provocativa hacia las figuras de autoridad.
  • Rabietas frecuentes e inexplicables.

EN PRE-ADOLESCENTES Y ADOLESCENTES

  • Cambios marcados en el aprendizaje en la escuela.
  • Dificultad para enfrentarse a los problemas, situaciones o actividades diarias.
  • Cambios significativos en hábitos de dormir y/o alimenticios.
  • Frecuentes quejas físicas.
  • Representaciones sexuales.
  • Estado depresivo manifestado por un estado de ánimo y actitud persistentemente negativo, con frecuencia acompañado de apetito pobre, dificultad en el dormir e ideas relacionadas con la muerte.
  • Abuso de drogas o del alcohol.
  • Miedo intenso a tornarse obeso sin tomar en cuenta su verdadero peso al      presente, purgar los alimentos o restringir el comer.
  • Pesadillas persistentes.
  • Amenazas de hacerse daño a sí mismo o hacerle daño a otros.
  • Comportamiento de infringirse heridas o autodestructivo.
  • Arranques frecuentes de ira y agresión.
  • Amenazas de irse del hogar.
  • Violación persistente de los derechos de otras personas de forma agresiva o no agresiva; reto a la autoridad, ausencia a escuela, robos o vandalismo.
  • Pensamientos, creencias y sentimientos extraños o comportamiento poco usual.

Si los problemas persisten por un período de tiempo extensivo y especialmente si otros involucrados en la vida del niño/niña están preocupados, una consulta con un Siquiatra de Niños y Adolescentes o con otros clínicos específicamente entrenados para trabajar con niños/niñas puede ser de ayuda.

Los Niños y el Mentir

La honradez y la falta de honradez se aprenden en el hogar. Los padres/madres a menudo se preocupan cuando su niño o adolescente dice mentiras.

Cuando el mentir probablemente no es un problema serio:

A los niños pequeños (de 4 a 5 años) les gusta hacer cuentos e inventar historias. Esta es una actividad normal ya que ellos se divierten oyendo e inventando cuentos. Estos niños muchas veces confunden un poco la realidad con la fantasía.

Un niño mayor o un adolescente puede decir mentiras interesadas, por ejemplo: para no tener que hacer algo o negando responsabilidad por sus accione. Los padres deben de reaccionar a este tipo de mentir ocasional hablando con el niño y explicándole cuán importantes son la verdad, la honradez y la confianza.

Algunos adolescentes descubren que las mentiras pueden considerarse aceptables en algunas situaciones, como por ejemplo, no decirle al novio/novia la razón real del rompimiento para no herir sus sentimientos. Otros adolescentes mienten para proteger su privacidad o para sentirse sicológicamente separados e independientes de sus padres, por ejemplo: negando que se escaparon tarde en la noche con amigos.

Cuando el mentir puede indicar problemas emocionales:

Algunos niños, aun sabiendo la diferencia entre la verdad y la mentira, elaboran historias que parecen verdaderas. Estos niños o adolescentes suelen relatar este tipo de historias con gran entusiasmo, ya que reciben mucha atención mientras cuentan la mentira.

Otros niños o adolescentes, que por lo general actúan de manera responsable, caen en el patrón de mentir repetidamente. Ellos creen que el decir mentiras es la mejor manera de satisfacer las demandas de sus padres, maestros y amigos. Estos niños generalmente no están tratando de ser malos o maliciosos, pero el mentir repetidamente se convierte en un mal hábito.

Hay otros niños y adolescentes a quienes no les importa mentir o aprovecharse de los demás. Otros adolescentes mienten frecuentemente para ocultar otros problemas serios. Por ejemplo, un adolescente con un problema serio de drogas o alcohol, mentirá constantemente para ocultar dónde ha estado, con quién andaba, lo que estaba haciendo y en lo que gastó su dinero.

Qué se debe de hacer si el niño o el adolescente miente:

Los padres son el modelo de mayor importancia para los hijos. Cuando el niño o el adolescente miente, los padres deben de sacar tiempo para hablar seriamente con él acerca de:

  • la diferencia entre la fantasía y la realidad, la mentira y la verdad
  • la importancia de la honradez en el hogar y en la comunidad
  • las alternativas a mentir.

Si el niño o el adolescente desarrolla un patrón serio y repetitivo de mentir, entonces la ayuda profesional es indicada. Una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes puede ayudar al niño y a sus padres a entender el comportamiento del niño con relación a mentir y puede también proveerles recomendaciones para el futuro.

Los Niños que Roban

Cuando un niño o adolescente roba, los padres naturalmente se preocupan. Ellos se preocupan por las causas del comportamiento del niño y se preguntan si su hijo o hija es un “delincuente juvenil”.

Es normal que un niño pequeño tome algo que le sea atractivo o interesante. Esto no se puede considerar como un robo hasta que el niño sea suficientemente mayor, generalmente de tres a cinco años y pueda entender que el coger algo que le pertenece a otra persona está mal. Los padres tienen que educar de manera activa a sus niños acerca de los derechos a la propiedad y la consideración hacia los demás. Los padres son también modelos para sus hijos. Si usted trae a su casa el papel o las plumas de la oficina o se jacta sobre un error cometido por el cajero del supermercado, va a ser muy difícil que su niño entienda sus lecciones acerca de la honradez.

Aunque hayan aprendido que el robar es malo, los niños mayores y los adolescentes roban por varias razones. Un joven puede robar para tener cosas iguales a las de su hermano o hermana, quien aparentemente es favorecido con regalos y cariño. Algunas veces, un niño puede robar como muestra de valentía ante sus amigos, o para hacer regalos a su familia o amigos o para ser más aceptado por sus pares. Los niños pueden también robar por el temor a una dependencia; ellos desean no tener que depender de nadie, de manera que roban lo que necesitan.

Los padres deben de preguntarse si es que el niño ha robado por la necesidad de recibir mayor atención. En tales casos, el niño puede estar expresando ira o tratando de “cobrárselas” con sus padres y el objeto robado se convierte en un substituto de amor o afecto. Los padres deben de hacer un esfuerzo y darle más reconocimiento al niño como miembro importante de la familia.

Si los padres toman las medidas adecuadas, en la mayoría de los casos el robo cesa según el niño va creciendo. Los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan que cuando los padres se den cuenta de que su niño ha robado, ellos:

  • le digan al niño que robar es malo
  • ayuden al adolescente a pagar o a devolver el objeto robado
  • se aseguren de que el niño no se beneficie del robo bajo ninguna      circunstancia
  • eviten sermonearle, pronosticar el mal comportamiento futuro, o el decir que ahora se le considera al niño un ladrón o una persona mala
  • hacerle claro que su comportamiento es totalmente inaceptable dentro de las costumbres familiares y de la comunidad.

Una vez que el niño ha pagado o ha devuelto la mercancía robada, los padres no deben de traer de nuevo el caso, de manera que el niño pueda comenzar “en limpio” otra vez.

Si el robo es persistente y está acompañado de otros problemas de comportamiento o síntomas, el robar puede ser una señal de problemas serios en el desarrollo emocional del niño o problemas en la familia. Los niños que roban repetidamente tienen dificultad para confiar en los demás y para establecer buenas relaciones con otros. En vez de sentirse culpables, ellos culpan a otras personas por su comportamiento y les echan la culpa a los demás alegando que, “ya que ellos se niegan a darme lo que necesito, yo lo tomo”. Estos niños se beneficiarían de una evaluación por un psiquiatra de niños y adolescentes.

Al tratar a un niño que roba persistentemente, el psiquiatra de niños y adolescentes evaluará cuáles son las verdaderas razones por las cuales el niño tiene una necesidad de robar y desarrollará un programa de tratamiento. Algunos aspectos importantes del tratamiento son el ayudar al niño a aprender a establecer una relación de confianza, y el ayudar a la familia para que apoye al niño en una trayectoria más saludable de desarrollo.

 Cuando un Nino Pelea o Muerde

Todas las personas tienen sentimientos de agresividad. Como adultos, nosotros aprendemos a controlar esos sentimientos. Sin embargo, los niños, a menudo demuestran agresividad física—ellos dan, muerden y arañan a otros. Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año. Los padres se esfuerzan tratando de manejar el comportamiento agresivo y/o destructivo de su niño.

Si bien puede ser parte del desarrollo normal morder de vez en cuando, el morder persistentemente es una señal de que el niño tiene problemas emocionales o del comportamiento. Mientras que muchos niños pelean ocasionalmente con otros o les dan, la agresión física frecuente y/o severa puede significar que el niño tiene serios problemas emocionales o del comportamiento que requieren una evaluación e intervención profesional. La acción de pelear o morder persistentemente cuando el niño asiste al cuidado diurno o al sistema escolar puede ser un problema serio. A esa edad los niños tienen mucho contacto con sus pares y se espera que ellos sean capaces de hacer amigos y llevarse bien con ellos.

La Acción de Morder

Muchos niños comienzan a morder agresivamente entre la edad de uno a tres años. La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño esté probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser el resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física. Los padres deben recordar que los niños que están echando dientes pueden morder también. La acción de morder es la razón más común por la cual son expulsados de los lugares de cuidado diurno. 

Que Hacer:

  • De inmediato dígale “no”, en un tono calmado pero firme y con      desaprobación.
  • Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años), cárguelo firmemente o póngalo abajo.
  • Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, “no es correcto morder porque le hace daño a las personas”.
  • NO muerda al niño para mostrarle cómo se siente cuando lo muerden. Esto le enseña un comportamiento agresivo al niño.
  • Si el niño persiste en su comportamiento de morder a otros, trate una      consecuencia negativa. Por ejemplo, no cargue o juegue con el niño por      espacio de cinco minutos después que él/ella haya mordido.

Si éstas técnicas o intervenciones no son efectivas, los padres deben de hablar con su médico de familia.

La Acción de Pelear y de Golpear a Otros
Los pequeños y los niños de edad preescolar a menudo se pelean por los juguetes. Algunos niños son premiados involuntariamente por su comportamiento agresivo. Por ejemplo, puede que un niño empuje a otro niño, tirándolo al piso y quitándole su juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niño agresivo se siente victorioso ya que consiguió el juguete. Es importante identificar si este patrón está ocurriendo en los niños agresivos.

Que Hacer:

  • Es más efectivo si se interviene antes de que el niño comience a mostrar un comportamiento agresivo. Por ejemplo, intervenga tan pronto ve que el niño está muy frustrado o se está alterando.
  • Cuando los niños pequeños pelean a menudo, supervíselos más de cerca.
  • Si el niño le da a otro niño, de inmediato separe los dos niños. Luego trate de consolar y atender al niño que ha sido golpeado.
  • Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años) dígale, “No se da. Duele cuando das”.
  • Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, “Yo sé que tienes coraje, pero no des. Cuando das duele”. Esto comienza a enseñarle empatía a su niño.
  • NO le dé al niño si le está dando a otros. Esto le enseña al niño a usar      comportamiento agresivo.
  • Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas entre hermanos.

Cuando las peleas son frecuentes, esto puede ser una señal de que el niño tiene otros problemas. Por ejemplo, puede estar triste o alterado, tener problemas controlando el coraje, haber sido testigo de violencia o puede haber sido la víctima de abuso en el cuidado diurno, en la escuela o en el hogar.

Las investigaciones han demostrado que los niños que son físicamente agresivos a temprana edad tienen la tendencia a continuar dicho comportamiento cuando son mayores. Los estudios también han demostrado que los niños que son expuestos a la violencia y la agresión repetidamente en la televisión, los videos y las películas actúan de manera más agresiva. Si un niño pequeño tiene problemas persistentes con la acción de pelear y de morder o exhibe un comportamiento agresivo, los padres deben de buscar la ayuda profesional de un psiquiatra de niños y adolescentes o de otro profesional de la salud mental que se especialice en la evaluación y tratamiento de los problemas del comportamiento en los niños pequeños.

Los Niños y el Divorcio

Hoy en día de cada dos matrimonies uno termina en divorcio y muchas de las parejas divorciadas tienen niños. Los padres que se están divorciando a menudo se preocupan acerca del efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Durante este período difícil, los padres puede que se preocupen por sus propios problemas, pero continúan siendo las personas más importantes en la vida de sus hijos.

Mientras los padres bien pueden sentirse o desconsolados o contentos por su divorcio, invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos o abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. El divorcio puede ser malinterpretado por los niños a no ser que los padres les digan lo que les está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.

Los niños con frecuencia creen que son la causa del conflicto entre su padre y su madre. Muchos niños asumen la responsabilidad de reconciliar a sus padres y algunas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. En la pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio, los niños pueden volverse vulnerables tanto a enfermedades físicas como mentales. Con mucho cuidado y atención, sin embargo, una familia puede hacer uso de su fortaleza o de sus factores positivos durante el divorcio, ayudando así a los niños a tratar de manera constructiva con la solución al conflicto de sus padres.

El hablarle a los niños acerca del divorcio es difícil.  Los siguientes consejos pueden ayudar a los niños y a los padres con el reto y el estrés sobre estas conversaciones:

  • no lo mantenga en secreto o espere hasta el último momento
  • infórmeselo a su niño junto con cónyuge
  • mantenga las cosas de manera simple y directa
  • dígale que el divorcio no es culpa de él/ella
  • admita que ello será penoso y desconcertante para todos
  • asegúrele a su niño que los dos todavía lo quieren y que siempre serán sus padres
  • no discuta con el niño las faltas y problemas de cada uno de ustedes

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en su hijo o en sus hijos. Los niños pequeños pueden reaccionar al divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a cooperar o retrayéndose en sí mismos. Los niños mayores pueden sentir mucha tristeza o experimentar un sentimiento de pérdida. Los problemas de comportamiento son muy comunes entre estos niños y su trabajo en la escuela puede afectarse negativamente. Ya sea como adolescentes o como adultos, los hijos de parejas divorciadas a menudo tienen problemas en sus relaciones y con su autoestima.

Los niños tendrán menos problemas si saben que su mamá y su papá continuarán actuando como padres y que ellos los seguirán ayudando aun cuando el matrimonio se termine y el padre y la madre no vivan juntos. Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o la coerción a los niños para que se pongan de parte del papá o de la mamá les pueden hacer mucho daño a los hijos y pueden acrecentar el daño que les hace el divorcio. Las investigaciones demuestran que los niños se desarrollan mejor cuando los padres tienen la capacidad de cooperar para su bienestar.

La obligación continuada de los padres por lograr el bienestar de los hijos es vital. Si el niño muestra indicios de estrés, los padres deben consultar con su médico de familia o con su pediatra para que los refiera a un siquiatra de niños y adolescentes para que le haga una evaluación y les dé tratamiento. Además, el siquiatra de niños y adolescentes puede reunirse con los padres para ayudarles a que aprendan qué hacer para que el estrés del divorcio sea más fácil para toda la familia. La sicoterapia para los niños de una pareja divorciada y para los padres divorciados puede ser de gran beneficio.

Los Problemas en las Familias Causados por los Segundos Matrimonios

El número creciente de divorcios en los Estados Unidos y los cambios en los patrones familiares han dado lugar a un número creciente de segundas familias. Las segundas familias tienen que hacerle frente a muchos retos. Como cualquier otro logro, el desarrollo de buenas relaciones en la nueva familia requiere mucho esfuerzo. Cada uno de los miembros de estas familias ha experimentado pérdidas y está teniendo que hacer ajustes bien complicados en su nueva situación familiar.

Cuando se forma una segunda familia, sus miembros no tienen un historial común o no tienen el mismo modo de hacer las cosas; muchas veces sus creencias son muy diferentes. Además, un niño puede tener una lealtad dividida entre el padre con quien vive la mayor parte del tiempo y el que vive en otro lugar y a quien visita de vez en cuando. También, los recién casados no han pasado suficiente tiempo juntos para adaptarse a la nueva relación.

Los miembros de la nueva familia combinada necesitan crear vínculos fuertes entre ellos, de la siguiente manera:

  • reconociendo y penando por lo que han perdido
  • desarrollando nuevas destrezas para tomar decisiones en familia
  • fomentando y fortaleciendo las nuevas relaciones entre: padres, padrastros, hijastros y hermanastros
  • ayudándose los unos a los otros
  • manteniendo y fomentando las relaciones originales con los padres naturales.

Aunque estos problemas son difíciles de resolver, la mayor parte de las segundas familias logran resolverlos. Las segundas familias utilizan a menudo a abuelos (u otros parientes), miembros del clero, grupos de apoyo y otros programas disponibles en la comunidad para que los ayuden con los ajustes.

Los padres deben de considerar obtener una evaluación siquiátrica del niño que manifieste sentimientos muy fuertes al encontrarse:

  • tratando de lidiar él solo con la pérdida
  • dividido entre los dos padres y las dos familias
  • excluido de todo
  • aislado por sus sentimientos de culpabilidad y de ira o enojo
  • inseguro de lo que es correcto
  • muy incómodo con cualquier miembro de la familia original o de la nueva familia.

Además, si los padres observan que los síntomas siguientes persisten, deben de considerar una evaluación siquiátrica del niño/familia:

  • el niño se desahoga/dirige su ira hacia un miembro en particular de la familia o expresa resentimiento contra el padrastro/madrastra o el padre/madre
  • uno de los padres sufre mucho estrés y no puede ocuparse de las necesidades crecientes del niño
  • uno de los padres o padrastros demuestra favoritismo por uno de los niños
  • la disciplina del niño se deja en manos de los padres naturales, en vez de incluir a ambos, padres y padrastros
  • el niño llora con frecuencia o se retrae
  • algunos miembros de la familia dejan de disfrutar de sus actividades normales (por ejemplo: aprender, asistir a la escuela, trabajar, jugar o estar con los amigos y la familia).

Los siquiatras de niños y adolescentes han sido adiestrados y son expertos en evaluaciones siquiátricas comprensivas tanto del niño como de la familia si se desarrollan problemas serios.

La mayor parte de las segundas familias, si se les da el tiempo suficiente para que desarrollen sus propias tradiciones y formen nuevas relaciones entre ellos, pueden proveer relaciones emocionales excelentes y duraderas en el matrimonio que ayudan a los niños a desarrollar la autoestima y fortaleza necesarias para disfrutar de la vida y enfrentar sus desafíos.

Los Niños y la Pena por la Muerte de un ser Querido

Cuando un miembro de la familia muere, los niños reaccionan de manera diferente a los adultos. Los niños de edad pre-escolar creen que la muerte es temporera y reversible, esta creencia está reforzada por los personajes en dibujos animados que se mueren y reviven otra vez. Los niños de entre cinco y nueve años comienzan a pensar más como los adultos acerca de la muerte, pero todavía no pueden imaginarse que ellos o alguien que ellos conocen puedan morir.

A la conmoción y a la confusión que sufre el niño que ha perdido su hermanito, hermanita, papá o mamá se le añade la falta de atención adecuada de otros familiares que lloran esa misma muerte y que no pueden asumir adecuadamente la responsabilidad normal de cuidar al niño.

Los padres deben de estar conscientes de cuáles son las reacciones normales de los niños ante la muerte de un familiar, así como de las señales que indican que el niño está teniendo dificultad enfrentándose a la pena. Es normal que durante las semanas siguientes a la muerte algunos niños sientan una tristeza profunda o que persistan en creer que el familiar querido continúa vivo. Sin embargo, la negación a largo plazo a admitir que la muerte ocurrió, o el evitar las demostraciones de tristeza, no es saludable y puede resultar en problemas más severos en el futuro.

No se debe obligar a un niño asustado a ir al velorio o al entierro de un ser querido; sin embargo, el honrar o recordar a la persona de alguna manera, como por ejemplo, encender una velita, decir plegarias, preparar un álbum de recortes, revisar las fotografías o el contar una historia, puede ser de mucha ayuda. A los niños se les debe de permitir el expresar su pérdida y pena como ellos crean.

Una vez que el niño acepta la muerte, es normal que manifieste su tristeza de vez en cuando a través de un largo período de tiempo, a veces en momentos inesperados. Sus parientes sobrevivientes deben de pasar todo el tiempo posible con el niño y hacerle saber bien claro que tiene permiso para manifestar sus sentimientos libre y abiertamente.

Si la persona muerta era esencial para la estabilidad del mundo del niño, la ira es una reacción natural. Esta ira se puede manifestar en juegos violentos, pesadillas, irritabilidad o en una variedad de otros comportamientos. A menudo el niño mostrará enojo hacia los miembros sobrevivientes de la familia.

Después de la muerte de un padre o una madre, muchos niños actuarán como si tuviesen menor edad. El niño temporalmente actúa de manera más infantil exigiendo comida, atención, cariño y habla como un bebé. Los niños más pequeños frecuentemente creen que ellos son la causa de lo que sucede a su alrededor.  El pequeño puede creer que su papá, abuelito, hermano o hermana se murió porque él una vez cuando tenía coraje deseó que se muriera.

El niño se siente culpable porque cree que su deseo se “realizó”.

Los niños con problemas serios de pena y de pérdida pueden mostrar una o más de las siguientes señales:

  • un período prolongado de depresión durante el cual el niño pierde interés en sus actividades y eventos diarios
  • insomnio, pérdida del apetito o el miedo prolongado a estar solo
  • regresión a una edad más temprana por un período extendido de tiempo
  • imitación excesiva de la persona muerta
  • decir frecuentemente que quisiera irse con la persona muerta
  • aislamiento de sus amiguitos
  • deterioro pronunciado en los estudios o el negarse a ir a la escuela

Si estos síntomas persisten, puede que se necesite ayuda profesional. Un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental capacitado puede ayudar al niño a aceptar la muerte y asistir a los sobrevivientes para que ayuden al niño durante el proceso de pena y luto.

 El Maltrato Infantil: Los Golpes Ocultos

Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños son alarmantes. Se estima que cada año cientos de miles de niños reciben abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional que perdura mucho después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las cortes de justicia reconocen que estas “heridas emocionales ocultas” pueden ser tratadas. El reconocer y dar tratamiento a tiempo es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico. Cuando un niño/niña dice que ha sido abusado, hay que tomarlo en serio y evaluarlo de inmediato.

Los niños que han sido abusados pueden exhibir:

  • una pobre auto-imagen pobre
  • re actuación del acto sexual
  • incapacidad para confiar o amar a otros
  • conducta agresiva, problemas de disciplina y a veces, comportamiento ilegal
  • coraje y rabia
  • comportamiento auto-destructivo o auto-abusivo, pensamientos suicidas
  • pasividad, comportamiento retraído o apagamiento
  • miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas
  • ansiedad y miedos
  • problemas en la escuela o fracaso escolar
  • sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión
  • visiones de experiencias ya vividas y pesadillas
  • abuso de drogas o de alcohol
  • problemas al dormir

A menudo el daño emocional severo a los niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados se convierten en padres abusivos. Un adulto que fue abusado de niño tiene mucha dificultad para establecer relaciones personales íntimas. Estos hombres y mujeres pueden tener problemas con los acercamientos físico, el tocar, la intimidad y el confiar en otros al llegar a adultos. Están expuestos a un riesgo mayor de ansiedad, depresión, abuso de substancias, enfermedades médicas y problemas en la escuela o en el trabajo. Sin el tratamiento adecuado el daño hecho al niño abusado físicamente puede perdurar de por vida.

La identificación y el tratamiento a tiempo son importantes para minimizar las consecuencias del abuso a largo plazo. Los profesionales de la salud mental capacitados deben de llevar a cabo una evaluación comprensiva y proveer el tratamiento para los niños que han sido abusados. Mediante el tratamiento, el niño maltratado comienza a recuperar su sentido de confianza en sí mismo y en otros. Pueden ayudar a la familia a aprender nuevas formas de darse apoyo y de comunicarse los unos con los otros. Los padres pueden también beneficiarse del apoyo, entrenamiento y manejo del coraje.

El abuso físico no es el único tipo de maltrato infantil. Muchos niños son víctimas de abandono, de abuso sexual o de abuso emocional. En todos los tipos de abuso infantil, el niño y la familia pueden beneficiarse de una evaluación y tratamiento de un profesional de la salud mental capacitado.

La Disciplina

Los niños no siempre hacen lo que los padres quieren. Cuando el niño se comporta mal, el padre tiene que decidir cómo va a responder. Todos los niños necesitan reglas y expectativas para ayudarlos a aprender el comportamiento apropiado. ¿Cómo le enseña un padre a su niño las reglas y qué deben de hacer los padres cuando las reglas se rompen?

Los padres deben de comenzar hablando entre sí acerca de cómo ellos quieren manejar la disciplina y establecer las reglas. Es importante que se vea la disciplina como enseñanza y no como castigo. El aprender a seguir las reglas mantiene al niño seguro y lo ayuda a él/ella a aprender la diferencia entre lo que es correcto o incorrecto.

Una vez que se establecen las reglas, los padres deben de explicarle al niño las consecuencias de romper las reglas. Por ejemplo: Estas son las reglas, si tú sigues las reglas esto es lo que sucede y si tú rompes las reglas, esto es lo que sucede. Los padres y los niños deben de decidir juntos cuáles van a ser los premios y las consecuencias. Los padres siempre deben de reconocer y ofrecer refuerzo positivo y apoyo cuando el niño sigue las reglas. Los padres tienen también que aplicar la consecuencia apropiada cuando el niño rompe una regla. La consistencia y el ser predecible son las bases de la disciplina y el alago es el mayor refuerzo para el aprendizaje.

Los niños aprenden con la experiencia. Tener consecuencias lógicas para el mal comportamiento ayuda a que ellos aprendan a ser responsables de sus acciones sin afectar su autoestima. Si los niños se pelean por la televisión, la computadora o un juego de video, apágueselo. Si un niño vira la leche en la mesa de comer mientras está jugando con ella, haga que el niño la limpie. Un adolescente que se acuesta muy tarde puede sufrir las consecuencias naturales de estar cansado al día siguiente. Otro tipo de consecuencia que puede ser efectiva es la suspensión o dilación de un privilegio. Si el niño rompe la regla acerca de dónde puede ir en su bicicleta, quítele la bicicleta por unos días. Cuando un niño no hace sus tareas, a él/ella no se le permite hacer algo especial, como quedarse la noche con un amigo o alquilar un video.

Hay diferentes estilos o formas de abordar el ser padres. Las investigaciones indican que los padres efectivos crían hijos bien ajustados que son más auto-dependientes, auto-controlados y positivamente curiosos que aquellos niños criados por padres que castigan, son demasiado estrictos (autoritarios) o que les permiten todo. Los padres efectivos operan bajo la creencia de que tanto los niños como los padres tienen ciertos derechos y que las necesidades de ambos son importantes. Los padres efectivos no necesitan hacer uso de la fuerza física para disciplinar al niño, pero son los que establecen reglas claras y les explican por qué esas reglas son importantes. Los padres efectivos razonan con sus niños y consideran los puntos de vista de los jóvenes aunque no estén de acuerdo con ellos.

Tipos de disciplina efectiva:

  • Confíen en que su niño va a hacer lo correcto dentro de los límites de su edad y nivel de desarrollo.
  • Asegúrese de que lo que usted le pida sea razonable.
  • Hable con su niño como usted desearía que alguien le hablase a usted si lo estuviese regañando. No recurra a ponerle nombres, gritarle o faltarle el      respeto.
  • Sea claro sobre lo que usted quiere decir. Sea firme y específico.
  • Sea usted un modelo positivo de comportamiento. “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago” muy pocas veces resulta.
  • Permita la negociación y flexibilidad; ello puede ayudar a establecer las      destrezas sociales en su niño.
  • Permita que su niño experimente las consecuencias de su comportamiento.
  • Cuando sea posible, las consecuencias deben llevarse a cabo de inmediato, deben estar relacionadas con el romper la regla y deben ser de poca duración para que usted pueda moverse a enfatizar lo positivo de nuevo.
  • Las consecuencias deben de ser justas, y apropiadas a la situación y la edad del niño.

Las clases para enseñar y entrenar a cómo ser padres pueden ser de ayuda para aprender a ser un padre efectivo. Si los padres tienen serias preocupaciones acerca de problemas continuos relacionados con el comportamiento de su niño, el consultar con un siquiatra de niños y adolescentes o con cualquier otro profesional de la salud mental licenciado puede servir de ayuda.

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

FUENTES DE INFORMACION

Fuente de Información: American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

http://www.aacap.org/page.ww?section=Informacion+para+la+Familia

La “American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)” representa a más de 7,150 siquiatras de niños y adolescentes quienes son doctores egresados de una escuela de medicina, con por lo menos cinco años adicionales de entrenamiento en siquiatría general (adultos) y siquiatría de niños y adolescentes.

Información para la Familia, en hojas sueltas, pertenece y es distribuida por la “American Academy of Child and Adolescent Psychiatry”. No se requiere permiso escrito para reproducir las hojas para uso personal o educativo, pero no se pueden incluir en material que se presente a la venta. Toda la información se puede ver y se puede reproducir del “website” de la “AACAP” (www.aacap.org). Las hojas no se pueden reproducir, duplicar o presentar en cualquier otro “website” de la “Internet” sin el consentimiento de “AACAP”. A las organizaciones se les permite crear un vínculo con el “website” de “AACAP” para ciertas hojas en particular. Para comprar la serie completa de Información para la Familia, por favor llame a: “AACAP Circulation Clerk” en el tel. 1.800.333.7636, ext. 131.

Programa 90. Homenaje a las Madres

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

La tercera parte:

Nuestros facilitadores este día son: Lupita Montoto, Diego Campoverde-Cisneros y su servidora, Romilia Schlueter.

Este día nuestro programa va dedicado a todas las madres, y de una manera muy especial a todas las personas que proveen cuidado a los niños en sus hogares o en centros de cuidado infantil.

Invitamos a todos los que nos estan escuchando a llamar o enviar mensajes de texto, para saludar a sus madres, enviar un pensamiento por las madres ausentes, recordar a las madres muertas, en fin, compartir sus sentimientos de amor y agradecimiento para la mujer que nos dio la vida y las que con su cuidado y dedicación continúan enriqueciendo nuestra existencia.

Madre

Eres tú la luz de mi existir, faro sin igual en mi vivir.
Eres tú canción de amor, que brota en flor,
no se podrá nunca medir tu corazón.
Madre como tú nadie jamás, mi dulce quietud tú lo serás,
y por eso madrecita, hoy te vengo a decir
esta oración que lleva en ella mi gratitud.
Zulma González -México

Las Manos de Mi Madre
Alfredo Espino, Salvadoreño

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas me
sacan las espinas y se las clavan ellas.

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.

¡Ellas son las celeste; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas!
Para el dolor, caricias: para el pesar, unción:
¡son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!

 Madre
Francisco E. Pérez Febres-Cordero (guayaquileño; 1934 – 2010)

Mamá te dije siempre, desde antes
que aprendiera a hablar. Siempre estuviste
presente en las ausencias
porque lo se lleva dentro el alma
realmente nunca lo sentimos lejos.

I al ir pasando el tiempo
se hacía cada vez más importante
i más i más hermoso ser tu hijo.

Hoy cuando para ambos
van despacio acabándose los años
tus ojos perpetúan la belleza
i ahondan el Amor.
Me doy cuenta lo que has significado;
que por tus surcos fue que aré los míos;
que semillas sembré por tus semillas;
que cosecho por todas tus cosechas.
No sólo fue la Vida: fue ante todo
la Paciencia, que hiciste beso dulce
i con tu gran ternura, beso a beso
la vas también haciendo parte mía.

Madre, podría así seguir porque no hay límite
a todo lo que puedo ahora decirte.
Pero en silencio te daré el tributo
de mirarte en mí mismo, de saberme
humanizado por el llanto seco
que hoy ya sé que lloraste sin yo verlo.

Madre Madre repito i me convierto
en más hijo más Hijo de tu Sangre.
Madre, mi poema no termina aquí, ni lo hará por los siglos de los siglos.

 

Desde la lejanía
~Fernando Botero Betancur – Poeta Colombiano~

Madre, desde la lejanía de tu gloria
me llegan con frecuencia bendiciones,
e infantiles fragmentos de oraciones
que suavizan la piel de la memoria.

Tu espíritu es un ave migratoria
que abandona las plácidas regiones,
para cubrir de aladas protecciones
al hijo, que tropieza con su historia.

Así, como hace tiempos, de pequeño
con mis lamentos perturbé tu sueño
y lo sacrificaste todo por mí suerte;

igual que cuando al mundo me trajiste:
¡bésame tiernamente si estoy triste
y arrúllame en la hora de la muerte!

Una madre es…

la que llevó tantos meses
en su vientre preñado de luz                                     el diminuto ser de sus entrañas.

Contó sus dedos
vibró con su llanto
sintiendo pánico al perderlo
y una dicha enorme al abrazarlo.

Una madre es…
aquella que sufre por sus frutos
se desprende el alimento de sus labios
y lo coloca a la criatura
en la puerta de su boca de jazmín.

Una madre es..
aquella que no duerme…
que está en suspenso
aguarda ver su prenda llegar.

Esa que se entrega
lo ayuda a subir peldaños
lo sostiene en sus metas
a través de los años.

Una madre es… la que sufre
la que se lleva de encuentro
los límites, la que da su vida
la que vela el sueño dorado
amamanta, acurruca
la que siempre está pendiente de su cuna.

Para tí, mujer trabajadora
(Letra y música: Julio César Pavanetti Gutiérrez)

Para ti, mujer abnegada, mujer trabajadora.
Para ti mujer, va hoy esta flor y mi canción.
Para ti, dulce, tenaz y sacrificada luchadora.
Para ti, todo mi respeto y toda mi admiración.

Los diarios nos mencionan a mujeres famosas.
Nombres grabados a fuego y oro en la historia.
Cantan loas a sus logros, a sus grandes cosas.

Nos hablan de sus virtudes y de sus memorias,
pero yo quiero cantarte a ti, silenciosa luchadora.
Que te levantas la primera, al atisbar los rayos del sol.

Mujer de mil nombres, de mil caras, de mil horas.
Compañera en la lucha y con tiempo aun para el amor.
A ti, que día tras día vas al hospital, a la oficina,
al campo, a la fábrica, a la calle, al mundo a remar.

A ti, que aunque llegas a casa extenuada, rendida,
todavía guardas una sonrisa y reservas para amar.

Me viene este canto de lo más profundo de la vida.

Acumulado estaba el homenaje a tan maravilloso ser
muchos versos había escrito, pero a ti te lo debía
Madre, hermana, esposa, hija, compañera…Mujer.

 Para ti, mujer abnegada, mujer trabajadora.
Para ti mujer, va hoy esta flor y mi canción.
Para ti, dulce, tenaz y sacrificada luchadora.
Para ti, todo mi respeto y toda mi admiración.Bottom of Form

 Poema “La vida”

La vida es una oportunidad, aprovéchala;

la vida es belleza, admírala;

la vida es beatitud, saboréala,

la vida es un sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo;

la vida es un juego, juégalo,

la vida es preciosa, cuídala;

la vida es riqueza, consérvala;

la vida es un misterio, descúbrelo.

La vida es una promesa, cúmplela;

la vida es amor, gózalo;

la vida es tristeza, supérala;

la vida es un himno, cántalo;

la vida es una tragedia, domínala.

La vida es aventura, vívela;

la vida es felicidad, merécela;

la vida es vida, defiéndela

Madre Teresa de Calcuta

Un Rancho y Un Lucero

 de Alfredo Espino

Un día ¡Primero Dios!
has de quererme un poquito.
Yo levantaré el ranchito

en que vivamos los dos.

¿Qué más pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor…

Y entre aroma de saúcos,
un cenzontle que cantará
y una poza que copiará
pajaritos y bejucos.

Lo que los pobres queremos,
lo que los pobres amamos,
eso que tanto adoramos
porque es lo que no tenemos…

Con sólo eso, vida mía;
con sólo eso:
con mi verso, con tu beso,
lo demás nos sobraría…

Porque no hay nada mejor
que un monte, un rancho, un lucero,
cuando se tiene un “Te quiero”
y huele a sendas en flor…

CARICIAS
Gabriela Mistral, Chilena

Madrecita mía, madrecita tierna,
déjame decirte dulzuras extremas.
Es tuyo mi cuerpo que juntaste en ramo
deja revolverlo sobre tu regazo..
Juega tu a ser hoja y yo a ser rocío,
y en tus brazos locos tenme suspendido..
Madrecita mía, todito mi mundo,
déjame decirte los cariños sumos…

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

 

FUENTES DE INFORMACION

http://www.amorpostales.com/Las-Manos-de-Mi-Madre.html

Pomas de Alfredo Espino – Las Manos de Mi Madre y Un Rancho y Un Lucero

Para Ti Mujer Trabajadora, (Letra y música: Julio César Pavanetti Gutiérrez) http://www.me.gov.ar/efeme/diamujer/paratitrab.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Radiestesia

Un zahorí, a veces llamado radiestesista o rabdomante, es alguien que afirma que puede detectar cambios del electromagnetismo a través del movimiento espontáneo de dispositivos simples sostenidos por sus manos, normalmente una varilla de madera o metal en forma de “Y” ó “L” o un péndulo. Los zahoríes afirman ser capaces de detectar la existencia de flujos magnéticos o líneas ley,[4] corrientes de agua, vetas de minerales, lagos subterráneos, etc. a cualquier profundidad y sustentan la eficacia de la técnica en razones psicológicas, y los movimientos de los instrumentos por el efecto ideomotor.[5] Mientras para algunos defensores de la técnica, se trataría de una habilidad explicable por la ciencia, otros la tratan de “facultad supranormal.”

Programa 89. ¡Hazte cargo de tu salud! Guía para jóvenes

Nuestros facilitadores este día son: Lupita Montoto, Diego Campoverde-Cisneros y su servidora, Romilia Schlueter.

Escucha la primera parte:

La segunda parte:

La tercera parte:

Durante los meses de marzo y abril, les ofrecimos información sobre nutrición y actividad física para adultos; este día nos enfocamos en nuestros jóvenes

¿Tienes una vida muy agitada?

Tal vez te sientes agobiado por la escuela, las actividades extracurriculares, la presión de tus amigos y la relación con tu familia. Debido a tu horario ocupado puede que no tengas tiempo para desayunar, que compres tu almuerzo de una máquina de ventas o que para la cena comas cualquier cosa que encuentres en la refrigeradora al llegar a tu casa.

¿En qué momento piensas en tu salud?

Sin embargo, los hábitos saludables como una alimentación sana y la costumbre de hacer actividad física regularmente, te pueden ayudar a enfrentar los retos que te presenta la vida. De hecho, el comer sanamente y tener una rutina de ejercicio te ayudan a tener más energía, mantenerte atento en clase y aprender mejor. Estos hábitos saludables también pueden disminuir tu riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes, el asma, problemas del corazón y algunos tipos de cáncer.

  • ¿Sabías que… del 2003 al 2004, aproximadamente el 17.4 por ciento de los adolescentes en los Estados Unidos entre las edades de 12 a 19 años tenían sobrepeso?
  • ¿Que los niños y adolescentes con sobrepeso tienen un alto riesgo de desarrollar enfermedades graves? Antes, la diabetes tipo 2 y las enfermedades del corazón se consideraban enfermedades de adultos, pero ahora se encuentran en niños y adolescentes.

Ponerte a dieta no es la solución

La mejor manera de perder peso es comiendo saludablemente y manteniéndote físicamente activa. Es una buena idea que le consultes a tu proveedor de salud, si quieres perder peso.

Para perder peso, muchos jóvenes experimentan con dietas poco saludables, incluyendo comer muy poco, evitar por completo ciertos grupos de alimentos como el de los granos, saltar una comida o ayunar. Estos métodos pueden excluir nutrientes importantes necesarios para tu desarrollo. Otras formas de perder peso como fumar, provocarse el vómito o usar píldoras dietéticas o laxantes pueden causar problemas de salud.

De hecho, una dieta poco saludable puede hacer que aumentes más de peso, porque a menudo te lleva a un ciclo de comer muy poquito, seguido por un período de comer compulsivamente (“binge eating”). Por otra parte, una dieta no saludable puede aumentar tu riesgo de padecer de problemas emocionales y del crecimiento.  Pg2 Pic

Lo que tú puedes hacer

Este material fue diseñado para ayudarte a tomar pasos pequeños y sencillos para mantener un peso saludable. Aquí te damos datos básicos sobre la nutrición y la actividad física, y también consejos prácticos que puedes usar en tu vida diaria, que van desde leer las etiquetas de los alimentos a elegir qué y cuánto vas a comer o decidir reemplazar la televisión con actividad física.

 Come frutas y verduras todos los días

Cuando las consumes como parte de una dieta balanceada y nutritiva, las frutas y las verduras pueden ayudar a mantenerte saludable.

Escoge frutas y verduras frescas, congeladas, enlatadas o secas para obtener las porciones que necesitas. Los adolescentes que llevan una dieta basada en 2.000 calorías diarias, deben tratar de comer por lo menos 2 tazas de frutas y 2½ tazas de verduras todos los días. Puede que tú necesites una cantidad mayor o menor, dependiendo de tus requerimientos calóricos. Tu proveedor de salud puede ayudarte a determinar cuántas calorías necesitas todos los días.

Ejemplos de 1 porción de frutas o verduras incluyen:

Ejemplos 1 porción* =
Frutas como manzanas, naranjas, bananas y peras 1 fruta mediana
Verduras crudas de muchas hojas como la lechuga romana o la espinaca 1 taza
Verduras cocinadas o crudas cortadas en pedazos ½ taza
Frutas cortadas en pedazos ½ taza
Frutas secas (pasas o albaricoques) ¼ taza


*Nota: La información sobre los tamaños de las porciones está basada en las Guías Alimentarias para los Estadounidenses, 2005 (
http://www.healthierus.gov/dietaryguidelines

Presta atención al calcio

El calcio ayuda a fortalecer los huesos y los dientes. Esto es muy importante porque si obtienes suficiente calcio ahora, puedes reducir el riesgo de fracturas más adelante en la vida. A pesar de esto, la mayoría de los adolescentes consumen menos de los 1.200 mg de calcio que se recomiendan al día. Trata de obtener por lo menos 3 porciones diarias de alimentos con un alto contenido de calcio que sean sin grasa o bajos en grasa. Una porción es igual a una taza de leche o su equivalente. Los tamaños de las porciones de algunos alimentos que contienen una cantidad de calcio similar a la que se encuentra en 1 taza de leche son:

Ejemplos Se consideran equivalentes
a 1 taza:
Yogur, descremado (sin grasa) o semi descremado (bajo en grasa) 1 taza
Queso chédar, semi descremado 1½ onzas
Queso americano, descremado 2 onzas
Bebida a base de soja (“soy milk”) con calcio añadido 1 taza

Fortalécete con proteínas

Las proteínas construyen y reparan los tejidos del cuerpo tales como los músculos y los órganos. Es importante consumir suficientes proteínas ya que te ayudan a crecer fuerte y mantener tu nivel de energía. Los adolescentes necesitan el equivalente a 5 ½ onzas de alimentos ricos en proteínas todos los días. Por ejemplo, una hamburguesa vegetariana a base de soja que pesa 2 ½ onzas equivale a 2 ½ onzas de proteína.

Algunas fuentes de proteínas incluyen:

Ejemplos Se consideran equivalentes
a 1 onza:
Carne de res magra (con poca grasa), aves de corral (como el pollo y el pavo) o pescado 1 onza
Frijoles (enlatados o secos cocinados) ¼ taza
Tofu ¼ taza
Huevos 1
Mantequilla de maní 1 cucharada
Nueces/semillas ½ onza

 ¡Vivan los granos enteros!

Los alimentos hechos con granos te dan energía. Los alimentos de granos enteros o integrales como el pan integral, el arroz moreno y la avena son más nutritivos que los productos de granos refinados. Te ayudan a sentir lleno durante más tiempo y añaden fibra a tu dieta. Trata de consumir diariamente el equivalente a 6 onzas de granos, de los cuales 3 onzas deben ser de productos que contengan granos enteros.

A continuación te damos unas ideas:

Ejemplos Se consideran equivalentes a 1 onza:
Pan integral 1 tajada
Pasta integral (cocinada) ½ taza
Arroz moreno (cocinado) ½ taza
Alimentos hechos con sémola de trigo (trigo estilo burghul, también conocido como trigo quebrantado, cascado o partido) como una ensalada de tabbouleh 1 taza
Cereales de granos enteros del estilo listos- para-comer como “Raisin Bran” Alrededor de 1 taza

 

Aprende a distinguir los diferentes tipos de grasas

Las grasas también son importantes. Ayudan al crecimiento y desarrollo de tu cuerpo, son una fuente de energía y hasta mantienen tu piel y pelo saludable. Pero es importante reconocer que hay algunos tipos de grasas que son mejores que otros, y limitar tu consumo de ellas a un 25 a 35 por ciento del total de las calorías diarias.

La grasa no saturada (también llamada “insaturada”) puede ser parte de una dieta saludable, siempre y cuando no comas demasiada ya que contiene muchas calorías.

Algunas buenas fuentes de grasa no saturada incluyen:

  • aceites de oliva, “canola” (semilla de colza), cártamo, girasol, maíz y soja
  • pescados como el salmón, la trucha, el atún y el esturión blanco

nueces como las del nogal (“walnuts”), las almendras (“almonds”), el maní (“peanuts”) y los anacardos (“cashews”) (semillas de marañón)

Limita las grasas saturadas ya que pueden obstruir tus arterias y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón. Las grasas saturadas se encuentran principalmente en productos de origen animal y en algunos aceites de origen vegetal tales como:

  • la mantequilla
  • el queso sin descremar
  • la lecha entera
  • las carnes grasosas
  • los aceites de coco, palma y grano de palma

Trata de evitar las llamadas “trans fats”, (“grasas trans” o “ácidos grasos trans”) que también son malas para tu corazón. A menudo se encuentran en:

  • los productos horneados como las galletas, panecillos (“muffins”) y rosquillas (“doughnuts”)
  • los refrigerios o “snacks” como las galletas de soda (“crackers”) y las hojuelas de papas fritas (“potato chips”)
  • la manteca vegetal
  • la margarina sólida, en barra
  • los alimentos fritos o frituras

En la lista de ingredientes, busca palabras como manteca (“shortening”), aceite vegetal parcialmente hidrogenado (“partially hydrogenated vegetable oil”) o aceite vegetal hidrogenado (“hydrogenated vegetable oil”). Estos ingredientes te informan que ese alimento contiene “trans fats”. Ahora se requiere que todos los productos empaquetados mencionen las “trans fats” en el panel de datos nutricionales.

Mantente fuerte con el hierro

Los varones adolescentes necesitan hierro para mantener su rápido crecimiento; la mayoría de ellos duplican su masa corporal magra entre las edades de 10 y 17 años. Las adolescentes también necesitan suficiente hierro para mantener su crecimiento y reemplazar la sangre que pierden durante la menstruación.

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Para obtener el hierro que necesitas, trata de comer los siguientes alimentos:

  • pescados y mariscos
  • carne de res con poca grasa
  • cereales fortificados con hierro
  • panes integrales o enriquecidos
  • alverjas, garbanzos y frijoles cocinados, como los negros, rojos o los de carita
  • espinaca

 Sírvete la cantidad apropiada

Los tamaños de las porciones que sirven fuera de tu casa en restaurantes, o que compras en el mercado o en eventos escolares, pueden ser más grandes de lo que necesitas para una sola comida. Las investigaciones muestran que cuando se sirven porciones grandes, las personas comen más. Entonces, ¿cómo puedes controlar el tamaño de tus porciones? Intenta estos trucos: Pg8 pic

  • Cuando comas fuera de tu casa, evita pedir los tamaños más grandes, comparte tu comida, ordena media porción u ordena una entrada pequeña (“appetizer”) como plato principal. Ten en cuenta que algunas entradas son grandes y pueden tener la misma cantidad de calorías que un plato principal.
  • Llévate por lo menos la mitad de la comida a tu casa.
  • Cuando comas en casa, lee la etiqueta con los datos de nutrición para que sepas lo que constituye una porción. Saca esa cantidad de la caja y ponla en un plato, en vez de comértela directamente de la caja o de la bolsa.
  • Evita comer mientras miras la televisión o estés haciendo otras actividades. Es más fácil perder la cuenta de cuánto comes si lo haces al mismo tiempo que realizas otras actividades.
  • Come despacio para que el cerebro tenga tiempo de registrar que tu estómago ya está lleno.
  • No te saltes las comidas. Esto te puede hacer que comas alimentos con más calorías y más grasas en tu próxima merienda o comida. ¡Desayuna todos los días!

Lee las etiquetas de los alimentos

Cuando leas las etiquetas de los alimentos, presta especial atención a:

  • El tamaño de una porción. Fíjate en la cantidad del alimento que se considera una porción. ¿Comes más que esa cantidad? ¿Tal vez comes menos? El número de “porciones en el envase o paquete, te indicará cuántas porciones contiene.
  • Las calorías y los nutrientes. Recuerda que el número de calorías o la cantidad de cada nutriente que se indica en la etiqueta corresponde a una sola porción. Los envases de alimentos a menudo contienen más de una porción.
  • El porcentaje del valor diario (“% Daily Value”). Fíjate en la cantidad del monto diario recomendado de un nutriente (% VD) que se encuentra en una porción del alimento. Si contiene un VD del 5 por ciento o menos, significa que es bajo en ese nutriente, mientras que un VD del 20 por ciento o más es alto. Por ejemplo, si tu cereal de desayuno contiene un VD de hierro del 25 por ciento, tiene un contenido alto de hierro.

 Planifica las comidas y los refrigerios

Es probable que tanto tú como tu familia tengan horarios muy ocupados. Esto puede hacer que comer sanamente sea un reto. A veces es más fácil si se planifica por adelantado. Piensa qué te gustaría comer durante la semana, incluyendo los almuerzos que llevas a la escuela y los refrigerios, y ayuda a tus padres a hacer la lista de compras. Quizás te gustaría acompañarlos a hacer las compras y a cocinar juntos.

 Comienza tu día con un buen desayuno

¿Sabías que desayunar puede ayudarte a tener un mejor rendimiento en la escuela? El desayuno te puede ayudar a mejorar la concentración y la memoria, a tener más energía y a sentirte menos irritable e inquieto. Un desayuno que forma parte de una dieta saludable también puede ayudarte a mantener un peso apropiado ahora y en el futuro.

¡Empácalo! Lleva tu almuerzo a la escuela

No importa si lo compras en la escuela o llevas el tuyo, tu almuerzo debe proporcionarte un tercio de los nutrientes que necesitas a diario. Un almuerzo de papas fritas, galletas, dulces, caramelos y sodas o gaseosas te da muchas calorías, pero muy poco valor nutritivo. En lugar de comprar refrigerios de las máquinas de venta de la escuela, trae la comida de tu casa. Trata de preparar tu propio almuerzo. Por ejemplo, hazte un sándwich de pavo con poca grasa y pan integral, o lleva alimentos saludables como frutas, verduras, yogur semi descremado o descremado y nueces.

Refrigerios (“snacks“) ideales para jóvenes ocupados

Un refrigerio saludable contribuye a un plan de alimentación sana, al mismo tiempo que te puede dar el empujón que necesitas para llegar hasta el final del día. Prueba estas ideas para refrigerios, pero ten en cuenta que muchos de estos contienen grasa y sólo se deben comer en porciones pequeñas:

  • frutas de cualquier clase, sean frescas, enlatadas, secas o congeladas
  • mantequilla de maní sobre tortitas de arroz (“rice cakes”) o galletas de trigo integral, hojuelas de papas (“chips”) o tortillas horneadas con salsa
  • verduras con una salsa o “dip” bajo en grasa
  • quesillo (“string cheese”), requesón (“cottage cheese”) o yogur semi descremado
  • paletas de frutas naturales (“frozen fruit bars”), helados de frutas sin crema (“sorbets”) o yogur helado semi descremado
  • galletas de barquillo de vainilla (“vanilla wafers”), galletas de harina de trigo entero (“graham crackers”), galletas de animalitos (“animal crackers”), o barras de higo de trigo entero (“whole grain fig bars”)
  • palomitas de maíz (“popcorn”) bajas en grasa o “lite” (para hacer en la hornilla o en el microondas)

 Cena en familia

Para muchos adolescentes, la cena consiste en comer al apuro lo primero que encuentran o tal vez servirse algún refrigerio delante de la televisión o comer cualquier cosa sin parar desde que llegan de la escuela hasta que se acuestan. En vez, trata de cenar sentado en la mesa con toda la familia. Créelo o no, cuando cenas en familia es más probable que comas más frutas, verduras y otros alimentos que contengan las vitaminas y minerales que tu cuerpo necesita. Las comidas en conjunto también te ayudan a reconectarte con tu familia después de un día ocupado. Conversa con el resto de tu familia para ver si comen juntos por lo menos algunas noches por semana.

Limita las “comidas rápidas” (“fast foods“) y piensa bien lo que eliges

Al igual que muchos adolescentes, es posible que comas a menudo en los restaurantes de “comidas rápidas”. De ser así, es probable que estés consumiendo muchas calorías que vienen de las grasas y azúcares agregadas. Una sola comida combo de precio especial que consiste de un sándwich, papas fritas y una soda azucarada puede tener más calorías, grasa y azúcar de lo que se debe comer en un día.

Lo mejor es limitar la cantidad de “comidas rápidas” que comes. Si ordenas una “comida rápida”, prueba estas sugerencias:

  • No escojas los paquetes “combo” de valor especial (“value-sized”) o de tamaño gigante (“super-sized”).
  • Pide un sándwich de pollo a la parrilla o una hamburguesa simple de las pequeñas.
  • Usa mostaza en vez de mayonesa.
  • Evita las comidas fritas o quítale el empanizado al pollo frito, esto puede reducir la grasa a la mitad.
  • Ordena una ensalada verde o con tiritas de pollo asado, y pide aderezo “lite” o bajo en calorías.
  • Toma agua, leche descremada o semi descremada en vez de una soda azucarada.

 Reconsidera lo que tomas

Las sodas y otras bebidas azucaradas han reemplazado a la leche y al agua como la bebida preferida tanto por los adolescentes como por los adultos. Sin embargo, estas bebidas se parecen más a los postres por su alto contenido de azúcar y calorías. De hecho, las sodas y las demás bebidas llenas de azúcar contribuyen a los problemas de peso en los niños y adolescentes. Procura tomar agua y leche descremada o semidescremada.

Mantente activo/activa

Al igual que comer saludablemente, la actividad física te puede ayudar a sentir bien. Mantenerte físicamente activo te ayuda a:

  • controlar tu peso, desarrollar masa muscular magra y reducir la grasa en tu cuerpo
  • endurecer los huesos
  • aumentar tu flexibilidad y equilibrio
  • reducir tu riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades del corazón y presión arterial alta.

La actividad física también puede tener muchos beneficios emocionales y sociales, tales como:

  • mejorar tu autoestima y tu estado de ánimo
  • disminuir los sentimientos de ansiedad y depresión
  • ayudarte en los estudios
  • enseñarte a trabajar en equipo, a través de los deportes.

 Mantente activo todos los días

La actividad física debe formar parte de tu vida diaria, ya sea si practicas algún deporte, tomas clases de educación física u algún otro tipo de ejercicio, o si caminas o usas la bicicleta como medio de transporte. Los adolescentes deben hacer actividad física durante 60 minutos o más, la mayoría o preferiblemente todos los días de la semana.

 Apaga la televisión y ¡muévete!

¿Puede el hecho de ver demasiada televisión contribuir a los problemas de sobrepeso? Varios estudios científicos indican que sí. De hecho, un estudio notó que los niños que ven mucha televisión tienen más grasa corporal que aquellos que miran televisión menos de 2 horas diarias.

Trata de disminuir el tiempo que pasas viendo televisión, en la computadora o con juegos de video, y más bien muévete. A continuación te damos algunas sugerencias para que rompas el hábito de mirar televisión:

  • Graba tus programas favoritos y míralos más tarde. Esto reduce el tiempo que pasas frente a la televisión ya que planeas mirar programas específicos en vez de quedarte hipnotizado mirando la pantalla, cambiando de un canal a otro sin parar.
  • Involúcrate en las actividades de tu escuela o comunidad.

Escoge actividades que te gusten y sé constante

Para hacer actividad física no es necesario hacerte miembro de un gimnasio o participar en competencias deportivas. Puedes dar una caminata rápida alrededor del barrio o subir el volumen de la música y ponerte a bailar.

Intenta alguna de estas ideas:

  • Juega voleibol.
  • Practica la natación.
  • Salta la cuerda.
  • Lanza unos aros de baloncesto.
  • Monta en bicicleta.
  • Corre.

¡Hazlo funcionar!

Busca oportunidades para comer más sanamente y ser más activo en tu casa, en la escuela y en tu comunidad.

No es fácil mantener un peso saludable en el ambiente de hoy. Hay restaurantes de comida rápida en todas las esquinas, máquinas de venta en las escuelas y no hay suficientes lugares seguros para realizar actividades físicas, lo que puede dificultar que comas saludablemente y te mantengas activo. Por los horarios tan ocupados es difícil que en los hogares puedan preparar juntos los alimentos o sentarse a comer en familia.

Comprender el ambiente en tu hogar, escuela y comunidad es un paso importante para cambiar tus hábitos de alimentación y actividad. Tus respuestas a las preguntas de la siguiente lista te pueden ayudar a identificar los obstáculos para cambiar tu comportamiento y cómo vencerlos para asegurar tu éxito.

Habla con tu familia para hacer cambios que promuevan una alimentación saludable y una rutina de actividad física. Bailen, corran por el parque o jueguen juntos al baloncesto. Planeen juntos los menús semanales y la lista de compras del mercado. Colabora con las compras y en la preparación de las comidas.

Lo que tú puedes hacer en casa…

  • ¿Está tu cocina llena de frutas, verduras, leche descremada y semi descremada y sus productos derivados, productos de granos enteros y otros alimentos que necesitas para comer sanamente?
  • ¿Tienes a mano agua y leche semi descremada en lugar de sodas, té endulzado y bebidas de frutas azucaradas?
  • ¿Llevas a la escuela almuerzos saludables que preparas en casa?
  • ¿Cenas con tu familia varias veces por semana?
  • ¿Tienes en casa máquinas de ejercicio o pelotas, bicicletas o cuerdas de saltar?
  • ¿Limitas el número de horas que pasas viendo televisión, con juegos de video o en la computadora?

En la escuela

  • ¿Ofrece la cafetería alimentos saludables como ensaladas, frutas y productos de granos enteros?
  • ¿Hay máquinas de venta en las que puedas comprar bebidas y refrigerios como hojuelas de papitas horneadas (“baked potato chips”), barras de higo y agua embotellada?
  • ¿Tomas clases de educación física regularmente?
  • Aparte de la clase de educación física, ¿tiene tu escuela deportes u otras actividades físicas para hacer después de clases?

Lo que puedes hacer en la escuela…

Puedes organizar un grupo de estudiantes para pedirle al director que se incluyan alimentos saludables en la cafetería o en las máquinas de venta. También pueden pedir que la escuela ofrezca más clases de educación física o un mayor número de actividades físicas patrocinadas por la escuela.

 En la comunidad (donde vives)

  1. ¿Hay piscinas, campos abiertos, parques y caminos para montar en bicicleta o caminar que sean seguros?
  2. ¿Existe algún centro comunitario, iglesia u otro lugar que ofrezca clases de baile, de defensa personal o de otras actividades físicas?
  3. ¿Hay mercados que ofrezcan frutas, verduras y otros alimentos saludables?
  4. ¿Las calles tienen aceras dónde puedas caminar sin peligro?

Lo que puedes hacer en la comunidad…

Escribe a las autoridades políticas y a los periódicos locales. Infórmales sobre la necesidad de que haya más lugares en tu comunidad para jugar y hacer ejercicio. Sé creativo, busca programas o instalaciones deportivas a las que puedas llegar usando transporte público. Quédate después de clases o hazte miembro de alguna organización juvenil local como los grupos de las iglesias, el “YMCA”,          el “4-H Club” o los “Boys and Girls Clubs of America.”  Pídeles que ofrezcan oportunidades para hacer más actividad física.

Los viejos hábitos son difíciles de romper y los nuevos, especialmente los relacionados a la alimentación o actividad física, pueden tomar meses en desarrollarse y mantenerse. Aquí te damos algunos consejos para ayudarte en el proceso:

  • Haz los cambios lentamente. No esperes cambiar tus hábitos alimenticios o actividades del día a la noche. Si tratas de hacer muchos cambios al mismo tiempo, puedes arruinar tu probabilidad de tener éxito.
  • Fíjate bien en tus hábitos actuales de alimentación y de actividad física y piensa de qué manera los puedes hacer más saludables. Mantén un diario de alimentación y de actividad por unos 4 ó 5 días. Escribe en el diario todo lo que comas, tus actividades y tus emociones. Revisa el diario para que te des cuenta de tus hábitos. ¿Estás desayunando todos los días? ¿Comes suficientes frutas y verduras a diario? ¿Haces alguna actividad física la mayoría de los días de la semana? ¿Comes cuando tienes estrés? En estas ocasiones, ¿puedes sustituir la comida con actividad física?
  • Establece un número razonable de metas realistas. Empieza tratando de reducir el número de sodas azucaradas que tomas, reemplazando algunas con bebidas sin azúcar. Después de que hayas logrado reducir el número de sodas azucaradas que tomas, trata de eliminarlas de tu dieta. Si ya logras esta meta, añade algunas más, como beber más leche descremada o semi descremada, comer más frutas o hacer más ejercicios todos los días.
  • Identifica tus obstáculos. ¿Hay refrigerios poco saludables en tu casa que te tientan mucho? ¿Contiene la comida de tu cafetería demasiada grasa y azúcares agregadas? ¿Te es difícil dejar de tomar varias sodas azucaradas al día porque tus amigos lo hacen?

ESCRIBE UNA LISTA DE OBSTÁCULOS Y LOS CAMBIOS QUE PUEDES HACER PARA SOBRELLEVARLOS

  • 1. Obstáculo: ___________________
  • Cambio que puedo hacer: ___________________
  • 2. Obstáculo: ___________________
  • Cambio que puedo hacer: ___________________   etc…
  • Consigue un amigo en la escuela o alguien en tu casa que te apoye en tus nuevos hábitos. Pídele a un amigo, hermano, tus padres o un tutor que te ayuden a hacer estos cambios y continúa con tus nuevos hábitos.

¡Cree en ti! Es importante que sepas que sí lo puedes hacer. Usa esta información para ayudarte.  Mantente positivo y concentrado. Recuerda por qué quieres estar más sano: para lucir, sentirte, moverte y aprender mejor. Acepta las recaídas y si fallas en una de tus metas de nutrición o ejercicio, no te desanimes. Simplemente vuelve a intentarlo al día siguiente. También comparte esta información con tu familia. Ellos te pueden apoyar en tu afán adoptando también comportamientos más saludables

Esto es todo por hoy, gracias por su participación, le esperamos el próximo miércoles a las 11:00 de la mañana para juntos….

¡APRENDER Y CRECER!

FUENTES DE INFORMACION
http://win.niddk.nih.gov/publications/haztecargo.htm

Las publicaciones producidas por WIN son cuidadosamente revisadas por científicos del NIDDK** y expertos externos. Este folleto también fue revisado por María Márquez, M.D., Georgetown University Hospital; Cheryl Focht, M.D., Mary’s Center for Maternal and Child Care; y Jennifer Femino, F.N.P, Mary’s Center for Maternal and Child Care.

Esta publicación no tiene derechos de autor. WIN anima al público a que reproduzca y distribuya este material.

Esta hoja informativa también está disponible en línea en http://www.win.niddk.nih.gov.